Un accidente de tránsito de grandes proporciones se registró en la tarde de este martes en la vía que comunica a Armero Guayabal con San Sebastián de Mariquita, a la altura del sector Potosí – Las Brujas, cerca de la granja de la Universidad del Tolima. El siniestro vial ocurrido en el norte del Tolima enluta a la región y mantiene afectada una importante vía nacional.El choque involucró un bus de servicio público afiliado a la empresa Rápido Tolima, de placas KZL-900, y un tractocamión de placas TRJ-447, en un hecho ocurrido sobre la Ruta Nacional, en el kilómetro 88. El vehículo de pasajeros cubría la ruta con destino a la ciudad de Ibagué.Según el reporte oficial de las autoridades, dos mujeres fallecieron en el lugar de los hechos, mientras que 15 personas resultaron lesionadas, entre ellas el conductor y el auxiliar del bus. Los heridos fueron atendidos y trasladados a centros asistenciales de la región por ambulancias de la concesión vial y organismos de socorro.El mayor Luis Fernando Vélez, director de la Defensa Civil Seccional Tolima, confirmó que en el bus se movilizaban cerca de 45 pasajeros al momento del impacto.“Es una situación lamentable. Por ahora, no se han establecido las causas del accidente y la vía permanece cerrada mientras avanzan las labores de atención y la investigación correspondiente”, indicó el oficial.Al lugar del siniestro acudieron unidades de la Policía Nacional, la Dirección de Tránsito y Transporte (DITRA), ambulancias del Hospital Nelson Restrepo Martínez, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Armero Guayabal, así como voluntarios de la Defensa Civil de Lérida y Mariquita, quienes apoyaron las labores de rescate, atención de los heridos y control del tráfico.Desde la Secretaría de Tránsito y Transporte del Tolima se informó que el cierre de la vía es parcial, con manejo de tráfico a un solo carril, aunque no se descarta un cierre total mientras se desarrollan los actos urgentes y el procedimiento judicial. La hora de reapertura aún no ha sido definida.Las autoridades competentes adelantan las investigaciones para esclarecer las causas del siniestro, mientras reiteran el llamado a los conductores a extremar las medidas de precaución, respetar las normas de tránsito y mantener una conducción defensiva en este corredor vial.
El pasado domingo 16 de noviembre de 2025, el programa Sala de Prensa de Blu Radio dedicó un emotivo especial a la conmemoración de los 40 años de la tragedia de Armero, la avalancha que arrasó con el municipio tolimense el 13 de noviembre de 1985. En una emisión cargada de dolor, memoria y esperanza, el director Juan Roberto Vargas, desde el mismo Armero, presentó historias de sobrevivientes que, cuatro décadas después, siguen lidiando con las cicatrices de la catástrofe y el olvido gubernamental.La cobertura no solo abordó el recuento geológico del desastre y la deuda histórica con la población, sino que se centró en las historias personales de quienes vieron sus vidas destrozadas. Una de ellas, la de Doña Esperanza Fierro, una madre que perdió a sus dos hijos y a su madre en el lodo, pero que nunca renunció a la fe, ofreció un testimonio que tocó la fibra más sensible de la audiencia. Su lucha incansable se resume en una plegaria inolvidable: “Señor, no me vayas a dejar morir sin antes ver a mi hija”.Adopciones irregulares en Armero: el dolor de los hijos “perdidos”La historia de Doña Esperanza refleja la tragedia dentro de la tragedia: la separación familiar y el drama de los niños que fueron dados en adopción de manera irregular en medio del caos. Ella relató el momento en que la avalancha se los arrebató: “El lodo me los quitó en el momento. El lodo me los quitó”. Tras ser rescatada con graves heridas, fue trasladada sola a un centro de salud.Su primer milagro ocurrió en Cambao, donde le informaron que su hija de 4 años, Diana Marcela Fierro, estaba viva. Sin embargo, debido a la gravedad de sus lesiones, la niña fue encargada a una amiga en un albergue. La alegría duró poco. Diana Marcela fue subida a un “carrito blanco” junto a otros 16 niños y, según Doña Esperanza, el Bienestar Familiar se hizo cargo solo para entregarla a una madre sustituta y, después, negociar su adopción internacional con una familia alemana por 2.500 francos.Mientras la niña crecía en Suiza, su madre no cesaba en la búsqueda. Su hijo varón fue hallado por su padre en el hospital de Ibagué, “olvidado” en una sala. Pero de Diana no había rastro. Este drama expone una de las facetas más oscuras del desastre: el número de niños que, en medio del dolor y la confusión, fueron separados de sus padres y dados en adopción de forma presuntamente ilegítima, dejando heridas abiertas que persisten 40 años después.Reencuentro y memoria en la tragedia de ArmeroLa constancia de Doña Esperanza fue recompensada gracias a la exposición mediática. “Mi niña está viva, yo la voy a encontrar”, repetía convencida. Su hija, quien sabía que sus padres adoptivos no eran sus biológicos, la reconoció en un documental sobre Armero. Con la ayuda de la fundación Armando Armero, lograron establecer contacto.El reencuentro ocurrió por videollamada. “Yo la vi a ella y ella me vio a mí, pero sinceramente le digo que yo la vi como que nunca, nunca esa niña hubiera estado desaparecida de mi vida”, recordó la madre. Ocho años atrás, se vieron físicamente. Diana, quien en Suiza se llama Diana Clemencia, regresó con su esposo e hijas. La prueba de ADN confirmó la verdad y la niña que el lodo se llevó volvió a los brazos de su madre, cumpliendo la súplica que ella elevó en su momento de mayor cansancio.El especial también presentó otros testimonios, como el de Marina y su familia, que recordaron el sonido de “traca traca traca” que precedió al alud y la desesperación de tocar puertas de vecinos que se negaban a salir. Los sobrevivientes criticaron el abandono del campo santo y de las ruinas de lo que fue la “Ciudad Blanca de Colombia”. “Hoy en día me da tristeza que los gobiernos no han hecho nada por nuestro pueblo”, lamentó uno de los entrevistados, señalando que las tierras aún tienen dueños y que el lugar sigue descuidado.El sentir general es que el país no debe olvidar y que las nuevas generaciones deben conocer esta historia. “No olviden el pueblo donde nacieron”, fue el llamado final, con la esperanza de que el Estado vuelva a mirar a Armero.
