A 24 años de la masacre de Bojayá, la Defensoría del Pueblo afirmó que el reconocimiento de responsabilidad del Estado y las excusas públicas representan un paso importante para las víctimas, pero advirtió que aún persisten deudas en materia de verdad, justicia y garantías de no repetición.Durante el acto realizado en el antiguo Bellavista, en Bojayá (Chocó), la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, recordó que el Estado no respondió de manera oportuna para proteger a la población civil en mayo de 2002, cuando era previsible el enfrentamiento entre grupos armados ilegales.Señaló también que las advertencias sobre el riesgo habían sido emitidas por la Defensoría del Pueblo, organismos internacionales y otras entidades, pero las medidas adoptadas fueron tardías e insuficientes.La masacre, ocurrida en medio de los combates entre las extintas Farc y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dejó más de cien víctimas mortales y provocó el desplazamiento forzado de cerca de 10.000 personas, convirtiéndose en uno de los hechos más graves del conflicto armado colombiano.La Defensoría reconoció que en los últimos años se han desarrollado procesos de reparación individual y colectiva, ejercicios de memoria histórica y acciones para fortalecer las instituciones y las comunidades. Sin embargo, sostuvo que todavía existen rezagos importantes para garantizar plenamente los derechos de las víctimas, especialmente en el esclarecimiento de la verdad, el acceso a la justicia y la implementación de medidas que eviten que hechos similares vuelvan a ocurrir.La entidad también alertó que las comunidades afrocolombianas e indígenas de Bojayá y Vigía del Fuerte continúan enfrentando riesgos por la persistencia y transformación del conflicto armado. Según explicó, las nuevas dinámicas de violencia no solo afectan a las personas de manera individual, sino que también ponen en riesgo la vida comunitaria, los procesos organizativos y las formas de gobierno propio de estos territorios.En ese contexto, la Defensoría hizo un llamado especial tanto al Gobierno saliente como al entrante para fortalecer las oportunidades dirigidas a la niñez y la juventud. También solicitó a las alcaldías, las gobernaciones de Chocó y Antioquia y al Ministerio del Deporte trabajar de manera conjunta en planes estratégicos que contribuyan a ofrecer alternativas y prevenir riesgos como el reclutamiento de menores por grupos armados.El acto de reconocimiento contó con la participación de representantes de los ministerios de Defensa, del Interior y del Deporte, la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), integrantes de las Fuerzas Militares, autoridades locales, organismos internacionales y representantes diplomáticos.
El Gobierno nacional llegó hasta Bojayá en donde en medio de un acto solemne de reconocimiento por la masacre en donde fueron asesinadas más de 100 personas en mayo de 2002, el Estado colombiano pidió perdón por su actuar durante este trágico día para el departamento de Chocó.El evento fue presidido por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, fue tajante en sus palabras y no solo aceptó la responsabilidad de la Nación, sino que ofreció excusas públicas a las víctimas de la masacre cometida por las Farc y las AUC."En nombre de la Nación. Reconozco ante ustedes que el Estado falló en su deber de protegerlos frente a este acto demencial. Falló porque no actuó con la oportunidad y la eficacia que las circunstancias exigían. Falló porque existieron alertas sobre el riesgo que enfrentaban estas comunidades, y la respuesta institucional no fue suficiente para evitar la masacre", aseguró Sánchez.La conmemoración tuvo lugar en un territorio que aún guarda las cicatrices de lo ocurrido el 2 de mayo de 2002, cuando más de un centenar de personas fueron asesinadas en medio de enfrentamientos. La gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba, se refirió al derecho a la no repetición."Eso no pasó en la violencia de los 1990, eso no pasó en la violencia de los 2000, eso no pasó en la violencia que se ha reproducido, por ejemplo, en Quibdó y otros municipios a partir del desplazamiento, a partir de la destrucción del tejido social que había creado más violencia. Pero no hay garantía de no repetición", manifestó la mandataria.Hay que recordar que en aquel entonces y en medio del fuego cruzado, la población civil buscó refugio en la iglesia del pueblo que terminó siendo impactada por un cilindro bomba lanzado por la guerrilla, causando una de las peores masacres registradas en la historia de Colombia. "El Estado no brindó una pronta y efectiva y oportuna respuesta para proteger a la población civil del municipio de Bojayá y de las poblaciones aledañas frente al inminente enfrentamiento entre grupos armados ilegales", indicó la defensora del Pueblo, Iris Marín.Los hechos también afectaron a comunidades cercanas, como las del municipio de Vigía del Fuerte en el departamento de Antioquia, donde la confrontación armada causó temor y el desplazamiento forzado en decenas de familias.Este acto de perdón se dio en el marco de los compromisos adquiridos por el Estado colombiano en materia de verdad, justicia y reparación, especialmente frente a las víctimas del conflicto armado.
