El ejercicio de liderazgos sociales en Antioquia sigue marcado por un panorama de alto riesgo. Así lo advierte el más reciente informe semestral de la Fundación Sumapaz, que revela que, durante lo corrido de 2026, ya se han documentado 120 agresiones contra líderes y lideresas sociales en el departamento, una cifra que evidencia la persistencia de la violencia y las dificultades para garantizar el trabajo de quienes defienden los derechos de sus comunidades.De acuerdo con el reporte, entre los casos registrados en el periodo enero-junio se encuentran 16 homicidios, 50 amenazas individuales, 19 desplazamientos forzados y 9 hechos de estigmatización, además de otras agresiones que reflejan la complejidad del contexto de seguridad en distintas zonas del territorio antioqueño.Según César Mendoza, integrante del equipo de Derechos Humanos de la Fundación Sumapaz, las mayores afectaciones se concentran en subregiones como el Norte, Nordeste, Bajo Cauca y Urabá, donde la presencia y el control ejercido por estructuras armadas ilegales continúan generando presiones sobre los liderazgos."En los territorios se trata de coartar al líder comunal, al líder social, los líderes sociales son los que movilizan a las comunidades, son los que transmiten la información de lo que se está ocurriendo en el territorio. Entonces si el líder social es renuente a ser obediente a esos grupos, lo que le dicen es: 'o trabaja con nosotros, se va o usted sabe lo que sucede'", destacó Mendoza.Le puede interesar: El 2025 fue el año más violento para defensores de derechos humanos en Gobierno PetroMendoza también manifestó su preocupación por la respuesta institucional frente a estos hechos. El informe señala que persisten demoras en las investigaciones judiciales de los crímenes contra líderes sociales y cuestiona la falta de celeridad en los procesos disciplinarios dirigidos a establecer posibles responsabilidades de funcionarios que no habrían garantizado oportunamente medidas de protección."La Procuraduría es totalmente ausente. La única institución que está actuando, que actúa, pero es una consejera, es la Defensoría del Pueblo, pero pero la consejería solamente da recomendaciones o alertas, pero si el Ministerio del Interior no actúa, vale tanto como un papel mojado o un papel arrugado", manifestó.Otro de los aspectos que enciende las alertas es la limitada disponibilidad de recursos para proteger a esta población, especialmente en municipios con baja capacidad presupuestal, donde las administraciones locales enfrentan mayores dificultades para implementar esquemas de prevención y atención, pese a que es allí donde se concentran buena parte de los riesgos por la persistencia del conflicto armado.El reporte también alertó sobre los compromisos pendientes del Gobierno nacional saliente en materia de garantías para los liderazgos sociales. Según la organización, aún existen retrasos en la consolidación de una política pública integral que fortalezca los mecanismos de prevención, protección y respuesta institucional frente a las amenazas que continúan enfrentando quienes ejercen labores de liderazgo en los territorios.
Durante el primer semestre de 2025, 82 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas, de acuerdo con el más reciente informe de la Comisión Colombiana de Juristas sobre las violaciones al derecho a la vida de las personas defensoras, líderes y lideresas.El Área de Investigación de la Comisión Colombiana de Juristas dio a conocer un informe en el que revela el panorama de riesgo que enfrentan los líderes y lideresas de diversas índoles en el país.Esta información, que recopila datos entre el primero de enero y el 30 de junio de este año evidencia que se han presentado 82 homicidios de personas defensoras de derechos humanos, siendo Antioquia y Cauca los departamentos más afectados, con un nivel de violencia mayor, con más de diez víctimas en cada uno.Además, cabe destacar que la categorización de los liderazgos que ejercían las víctimas se definió, de manera parcial, de acuerdo con la categorización establecida por la Defensoría del Pueblo. Entre el listado de la Comisión Colombiana de Juristas figuran defensores de DD. HH., defensores afrocolombianos, ambientales, campesinos, comunales, estudiantiles, culturales, entre otros.Los sectores de liderazgo social y de defensa de derecho que más vieron su derecho a la vida vulnerado fueron el comunal con 18 víctimas; comunitario, con 13 e indígena también con 13.Uno de los casos destacados por el informe es el de Angie Leandra Henao Zambrano, lideresa campesina e integrante de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC. Henao fue asesinada el pasado 27 de junio, cuando se encontraba en su vivienda ubicada en la vereda El Silencio, en Corinto, Cauca.La información recolectada a través de la plataforma MadPaz además detalla que en 63 de los 82 casos registrados no han identificado a los autores de los homicidios. En los demás casos los presuntos victimarios serían de las Disidencias de las FARC-EP, paramilitares, ELN, actores armados sin precisión y civiles.