Colombia conmemora esta semana los 40 años de la avalancha de Armero, una de las tragedias más profundas y dolorosas de su historia reciente. En ese recuerdo colectivo vuelve la imagen de Omaira Sánchez, la niña de 13 años que luchó por su vida durante horas frente a los ojos del mundo y que se convirtió en símbolo eterno del desastre.La memoria de Omaira quedó registrada gracias al camarógrafo español Evaristo Cañete, corresponsal de Televisión Española, quien habló con El Radar sobre esos días que lo marcaron para siempre. En su voz se entrelazan la crudeza del momento y la humanidad de la niña, cuya serenidad, valentía y capacidad de dar ánimo en medio del dolor siguen estremeciendo cuatro décadas después.El viaje a Armero: “Llegamos casi al oscurecer”Cañete había llegado a Colombia apenas una semana antes de dos hechos que estremecieron al país: el holocausto del Palacio de Justicia y, ocho días después, la tragedia de Armero. La noche del 13 de noviembre, mientras cubría un concierto en Bogotá, recibió la noticia de la erupción del Nevado del Ruiz. “Decidimos descansar un rato y al amanecer nos vamos”, recordó. A la mañana siguiente emprendió camino junto al conductor Norberto Sánchez.El viaje, marcado por tráfico y dificultades, los llevó a Armero casi al anochecer del día posterior a la avalancha. Comenzaron entonces a registrar lo que encontraban: sobrevivientes cubiertos de lodo, cuerpos que eran trasladados y escenas que revelaban la magnitud del horror. Al amanecer, avanzaron entre escombros y restos de viviendas hasta llegar a una zona donde Defensa Civil intentaba rescatar a una niña atrapada: Omaira.El encuentro con Omaira: “¿Puedo decir unas palabras?”Evaristo recuerda con detalle ese primer momento: “Nada más amanecer, podía ser 6:30 de la mañana”. La niña, atrapada entre vigas y agua, lo miró y le preguntó: “¿De dónde son ustedes?”. Él respondió: “De Televisión Española, pero esto se va a ver en todos los sitios”. Ella, con serenidad sorprendente, replicó: “¿Puedo decir unas palabras?”.Durante las horas que permaneció a su lado, Evaristo vio algo que aún hoy lo conmueve: “La niña nos daba ánimos. Ella creía que iba a salir y decía: ‘Voy a salir triunfante’”. Los intentos de rescate fueron constantes, pero inútiles: un joven se sumergió para intentar mover los escombros, Defensa Civil buscaba alternativas, pero la estructura la mantenía atrapada sin posibilidad técnica de liberarla.La imagen que no se borra: el impacto de una despedida involuntaria Cañete permaneció alrededor de una hora y media junto a ella antes de recorrer otras zonas del desastre para grabar amputaciones improvisadas, partos en condiciones extremas y sobrevivientes en estado crítico. Luego tuvo que regresar a Bogotá para enviar el material a España. Días después se enteró desde Madrid de la muerte de Omaira.Cuarenta años después, sigue siendo la historia más impactante de su carrera. “He estado en guerras, en genocidios, en epidemias… pero lo de Colombia fue distinto. La cercanía con que te hablaba la niña… eso se queda muy grabado”.Y así, cuatro décadas más tarde, la voz de Omaira, preservada por la cámara de Evaristo, sigue recordándole al país la obligación de no olvidar.
La historia de Omaira Sánchez volvió a ser recordada con profunda solemnidad a raíz del testimonio del periodista Germán Santamaría, uno de los primeros reporteros en llegar a Armero en la madrugada del 14 de noviembre de 1985. En entrevista en Blu Radio contó lo que pasó, marcado por el dolor y la impotencia de aquellos días, de manera que ayuda a comprender una pregunta que ha acompañado a Colombia durante casi cuatro décadas: ¿por qué no se pudo salvar a Omaira?Santamaría recuerda el momento exacto en el que la vio por primera vez, de pie entre aguas turbias, aferrada a la vida. “Cuando vi la niña ahí y había solamente un socorrista y un policía… no había nadie más”, contó. Su sorpresa fue inmediata y sus preguntas también: “¿Y esto qué pasó?”.La respuesta del socorrista fue tan clara como devastadora: “La niña está aquí, no se puede sacar”. Ante la insistencia del periodista, recibió la explicación que aún hoy estremece: “El techo de su casa había colapsado, la plancha, y la había atrapado de la cintura hacia abajo… estaba ahí apabullada, aprisionada con la masa de la plancha de la casa”.La escena se volvía más dramática a cada minuto. “El agua subía… tenía el agua hacia el pecho”, relató Santamaría. La losa no se veía porque estaba cubierta de lodo, y cualquier intento de moverla era inútil. El reportero recuerda que la niña, en medio de su fortaleza, decía que no estaba atrapada; tal vez porque ya no sentía las piernas.Ese día, Santamaría apenas se permitió hacerle una sola pregunta: “¿Cómo te llamas?”. “Omaira Sánchez”, respondió ella. “No quise hacerle más preguntas, porque cualquier pregunta sería una canallada”, confesó el periodista, conmovido al recordar lo que definió como el reportaje “más tristemente fácil” de su vida.Durante horas observó los intentos desesperados por rescatarla. “Pedían una motobomba para sacar el agua, pero era como intentar vaciar el mar”, dijo. Aun así, decidió regresar a Bogotá para conseguir una. “Le dije a Juan Manuel Santos (entonces subdirector de El Tiempo): ‘vaya a conseguir una motobomba’. Y la consiguió”, narró.Cuando volvió a Armero, el tiempo ya había hecho lo suyo. “Cuando vi que se estaba deteriorando, el médico me dijo: ‘Se va a morir’. Yo le respondí: ‘No quiero verla morir’, y me alejé unos metros”. La situación era irreversible. Santamaría recuerda con dureza ese instante: “Yo no soy Dios, ni soy médico. No podía decidir si amputarle las piernas. Solo dije: ‘Suéltenla’”.Omaira murió minutos después, frente a quienes nunca la dejaron sola. Tras ello, Santamaría y el fotógrafo Carlos Caicedo la cubrieron con piedras y escombros. “Lloramos los dos. Fue el periodismo más duro que he hecho en mi vida”, reveló.