El sacerdote Antún Ramos expuso en entrevista con Mañanas Blu 10:30 su visión sobre las causas estructurales del conflicto en el departamento del Chocó, así como los efectos que ha tenido el proceso de paz firmado en 2016 y los desafíos que persisten en la región. Sus declaraciones se dieron en el marco de la presentación de su libro sobre los hechos ocurridos en Bojayá, un episodio que marcó uno de los momentos más críticos del conflicto colombiano.Ramos señaló que la ubicación geográfica del Chocó ha influido directamente en la dinámica de la confrontación. “El hecho de estar en una posición geoestratégica cerca al Pacífico y de alguna manera también al Atlántico, cerca a Panamá incluso, eso se haya convertido en una situación compleja”, afirmó, al explicar que diferentes actores armados han buscado control territorial en la zona. Según indicó, esta disputa ha tenido como consecuencia que “la población es la que sufre las consecuencias de todas estas confrontaciones”.El sacerdote recordó que la presencia de estos grupos se intensificó desde la década de 1990, particularmente a lo largo del río Atrato, donde comunidades rurales han quedado expuestas a las dinámicas del conflicto. En ese contexto, hizo referencia al impacto que tuvo el acuerdo de paz firmado durante el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos con la entonces guerrilla de las FARC, proceso reconocido internacionalmente y respaldado por el Premio Nobel de Paz.De acuerdo con Ramos, el cambio tras la firma del acuerdo fue significativo. “La diferencia antes del proceso a después del proceso fue del cielo a la tierra”, aseguró. En su relato, destacó que comunidades desplazadas regresaron a sus territorios, se reactivaron actividades productivas y se restablecieron dinámicas cotidianas. “Los campesinos volvieron a sembrar la tierra, las lanchas volvieron a circular… y sobre todo podíamos dormir tranquilos”, señaló.Sin embargo, también advirtió que la falta de continuidad en la implementación de los acuerdos ha permitido el regreso progresivo de actores armados a la región. “Si quien sucede al presidente hubiese tenido la claridad de que eso es un proyecto de Estado, la situación hoy sería distinta”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que la ausencia de acompañamiento institucional facilitó que grupos retomaran presencia en territorios previamente desocupados.El sacerdote describió además las condiciones actuales en el Chocó, donde, según su testimonio, persisten restricciones derivadas de la presencia de estructuras armadas. Aunque mencionó avances puntuales, como reducciones en indicadores de violencia en algunas zonas, señaló que la población civil continúa expuesta. “Los que sufren las consecuencias de cualquier tipo de confrontación, en gran mayoría somos la población civil”, indicó.En relación con su libro, Ramos explicó que comenzó a escribirlo poco después de los hechos ocurridos en 2002, pero decidió publicarlo años más tarde tras un proceso personal. “Si hubiese escrito el libro en ese momento, hubiese hecho mucho daño”, expresó, al señalar que con el paso del tiempo logró abordar los hechos desde otra perspectiva.El sacerdote también se refirió a la importancia de los actos de reconocimiento por parte de las instituciones. Recordó que comunidades afectadas han solicitado la presencia directa del Estado en procesos de reparación simbólica. “Nosotros hicimos 10 alertas tempranas… y no se atendieron”, afirmó, al insistir en la necesidad de un reconocimiento que involucre a las más altas autoridades.Finalmente, reiteró que la situación del Chocó refleja una realidad más amplia del país, donde el conflicto ha tenido impactos diferenciados según el territorio. Sus declaraciones se suman a las discusiones actuales sobre la implementación de políticas de paz y la necesidad de institucional en regiones históricamente afectadas.