La Fiscalía General de la Nación informó que un juez de control de garantías de Floridablanca dictó medida de aseguramiento en centro carcelario contra Eduardo Fabián Meza García, señalado como presunto responsable del delito de amenazas contra defensores de Derechos Humanos y servidores públicos.De acuerdo con la información oficial, los hechos se habrían presentado entre agosto y diciembre de 2024 en el barrio Bellavista de Floridablanca, donde Meza García, al parecer, amenazó de muerte a dos miembros de la Junta de Acción Comunal, en el marco de conflictos surgidos por las elecciones de dicha organización.Tras las investigaciones, se logró establecer que las intimidaciones se dieron a raíz de disputas internas en la Junta directiva de la JAC. Meza García, de 49 años, fue capturado el pasado 23 de abril por orden de las autoridades y no aceptó los cargos que se le imputaron.Durante este año han sido capturadas cinco personas por presuntas amenazas contra defensores de derechos humanos en Santander. La Fiscalía reiteró su compromiso en la protección de los líderes sociales y servidores públicos que trabajan por la defensa de los derechos humanos en el país.
En 2024 fueron asesinados en Colombia 157 líderes sociales y defensores de derechos humanos, 11 casos menos que en 2023, lo que evidencia que la vida de estos líderes no está garantizada, según un informe de la ONG Somos Defensores publicado este jueves."Si bien se trata de una disminución importante, esta cifra evidencia una vez más que el derecho a defender derechos no está garantizado en Colombia y que las vidas de las personas que ejercen esta labor continúan desprotegidas", asegura el documento titulado 'Sin protección'.La ONG basa su informe en las cifras del Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia (Siaddhh). Este año sigue siendo critico, pues la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, advirtió sobre el preocupante aumento de amenazas, hostigamientos y asesinatos contra líderes sociales, defensores de derechos, excombatientes y firmantes del acuerdo de paz. El informe de rendición de cuentas presentado por la Fiscalía muestra cómo los actores armados han fortalecido sus estructuras criminales, lo que ha derivado en un incremento de la violencia en varias regiones del país.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó este jueves que recibió, entre enero y noviembre de este año, 214 denuncias de asesinatos de personas defensoras de derechos humanos, de las cuales verificó 69.Así lo indicó en un informe publicado este jueves, en el que también detalló que desde el 1 de enero al 30 de noviembre de 2023 "conoció 214 alegaciones de homicidios de personas defensoras. De estas ha verificado 69 casos, 47 están en proceso de verificación y 98 son no concluyentes".El documento aseguró que el departamento del Cauca (suroeste) fue el que mayor número de asesinatos de líderes registró: 15. Le siguieron Nariño y Valle del Cauca, 8; en tanto que en Norte de Santander y Arauca, hubo 5 en cada uno.Dentro de las víctimas confirmadas por Naciones Unidas en lo que va de este 2023 hay 22 campesinos, 20 indígenas y 11 afrodescendientes.La mayoría de las víctimas que fueron asesinadas, según el estudio de la ONU, eran líderes de Juntas de Acción Comunal, poblaciones campesinas o defensores de derechos indígenas.Justamente hoy la Defensoría del Pueblo de Colombia informó que entre enero y noviembre de este año han sido asesinados 163 líderes sociales y defensores de derechos humanos.La Defensoría advirtió que el mayor registro lo tiene el convulso Cauca, con 30 casos, seguido de Antioquia (18), Nariño (16), Valle del Cauca (14), Córdoba (10) y Bolívar, Norte de Santander y Putumayo (con siete cada uno).Para el defensor del pueblo colombiano, Carlos Camargo, "estos homicidios coinciden con aquellas zonas del país donde delinquen los principales grupos armados ilegales".En ese sentido dijo que en esas regiones operan el Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de la antigua guerrilla de las FARC, y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupos armados con los que el Gobierno negocia la paz.También tienen fuerte presencia en esas zonas el Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y principal banda criminal del país.Le puede interesar
Diego Antonio Arrieta López vivía hace más de cuarenta años en la vereda El Porvenir del municipio de Turbo, en el Urabá antioqueño.Su vida la había dedicado, entre otras cosas, a la comunidad como líder guardabosques, presidente de la Acción Comunal y, representante de víctimas y últimamente, como líder de restitución de tierras en Urabá.Pero esa vida de servicio a la comunidad fue arrebatada en las últimas horas según contó a Blu Radio Óscar Yesid Zapata, defensor de derechos humanos e integrante de la Fundación Sumapaz. A Diego Antonio lo citaron hombres desconocidos para una diligencia y perdió contacto con su familia. El hallazgo del cuerpo de Diego Antonio pone en alerta a líderes sociales, quienes, como lo dijo Zapata, piden garantías al Gobierno nacional para llevar a cabo su labor."Las autoridades deben investigar este crimen y deben buscar realmente acciones para esclarecer como tal los autores materiales intelectuales, pero también el Estado colombiano recientemente ha emitido una directiva en la que solicita a las diferentes autoridades que se garantizará la labor de las personas defensoras de derechos humanos", destacó.Con Diego Antonio, en lo corrido del 2023 ya han asesinado en el departamento de Antioquia un total de 20 líderes y defensores de derechos humanos.Le puede interesar:
Las autoridades fallaron al no adoptar acciones para proteger a los defensores de derechos humanos que están en riesgo, razón por la cual Amnistía Internacional (AI) hizo un llamado al gobierno para que tome medidas que permitan que su actividad no se convierta en algo mortal.Así se desprende del informe "Esperanza bajo riesgo: la falta de un espacio seguro para defender derechos humanos en Colombia continúa", publicado este jueves por esta organización y en el que se alerta que el Estado ha respondido de forma insuficiente en los últimos cinco años a los "graves riesgos" que enfrentan los defensores."Amnistía Internacional ha recibido innumerables denuncias de personas defensoras de derechos humanos que sufren ataques y amenazas por la labor que desempeñan", expresó la directora para las Américas de AI, Ana Piquer.Agregó que entre 2020 y 2023 han observado que "las autoridades han fallado en adoptar acciones estatales para garantizar la protección colectiva de personas que defienden los derechos humanos, en particular, quienes defienden la tierra, el territorio y el medio ambiente en distintas zonas del país"."Ante esta crisis, nuestra investigación deja clara la necesidad de una respuesta institucional fuerte, integrada y coordinada", advirtió.Cifras preocupantesAl recopiló las cifras que entidades estatales y ONG han publicado sobre los asesinatos de defensores de derechos humanos.Según el Programa Somos Defensores, por ejemplo, 199 líderes sociales fueron asesinados en 2020, 139 en 2021 y 197 en 2022.Entre tanto, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) había documentado hasta septiembre el asesinato de 127 líderes sociales y defensores de derechos humanos.En ese sentido, al relatar en su informe cinco casos de ataques y amenazas a defensores en cuatro regiones del país, uno de los cuales es el de la Federación de Pescadores Artesanales Ambientalistas y Turísticos de Santander (Fedepesan).Esta organización, que defiende los cuerpos de agua del Magdalena Medio y la forma de vida de los pescadores de las ciénagas que rodean el municipio de Barrancabermeja, en el departamento de Santander, "persiste en su defensa del ambiente en un contexto de ataques y amenazas", según el documento.Amnistía advierte que Yuly Velásquez, su presidenta, ha sido atacada por lo menos tres veces por personas armadas en los últimos años.Cierre del Gobierno de Duque y primer año de PetroManifestó que durante el cierre del Gobierno de Iván Duque, que fue presidente entre 2018 y 2022, el ejecutivo adoptó "medidas contraproducentes" para proteger a los defensores y se resistió a cumplir los compromisos adquiridos en el acuerdo de paz, firmado por el Gobierno y la guerrilla de las Farc en 2016, para proteger a estas personas.Lea también: Le puede interesar:
El asesinato de líderes sociales y defensores de derechos humanos no cesa en el país, que ya superó el centenar de homicidios en lo que va de año, en un recrudecimiento de la violencia contra los que alzan la voz y muy particularmente contra los pueblos indígenas.Raúl Alonso García fue el número 100. A este líder político y exconcejal lo asesinaron el 7 de julio en un municipio de Arauca (frontera con Venezuela) y se suma a una trágica lista a la que este martes también se añadió Jaime Losada en el Putumayo (frontera con Ecuador)."Este año ha sido mucho más grave que el año pasado, está cada vez peor, casi con los índices del peor año desde la firma del acuerdo de paz que fue 2019", aseguró a Efe Leonardo González, coordinador del Instituto de Desarrollo de Estudios para la Paz (Indepaz), que monitorea los homicidios en su observatorio.A la "arremetida de los grupos armados en contra de los liderazgos sociales" se le ha sumado un contexto electoral, que está poniendo en riesgo sobre todo a los líderes comunitarios, a los indígenas y a los afrodescendientes.La cifra de Indepaz es superior a la de la oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia, que hasta el 31 de mayo había recibido 89 alegaciones o quejas de homicidios de personas defensoras de derechos humanos, de las cuales solo habían podido verificar 21.Pero es superior a la que Indepaz había registrado el año pasado a la misma fecha, ya que entonces documentaba 89 asesinatos de líderes sociales. En total, en 2021, fueron asesinados 171 