El general (r) Luis Alberto Moore Perea, en diálogo con Mañanas Blu, revivió los episodios que marcaron la historia de Colombia hace 40 años: la toma del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero. En 1985, Moore Perea era un oficial de 26 años, formando parte del primer curso de pilotos de helicópteros de la Policía. Este año difícil lo encontró participando en ambas tragedias. El militar calificó los hechos, en retrospectiva, como "una locura" y actuaciones "demenciales", lamentando que la guerra solo deje "muerte, destrucción, sufrimiento".La operación aerotransportada en el Palacio de JusticiaEl 6 de noviembre de 1985, se produjo la situación en el Palacio de Justicia. Inicialmente, había pilotos civiles contratados por la Policía, pero estos se negaron a participar por su condición. Fue entonces cuando el general Víctor Alberto Delgado Mayarino ordenó el ingreso de los pilotos policiales a la azotea, transportando a un grupo de comandos especiales (COPES). El desembarco comenzó alrededor de la 1:30 o 2:00 de la tarde. El general Moore Perea estuvo en la actividad casi hasta las 7 de la noche, no solo dejando comandos, sino también evacuando personal herido que había quedado afectado por balas, esquirlas y granadas.El ambiente era de gran tensión y temor. El general, quien en ese momento no usaba chalecos blindados ni su helicóptero tenía protección especial, relató que solo recuerda claramente el grito de "fuego, fuego, fuego". Además, reveló que, en ese momento, desconocía el dramático audio en el que el presidente de la Corte Suprema, Reyes Echandía, solicitaba un cese al fuego, suceso del cual se enteró "posterior a lo que se hizo".Respecto a la verdad de los hechos, Moore Perea considera que 40 años después, aún no se conoce la realidad exacta de lo sucedido ni el destino de tantas vidas que se perdieron. Aunque reconoce la existencia de muchos testimonios y diferentes intereses, asegura que, por parte de quienes actuaron en lo aéreo, no hubo "ningún pacto de silencio".Del Palacio al lodo de ArmeroApenas un día después de los sucesos del Palacio, el 7 de noviembre, el general Moore Perea y un grupo de helicópteros partieron hacia el Caquetá para una operación contra las Farc. El 14 de noviembre se enteró de la tragedia de Armero. Se le ordenó desplazarse desde el Caquetá al Tolima, y fue un momento de reconocimiento profesional ya que le dieron autonomía para pilotar un Bell 212, un helicóptero de mucha mayor capacidad, lo cual fue "muy gratificante".La tragedia de Armero, donde trabajó cerca de dos semanas a partir del 15 de noviembre en labores humanitarias, fue "tal vez lo más impactante" que ha vivido. Al llegar, la "ciudad blanca", conocida por su pujanza y producción de algodón, estaba cubierta totalmente por lodo. La imagen era desoladora: solo lodo, cuerpos de gente y animales muertos, y nubes con azufre. En el rescate, coordinado con la Fuerza Aérea, su equipo trabajaba para sacar a las personas que pedían auxilio del lodo, a veces aterrizando únicamente en los patines del helicóptero. En medio del caos, recordó el caso de una mujer que se negaba a subir al helicóptero sin una toalla o sábana para cubrirse, debido al pudor tras haber quedado sin ropa por la avalancha.Carga emocional y la sanación personalLa carga emocional de ese noviembre fue "muy fuerte". Tras 14 o 15 días en Armero, al llegar a casa, su esposa (embarazada de seis meses) no le permitió entrar de inmediato, preocupada porque no se había vacunado contra la gangrena gaseosa, un riesgo latente por el gran número de cuerpos en Armero. El general, aunque al principio sintió un "golpe durísimo", entendió que su esposa estaba protegiendo la vida de su hija.El proceso de sanación del trauma no incluyó, según el general, asesoría psicológica, pues en esa época la recurrencia de acciones y muertes lo hizo percibirse como una situación "casi normal". Sin embargo, la mayor satisfacción y liberación emocional viene de ver a sus hijos crecer y del agradecimiento de personas que le recuerdan que él salvó sus vidas o las de sus familiares. Escuche aquí la entrevista:
El Ministerio de las Culturas postuló este jueves las ruinas de Armero para declararlas Bien de Interés Cultural de la Nación, el mismo día que se conmemoran 40 años de la erupción del volcán Nevado del Ruiz que destruyó la ciudad y dejó más de 23.000 muertos.Durante la conmemoración de la tragedia de Armero, la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, anunció la inclusión de las ruinas de la antigua ciudad de Armero, situada en el departamento de Tolima (centro-oeste), en una lista de candidatos a convertirse en Bienes de Interés Cultural.El próximo 27 de noviembre Kadamani presentará el expediente ante el Consejo Nacional de Patrimonio y se espera que ese día se produzca el "concepto favorable", según informó el ministerio en un comunicado."Las ruinas de Armero constituyen hoy un testimonio material y simbólico de aquel desastre y de la resiliencia de una comunidad que se niega a quedar en el olvido", apuntó el comunicado, que destacó que este reconocimiento "marca un avance en la deuda histórica del Estado colombiano con las víctimas de la tragedia".El 13 de noviembre de 1985, la erupción del volcán Nevado del Ruiz provocó un deshielo de sus casquetes que dio origen a la avalancha que arrasó al pueblo y provocó la muerte de al menos 23.000 de sus más de 25.000 habitantes, el desplazamiento de los sobrevivientes y la separación de cerca de 500 niños de sus familias.Pese a que semanas antes de aquel día expertos y campesinos de la zona habían advertido del riesgo de una avalancha mortal si el volcán hacía erupción, las alertas fueron ignoradas por las autoridades nacionales de la época.Por eso, los sobrevivientes de Armero siempre han criticado que el entonces presidente colombiano, Belisario Betancur (1982-1986), y su ministro de Minas, Iván Duque Escobar, ambos ya fallecidos, minimizaran hace 40 años esas alertas y no tomaran medidas como la evacuación del pueblo.El Gobierno actual anunció una inversión de 1.323 millones de pesos (unos 350.000 dólares) destinada a gestionar "estrategias de protección y gestión del patrimonio para preservar la memoria de Armero"."Esto significa construir un plan de protección y sobre todo de no repetición. No queremos repetir nuestra historia de hace 40 años", dijo la ministra en su intervención, en la que también pronunció unas disculpas a la población.