Veinticuatro años después de la masacre de Bojayá, la herida sigue abierta. Este lunes, en Mañanas Blu, el padre Antún Ramos, sobreviviente de aquella tragedia y autor del libro Bojayá, relato del sacerdote que sobrevivió a la masacre, dejó una frase que resume el sentimiento de muchas víctimas: “El Estado no debió haber esperado que hubiese un fallo”.La entrevista puso en debate una deuda que sigue sin cerrarse. Para las comunidades, el perdón institucional no puede limitarse a un acto protocolario. Detrás de esa exigencia está el recuerdo de las alertas que, según el sacerdote, fueron ignoradas antes del 2 de mayo de 2002.“Nosotros hicimos 10 alertas tempranas a la Presidencia de la República”, recordó. En ese momento, dijo, ya era claro que la confrontación entre guerrilla y paramilitares podía terminar atrapando a la población civil en medio del fuego.Ramos explicó que en el río Atrato la ubicación geográfica terminó convirtiéndose en condena. La cercanía con el Pacífico, Panamá y corredores estratégicos convirtió al territorio en escenario permanente de disputa armada. “En esa disputa está la población que es la que sufre las consecuencias”, afirmó.La paz en Bojayá sí se sintió cuando los campesinos volvieron a pescar de nocheEl sacerdote también hizo una defensa del proceso de paz firmado en 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC. Para él, el impacto en el territorio fue evidente. “La diferencia antes del proceso y después del proceso fue del cielo a la tierra”, dijo.Con esa frase resumió un cambio que en Bojayá se sintió en gestos cotidianos. Familias desplazadas regresaron, los cultivos reaparecieron y las lanchas retomaron sus rutas. Pero hubo una imagen que, para el sacerdote, lo dice todo: “Los campesinos volvieron a pescar de noche”.En una región donde el miedo había alterado hasta las rutinas más básicas, pescar de noche significaba volver a sentir confianza. Antes de esa etapa, Ramos contó que dormía vestido, con botas al lado de la cama y con las llaves de una lancha listas por si debía salir de urgencia a mediar cuando algún grupo armado se llevaba a una persona.Hoy, aunque reconoce algunos esfuerzos de diálogo, advierte que el miedo no ha desaparecido. En varias zonas del Chocó siguen presentes estructuras armadas y la población civil continúa atrapada entre amenazas, restricciones y silencios.Por eso, 24 años después, la pregunta que atraviesa su libro sigue golpeando al país: “¿Por qué nos seguimos matando?”. En Bojayá, la paz todavía no deja de ser una promesa pendiente.
En el marco del aniversario número 24 de la masacre de Bojayá, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Defensa, realizará un acto oficial de reconocimiento de responsabilidad y excusas públicas a las víctimas de esta tragedia ocurrida en el departamento de Chocó.El evento se llevará a cabo este sábado 2 de mayo en Bellavista, cabecera municipal de Bojayá, y será presidido por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. La conmemoración tendrá lugar en un territorio que aún guarda las cicatrices de lo ocurrido el 2 de mayo de 2002, cuando más de un centenar de personas murieron en medio de enfrentamientos entre integrantes de las Farc y las AUC.Sobre la masacreHay que recordar que, en aquel entonces, y en medio del fuego cruzado, la población civil buscó refugio en la iglesia del pueblo que terminó siendo impactada por un cilindro bomba lanzado por la guerrilla, causando una de las peores masacres registradas en el país.Los hechos también afectaron a comunidades cercanas, como las del municipio de Vigía del Fuerte en el departamento de Antioquia, donde la confrontación armada causó temor y el desplazamiento forzado en decenas de familias.Este acto de perdón se enmarca en los compromisos adquiridos por el Estado colombiano en materia de verdad, justicia y reparación, especialmente frente a las víctimas del conflicto armado. Según voceros oficiales, la ceremonia incluirá espacios de memoria, intervenciones de líderes comunitarios y actos simbólicos.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) citó a rendir versión voluntaria al exalcalde de Bojayá Manuel Joaquín Palacios Asprilla, vinculado al Caso 04 y al Subcaso Región Atrato del Caso 09. Su comparecencia, realizada el lunes ante la Sala de Reconocimiento de Verdad, se dio en calidad de aspirante a compareciente como agente del Estado no integrante de la fuerza pública.De acuerdo con la JEP, su citación responde a su solicitud de sometimiento y a informes de víctimas y organizaciones, que lo señalan de presuntos acuerdos con paramilitares. Estos reportes lo relacionan con acciones que habrían facilitado operaciones de las antiguas AUC en el Atrato, hechos que hoy son materia de investigación y contraste judicial.Palacios Asprilla fue condenado por concierto para delinquir agravado debido a señalamientos del exjefe paramilitar Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’. La justicia ordinaria le impuso una pena de 90 meses de prisión y una multa de 6.500 salarios mínimos, proceso por el cual obtuvo libertad condicional en 2024.Durante la diligencia, convocada por la magistrada Nadiezhda Natazha Henríquez Chacín, la Sala buscó que Palacios Asprilla entregara información nueva, verificable y coherente con su trayectoria política. Fue alcalde de Bojayá entre 1995 y 1997, diputado del Chocó entre 2001 y 2004 —periodo en el que ocurrió la masacre de Bojayá— y nuevamente alcalde entre 2008 y 2010.La JEP indicó que la Sala de Reconocimiento evaluará la utilidad y veracidad de los aportes entregados, antes de remitir el análisis a la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas. Esta última determinará si Palacios Asprilla cumple con el compromiso de aportar verdad plena, requisito para avanzar en su proceso de sometimiento.En la audiencia estuvieron presentes víctimas y autoridades de los cuatro pueblos indígenas, así como representantes de consejos comunitarios. La diligencia fue acompañada por traductores y equipos psicosociales en una sala espejo habilitada en Quibdó, garantizando la centralidad de las víctimas y un enfoque restaurativo.La JEP reiteró que quienes buscan someterse a esta Jurisdicción deben hacer aportes efectivos y contrastables que permitan esclarecer patrones de victimización. Además, reafirmó su compromiso con la participación plena de las víctimas y la protección integral de sus derechos en cada etapa del proceso.
Las emergencias por la temporada de lluvias en Chocó siguen siendo atendidas por parte de autoridades regionales y nacionales, quienes buscan mitigar los efectos de la ola invernal en 27 municipios que resultaron afectados en las últimas horas, como Bojayá. Según la información entregada desde el Puesto de Mando Unificado cerca del 80 % del departamento está viviendo una situación crítica actualmente.Una de las situaciones más complicadas la vive el municipio de Bojayá en donde las fuertes lluvias ocasionaron que varios afluentes se desbordaran, generando graves afectaciones en el casco urbano. El alcalde de Bojayá, Hamilton Perea, manifestó que las personas afectadas necesitan con urgencia elementos de aseo y alimentación no perecederos."Se nos desbordaron los dos ríos, las casas quedaron tapadas. Quiero expresarles que queremos que el Gobierno nacional acelere el tema de reubicación", expresó el mandatario.Ante esta petición y teniendo en cuenta que es uno de los municipios más afectados por las lluvias, la gobernadora de Choco, Nubia Carolina Córdoba, lideró la entrega de cinco toneladas de ayudas humanitarias en Bojayá. Los kits de alimentos, aseo y cocina que fueron suministrados a la comunidad llegaron al municipio con el apoyo del Ejército y la Armada Nacional.Por último, desde la Gobernación de Chocó se informó que la primera fase de asistencia va a culminar próximamente con las ayudas del Gobierno nacional y que una vez finalizada esta etapa se comenzará con el despliegue masivo en los municipios más golpeados por la ola invernal en el departamento.
Este jueves 2 de mayo, se llevó a cabo un acto conmemorativo en honor a las 80 víctimas que dejó la tragedia de Bojayá, Chocó, en 2002. Lamentablemente, las heridas del pasado siguen abiertas y los corazones continúan lamentando la pérdida de sus seres queridos.Blu Radio conversó con algunas de estas personas, como María Mena, una de las víctimas, quien aseguró que "aún siente dolor" por la partida de sus seres queridos (su madre y su hijo) y ha experimentado problemas de salud debido a esta pérdida.En esta región del país, el dolor persiste y parece que el trágico evento hubiera ocurrido ayer. Algunas estructuras no han mejorado a pesar de los años, lo que trae recuerdos de aquel 2 de mayo de 2002. Además, la realidad de Bojayá continúa siendo escenario de episodios de violencia, ya que comunidades que deseaban participar en esta conmemoración no pudieron hacerlo debido al conflicto que persiste en las zonas rurales.Por otro lado, el Ministerio de Educación informó que está trabajando para brindar una educación digna a los niños, niñas y jóvenes del país. Por ejemplo, según el viceministro Alejandro Álvarez, el objetivo es priorizar la mejora de los centros educativos para que los niños reciban una educación complementaria, y están buscando formas de asegurar que los jóvenes de esa zona puedan acceder a oportunidades de trabajo sin correr el riesgo de ser reclutados por grupos al margen de la ley.Además, se ha puesto en marcha un proyecto comunitario llamado "Sonidos para la Construcción de Paz", que busca fomentar una cultura de paz en la comunidad a través del arte y la música, proporcionando aproximadamente 17 instrumentos a niños, jóvenes y adolescentes.La conmemoración contó con la participación de la banda sinfónica nacional y la presencia del ministro de Cultura, Juan Correa, quien afirmó: "Bojayá es un lugar que nos convence de que tenemos que cambiar el relato de este país. Nos solidarizamos con sus víctimas a través de una muestra artística y queremos transmitirles a ellas y al país que la esperanza también es un camino que podemos recorrer".