líderes, según este instituto, mientras que el Programa Somos Defensores documentó 139 y la Defensoría del Pueblo, 145.UN "GENOCIDIO" INDÍGENAEste año ha sido especialmente preocupante la situación en los territorios indígenas donde, como subrayó a Efe el vocero de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Óscar Montero, se está dando un "genocidio físico y cultural".El pasado 3 de julio, tres jóvenes indígenas awá fueron asesinados a tiros presuntamente por un grupo de disidencias de las Farc en el Resguardo indígena Inda Sabaleta, en el departamento de Nariño, cuando se encontraban en una reunión.La Asociación Minga denunciaba una "total sinrazón" porque este pueblo indígena es reconocido por la Corte Constitucional en riesgo inminente de extinción y cuenta con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).En lo que va de año, según la ONIC, han sido asesinados al menos 85 indígenas en el país, y más de 30 de ellos pertenecían al pueblo awá. En el ataque del 3 de julio fueron asesinados el gobernador encargado del resguardo, Juan Orlando Moreano, y dos guardias indígenas, Jhon Faver Nastacuas y Carlos José García, que tenían 26 y 28 años, respectivamente.Otros casos con repercusión este año fueron los de José Albeiro Camayo, excoordinador de la guardia indígena que fue asesinado el 24 de enero por disidentes de la llamada columna "Jaime Martínez" de las disidencias de las Farc, y el de Breiner Cucuñame, un joven de 14 años asesinado solo unos días antes en el mismo resguardo, Las delicias, en Cauca (suroeste), y que se formaba para ser guardia indígena."No se asesina a cualquier miembro de las comunidades", valoró Montero, quien señala que se mata "de manera selectiva a (...) las voces visibles de los pueblos indígenas en los territorios, es decir, autoridades indígenas, gobernadores, guardias...".Es una forma de mandar un "mensaje" al resto de la comunidad para meter temor a los jóvenes para que no se metan en la guardia indígena, el cuerpo tradicional de protección de las comunidades, pero también para aquellos que quieran levantar la voz.Así se está atacando a quienes "le están poniendo el pecho y la frente a todo el tema de violencia estructural que hay en los territorios, es decir al narcotráfico, al rearmamiento de las disidencias de las Farc y al paramilitarismo", resumió Montero, líder kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta (norte).Desde la ONIC siguen denunciando que "la paz nunca llegó a sus territorios" y que incluso "el conflicto se disparó de una manera desproporcional", haciendo que también los indígenas sean los más afectados por el desplazamiento y los confinamientos forzados.SIGUEN LAS MASACRESSin embargo, no solo se persigue a líderes en los resguardos indígenas, también se asesina a otros líderes de la comunidad, Juntas de Acción Comunal o sindicalistas que son "molestos" en territorios, sobre todo del Pacífico y de la frontera con Venezuela, para los grupos que se disputan las rutas del narcotráfico, los frutos de la minería ilegal o los corredores para sacar lo ilícito.El 7 de junio lo fue Jesusita Moreno, "Doña Tuta", una líder social de 60 años que tenía una "voz contundente por la exigencia al respeto a la vida y al territorio de sus comunidades", según la definió la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz."Doña Tuta" fue asesinada en Cali y el 26 de enero la víctima mortal fue Rosalba Peña, durante el velorio de su esposo, Álvaro Peña, un líder comunal de Tame (Arauca).En Arauca, escenario a principios de año de una guerra entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y varias disidencias de las Farc, los ataques, amenazas y asesinatos de líderes sociales han sido especialmente pronunciados.Mientras tanto, las masacres siguen también sin dar tregua y en lo que va de año se han producido 53, también según la cuenta de Indepaz, en las que han muerto 185 personas.Desde Indepaz esperan "que la situación mejore con el nuevo Gobierno" aunque la tendencia es probable que siga al alza en los próximos meses y está en las manos del Ejecutivo de Gustavo Petro el comenzar una implementación real del acuerdo de paz y hacer una correcta protección de quienes defienden sus comunidades, la tierra y los pueblos.Escuche aquí el podcast Se está poniendo viejo:
Este martes la Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana para los municipios de Ataco, Chaparral, Planadas y Rioblanco, en el departamento del Tolima.La alerta se dio porque las disidencias de las Farc están aumentando su expansión en esas zonas del país, con el fin de recuperar parte del territorio donde delinquían antes de la firma del acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos en el año 2016.Esta situación pone en riesgo de desplazamiento a la población civil pero además afecta a los excombatientes que se encuentran en el proceso de reincorporación, mientras que los niños podrían ser víctimas de reclutamiento forzado.Las disidencias además están entregando panfletos con supuestas normas que la población debe seguir, para así ejercer un control social en la zona.Le puede interesar:"En los últimos meses, estos grupos han llegado a más sectores rurales mediante pequeñas ‘comisiones’ para no ser identificados por las Fuerzas Militares, y de este modo ir reconfigurando el control hegemónico que en algún momento tuvieron las antiguas Farc. Vale señalar el incremento de los homicidios en los cuatro municipios: mientras en 2020 se presentaron 28 muertes violentas, para el 2021 alcanzaron los 41 casos", señaló Carlos Camargo, defensor del Pueblo.Ante esto, desde la entidad solicitaron a las autoridades departamentales y alcaldías locales una respuesta conjunta para proteger la vida de los ciudadanos en esos municipios del departamento, también entregaron 50 recomendaciones a diferentes organizaciones para que atiendan esta situación de riesgo para los pobladores.Escuche el podcast “Al Pelo con Tata” y descubra los colores de moda que pueden sentarle bien a su cabello:
Más de un millón de personas se han tenido que exiliar de Colombia debido al conflicto armado, muchos de ellos después de haber sufrido incluso otros delitos en el país antes de salir como: tortura, homicidio de algún familiar y desplazamiento forzado o amenazas.La Comisión de la Verdad encontró siete causas por las cuales las personas deciden salir; la persecución política, seguida del miedo a ser reclutados por parte de los grupos armados, también la falta de garantías de protección por parte del Estado y los hostigamientos o amenazas contra familiares son algunas de ellas."Más de un millón de personas tuvieron que huir del país en búsqueda de protección «son la punta visible de un iceberg, porque las crisis han sobrevivido al paso del tiempo, han mutado, han decaído y otras han reaparecido».Esto afectó a activistas, opositores políticos y periodistas que denunciaron hechos de violencia o corrupción, pero también a los jueces y fiscales que avanzaban en las investigaciones sobre crímenes cometidos por diferentes grupos armados, e incluso, por agencias y organismo del Estado.Este apartado relata las dificultades que viven las personas en otros países, como es el caso de una mujer del Valle del Cauca, que fue testigo de cómo asesinaban a su esposo al parecer a manos de las Farc.“Con dos niños huyó hacia Buenaventura, allí se encontró con los perpetradores del asesinato. Debido a las amenazas, tuvo que salir exiliada a Ecuador”.La mujer en su relato a la Comisión explicó: "«¿Sabe qué es lo más triste? Que habiéndoles mostrado todo –el acta de defunción, la forma como mi esposo murió (porque yo tengo todavía esos papeles del hospital, su seguimiento: dónde quedaron las balas, el daño que nos hicieron)–, yo necesitando el apoyo… me rechazaron dos veces".Este capítulo asegura que el gobierno del expresidente Álvaro Uribe negó el conflicto armado en Colombia, lo que según la Comisión de la Verdad afectó a las víctimas de la violencia en el país."El Gobierno negaba el conflicto armado. Dicha negación dejaba a las víctimas sin un marco social de reconocimiento y las condenó en muchos lugares al silencio y la marginación, sin tener en cuenta la necesidad de protección. La negación de la existencia del conflicto armado durante los periodos de gobierno de Uribe no solo eliminó cualquier posibilidad de diálogos con las guerrillas, sino tuvo un alto costo frente al reconocimiento de las víctimas y su necesidad de protección".Por otro lado, explica que el exilio es un fracaso de las instituciones del Estado en su intento de proteger a las víctimas. Además, los responsables son todos los actores armados involucrados en la guerra, incluyendo a agentes e instituciones del Estado y terceros civiles."«La hoja que nos dan tiene la foto y un número nacional. Eso quiere decir que uno es demandante de asilo. Al ser demandante de asilo, el estigma que tienen es que uno no es formal o es un delincuente o viene a hacer cosas raras. Eso es una mala carta de presentación para uno; o sea, a usted no le dan la oportunidad ni siquiera de trabajar o tomar en alquiler»", se lee en un testimonio.El exilio se sigue presentado incluso después de la firma del acuerdo de paz con las Farc, pues la Comisión recopiló casos de comparecientes en la JEP que tras su testimonio han tenido que salir del país. Incluso excombatientes de las extintas Farc se van por amenazas, a su vez, los líderes sociales y juveniles que hacen parte de diferentes organizaciones y movimientos e incluso participaron en las manifestaciones del paro nacional.