En la conmemoración de la tragedia de Armero, desde el Quindío los rescatistas y supervivientes también recuerdan a las más de 30.000 víctimas que dejó esa catástrofe.La noche en que el Volcán Nevado del Ruiz tuvo su erupción el 13 de noviembre de 1985, Liz Amaya estaba tan cansada que se acostó con el uniforme de educación física. Liz Amaya es coach ontológica, pero en la época de la erupción era estudiante de bachillerato y estaba por graduarse. En sus recuerdos, dos avalanchas la arrastraron y la sacaron de su casa."Pensaron que me iba a morir"Ella sufrió delicadas lesiones después de las avalanchas, en especial, en su pierna derecha. Pensando que iba a morir, sus improvisados rescatistas la dejaron entre una pila de cadáveres y barro varios días."Me arrastraron hasta la orilla y un señor me toma en brazos y su mano izquierda se posa en mi pierna derecha, que había perdido todo el tejido desde la mitad del muslo hasta la mitad de la entrepierna y queda solo huesos y tendones. Todos empezaron a mirarme y todos dedujeron que yo moría, entonces, me cojen de los brazos, uno; y los otros de las piernas y me dejan muy cerca a la pila de cadáveres que ellos empezaron a hacer. Y ahí, fue donde permanecí cuatro noches y cinco días esperando un rescate", así lo reveló Liz.Los rescatistas quindianosEn la noche se empezaron a conocer los primeros reportes en la radio sobre la tragedia. Atento a la información estaba Giovanny Alzate, rescatista de la Cruz Roja en 1985. Hoy es su director ejecutivo en el Quindío. Después de ser enviado a la zona de la emergencia, él recuerda como las víctimas que rescataron llegaban quemadas por restos de lava ardiente del volcán: "Y siempre, lo que más me impactó, fue ver los quemados bajó un lodo caliente del Ruiz y quemó mucho la gente. La gente estaba con quemaduras muy graves, los que habían sobrevivido y que se habían llegaban al helipuerto, donde había un hospital de campaña, donde estuvimos trabajando. Ahí estuvimos casi más o menos 6 días y luego ya nos relevaron", recordó Alzate.En el mismo grupo de rescatistas quindianos iba Alberto Rosas Londoño, un técnico operativo de la Defensa Civil en el Quindío. Junto a 90 especialistas más llegaron a apoyar las labores de rescate de los damnificados, los heridos y los muertos de la erupción del nevado del Ruiz en Armero, Tolima desde el 14 de noviembre hasta febrero de 1986."Esa Navidad para mí pues la viví allá con los afectados y todo lo demás o sea nosotros hicimos un buen trabajo en relación a las labores de búsqueda y rescate y posteriormente ya como a eso de los 15 ó 20 días, entonces ya empezamos la misión de administrar un albergue", contó Alberto a Blu Radio."Un trauma que no olvido"Al enterarse de la avalancha de Armero en los noticieros de televisión, Wilson Correa, en ese momento presidente del Sindicato de trabajadores de Empresas Públicas de Armenia, no dudó en comunicarse con el gerente de la época Luis Javier Hoyos Osorio para apoyar a los afectados de la catástrofe. Wilson, junto a dos compañeros, de los cuales apenas recuerda el apellido de uno y el remoquete del otro, viajó a Ibagué para reabastecer combustible en el batallón Rooke de Ibagué. Por las condiciones técnicas del vehículo en el que viajaron, su utilidad en la atención de los afectados por la avalancha fue vital.En medio de la atención, Wilson siempre recuerda un episodio que vivió con una mujer en estado de embarazo: "Me agarré a gritar: médico, médico, médico, medico y yo sacando la criatura y llegó un médico de ahí mismo, la atendió en su momento ahí y se llevó el niño. Yo me quedé lavando a la señora y acabándola de organizar, se había muerto la señora", recordó Wilson. Él dice que esta fecha le revive un trauma que lo ha acompañado desde entonces, pero también el recuerdo del servicio que se le prestó a miles de afectados durante tres días de noviembre de 1985.
