Drogas, laboratorios destruidos y capturas: 2 años de operaciones militares en frontera con Ecuador
En los últimos dos años fueron destruidos cientos de laboratorios, incautadas toneladas de droga y capturados integrantes de estructuras armadas que operan en varios municipios del departamento.
Las operaciones militares desarrolladas en el departamento del Putumayo y en la zona de frontera con Ecuador han permitido un golpe sostenido contra el tráfico de estupefacientes y la minería ilegal, actividades que financian a grupos armados organizados que operan en esta región del país. Las acciones del Ejército se han concentrado en municipios como Orito, San Miguel, Puerto Leguízamo, Puerto Asís, La Hormiga y Valle del Guamuez, considerados corredores estratégicos para el narcotráfico.
De acuerdo con el balance de los últimos 24 meses, las tropas han logrado poner fin al funcionamiento de 827 laboratorios para el procesamiento de pasta base de coca y ocho más dedicados a la producción de clorhidrato de cocaína. A esto se suma la incautación de 513 kilogramos de pasta base, ocho toneladas de cocaína y más de siete toneladas de marihuana, evidenciando la magnitud de las economías ilícitas que operan en esta zona fronteriza.
Incautacion droga
Foto: sumiinistrada
Las operaciones también han impactado otras fuentes ilegales de financiación. En ese periodo fueron intervenidas 39 refinerías clandestinas, 24 unidades de minería ilegal y 46 válvulas usadas para la extracción ilícita de hidrocarburos, afectando directamente las redes criminales que sostienen estas actividades.
En el componente armado, los resultados incluyen la captura de 43 personas, el sometimiento a la justicia de 11 más y la incautación de 49 armas de fuego, más de 23.000 municiones y 531 artefactos explosivos. Estas acciones han debilitado de manera significativa a estructuras criminales que delinquen en la región, entre ellas la Estructura 48 Comandos de Frontera.
Las autoridades señalaron que las operaciones continúan con el objetivo de cerrar corredores ilegales, reducir la capacidad operativa de los grupos armados y fortalecer el control territorial en una de las zonas más sensibles del país, clave para la seguridad regional y binacional.