“La Comisión ha podido ser testigo de varios exilios de jóvenes participantes en las movilizaciones, como el de un músico caleño que durante las manifestaciones de 2021 fue ilegalmente detenido por la policía el 28 de mayo de 2021; y de miembros de organizaciones acompañantes del paro".El proceso de regresar a ColombiaEl retorno a Colombia lo han hecho las víctimas solas sin el acompañamiento o apoyo del Estado, por lo que no cuentan con las garantías de seguridad. Aseguran que la atención que reciben en algunos casos es precaria y desinformada, según se lee en el informe.Los hijos de quienes salieron exiliados vuelven a irse del país cuando sus padres retornan, pues se sienten extraños en su territorio. Mientras que, a veces volver también ha traído dificultades económicas debido a una ausencia prolongada que no permite tener un acceso al trabajo u otras oportunidades.Uno de estos casos es el de Rubí, quien tuvo que salir de Medellín a Quito por extorsiones de las Águilas Negras. Sin embargo, se le acabaron los recursos a los pocos días de estar allá."«Qué pesar uno vivir en un albergue. Era una cosa súper pequeñita… muy duro. O sea, se les agradece en el alma acogernos, pero había que cumplir un horario si uno iba a salir, había que estar a una hora exacta para comer, la comida era así como una mortadela, por ejemplo, con un arroz y un juguito. También había muchas familias y los cuarticos eran pequeñitos. A nosotros nos dieron un solo cuarto para los dos niños y nosotros dos".Ante esto la Comisión hace algunas recomendaciones al Estado para evitar más casos de personas exiliadas; poder garantizar protección y retorno a quienes están dispuestas a volver.En una primera medida explican que se debe proporcionar un mecanismo jurídico de reconocimiento del exilio. A partir de ahí crear mecanismos que permitan articular los datos de personas exiliadas y así evitar el subregistro; fomentar acuerdos regionales o bilaterales con otros países para atender a las víctimas y promover la participación para que puedan hacer seguimiento a sus casos."El Estado colombiano debe reconocer su responsabilidad histórica, ética y política que llevó a cabo acciones de guerra y actividades ilegales contra defensores de derechos humanos y víctimas en el exilio, incluyendo organizaciones de diferentes países".Le puede interesar: Al pelo con Tata
Un temblor de magnitud 7.4 sacudió este lunes gran parte de Colombia, sin que de momento se haya informado de víctimas o daños, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).El temblor se sintió a las 07.34 hora local (12:34 GMT) y tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, situado en la costa del Pacífico, a una profundidad de 82 kilómetros, indicó el SGC en un primer boletín.El terremoto se sintió en territorio nacional, generando pánico y preocupación entre los colombianos. Estas son las imágenes que deja el momento.
Un sismo de magnitud 7,4 sacudió buena parte del territorio colombiano durante la mañana de este lunes 10 de agosto de 2026, de acuerdo con el boletín actualizado del Servicio Geológico Colombiano (SGC).El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 a. m., hora local, y tuvo como epicentro un punto ubicado a 20 kilómetros de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Según el reporte actualizado del SGC, el evento tuvo una profundidad de 96 kilómetros, con coordenadas aproximadas de 5,04 grados de latitud y -76,34 grados de longitud.UNGRD activa protocolos tras el fuerte sismo en ColombiaTras el movimiento telúrico, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó los protocolos de seguimiento y verificación en las diferentes zonas del país donde fue percibido.La entidad informó que mantiene comunicación con las autoridades territoriales y con las instituciones que hacen parte del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD) para establecer si se presentaron daños o afectaciones.“Desde la UNGRD mantenemos comunicación con las autoridades territoriales y entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (#SNGRD) para verificar posibles afectaciones”, informó la entidad.Por ahora, el proceso se concentra en recopilar reportes de las regiones donde la intensidad del movimiento fue mayor y determinar si existen afectaciones en viviendas, infraestructura, vías o servicios públicos.Sismo se sintió en varias ciudades de ColombiaLa magnitud del evento hizo que el temblor fuera percibido en diferentes departamentos del país.Los reportes ciudadanos señalaron que el movimiento se sintió en ciudades como Cali, Medellín, Manizales, Pereira, Armenia e Ibagué, entre otras zonas del occidente y centro de Colombia.La profundidad del sismo, establecida en 96 kilómetros, también es un factor relevante para explicar que las ondas sísmicas fueran percibidas a una distancia considerable del epicentro.¿Dónde fue el epicentro del sismo de hoy?El epicentro del sismo de este lunes 10 de agosto de 2026 fue localizado por el Servicio Geológico Colombiano a 20 kilómetros de San José del Palmar, Chocó.El boletín actualizado establece:Hora: 7:34 a. m.Magnitud: 7,4Epicentro: 20 km de San José del Palmar, ChocóProfundidad: 96 kmLatitud: 5,04Longitud: -76,34El SGC advierte que la información de sus boletines sísmicos está sujeta a cambios mientras avanzan los procesos de revisión y procesamiento de los datos.