Hace exactamente cuatro décadas, el 13 de noviembre de 1985, ocurrió la catástrofe más impactante de la historia de Colombia. Hoy, 40 años después, el país conmemora el desastre natural que estremeció al mundo entero.Armero, una ciudad pujante que se ubicaba en el departamento del Tolima, fue sepultada casi en su totalidad. Ante las previas alertas emitidas por diferentes organismos, el papel del gobierno en la tragedia se ha visto enmarcado en múltiples cuestionamientos.El periodista y escritor Mario Villalobos, en diálogo con Mañanas Blu 10:30, presentó su libro Armero, 40 años, 40 historias, una investigación que revela documentos inéditos y testimonios sobre la que él considera una "tragedia anunciada".Tragedia de Armero: "una negligencia que no se puede negar"El periodista documentó cómo, meses antes de la tragedia, la ONU había ofrecido asistencia técnica, equipos y expertos para monitorear el volcán, pero el Estado colombiano tardó 79 días en responder y, finalmente, rechazó la ayuda.“La negligencia del Estado fue determinante. El gobierno no hizo lo que debía hacer”, aseguró Villalobos, quien recopiló durante dos años más de 130 entrevistas y 15 gigas de material documental sobre la catástrofe.Además, varios organismos estudiaron la posibilidad de una catástrofe proveniente del nevado, pero nadie actuó debidamente:“Los cinco mejores vulcanólogos del mundo vinieron a Colombia, subieron al cráter y advirtieron que la debacle era inminente. Lo reportaron a la Cancillería y aún así el país no actuó. Es una negligencia que ya no se puede negar”, explicó.El libro 'Armero: 40 años, 40 historias' surgió de una promesaVillalobos reconstruyó en su libro cuatro décadas de memoria a través de historias como la de Don Isidro y doña Cielo Fraser, una pareja que, en medio de la avalancha, decidió amarrarse junto a sus tres hijos a una columna del hospital San Lorenzo para no separarse. Milagrosamente, tras la tragedia, sobrevivieron.Además, el periodista contó que su motivación para escribir el libro nació de una promesa personal con su abuela.“Mi abuela era de Ambalema, muy cerca de Armero. Ella me hizo prometer que algún día contaría esta historia”, relató Villalobos, quien narraba que, aunque su abuela no estaba en Armero cuando sucedió la catástrofe, sí perdió a varios de sus amigos y sus recuerdos de infancia.El libro también es una denuncia a las irregularidades posteriores al desastre: el robo de ayudas humanitarias, la desaparición de niños, los saqueos y el fracaso del programa estatal ‘Resurgir’, que debía encargarse de la reconstrucción.“A esa entidad la gente terminó llamándola 'Resufrir'. Después de todo lo que pasó, apenas un funcionario público fue condenado y muchos casos prescribieron. Armero sigue siendo una herida viva”, concluyó.Escuche la entrevista completa aquí:
Colombia recuerda una de las tragedias más dolorosas de su historia: la avalancha de Armero, ocurrida el 13 de noviembre de 1985. En esa época en medio del dolor, El Minuto de Dios respondió brindando ayuda humanitaria y espiritual. Su fundador, el Padre Rafael García Herreros, hizo un llamado nacional a la solidaridad y, con el apoyo de millones de colombianos, se inició la reconstrucción de viviendas y comunidades para los sobrevivientes.Ese espíritu solidario lo recuerda el padre Diego Jaramillo Cuartas, reconocido en todo el país.“Nosotros estábamos de manera especial en Lérida y allí fuimos haciendo un centro de operaciones y la ayuda nuestra en ese primer momento fue la radio y la televisión, para ayudar a la gente damnificada por la erupción del volcán”, recordó antes de mencionar la gran labor con la construcción de vivienda.Gracias a la generosidad y al Banquete del Millón, se levantaron barrios enteros en Chinchiná, Guayabal y Lérida, con viviendas, templos, escuelas y centros comunitarios.Ahora, en el 2025, el banquete tiene otra misión. Ayudar a dos municipios de Cundinamarca. Recordemos que el sismo del 8 de junio de 2025 devastó los municipios de Paratebueno y Medina. Más de 1.400 personas quedaron sin hogar, 24 escuelas resultaron gravemente afectadas y la meta es reconstruir 600 viviendas.El banquete tendrá dos versiones este año: la primera, digital, el 18 de noviembre a través de YouTube y TikTok de 6:00 de la tarde a 8 de la noche; y la segunda, su tradicional cena solidaria, el 20 de noviembre a las 7:00 de la noche en el salón Rojo del Hotel Tequendama.
Cuatro décadas después de la tragedia del Nevado del Ruiz, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) lleva a cabo una entrega pública de un documento crucial conocido como el 'libro rojo'. Este evento, que se realiza 40 años después de la catástrofe que enlutó al país, busca ofrecer respuestas a las familias que han buscado a sus seres queridos, particularmente a los menores de edad que fueron sobrevivientes.La subdirectora de Bienestar Familiar, Adriana Velásquez, quien se encuentra en Armero Guayabal para el acto, enfatizó en Mañanas Blu que este proceso representa una apertura y una superación de un “silencio histórico” por parte del Instituto.El 'libro rojo': recuento de la orfandad masivaEs descrito como una pieza que ostenta incluso un carácter patrimonial para los armeritas. Se trata de un compendio de documentos que incluyen hojas sueltas, algunas escritas a mano y otras a máquina. Su contenido esencial gira en torno a la información de los niños y menores que salieron de Armero