En la madrugada de este domingo 1 de marzo de 2026, los sistemas de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) registraron un temblor de magnitud considerable que despertó a los habitantes del noreste del país. Según el boletín actualizado de la entidad, el movimiento telúrico ocurrió a las 05:12 de la mañana, con una magnitud de 5.3 en la escala de Richter.
Detalles técnicos del evento
El epicentro se localizó exactamente a 13 kilómetros del municipio de Salazar, en el departamento de Norte de Santander. Los datos técnicos proporcionados por el SGC sitúan las coordenadas del evento en la latitud $7.71$ norte y longitud $-72.91$ oeste. Un factor determinante en la percepción de este sismo fue su profundidad de 179 kilómetros, lo que técnicamente se clasifica como un sismo de profundidad intermedia.
Debido a esta profundidad, las ondas sísmicas lograron propagarse a través de la corteza terrestre afectando no solo al municipio del epicentro, sino también a localidades cercanas como:
- Arboledas: a 14 km del epicentro.
- Gramalote: a 23 km del epicentro.
- Cúcuta: capital del departamento, donde se reportó una fuerte percepción.
- Bucaramanga: en el departamento de Santander, debido a su proximidad geográfica y geológica.
Contexto geológico de la región
La zona donde se registró el evento es reconocida por su alta actividad sísmica. El departamento de Norte de Santander, y particularmente su cercanía con el Nudo de Santurbán y el departamento de Santander, se encuentra en una región de alta complejidad tectónica. Colombia, al estar situada en el llamado "Cinturón de Fuego del Pacífico", experimenta una interacción constante entre las placas tectónicas de Nazca, Suramericana y del Caribe.
Es importante destacar que el departamento vecino, Santander, alberga el Nido Sísmico de Bucaramanga, uno de los puntos con mayor concentración de sismos de profundidad intermedia en el mundo. El sismo registrado hoy en Salazar comparte características con la actividad típica de esta región, donde la profundidad de los eventos suele amortiguar los daños superficiales directos, aunque permite que el movimiento sea sentido en áreas muy extensas del territorio nacional.