Un fuerte sismo de magnitud preliminar 7.4 se registró en Colombia en la mañana de este lunes 10 de agosto de 2026. Según el informe preliminar emitido por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el movimiento telúrico ocurrió exactamente a las 07:34 hora local.El reporte gráfico publicado por la entidad técnica ubica el epicentro del evento sísmico en el occidente del territorio nacional, en una zona limítrofe entre los departamentos de Chocó, Valle del Cauca y Risaralda, con afectación percibida en varias regiones del centro y suroccidente del país.Detalles del informe preliminar del Servicio Geológico ColombianoDe acuerdo con el boletín preliminar oficial del Servicio Geológico Colombiano, la información procesada de manera automática señala los siguientes datos del evento sísmico:Fecha y hora: 10 de agosto de 2026 a las 07:34 (hora local).Magnitud: 7.4 en la escala de Richter.Ubicación del epicentro: Suroccidente y región del Pacífico colombiano.La entidad aclaró en su reporte inicial que la información proporcionada en el mapa es automática y preliminar, por lo que aún no ha sido revisada en su totalidad por un sismólogo. Asimismo, el SGC precisó que los datos oficiales definitivos de la localización de los eventos ocurridos en el área sombreada corresponden al procesamiento técnico posterior e información de agencias sismológicas internacionales, sujeto a actualización según avance la revisión.Reporte de la UNGRD y seguimiento a posibles afectacionesTras el movimiento sísmico, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres activó los protocolos de verificación en las distintas regiones donde se sintió el sismo."Desde la UNGRD mantenemos comunicación con las autoridades territoriales y entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (#SNGRD) para verificar posibles afectaciones", informó la entidad técnica a través de sus canales oficiales.Por su parte, el Servicio Geológico Colombiano indicó que, si bien el boletín preliminar generado por sus sistemas automáticos calculó inicialmente una magnitud de 6,7 en la franja pacífica, la revisión detallada fijó la magnitud del evento en 7.4 con una profundidad de 79 kilómetros en jurisdicción del Chocó.Percepción del sismo en el territorio nacionalDebido a la magnitud de 7.4 y la profundidad de 79 kilómetros, el sismo se percibió con fuerza en varios departamentos del occidente, centro y suroccidente de Colombia. Pobladores de ciudades principales como Cali, Medellín, Manizales, Pereira, Armenia, Ibagué y Bogotá reportaron haber sentido la sacudida.Sensación del sismo en el territorio nacionalPor la magnitud del evento, las ondas sísmicas alcanzaron a percibirse en principales centros urbanos del país, entre los que se destacan ciudades como Medellín, Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Ibagué y Bogotá. Habitantes de diversas zonas residenciales e institucionales reportaron la evacuación preventiva de edificaciones tras la sacudida inicial.Hasta el momento de emisión de este reporte, las autoridades locales de gestión del riesgo y los cuerpos de bomberos municipales adelantan el monitoreo en los departamentos más cercanos al epicentro para evaluar posibles afectaciones en infraestructuras físicas o líneas de servicios públicos.
La captura de alias ‘Bonito’ o ‘Boni’, señalado como segundo cabecilla de los ‘Comandos de Frontera’ e integrante de las disidencias de las Farc, marca un hito en la lucha contra el crimen organizado en el país. El coronel Styk Reyes, comandante del Gaula Militar, confirmó que este objetivo de alto valor utilizaba tácticas de ocultamiento sofisticadas, que incluían intervenciones quirúrgicas para modificar su apariencia física y evadir a las autoridades.¿Quién es alias ‘Bonito’ y por qué era un objetivo prioritario?Alias ‘Bonito’ mantenía una trayectoria criminal de más de 20 años. Según el coronel Reyes, el capturado no solo tenía injerencia en departamentos como Caquetá, Huila y Putumayo, sino que extendía sus tentáculos hasta el Amazonas y el vecino país de Ecuador. “Coordinaba todas las actividades de narcotráfico y acciones contra la fuerza pública y población civil. Tenía un alcance importante”, explicó el oficial. Este hombre, que respondía a cabecillas como alias ‘El Árabe’, era pieza clave en el control de economías ilícitas y el sicariato en la región.¿Cómo lograba evadir a las autoridades este cabecilla?La investigación reveló que ‘Bonito’ adoptó el perfil de los denominados "narcos invisibles". En lugar de refugiarse en campamentos tradicionales en la selva, el criminal se hacía pasar por un próspero empresario o ganadero de la región. Esta fachada, sumada a su capacidad económica, le permitía vivir en propiedades de lujo que contrastaban con su actividad delictiva.El aspecto físico fue una de sus herramientas de camuflaje más recurrentes. "Estos sujetos, con su capacidad económica, pueden lograr cambios en su aspecto con cirugías. Al parecer sí se había hecho algunas mejoras o cambios en su fisonomía, por eso no era tan fácil llegar a ellos", señaló el coronel Reyes.¿Qué implica esta captura para la seguridad en el Meta?La gobernadora del Meta, Rafaela Cortés, resaltó que este resultado es fruto de una fuerza pública que hoy se siente "más confiada y tranquila" para ejecutar operativos. La mandataria enfatizó que, más allá de la acción militar, es imperativo un trabajo mancomunado que incluya la presencia integral del Estado. “Necesitamos llegarle más a la población con inversión en vías, salud y educación, para contrarrestar el control territorial que ejercen estos grupos insurgentes mediante la coerción a las comunidades”, indicó la gobernadora.Tras ser conducido a Bogotá, alias ‘Bonito’ quedó a disposición de las autoridades competentes. La operación, que requirió meses de trabajo conjunto entre el Gaula, la Fiscalía y la Fuerza Aeroespacial, es vista como un golpe contundente a la estructura de los ‘Comandos de Frontera’, debilitando así la cadena de mando del narcotráfico en el sur del país.
