El ejercicio de liderazgos sociales en Antioquia sigue marcado por un panorama de alto riesgo. Así lo advierte el más reciente informe semestral de la Fundación Sumapaz, que revela que, durante lo corrido de 2026, ya se han documentado 120 agresiones contra líderes y lideresas sociales en el departamento, una cifra que evidencia la persistencia de la violencia y las dificultades para garantizar el trabajo de quienes defienden los derechos de sus comunidades.De acuerdo con el reporte, entre los casos registrados en el periodo enero-junio se encuentran 16 homicidios, 50 amenazas individuales, 19 desplazamientos forzados y 9 hechos de estigmatización, además de otras agresiones que reflejan la complejidad del contexto de seguridad en distintas zonas del territorio antioqueño.Según César Mendoza, integrante del equipo de Derechos Humanos de la Fundación Sumapaz, las mayores afectaciones se concentran en subregiones como el Norte, Nordeste, Bajo Cauca y Urabá, donde la presencia y el control ejercido por estructuras armadas ilegales continúan generando presiones sobre los liderazgos."En los territorios se trata de coartar al líder comunal, al líder social, los líderes sociales son los que movilizan a las comunidades, son los que transmiten la información de lo que se está ocurriendo en el territorio. Entonces si el líder social es renuente a ser obediente a esos grupos, lo que le dicen es: 'o trabaja con nosotros, se va o usted sabe lo que sucede'", destacó Mendoza.Le puede interesar: El 2025 fue el año más violento para defensores de derechos humanos en Gobierno PetroMendoza también manifestó su preocupación por la respuesta institucional frente a estos hechos. El informe señala que persisten demoras en las investigaciones judiciales de los crímenes contra líderes sociales y cuestiona la falta de celeridad en los procesos disciplinarios dirigidos a establecer posibles responsabilidades de funcionarios que no habrían garantizado oportunamente medidas de protección."La Procuraduría es totalmente ausente. La única institución que está actuando, que actúa, pero es una consejera, es la Defensoría del Pueblo, pero pero la consejería solamente da recomendaciones o alertas, pero si el Ministerio del Interior no actúa, vale tanto como un papel mojado o un papel arrugado", manifestó.Otro de los aspectos que enciende las alertas es la limitada disponibilidad de recursos para proteger a esta población, especialmente en municipios con baja capacidad presupuestal, donde las administraciones locales enfrentan mayores dificultades para implementar esquemas de prevención y atención, pese a que es allí donde se concentran buena parte de los riesgos por la persistencia del conflicto armado.El reporte también alertó sobre los compromisos pendientes del Gobierno nacional saliente en materia de garantías para los liderazgos sociales. Según la organización, aún existen retrasos en la consolidación de una política pública integral que fortalezca los mecanismos de prevención, protección y respuesta institucional frente a las amenazas que continúan enfrentando quienes ejercen labores de liderazgo en los territorios.
Durante el primer semestre de 2025, 82 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas, de acuerdo con el más reciente informe de la Comisión Colombiana de Juristas sobre las violaciones al derecho a la vida de las personas defensoras, líderes y lideresas.El Área de Investigación de la Comisión Colombiana de Juristas dio a conocer un informe en el que revela el panorama de riesgo que enfrentan los líderes y lideresas de diversas índoles en el país.Esta información, que recopila datos entre el primero de enero y el 30 de junio de este año evidencia que se han presentado 82 homicidios de personas defensoras de derechos humanos, siendo Antioquia y Cauca los departamentos más afectados, con un nivel de violencia mayor, con más de diez víctimas en cada uno.Además, cabe destacar que la categorización de los liderazgos que ejercían las víctimas se definió, de manera parcial, de acuerdo con la categorización establecida por la Defensoría del Pueblo. Entre el listado de la Comisión Colombiana de Juristas figuran defensores de DD. HH., defensores afrocolombianos, ambientales, campesinos, comunales, estudiantiles, culturales, entre otros.Los sectores de liderazgo social y de defensa de derecho que más vieron su derecho a la vida vulnerado fueron el comunal con 18 víctimas; comunitario, con 13 e indígena también con 13.Uno de los casos destacados por el informe es el de Angie Leandra Henao Zambrano, lideresa campesina e integrante de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC. Henao fue asesinada el pasado 27 de junio, cuando se encontraba en su vivienda ubicada en la vereda El Silencio, en Corinto, Cauca.La información recolectada a través de la plataforma MadPaz además detalla que en 63 de los 82 casos registrados no han identificado a los autores de los homicidios. En los demás casos los presuntos victimarios serían de las Disidencias de las FARC-EP, paramilitares, ELN, actores armados sin precisión y civiles.