tras la tragedia, conteniendo sus nombres y apellidos, así como los datos de quienes los acogieron bajo protección después de haber quedado supuestamente huérfanos.Según la revisión cuidadosa del ICBF, el libro contiene 179 registros, junto con 44 fotografías y más de 240 folios. Dada su antigüedad y las condiciones de humedad, el documento ha sufrido un deterioro natural con el tiempo, por lo cual se requirió la asesoría de un restaurador para recuperarlo químicamente y aplicarle líquidos, en un esfuerzo de reconstrucción de memoria viva.Apertura públicaAclaró que el término apropiado para este proceso no es "desclasificación"—ya que este se refiere a archivos reservados o secretos como los del DAS. Lo que está haciendo el ICBF es una apertura y una entrega pública a las familias buscadoras.El libro consigna los registros administrativos manuales de los niños que llegaron al ICBF debido a la “orfandad masiva”. En aquel momento, la Ley Quinta regía las adopciones en Colombia, y eran los juzgados de menores quienes las otorgaban, no directamente el ICBF. Por ello, el Instituto hoy debe acudir a archivos históricos de otras entidades como notarías o la Registraduría para triangular la información y dar respuestas.Una de las hipótesis históricas, reconocida por organizaciones sociales como Fundación Armando Armero, ha sido la posibilidad de adopciones irregulares, particularmente a parejas extranjeras. Si bien el ICBF no puede confirmar o negar con certeza que funcionarios hayan cometido delitos, sí reconoce la necesidad de superar la desidia histórica, abriendo un escenario de diálogo con las familias.Acciones del ICBF: La entrega del 'libro rojo' como pieza patrimonial viene acompañada de otras acciones importantes:1. La instalación de una galería itinerante que narrará la historia y socializará la pedagogía de lo ocurrido.2. El lanzamiento de la campaña "Restableciendo Lazos Capítulo Armero". El interés primordial del Instituto es contribuir al reencuentro y la reunificación familiar.3. La apertura de un formulario digital y una línea de contacto (info.@icf.gov.com) para que las familias sobrevivientes y cualquier persona con información de valor se una al proyecto de reconstrucción de la memoria histórica.Este esfuerzo de abrir las puertas de la información y reconstruir la memoria es el gran anhelo y esperanza de las familias armeritas tras 40 años.Escuche aquí la entrevista:
EE. UU. informó este sábado que ha desplegado en Panamá equipos técnicos para realizar evaluaciones especializadas de daños estructurales como parte de la respuesta inmediata tras el terremoto de 7.7 que sacudió el viernes al país centroamericano, sin registro de muertos, pero sí daños materiales.El despliegue por parte del Departamento de Estado estadounidense de equipos técnicos de búsqueda y rescate urbano (USAR, por sus siglas en inglés) se ha realizado a solicitud de Panamá, que también está recibiendo apoyo del Departamento de Guerra bajo el Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Bilateral en Seguridad suscrito por ambos países en 2025.Así lo indicó este sábado una hoja informativa de la Embajada de EE. UU. en Panamá, que señaló que el embajador, Kevin Marino Cabrera, y el Departamento de Estado mantienen la coordinación con el presidente panameño, José Raúl Mulino, y su Gobierno mientras evalúan los daños para determinar las posibles necesidades de asistencia inmediata.Dos equipos técnicos USAR, con un total de 20 personas, llegaron a Panamá dentro de las primeras 24 horas tras el sismo para realizar evaluaciones aéreas y sobre el terreno, y brindar asistencia técnica adicional en coordinación con las autoridades locales.El Departamento de Estado ha dispuesto dos helicópteros, apoyados por la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) para las labores de asistencia, que de acuerdo con la información oficial transportaron este sábado "2.000 libras (907 kilos) de alimentos a Guararé y otras comunidades afectadas por el sismo".El Departamento de Estado también se ha comprometido a proporcionar cinco millones de dólares en asistencia para apoyar a implementadores locales de confianza que realizan labores de socorro.Asimismo, el Departamento de Guerra está apoyando las evaluaciones aéreas de daños en la península de Azuero y Coclé, que incluyen evaluaciones conjuntas con un equipo de respuesta de asistencia ante desastres (DART, por sus siglas en inglés), personal de la Embajada y funcionarios panameños."El Departamento de Estado está coordinando con el Comando Sur de Estados Unidos para determinar si se necesitará apoyo logístico adicional", agregó la hoja informativa.El terremoto, cuyo epicentro se situó cerca de la localidad de Tonosí, en el suroeste del país, tuvo una magnitud de 7,7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), aunque el Instituto de Geociencias (IGC) de Panamá lo rebajó a 7,5, mientras prosiguen las réplicas, más de un centenar.El Gobierno panameño informó este sábado que se mantienen las evaluaciones en todo el país, reforzadas en las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veraguas, las más afectadas y cercanas al epicentro del terremoto, y cifraron en 426 las residencias revisadas en las que se detectaron daños desde menores hasta totales.También unos 419 centros educativos, de un universo de más de 3.000 en todo el país, se vieron afectados, así como algunas carreteras del interior panameño.
Este sábado, 10 de octubre de 2026, Travesía Blu analizó el valor cultural de las bebidas ancestrales del Pacífico colombiano y las claves para explorar Río de Janeiro de la mano de expertos. En este episodio se exploró la historia del biche y la gastronomía de base vegetal en Bogotá, además de la oferta artesanal del departamento de Córdoba. Asimismo, los oyentes descubrieron la agenda cultural para la reactivación turística de Cali y la experiencia sonora de navegar en altamar.Se debatió sobre: ¿Qué tan importante es saber de dónde viene el souvenir que nos llevamos de un viaje?. Se concluyó que para los oyentes es fundamental conocer el origen de las artesanías y recuerdos, ya que representa un acto de respeto hacia la cultura local, garantiza el apoyo directo a los artesanos de la región y evita fomentar prácticas puramente mercantilistas o productos importados en masa.Tema central: Diana Marcela Carabalí Araujo, ingeniera química y fundadora de El Kurrulao, Bebidas Ancestrales del Pacífico, relató cómo fusionó el conocimiento científico con los saberes heredados de su familia para elaborar bebidas tradicionales como el biche, el arrechón, la tomaseca y el biche medicinal con pipilongo. Destacó que cada preparación conserva la memoria cultural e historia del Pacífico, el avance en la formalización y certificaciones sanitarias, y la importancia de estos saberes como vitrina de resiliencia y turismo tras las difíciles circunstancias del reciente terremoto.En 'Recomendado': Se viajó a Río de Janeiro junto a Grey Escobar Trujillo, fundadora de Grey Travels. La guía colombiana aconsejó no cambiar todo el efectivo en el aeropuerto por las altas tasas, planificar al menos 7 días de estadía para disfrutar la ciudad sin afanes y mantener precauciones básicas de seguridad sin "dar papaya" en zonas concurridas como Copacabana. Además, recomendó probar la gastronomía local como la feijoada, el churrasco con picanha, el açaí y el milho.En 'El mundo a la carta': Carlos Castro presentó la propuesta del restaurante Sabyi en Bogotá, un proyecto con 30 años de trayectoria dedicado a la elaboración de proteínas a base de plantas que recrean sabores tradicionales para atender a un mercado creciente de viajeros vegetarianos y veganos.En 'Cinema travel': Luis Carlos Rueda reseñó el documental colombiana Torah Tropical, la cual narra la travesía de una familia caleña del barrio El Guaval en su proceso de conversión al judaísmo ortodoxo y su viaje a Israel. A partir de este filme, resaltó la agenda de 26 eventos culturales y turísticos impulsados en Cali (como la Bienal de Artes, el Festival de Cine, los Premios Macondo y la Feria de Cali) para reactivar la economía local.En 'Ecosistemas Blu': Melisa Nieto, directora de turismo y artesanías de Córdoba, expuso la iniciativa Córdoba Artesanal. Destacó la producción sostenible en cepa de plátano, palma de seje, mochilas de la comunidad Emberá y el emblemático sombrero vuelteado elaborado en Tuchín con caña flecha.En 'Paisaje sonoro': Se escuchó el ambiente marino grabado desde la popa de un crucero en altamar por los viajeros Nati y Miguel, capturando la fuerza del motor y la estela sobre el océano.Escuche el programa completo acá:
Una polémica se desató en Barrancabermeja, Santander, luego de que el alcalde Jonathan Vásquez anunciara en su cuenta de X la aprehensión de un adolescente conocido como alias ‘Rambo’ y lo señalara como presunto implicado en el asesinato de Karely Merlano, cuidadora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). La madre del joven cuestionó públicamente esa versión y aseguró que su hijo no estaba en el puerto petrolero cuando ocurrió el homicidio.El mandatario en el mismo mensaje indicó que contra el adolescente existía una orden de aprehensión vigente y que también estaría relacionado con otros hechos delictivos.Sin embargo, la madre del joven, Yoselin Molina, entregó una versión diferente en una entrevista realizada por el periodista independiente Juan Carlos Quiroga, difundida en su perfil de Facebook. Según relató, su hijo, quien tenía 17 años para la época, permanecía en un centro de atención de Hogares Claret, en Bucaramanga, desde el 16 de enero.Molina sostuvo que las fechas no coinciden con la posibilidad de que el adolescente hubiera participado en el homicidio, ocurrido el 10 de abril. Aseguró que dos jóvenes que sí habrían participado en los hechos se encontraban en Barrancabermeja y que ella recogió a su hijo el 13 de mayo, cuando salió del centro.“Decirle al alcalde que no sé por qué está dando un falso positivo. Él está capturado, aún no tiene nada que ver y yo tengo pruebas. La verdad, que se haga justicia y no tiene nada que ver en este caso”, manifestó la mujer durante la entrevista.La controversia plantea interrogantes sobre la información que llevó al alcalde a vincular públicamente al adolescente con el asesinato de Karely Merlano y sobre las pruebas que sustentarían esa presunta participación.Ninguna de estas versiones ha sido afirmada ni negada por la Policía de Barrancabermeja; sin embargo mientras en la cuenta X del alcalde permanece la publicación, en su red de Facebook la borró luego de generar polémica en el puerto petrolero.La entrevista completa fue publicada por el periodista independiente Juan Carlos Quiroga en Facebook: https://www.facebook.com/share/v/19R1KtsPAk/
La iniciativa Entrepreneurship for Impact ofrecerá formación, mentorías y la posibilidad de competir por recursos para impulsar proyectos de emprendimiento. La convocatoria estará abierta hasta el 15 de octubre.La Embajada de Estados Unidos en Colombia y la red de centros Colombo Americano lanzaron una convocatoria dirigida a jóvenes emprendedores que tengan proyectos en desarrollo y busquen fortalecer sus iniciativas mediante formación especializada, acompañamiento y conexiones con el ecosistema empresarial.El programa, denominado Entrepreneurship for Impact (E4I), busca impulsar ideas de negocio con potencial de generar empleo y aportar al desarrollo de las comunidades. Así lo explicó Annika Betancourt, portavoz de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, durante una entrevista en El Radar de Blu Radio, en la que estuvo acompañada por Sebastián Giraldo, subdirector de Innovación y Servicios Educativos del Centro Colombo Americano.“Emprendedores y jóvenes en Colombia son clave para este esfuerzo”, señaló Betancourt al referirse a la importancia de promover el crecimiento económico y la prosperidad compartida entre ambos países.La funcionaria agregó que la iniciativa pretende que jóvenes de distintas regiones tengan la oportunidad de convertir sus ideas en proyectos empresariales. “Que tengan oportunidad de hacer sus ideas en empresas y crear empleos, crear valor en sus propias comunidades”, afirmó.