La gobernadora del departamento del Meta y presidenta de la Federación Nacional de Departamentos, Rafaela Cortés, respaldó las recientes acciones de la fuerza pública en el territorio departamental tras la concreción de operaciones militares contra estructuras de las disidencias de las FARC pertenecientes al mando de alias Iván Mordisco. En entrevista con Mañanas Blu, la mandataria territorial analizó el impacto operativo registrado en el municipio de Mapiripán, donde se produjo la captura de alias Bonito y la neutralización de alias El Ruso.Operativa militar y disputas territoriales en MapiripánEl municipio de Mapiripán, caracterizado por su extensión geográfica y su posición limítrofe con el departamento del Guaviare, se ha consolidado como un punto estratégico en las dinámicas delictivas de la región. De acuerdo con las declaraciones de la gobernadora, esta zona enfrenta complejos desafíos de seguridad debido a la confrontación directa entre distintas facciones armadas ilegales.Durante el despliegue militar reciente, las autoridades ejecutaron la captura de alias Bonito, presunto integrante de la estructura de alias Iván Mordisco, a quien se le atribuyen actividades delictivas relacionadas con la extorsión y el amedrentamiento a la población local. Asimismo, en el marco de estos mismos procedimientos, las fuerzas armadas reportaron la baja de alias El Ruso (también conocido como alias El Alemán), señalando su rol como presunto cabecilla principal de la Estructura 28 de las disidencias, desplazado desde el departamento de Arauca con la consigna de disputar el control territorial frente a los grupos comandados por alias Calarcá."Mapiripán es uno de los municipios más extensos del departamento, pero es uno de los municipios también que tiene unos problemas de seguridad muy fuertes porque aquí están estos grupos peleándose esta zona. Ayer se capturó a Leal Bonito, quien hace parte de la estructura de Iván Mordisco, un delincuente que hacía muchísimo tiempo estaba incursionando por ese sector generando extorsión, zozobra"."Este señalado como el cabecilla principal de la estructura 28 de la disidencia de las FARC de Iván Mordisco... ahí es cuando uno empieza a decir, vea que sí funciona un gobierno que llega con mano fuerte y cuando toma decisiones claras frente a nuestras fuerzas militares".Evaluación del rol de la fuerza pública y la postura institucionalAl ser indagada sobre la inmediatez de los resultados operativos tras el cambio de mando en la Presidencia de la República, asumida formalmente por Abelardo de La Espriella, la gobernadora del Meta manifestó su perspectiva sobre la operatividad de las tropas en el territorio y la determinación ejecutiva en materia de orden público.Cortés argumentó que, según su lectura institucional, existía prevención en las actuaciones de los mandos militares en periodos anteriores debido a la incertidumbre sobre la condición jurídica de algunos integrantes de grupos armados en el marco de acercamientos de paz."Siempre he sentido que ellos no saben si es por este lado, si están algunos grupos que son gestores de paz, y si estos están en procesos de paz... Entonces siempre como ese temor... Y ya habíamos visto varios casos que habían pasado de nuestras fuerzas militares actuando, en algunos casos capturando alguna de estas personas, pero después o removían al comandante o al coronel que estuviera haciendo el operativo de las fuerzas militares o soltaban al otro día a los capturados".Articulación regional y recursos para la seguridad públicaLa administración departamental del Meta ha reiterado que mantendrá el esquema de colaboración con la fuerza pública mediante el uso de herramientas como bolsas de recompensas, apoyo logístico y articulación con la ciudadanía para incentivar la denuncia comunitaria.La mandataria señaló que la inteligencia militar ha mantenido un seguimiento constante a los movimientos de las organizaciones al margen de la ley en la Orinoquía, por lo que la efectividad de las acciones armadas del Estado requiere un respaldo político e institucional permanente a los procedimientos en terreno."Nosotros felices como departamento del Meta y con toda la disposición, los recursos, con todo el acompañamiento y con, por supuesto, con la comunidad para que nos denuncien estos casos, para que nuestras fuerzas armadas, fuerzas militares puedan llegar a realizar estas capturas y podamos avanzar en temas de seguridad. Ya tenemos un gobierno que le cree a la fuerza pública, ya tenemos un gobierno que acompaña las operaciones de la fuerza pública... Vamos a actuar con todas nuestras fuerzas militares, con toda la inteligencia, y por supuesto con todos los recursos posibles para podernos mermar y combatir estos grupos insurgentes".