En una jornada marcada por la intensidad política, José María Balcázar tomó juramento como nuevo presidente del Perú en el Palacio de Gobierno de Lima.
Su elección, consolidada tras una votación que se extendió hasta altas horas de la noche, ha sido calificada por observadores como un movimiento inesperado debido al respaldo recibido por diversas fuerzas políticas.
El camino del diálogo y el consenso
A pesar de ser identificado como un hombre de izquierda, Balcázar logró lo que muchos consideran un "milagro" político: obtener los votos de bancadas de extrema derecha e izquierda.
El mandatario, en diálogo con Mañanas Blu, atribuye este respaldo a su larga trayectoria en la administración pública, incluyendo su labor como juez supremo y su papel en la formación del actual Tribunal Constitucional.
Balcázar se define como un "hombre de consenso" y profundamente dialogante, inspirado en la filosofía de Platón, lo que le permitió diferenciarse de otros candidatos que, según su criterio, carecían de estas cualidades para la negociación.
Independencia y relación con el partido Perú Libre
Ante los cuestionamientos sobre su vínculo con el expresidente Pedro Castillo y el partido Perú Libre, Balcázar fue enfático al declarar su independencia política. Si bien fue invitado a participar en la política por dicha colectividad tras dejar el Poder Judicial, asegura que no mantiene ninguna sujeción ideológica ni condicionamientos. Respecto a la situación jurídica de Castillo, el nuevo presidente aclaró que no tiene en su agenda otorgar una amnistía al exmandatario y que ese tema no ha sido parte de las conversaciones previas a su elección.
Prioridades de un mandato de cinco meses
La presidencia de Balcázar será de corta duración, con el mandato de entregar el poder el próximo 28 de julio, tras las elecciones previstas para abril. Su objetivo primordial es garantizar la transparencia absoluta del proceso electoral. Para ello, ha anunciado que iniciará diálogos inmediatos con todos los partidos políticos, el jurado electoral e incluso la Iglesia Católica, buscando que los resultados sean aceptados por todos los sectores y se eviten las quejas o desconocimientos del ganador que han ocurrido en el pasado.
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