¿Quiénes pueden participar en la convocatoria?De acuerdo con Sebastián Giraldo, el programa está dirigido a equipos de entre dos y cuatro personas y busca seleccionar a 45 grupos de emprendedores de diferentes regiones del país, mediante la participación de ocho centros Colombo Americano.Para postularse, los equipos deben cumplir con los siguientes requisitos:Tener integrantes con edades entre los 18 y los 30 años.Contar con al menos una persona que sea estudiante o egresada de alguno de los centros Colombo Americano participantes.Tener al menos un integrante que curse estudios de pregrado o posgrado en una institución universitaria.Presentar una iniciativa de emprendimiento que ya se encuentre en desarrollo.Giraldo aclaró que no es necesario tener una empresa constituida para participar. El propósito es acompañar proyectos que ya hayan comenzado a tomar forma y que necesiten herramientas para consolidarse.“Estamos buscando personas que cuenten con una iniciativa que ya esté en desarrollo y que quieran recibir este apoyo de emprendimiento para poder fortalecer sus proyectos y fortalecer el impacto que pueden generar en nuestro país”, explicó el subdirector.¿Qué beneficios ofrece el programa Entrepreneurship for Impact?Uno de los principales atractivos de la convocatoria es que el proceso de incubación será financiado en su totalidad. Los participantes seleccionados recibirán 24 horas de formación en temas relacionados con el desarrollo de modelos de negocio, la estructuración financiera y la preparación de presentaciones para posibles inversionistas.Además, tendrán acceso a mentorías individualizadas para fortalecer sus propuestas y prepararse para presentar sus proyectos ante evaluadores.Según Giraldo, al finalizar esta etapa se realizará un concurso nacional en Bogotá, en el que los equipos participantes expondrán sus iniciativas. Los tres mejores recibirán recursos para invertir en sus emprendimientos.Los premios previstos son los siguientes:Primer lugar: $2'000.000 y una beca para estudiar inglés en el Centro Colombo Americano.Segundo lugar: $1'500.000.Tercer lugar: $1'000.000.Los recursos económicos se entregarán en especie, mediante apoyos destinados a los proyectos, y no como dinero de libre disposición.El equipo ganador, además, representará a la red de centros Colombo Americano en el Hult Prize, una competencia internacional de emprendimiento social. De acuerdo con lo explicado durante la entrevista, esta participación abrirá la posibilidad de avanzar en el certamen, cuyo premio global puede alcanzar un millón de dólares para impulsar un proyecto ganador.¿Cómo se elegirán los 45 equipos seleccionados?La selección estará a cargo de un comité de evaluación integrado por representantes de los centros Colombo Americano participantes. Este grupo revisará las postulaciones y verificará que los equipos cumplan con las condiciones establecidas.También se tendrá en cuenta que las iniciativas estén en una fase de desarrollo que permita aprovechar el proceso de incubación y que se relacionen con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).Este último criterio es relevante porque, según Giraldo, la convocatoria busca que las propuestas tengan características compatibles con los parámetros del Hult Prize y posibilidades de generar un impacto significativo.La intención, por tanto, no es limitarse a recibir ideas iniciales, sino identificar proyectos que puedan fortalecerse con asesoría, conocimientos especializados y herramientas para avanzar hacia su consolidación.¿Hasta cuándo hay plazo para inscribirse?La convocatoria estará abierta hasta el 15 de octubre de 2026. Los interesados pueden consultar los requisitos y completar el formulario de inscripción en el sitio web del Centro Colombo Americano de Bogotá, a través de la dirección: https://www.colombobogota.edu.co/convocatoria-e4iTambién pueden acercarse al centro Colombo Americano de su ciudad o región para solicitar información sobre el programa y el proceso de inscripción.Durante la entrevista, Betancourt destacó que los centros Colombo Americano son aliados estratégicos de la Embajada de Estados Unidos y que, además de ofrecer programas de formación en inglés, bibliotecas y actividades culturales, promueven espacios para el intercambio de conocimientos entre Colombia y Estados Unidos.La portavoz señaló que Entrepreneurship for Impact hace parte de una oferta más amplia de iniciativas respaldadas por la Embajada para fortalecer los vínculos entre ambos países.Con esta convocatoria, los organizadores buscan acercar a jóvenes emprendedores a herramientas de formación, mentoría y oportunidades de financiación que les permitan desarrollar sus proyectos y ampliar su impacto en las comunidades.
El presidente Abelardo de la Espriella ordenó una investigación exhaustiva a la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) tras las denuncias publicadas por la revista Semana, que señalan a la ex primera dama Verónica Alcocer de un presunto transporte de droga a Venezuela en una aeronave oficial.A través de un mensaje de su cuenta de X, el mandatario pidió esclarecer los hechos y determinar si hubo responsabilidades por parte de integrantes de la institución militar en el uso de aeronaves oficiales.“He ordenado al comandante de la Fuerza Aérea una investigación exhaustiva sobre los graves hechos denunciados por la revista SEMANA. Se debe esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades”, afirmó el presidente.De acuerdo con el mandatario, la Inspección General y los organismos de contrainteligencia de la Fuerza Aérea serán las encargadas de adelantar las investigaciones correspondientes sobre el personal actual y anterior de los equipos involucrados en CATAM.En su mensaje, De la Espriella advirtió que, si se comprueba la participación de integrantes de la Fuerza Aérea en los hechos denunciados, estos serán llamados a calificar servicios y deberán responder ante las autoridades competentes.“Si se comprueba que miembros de la Fuerza Aérea están implicados, serán llamados a calificar servicios de manera inmediata y deberán responder ante las autoridades competentes”, dijo. Además, solicitó a la Fiscalía General de la Nación, la Corte Suprema de Justicia y la Procuraduría que revisen la información publicada y adelanten las actuaciones que correspondan dentro de sus competencias.El presidente también pidió a las autoridades de Estados Unidos tomar nota de las denuncias.“Como presidente de la República, solicitó también a la Fiscalía General de la Nación, a la Corte Suprema de Justicia, a la Procuraduría y a las autoridades de Estados Unidos tomar atenta nota de la información periodística y adelantar, dentro de sus competencias, las investigaciones a que haya lugar”, concluyó.Cabe destacar que esta orden de investigación por parte del mandatario se produjo después de una publicación de Semana basada en una entrevista con Eva Ferrer, quien hizo señalamientos sobre presuntas actividades ilegales relacionadas con el entorno de la ex primera dama.Según la publicación, Ferrer afirmó que Verónica Alcocer habría transportado droga a Venezuela en un avión oficial. También sostuvo que en uno de esos desplazamientos se habrían traído 2,5 millones de dólares. La entrevista incluye, además, señalamientos sobre un supuesto tráfico de armas por parte de personas del entorno de Alcocer.