Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, habló con la voz entrecortada sobre los días más difíciles de su vida, la lucha de su hijo en la Fundación Santa Fe, donde permaneció más de dos meses tras el atentado perpetrado por un sicario de 15 años en el parque El Golfito de Fontibón.
“Se le decía: ‘Miguel, levanta la mano derecha’, y la levantaba. ‘Levanta la izquierda’, y lo hacía. Abría los ojos. Los avances eran enormes, sorprendentes, y los médicos mismos no entendían cómo estaba recuperándose”, relató el padre, quien aseguró que nunca pensó en la posibilidad de perderlo. “Siempre tuvimos fe. Jamás creí que este desenlace llegaría”, agregó.
El atentado ocurrió el 7 de junio de 2025
Pese a los progresos, Uribe Turbay falleció el 11 de agosto, a la 1:56 de la madrugada. “Yo estuve con él hasta las 10:30 de la noche anterior, como todos los días, cogiéndole la mano, besándolo, hablándole. Cuando me despedí, nunca imaginé que iba a ser la última vez”, recordó su padre con evidente dolor.
Sobre el futuro político, Miguel Uribe Londoño explicó por qué decidió asumir la precandidatura presidencial por el Centro Democrático, recogiendo el camino que había trazado su hijo: “No lo busqué, no lo planeé. Pero yo ayudé a construir sus propuestas y conozco su programa. No podía dejar que su proyecto muriera con él. La memoria de Miguel debe permanecer en la historia de Colombia como un ejemplo para los jóvenes”.
El padre del dirigente asesinado también envió un mensaje a quienes lo han tildado de oportunista: “Quien piense eso probablemente no es padre. Esta decisión nace del sacrificio y de la dignidad de mi hijo, no de la ambición. Quiero transformar la sangre derramada en semillas de libertad para Colombia”.
Finalmente, advirtió que ha recibido amenazas tras su decisión: “Soy consciente de los riesgos. Sé que los mismos que mataron a Miguel pueden querer callarme a mí también. Pero no voy a tener miedo ni me voy a quebrar. Voy a sacar esto adelante”.
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La muerte de Miguel Uribe Turbay se convirtió en un magnicidio que estremeció a la política colombiana y que ahora abre un nuevo capítulo: el de su padre recogiendo la bandera de seguridad y unidad nacional que su hijo defendía hasta el último día.