La Fiscalía General de la Nación informó que un juez de control de garantías de Floridablanca dictó medida de aseguramiento en centro carcelario contra Eduardo Fabián Meza García, señalado como presunto responsable del delito de amenazas contra defensores de Derechos Humanos y servidores públicos.De acuerdo con la información oficial, los hechos se habrían presentado entre agosto y diciembre de 2024 en el barrio Bellavista de Floridablanca, donde Meza García, al parecer, amenazó de muerte a dos miembros de la Junta de Acción Comunal, en el marco de conflictos surgidos por las elecciones de dicha organización.Tras las investigaciones, se logró establecer que las intimidaciones se dieron a raíz de disputas internas en la Junta directiva de la JAC. Meza García, de 49 años, fue capturado el pasado 23 de abril por orden de las autoridades y no aceptó los cargos que se le imputaron.Durante este año han sido capturadas cinco personas por presuntas amenazas contra defensores de derechos humanos en Santander. La Fiscalía reiteró su compromiso en la protección de los líderes sociales y servidores públicos que trabajan por la defensa de los derechos humanos en el país.
En 2024 fueron asesinados en Colombia 157 líderes sociales y defensores de derechos humanos, 11 casos menos que en 2023, lo que evidencia que la vida de estos líderes no está garantizada, según un informe de la ONG Somos Defensores publicado este jueves."Si bien se trata de una disminución importante, esta cifra evidencia una vez más que el derecho a defender derechos no está garantizado en Colombia y que las vidas de las personas que ejercen esta labor continúan desprotegidas", asegura el documento titulado 'Sin protección'.La ONG basa su informe en las cifras del Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia (Siaddhh). Este año sigue siendo critico, pues la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, advirtió sobre el preocupante aumento de amenazas, hostigamientos y asesinatos contra líderes sociales, defensores de derechos, excombatientes y firmantes del acuerdo de paz. El informe de rendición de cuentas presentado por la Fiscalía muestra cómo los actores armados han fortalecido sus estructuras criminales, lo que ha derivado en un incremento de la violencia en varias regiones del país.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó este jueves que recibió, entre enero y noviembre de este año, 214 denuncias de asesinatos de personas defensoras de derechos humanos, de las cuales verificó 69.Así lo indicó en un informe publicado este jueves, en el que también detalló que desde el 1 de enero al 30 de noviembre de 2023 "conoció 214 alegaciones de homicidios de personas defensoras. De estas ha verificado 69 casos, 47 están en proceso de verificación y 98 son no concluyentes".El documento aseguró que el departamento del Cauca (suroeste) fue el que mayor número de asesinatos de líderes registró: 15. Le siguieron Nariño y Valle del Cauca, 8; en tanto que en Norte de Santander y Arauca, hubo 5 en cada uno.Dentro de las víctimas confirmadas por Naciones Unidas en lo que va de este 2023 hay 22 campesinos, 20 indígenas y 11 afrodescendientes.La mayoría de las víctimas que fueron asesinadas, según el estudio de la ONU, eran líderes de Juntas de Acción Comunal, poblaciones campesinas o defensores de derechos indígenas.Justamente hoy la Defensoría del Pueblo de Colombia informó que entre enero y noviembre de este año han sido asesinados 163 líderes sociales y defensores de derechos humanos.La Defensoría advirtió que el mayor registro lo tiene el convulso Cauca, con 30 casos, seguido de Antioquia (18), Nariño (16), Valle del Cauca (14), Córdoba (10) y Bolívar, Norte de Santander y Putumayo (con siete cada uno).Para el defensor del pueblo colombiano, Carlos Camargo, "estos homicidios coinciden con aquellas zonas del país donde delinquen los principales grupos armados ilegales".En ese sentido dijo que en esas regiones operan el Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de la antigua guerrilla de las FARC, y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupos armados con los que el Gobierno negocia la paz.También tienen fuerte presencia en esas zonas el Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y principal banda criminal del país.Le puede interesar
