Hace exactamente cuatro décadas, el 13 de noviembre de 1985, ocurrió la catástrofe más impactante de la historia de Colombia. Hoy, 40 años después, el país conmemora el desastre natural que estremeció al mundo entero.
Armero, una ciudad pujante que se ubicaba en el departamento del Tolima, fue sepultada casi en su totalidad. Ante las previas alertas emitidas por diferentes organismos, el papel del gobierno en la tragedia se ha visto enmarcado en múltiples cuestionamientos.
El periodista y escritor Mario Villalobos, en diálogo con Mañanas Blu 10:30, presentó su libro Armero, 40 años, 40 historias, una investigación que revela documentos inéditos y testimonios sobre la que él considera una "tragedia anunciada".
Tragedia de Armero: "una negligencia que no se puede negar"
El periodista documentó cómo, meses antes de la tragedia, la ONU había ofrecido asistencia técnica, equipos y expertos para monitorear el volcán, pero el Estado colombiano tardó 79 días en responder y, finalmente, rechazó la ayuda.
“La negligencia del Estado fue determinante. El gobierno no hizo lo que debía hacer”, aseguró Villalobos, quien recopiló durante dos años más de 130 entrevistas y 15 gigas de material documental sobre la catástrofe.
Además, varios organismos estudiaron la posibilidad de una catástrofe proveniente del nevado, pero nadie actuó debidamente:
“Los cinco mejores vulcanólogos del mundo vinieron a Colombia, subieron al cráter y advirtieron que la debacle era inminente. Lo reportaron a la Cancillería y aún así el país no actuó. Es una negligencia que ya no se puede negar”, explicó.
El libro 'Armero: 40 años, 40 historias' surgió de una promesa
Villalobos reconstruyó en su libro cuatro décadas de memoria a través de historias como la de Don Isidro y doña Cielo Fraser, una pareja que, en medio de la avalancha, decidió amarrarse junto a sus tres hijos a una columna del hospital San Lorenzo para no separarse. Milagrosamente, tras la tragedia, sobrevivieron.
Además, el periodista contó que su motivación para escribir el libro nació de una promesa personal con su abuela.
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“Mi abuela era de Ambalema, muy cerca de Armero. Ella me hizo prometer que algún día contaría esta historia”, relató Villalobos, quien narraba que, aunque su abuela no estaba en Armero cuando sucedió la catástrofe, sí perdió a varios de sus amigos y sus recuerdos de infancia.
El libro también es una denuncia a las irregularidades posteriores al desastre: el robo de ayudas humanitarias, la desaparición de niños, los saqueos y el fracaso del programa estatal ‘Resurgir’, que debía encargarse de la reconstrucción.
“A esa entidad la gente terminó llamándola 'Resufrir'. Después de todo lo que pasó, apenas un funcionario público fue condenado y muchos casos prescribieron. Armero sigue siendo una herida viva”, concluyó.
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Escuche la entrevista completa aquí: