Los sistemas antidrones con los que cuenta actualmente la Fuerza Pública, recientemente adquiridos, están quedando rezagados frente a una amenaza tecnológica usada por criminales del ELN y las disidencias de las Farc, drones controlados mediante fibra óptica. De acuerdo con información de inteligencia, estructuras están adquiriendo este tipo de aeronaves no tripuladas, que resultan prácticamente inmunes a los bloqueadores de señal tradicionales utilizados por el Ejército y la Policía.
A diferencia de los drones convencionales, que dependen de una frecuencia de radio específica, los drones con tecnología de fibra óptica pueden cambiar de señal durante el vuelo o incluso operar sin depender de una única frecuencia. Esto les permite evadir los sistemas antidrones disponibles, diseñados para interferir solo una señal a la vez. En la práctica, cuando el bloqueador entra en acción, el dron modifica su canal de comunicación y continúa su desplazamiento sin dificultad.
La tecnología de fibra óptica permite además que los operadores se comuniquen con el dron desde distintos puntos, lo que dificulta la localización del piloto y amplía el rango operativo del dispositivo. Según las autoridades, esta capacidad convierte a estos drones en herramientas complejas de combatir, especialmente en zonas rurales y selváticas donde el control del espacio aéreo es limitado.
Los reportes de inteligencia señalan que el ELN estaría liderando la compra de estos equipos, presuntamente provenientes de Europa. Las adquisiciones serían coordinadas por alias ‘Caballo de Guerra’, cabecilla del frente Juan Fernando Porras Martínez, con el objetivo de emplearlos en acciones armadas en regiones como Catatumbo, Cauca y Arauca. Antes de su captura a finales de 2025, alias ‘Drácula’ habría estado al frente de esta logística tecnológica.
En algunas áreas selváticas, las autoridades han encontrado incluso restos de fibra óptica en las copas de los árboles, lo que evidencia el uso de estos drones en operaciones recientes. El hallazgo ha generado inquietud no solo por la amenaza a la seguridad, sino también por el impacto ambiental que puede provocar la acumulación de este material en ecosistemas sensibles.
Otro factor que preocupa a los organismos de seguridad es la facilidad con la que estos sistemas pueden ser adquiridos. Según fuentes oficiales, se trata de tecnología relativamente económica y de acceso menos restringido de lo que se pensaba, lo que abre la puerta a una expansión rápida de su uso por parte de grupos armados ilegales.
Mientras tanto, los sistemas antidrones que la Fuerza Pública ha venido adquiriendo para enfrentar ataques con explosivos transportados por drones resultan ineficaces frente a esta nueva modalidad. Expertos advierten que, sin una actualización tecnológica urgente, los bloqueadores actuales seguirán siendo inútiles ante drones con fibra óptica, consolidando una ventaja operativa para los grupos armados que ya los están utilizando.