Diego Antonio Arrieta López vivía hace más de cuarenta años en la vereda El Porvenir del municipio de Turbo, en el Urabá antioqueño.Su vida la había dedicado, entre otras cosas, a la comunidad como líder guardabosques, presidente de la Acción Comunal y, representante de víctimas y últimamente, como líder de restitución de tierras en Urabá.Pero esa vida de servicio a la comunidad fue arrebatada en las últimas horas según contó a Blu Radio Óscar Yesid Zapata, defensor de derechos humanos e integrante de la Fundación Sumapaz. A Diego Antonio lo citaron hombres desconocidos para una diligencia y perdió contacto con su familia. El hallazgo del cuerpo de Diego Antonio pone en alerta a líderes sociales, quienes, como lo dijo Zapata, piden garantías al Gobierno nacional para llevar a cabo su labor."Las autoridades deben investigar este crimen y deben buscar realmente acciones para esclarecer como tal los autores materiales intelectuales, pero también el Estado colombiano recientemente ha emitido una directiva en la que solicita a las diferentes autoridades que se garantizará la labor de las personas defensoras de derechos humanos", destacó.Con Diego Antonio, en lo corrido del 2023 ya han asesinado en el departamento de Antioquia un total de 20 líderes y defensores de derechos humanos.Le puede interesar:
Las autoridades fallaron al no adoptar acciones para proteger a los defensores de derechos humanos que están en riesgo, razón por la cual Amnistía Internacional (AI) hizo un llamado al gobierno para que tome medidas que permitan que su actividad no se convierta en algo mortal.Así se desprende del informe "Esperanza bajo riesgo: la falta de un espacio seguro para defender derechos humanos en Colombia continúa", publicado este jueves por esta organización y en el que se alerta que el Estado ha respondido de forma insuficiente en los últimos cinco años a los "graves riesgos" que enfrentan los defensores."Amnistía Internacional ha recibido innumerables denuncias de personas defensoras de derechos humanos que sufren ataques y amenazas por la labor que desempeñan", expresó la directora para las Américas de AI, Ana Piquer.Agregó que entre 2020 y 2023 han observado que "las autoridades han fallado en adoptar acciones estatales para garantizar la protección colectiva de personas que defienden los derechos humanos, en particular, quienes defienden la tierra, el territorio y el medio ambiente en distintas zonas del país"."Ante esta crisis, nuestra investigación deja clara la necesidad de una respuesta institucional fuerte, integrada y coordinada", advirtió.Cifras preocupantesAl recopiló las cifras que entidades estatales y ONG han publicado sobre los asesinatos de defensores de derechos humanos.Según el Programa Somos Defensores, por ejemplo, 199 líderes sociales fueron asesinados en 2020, 139 en 2021 y 197 en 2022.Entre tanto, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) había documentado hasta septiembre el asesinato de 127 líderes sociales y defensores de derechos humanos.En ese sentido, al relatar en su informe cinco casos de ataques y amenazas a defensores en cuatro regiones del país, uno de los cuales es el de la Federación de Pescadores Artesanales Ambientalistas y Turísticos de Santander (Fedepesan).Esta organización, que defiende los cuerpos de agua del Magdalena Medio y la forma de vida de los pescadores de las ciénagas que rodean el municipio de Barrancabermeja, en el departamento de Santander, "persiste en su defensa del ambiente en un contexto de ataques y amenazas", según el documento.Amnistía advierte que Yuly Velásquez, su presidenta, ha sido atacada por lo menos tres veces por personas armadas en los últimos años.Cierre del Gobierno de Duque y primer año de PetroManifestó que durante el cierre del Gobierno de Iván Duque, que fue presidente entre 2018 y 2022, el ejecutivo adoptó "medidas contraproducentes" para proteger a los defensores y se resistió a cumplir los compromisos adquiridos en el acuerdo de paz, firmado por el Gobierno y la guerrilla de las Farc en 2016, para proteger a estas personas.Lea también: Le puede interesar:
El asesinato de líderes sociales y defensores de derechos humanos no cesa en el país, que ya superó el centenar de homicidios en lo que va de año, en un recrudecimiento de la violencia contra los que alzan la voz y muy particularmente contra los pueblos indígenas.Raúl Alonso García fue el número 100. A este líder político y exconcejal lo asesinaron el 7 de julio en un municipio de Arauca (frontera con Venezuela) y se suma a una trágica lista a la que este martes también se añadió Jaime Losada en el Putumayo (frontera con Ecuador)."Este año ha sido mucho más grave que el año pasado, está cada vez peor, casi con los índices del peor año desde la firma del acuerdo de paz que fue 2019", aseguró a Efe Leonardo González, coordinador del Instituto de Desarrollo de Estudios para la Paz (Indepaz), que monitorea los homicidios en su observatorio.A la "arremetida de los grupos armados en contra de los liderazgos sociales" se le ha sumado un contexto electoral, que está poniendo en riesgo sobre todo a los líderes comunitarios, a los indígenas y a los afrodescendientes.La cifra de Indepaz es superior a la de la oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia, que hasta el 31 de mayo había recibido 89 alegaciones o quejas de homicidios de personas defensoras de derechos humanos, de las cuales solo habían podido verificar 21.Pero es superior a la que Indepaz había registrado el año pasado a la misma fecha, ya que entonces documentaba 89 asesinatos de líderes sociales. En total, en 2021, fueron asesinados 171 líderes, según este instituto, mientras que el Programa Somos Defensores documentó 139 y la Defensoría del Pueblo, 145.UN "GENOCIDIO" INDÍGENAEste año ha sido especialmente preocupante la situación en los territorios indígenas donde, como subrayó a Efe el vocero de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Óscar Montero, se está dando un "genocidio físico y cultural".El pasado 3 de julio, tres jóvenes indígenas awá fueron asesinados a tiros presuntamente por un grupo de disidencias de las Farc en el Resguardo indígena Inda Sabaleta, en el departamento de Nariño, cuando se encontraban en una reunión.La Asociación Minga denunciaba una "total sinrazón" porque este pueblo indígena es reconocido por la Corte Constitucional en riesgo inminente de extinción y cuenta con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).En lo que va de año, según la ONIC, han sido asesinados al menos 85 indígenas en el país, y más de 30 de ellos pertenecían al pueblo awá. En el ataque del 3 de julio fueron asesinados el gobernador encargado del resguardo, Juan Orlando Moreano, y dos guardias indígenas, Jhon Faver Nastacuas y Carlos José García, que tenían 26 y 28 años, respectivamente.Otros casos con repercusión este año fueron los de José Albeiro Camayo, excoordinador de la guardia indígena que fue asesinado el 24 de enero por disidentes de la llamada columna "Jaime Martínez" de las disidencias de las Farc, y el de Breiner Cucuñame, un joven de 14 años asesinado solo unos días antes en el mismo resguardo, Las delicias, en Cauca (suroeste), y que se formaba para ser guardia indígena."No se asesina a cualquier miembro de las comunidades", valoró Montero, quien señala que se mata "de manera selectiva a (...) las voces visibles de los pueblos indígenas en los territorios, es decir, autoridades indígenas, gobernadores, guardias...".Es una forma de mandar un "mensaje" al resto de la comunidad para meter temor a los jóvenes para que no se metan en la guardia indígena, el cuerpo tradicional de protección de las comunidades, pero también para aquellos que quieran levantar la voz.Así se está atacando a quienes "le están poniendo el pecho y la frente a todo el tema de violencia estructural que hay en los territorios, es decir al narcotráfico, al rearmamiento de las disidencias de las Farc y al paramilitarismo", resumió Montero, líder kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta (norte).Desde la ONIC siguen denunciando que "la paz nunca llegó a sus territorios" y que incluso "el conflicto se disparó de una manera desproporcional", haciendo que también los indígenas sean los más afectados por el desplazamiento y los confinamientos forzados.SIGUEN LAS MASACRESSin embargo, no solo se persigue a líderes en los resguardos indígenas, también se asesina a otros líderes de la comunidad, Juntas de Acción Comunal o sindicalistas que son "molestos" en territorios, sobre todo del Pacífico y de la frontera con Venezuela, para los grupos que se disputan las rutas del narcotráfico, los frutos de la minería ilegal o los corredores para sacar lo ilícito.El 7 de junio lo fue Jesusita Moreno, "Doña Tuta", una líder social de 60 años que tenía una "voz contundente por la exigencia al respeto a la vida y al territorio de sus comunidades", según la definió la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz."Doña Tuta" fue asesinada en Cali y el 26 de enero la víctima mortal fue Rosalba Peña, durante el velorio de su esposo, Álvaro Peña, un líder comunal de Tame (Arauca).En Arauca, escenario a principios de año de una guerra entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y varias disidencias de las Farc, los ataques, amenazas y asesinatos de líderes sociales han sido especialmente pronunciados.Mientras tanto, las masacres siguen también sin dar tregua y en lo que va de año se han producido 53, también según la cuenta de Indepaz, en las que han muerto 185 personas.Desde Indepaz esperan "que la situación mejore con el nuevo Gobierno" aunque la tendencia es probable que siga al alza en los próximos meses y está en las manos del Ejecutivo de Gustavo Petro el comenzar una implementación real del acuerdo de paz y hacer una correcta protección de quienes defienden sus comunidades, la tierra y los pueblos.Escuche aquí el podcast Se está poniendo viejo:
Este martes la Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana para los municipios de Ataco, Chaparral, Planadas y Rioblanco, en el departamento del Tolima.La alerta se dio porque las disidencias de las Farc están aumentando su expansión en esas zonas del país, con el fin de recuperar parte del territorio donde delinquían antes de la firma del acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos en el año 2016.Esta situación pone en riesgo de desplazamiento a la población civil pero además afecta a los excombatientes que se encuentran en el proceso de reincorporación, mientras que los niños podrían ser víctimas de reclutamiento forzado.Las disidencias además están entregando panfletos con supuestas normas que la población debe seguir, para así ejercer un control social en la zona.Le puede interesar:"En los últimos meses, estos grupos han llegado a más sectores rurales mediante pequeñas ‘comisiones’ para no ser identificados por las Fuerzas Militares, y de este modo ir reconfigurando el control hegemónico que en algún momento tuvieron las antiguas Farc. Vale señalar el incremento de los homicidios en los cuatro municipios: mientras en 2020 se presentaron 28 muertes violentas, para el 2021 alcanzaron los 41 casos", señaló Carlos Camargo, defensor del Pueblo.Ante esto, desde la entidad solicitaron a las autoridades departamentales y alcaldías locales una respuesta conjunta para proteger la vida de los ciudadanos en esos municipios del departamento, también entregaron 50 recomendaciones a diferentes organizaciones para que atiendan esta situación de riesgo para los pobladores.Escuche el podcast “Al Pelo con Tata” y descubra los colores de moda que pueden sentarle bien a su cabello:
Más de un millón de personas se han tenido que exiliar de Colombia debido al conflicto armado, muchos de ellos después de haber sufrido incluso otros delitos en el país antes de salir como: tortura, homicidio de algún familiar y desplazamiento forzado o amenazas.La Comisión de la Verdad encontró siete causas por las cuales las personas deciden salir; la persecución política, seguida del miedo a ser reclutados por parte de los grupos armados, también la falta de garantías de protección por parte del Estado y los hostigamientos o amenazas contra familiares son algunas de ellas."Más de un millón de personas tuvieron que huir del país en búsqueda de protección «son la punta visible de un iceberg, porque las crisis han sobrevivido al paso del tiempo, han mutado, han decaído y otras han reaparecido».Esto afectó a activistas, opositores políticos y periodistas que denunciaron hechos de violencia o corrupción, pero también a los jueces y fiscales que avanzaban en las investigaciones sobre crímenes cometidos por diferentes grupos armados, e incluso, por agencias y organismo del Estado.Este apartado relata las dificultades que viven las personas en otros países, como es el caso de una mujer del Valle del Cauca, que fue testigo de cómo asesinaban a su esposo al parecer a manos de las Farc.“Con dos niños huyó hacia Buenaventura, allí se encontró con los perpetradores del asesinato. Debido a las amenazas, tuvo que salir exiliada a Ecuador”.La mujer en su relato a la Comisión explicó: "«¿Sabe qué es lo más triste? Que habiéndoles mostrado todo –el acta de defunción, la forma como mi esposo murió (porque yo tengo todavía esos papeles del hospital, su seguimiento: dónde quedaron las balas, el daño que nos hicieron)–, yo necesitando el apoyo… me rechazaron dos veces".Este capítulo asegura que el gobierno del expresidente Álvaro Uribe negó el conflicto armado en Colombia, lo que según la Comisión de la Verdad afectó a las víctimas de la violencia en el país."El Gobierno negaba el conflicto armado. Dicha negación dejaba a las víctimas sin un marco social de reconocimiento y las condenó en muchos lugares al silencio y la marginación, sin tener en cuenta la necesidad de protección. La negación de la existencia del conflicto armado durante los periodos de gobierno de Uribe no solo eliminó cualquier posibilidad de diálogos con las guerrillas, sino tuvo un alto costo frente al reconocimiento de las víctimas y su necesidad de protección".Por otro lado, explica que el exilio es un fracaso de las instituciones del Estado en su intento de proteger a las víctimas. Además, los responsables son todos los actores armados involucrados en la guerra, incluyendo a agentes e instituciones del Estado y terceros civiles."«La hoja que nos dan tiene la foto y un número nacional. Eso quiere decir que uno es demandante de asilo. Al ser demandante de asilo, el estigma que tienen es que uno no es formal o es un delincuente o viene a hacer cosas raras. Eso es una mala carta de presentación para uno; o sea, a usted no le dan la oportunidad ni siquiera de trabajar o tomar en alquiler»", se lee en un testimonio.El exilio se sigue presentado incluso después de la firma del acuerdo de paz con las Farc, pues la Comisión recopiló casos de comparecientes en la JEP que tras su testimonio han tenido que salir del país. Incluso excombatientes de las extintas Farc se van por amenazas, a su vez, los líderes sociales y juveniles que hacen parte de diferentes organizaciones y movimientos e incluso participaron en las manifestaciones del paro nacional.“La Comisión ha podido ser testigo de varios exilios de jóvenes participantes en las movilizaciones, como el de un músico caleño que durante las manifestaciones de 2021 fue ilegalmente detenido por la policía el 28 de mayo de 2021; y de miembros de organizaciones acompañantes del paro".El proceso de regresar a ColombiaEl retorno a Colombia lo han hecho las víctimas solas sin el acompañamiento o apoyo del Estado, por lo que no cuentan con las garantías de seguridad. Aseguran que la atención que reciben en algunos casos es precaria y desinformada, según se lee en el informe.Los hijos de quienes salieron exiliados vuelven a irse del país cuando sus padres retornan, pues se sienten extraños en su territorio. Mientras que, a veces volver también ha traído dificultades económicas debido a una ausencia prolongada que no permite tener un acceso al trabajo u otras oportunidades.Uno de estos casos es el de Rubí, quien tuvo que salir de Medellín a Quito por extorsiones de las Águilas Negras. Sin embargo, se le acabaron los recursos a los pocos días de estar allá."«Qué pesar uno vivir en un albergue. Era una cosa súper pequeñita… muy duro. O sea, se les agradece en el alma acogernos, pero había que cumplir un horario si uno iba a salir, había que estar a una hora exacta para comer, la comida era así como una mortadela, por ejemplo, con un arroz y un juguito. También había muchas familias y los cuarticos eran pequeñitos. A nosotros nos dieron un solo cuarto para los dos niños y nosotros dos".Ante esto la Comisión hace algunas recomendaciones al Estado para evitar más casos de personas exiliadas; poder garantizar protección y retorno a quienes están dispuestas a volver.En una primera medida explican que se debe proporcionar un mecanismo jurídico de reconocimiento del exilio. A partir de ahí crear mecanismos que permitan articular los datos de personas exiliadas y así evitar el subregistro; fomentar acuerdos regionales o bilaterales con otros países para atender a las víctimas y promover la participación para que puedan hacer seguimiento a sus casos."El Estado colombiano debe reconocer su responsabilidad histórica, ética y política que llevó a cabo acciones de guerra y actividades ilegales contra defensores de derechos humanos y víctimas en el exilio, incluyendo organizaciones de diferentes países".Le puede interesar: Al pelo con Tata
Este domingo, 8 de noviembre de 2026, se analizaron los siguientes temas en Sala de Prensa Blu:Escándalo de la vida privada del expresidente Gustavo Petro: Debate sobre las denuncias del presunto uso de recursos públicos para pagar contratos a cambio de favores sexuales y su impacto ético y judicial.Entrevista con Cecilia López Montaño: La exministra presenta su libro sobre el gobierno de Gustavo Petro, analizando la pérdida de ética pública, el cambio de rumbo gubernamental y las consecuencias para el país.Gira del Papa León XIV por América Latina: Reporte con el periodista Néstor Pongutá sobre el recorrido del Pontífice por Uruguay, Argentina y Perú (Chiclayo), resaltando la masiva convocatoria y sus mensajes pastorales.Situación del Cauca y su potencial económico: Entrevista con Ana Fernanda Muñoz (presidenta de la Cámara de Comercio del Cauca) sobre el impacto de la violencia, los daños del terremoto, el reclamo de presencia estatal integral y la fuerza agroexportadora regional.Perspectivas del sector de hidrocarburos: Entrevista con Frank Pearl (presidente de la ACP) sobre la reactivación de la exploración petrolera y de gas, subrayando la necesidad de seguridad jurídica y agilidad en consultas y licencias ambientales.Balance a 10 años del Acuerdo de Paz: Adelanto de la entrevista con la defensora del Pueblo, Iris Marín, sobre las deudas en el desarrollo territorial de las zonas PDET y el cumplimiento de las sanciones restaurativas para los excombatientes de las FARC.Sección de cine y plataformas: Recomendaciones de Luis Carlos Rueda con la película colombiana Pacífico, los estrenos El gato en el sombrero, Godzilla, Yo soy Rocky y la serie de Netflix sobre la toma del Palacio de Justicia.
Las variaciones climáticas extremas entre temporadas de calor y lluvias están generando un impacto directo en el sector agrícola de Antioquia, donde la pérdida de cultivos por sequías e inundaciones amenaza con encarecer la canasta familiar. De acuerdo con un análisis económico de la Universidad Pontificia Bolivariana, las afectaciones en las zonas de siembra del departamento reducirán la oferta de productos básicos, presionando el alza de precios en los mercados locales.El estudio, desarrollado por el docente e investigador Iván Montoya, señala que la alteración en las fuentes de agua impacta tanto a la agricultura como a la ganadería antioqueña, afectando la producción de leche, carne y vegetales. Según las proyecciones del analista, el desabastecimiento de alimentos y el incremento en los servicios de energía y agua podrían encarecer hasta en un 19 % el costo de la canasta básica de los hogares paisas, debido a los mayores costos que asumen los campesinos para mantener sus plantaciones. "Todas estas implicaciones macro muy seguramente van a tener repercusiones económicas en el bolsillo de los hogares; por un lado, se ha venido mencionando para ver un aumento, pues, en los costos de producción, sobre todo los costos agrícolas fundamentalmente, y eso va a generar un aumento en la producción de alimentos que termina generando, pues, inflación; ya había mencionado el caso", indicó el docente.El análisis económico contempla que la región Andina sufrirá el mayor impacto estructural por la disminución en los caudales de los ríos y una reducción de un tercio en las precipitaciones. Esta situación compromete a los embalses del interior del país, que concentran el 95 % de la capacidad nacional, y afecta a otras regiones como la Caribe, el Pacífico y la Orinoquía, donde la falta de agua de riego e inundaciones repentinas impiden que los cultivos prosperen, reduciendo la oferta de alimentos a nivel nacional.Ante la imposibilidad de aumentar la producción agrícola local por los daños en la tierra, la investigación prevé que el país deba recurrir a la importación de insumos y granos básicos mediante la revisión de salvaguardas comerciales; un panorama que ya se refleja en las calles de Medellín, donde comerciantes y familias observan transformaciones en sus dinámicas cotidianas y se abstienen de comprar ciertos productos que antes adquirían habitualmente, dado que, según señalan los propios habitantes, sus costos actuales se han vuelto inalcanzables. "Una semana dicen no, la otra semana sube tal cosa, entonces cada ratico están subiendo, están subiendo. Eso sí ha afectado y se han disminuido las ventas también. Nos han subido la crema de leche, nos suben el queso. Tenemos que subir de precio las cosas", indicaron algunos ciudadanos consultados por BLU Radio.Asimismo, el docente señala que este fenómeno generará una presión inflacionaria originada por la caída en la oferta de alimentos, lo que dejaría al Banco de la República con un margen muy reducido para bajar las tasas de interés en los próximos meses.
La decisión, con 23 votos a favor y ninguno en contra, se tomó en segundo debate del Proyecto de Ordenanza que busca garantizar la continuidad de los estudios y las etapas necesarias para sacar adelante el denominado Tren Multipropósito de Antioquia.Con esta capitalización se financiarán las fases 3 y 4 de la estructuración del proyecto, luego de que durante 2025 se completaran las dos primeras etapas. En ese periodo se revisaron los estudios de factibilidad, se actualizó la información técnica y la proyección de demanda de pasajeros y carga, y se evaluaron diferentes alternativas de trazado y financiación.Como resultado de ese trabajo, el corredor Bello-Puerto Berrío fue definido como prioritario para continuar con el desarrollo del proyecto ferroviario, que busca conectar el Valle de Aburrá con el Magdalena Medio.La tercera fase contempla la actualización de estudios y diseños, la estructuración del modelo financiero y la definición de la matriz de asignación de riesgos. Posteriormente, en la cuarta etapa se elaborarán los documentos contractuales y los insumos necesarios para una eventual salida al mercado.Para ese proceso se contempla la posibilidad de utilizar un esquema de Asociación Público-Privada (APP) u otro mecanismo de financiación que permita garantizar la sostenibilidad del proyecto.El corredor ferroviario priorizado tendrá una extensión de 182,1 kilómetros, desde Bello hasta Puerto Berrío, y conectará dos subregiones estratégicas del departamento: el Valle de Aburrá y el Magdalena Medio.De acuerdo con la presentación del proyecto, su área de influencia comprende 12 municipios y una población estimada de 3.706.611 habitantes. Además, se proyecta como una alternativa para fortalecer la conexión logística de Antioquia y facilitar una eventual conexión con los puertos del mar Caribe.
Las autoridades en el departamento de Antioquia han alzado la mano para mostrar su preocupación por la guerra que se vive en el Suroeste antioqueño entre el Clan del Golfo y al menos 17 estructuras delincuenciales que están buscando apoderarse del territorio.Las alarmantes cifras fueron entregadas por la Gobernación de Antioquia quien advirtió que está buscando con el Ejército Nacional y la Policía Nacional la manera para poder acabar con la disputa que ha creado temor entre la comunidad.El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, destacó que en esta subregión del departamento se han reportado algunos homicidios producto de la confrontación entre los grupos delincuenciales."Esos homicidios del enfrentamiento de criminales del clan del golfo contra criminales de 17 estructuras delincuenciales que quieren apoderarse del del microtráfico. Aquí sabemos que esta, que ha sido una zona pacífica trabajadora por excelencia, tiene una incidencia criminal bastante grande por cuenta de la factura de esa renta que persiguen estos bandidos", indicó el mandatario.Hay que mencionar que en el Suroeste antioqueño no solo hay presencia del Clan del Golfo sino también del ELN, que sería uno de los mayores dinamizadores de la violencia, y las disidencias que como en otras zonas del departamento estaría en alianza con el Clan del Golfo buscando mayor control territorial.Por ahora las autoridades en Antioquia están tras la pista de los intereses que hay detrás de los 17 grupos delincuenciales con presencia en el Suroeste antioqueño, ya que no se descarta que el ELN tenga relación con alguna de estas facciones que buscan quitarle las rentas ilícitas al Clan del Golfo.
En el Valle de Aburrá, la Policía Nacional adelantó dos operativos de control y registro que dejaron como resultado la captura de 13 personas y la incautación de cerca de 3.900 dosis de sustancias estupefacientes. Las acciones institucionales se desarrollaron de manera simultánea en el municipio de Bello y en el sector del centro de Medellín para contrarrestar el tráfico local de drogas y las economías ilícitas en ambas localidades.El primer procedimiento tuvo lugar en el sector de El Carmelo, en el municipio de Bello, donde las patrullas de vigilancia interceptaron una motocicleta en la que se movilizaban dos hombres de 29 y 36 años. Durante la inspección, según el Teniente Coronel José Fernando Mazo, comandante Operativo Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, hallaron un bolso con cerca de 900 dosis de marihuana listas para su distribución. Los dos ciudadanos fueron capturados e individualizados para ser puestos a disposición de la Fiscalía por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes."El procedimiento se desarrolló en el sector del Carmelo, donde nuestras patrullas de vigilancia durante actividades de registro y control interceptaron una motocicleta en la que se movilizaban estos dos ciudadanos. Al realizar la inspección, nuestros uniformados encontraron en el interior un bolso con las sustancias estupefacientes, las cuales, de acuerdo con las verificaciones preliminares, iban a ser distribuidas en este sector". indicó.Por otra parte, en el barrio Estación Villa del centro de Medellín, la fuerza pública y la Alcaldía Distrital ejecutaron una intervención integral que culminó con la captura de 11 personas y la incautación de 3.000 dosis de sustancias ilícitas. En el sitio se materializaron tres órdenes judiciales por concierto para delinquir, receptación y falsedad marcaria, mientras que ocho personas más fueron judicializadas en flagrancia. Las autoridades precisaron que los detenidos presuntamente estarían vinculados al grupo delincuencial 'Los Carabanudos', alineado con la estructura 'La Terraza'.Entre los procesados en la capital antioqueña figura un hombre conocido como alias 'Cachetón', quien registra nueve anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio por tráfico de estupefacientes. Asimismo, de acuerdo con el Coronel Richard Fajardo, comandante Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, se capturó a una mujer identificada como alias 'La Cucha', señalada por las investigaciones de administrar una vivienda que era utilizada como centro de acopio y expendio de sustancias alucinógenas y otras actividades delictivas en el sector."Entre los capturados se encuentran alias Cachetón, quien registra nueve anotaciones por tráfico de estupefacientes, y alias La Cucha, señalado de administrar un inmueble utilizado para la comercialización de sustancias ilícitas. Estas acciones hacen parte de una estrategia sostenida para contrarrestar las economías criminales y prevenir hechos de violencia", señaló. Durante la jornada en el centro de la ciudad, los uniformados decomisaron 97 armas cortopunzantes, recuperaron dos motocicletas reportadas como robadas y aplicaron el cierre temporal a tres establecimientos comerciales por incumplimiento normativo. Los 13 capturados en ambos municipios quedaron bajo custodia de la Fiscalía General de la Nación para definir su situación jurídica.