El líder indígena Plácido Bailarín denunció la problemática de salud pública que atraviesa Bojayá, en Chocó, aseguró que a pesar del registro de personas fallecidas no hay acciones eficientes por parte de la Alcaldía y que la comunidad se está enfermando. Al respecto habló en Mañanas Blu, con Camila Zuluaga, el alcalde del municipio, Hailton Perea Chaverra, quien indicó que sí están al tanto de la situación, pero ¿Por qué no se ha hecho nada?“Lo que el líder allí expresa, el diagnóstico que hizo, es verdad lo que está pasando en el territorio, pero como Alcaldía nosotros fuimos los que activamos inmediatamente las alarmas, pero las comunidades indígenas en todo el territorio colombiano, sabemos que ellos por el tema cultural, a veces son muy reservados en dar información”, mencionó.Según expresó, estos casos que se denuncian se vienen presentando desde diciembre de 2023, pero, insistió, no se había percatado porque “ellos poco dan a conocer algunas cosas por cultura”. Por su parte, miembros de la comunidad dicen que no se está atendiendo la emergencia y cada vez son más los virus y enfermedades.A las críticas y cuestionamientos, el mandatario local respondió que convocó una mesa de salud “inmediatamente” y empezó “a informar”. En ese sentido, aseveró que ahora “entre todos se tiene que mitigar la crisis que hoy está ocurriendo allá”.“Para ello nosotros ya hemos convocado dos mesas de salud, el día martes una departamental, articulando algunas entidades competentes como la Procuraduría. Allí también estuvieron los del Ministerio de Salud y nosotros llegamos a unos acuerdos para salir inmediatamente al territorio a contener la situación que está pasando”, añadió.Vea la entrevista completa en Mañanas Blu, con Camila Zuluaga:
La Unidad para las Víctimas realizó una jornada de indemnización judicial a 650 víctimas del conflicto que fueron reconocidas en la sentencia de Justicia y Paz contra Fredy Rendón Herrera, conocido como ‘El Alemán’, y otras 28 personas. El valor aproximado es de $11.300 millones."En total, se entregarán 474 cartas a víctimas de Bojayá, Chocó, y 207 cartas a víctimas de Vigía del Fuerte, Antioquia, quienes están reconocidas dentro de esta sentencia, como parte de la compensación económica que realiza el Estado colombiano por los hechos vividos durante el conflicto armado", indica la Unidad de Víctimas.La entidad también explica que sobre la población civil en esas zonas del país se cometieron hechos victimizantes con el fin de ejercer control social, territorial y de recursos. Entre las personas afectadas hay casos de reclutamiento, violencia basada en género, desaparición forzada, homicidio y desplazamiento forzado."En la iglesia de Bojayá antigua se realizará un acto simbólico en donde los cantos de los alabaos, las danzas tradicionales de las culturas afro y embera, y el mural de las mariposas como acto reintegrador, armonizarán esta entrega de indemnizaciones judiciales que contribuirán a fortalecer los proyectos de vida de cada uno de los sobrevivientes del conflicto armado", señala la Unidad de Víctimas.Le puede interesar:
La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena de 226 meses de cárcel contra el exsargento Guillermo Alberto Unigarro Miño por el homicidio del teniente Vianey Mario Gamboa Murcia. Al anular una absolución previa, el alto tribunal determinó que el uniformado fue quien disparó contra su superior durante un procedimiento policial en el sur de la capital.Los hechos ocurrieron el 1 de septiembre de 2011, en el barrio Ciudad Montes de Bogotá, durante un operativo oficial de la Policía. El teniente Gamboa lideró una misión estratégica para evitar un robo millonario, basándose en información de una fuente humana que advirtió sobre el plan de una peligrosa banda delincuencial.Para pasar inadvertido, el oficial decidió conducir un taxi y se hizo pasar por un civil, una táctica que usaba con frecuencia por su destreza al volante. En el asiento trasero se ubicó el sargento Guillermo Alberto Unigarro, quien supuestamente debía apoyar las labores de seguridad y el registro audiovisual de las capturas previstas.Al llegar al sitio del operativo, varios delincuentes salieron de una vivienda disparando armas de largo alcance y pistolas contra los uniformados. En medio del fuego cruzado, el teniente Gamboa recibió un impacto mortal en la cabeza mientras aún permanecía sentado frente al timón del taxi.Las investigaciones determinaron que el sargento Guillermo Alberto Unigarro aprovechó el ruido de las ráfagas externas para accionar su arma de dotación contra su superior. El disparo se realizó a corta distancia y por la espalda, lo que impidió que el teniente tuviera cualquier oportunidad de reaccionar o defenderse.Aunque la defensa alegó durante el proceso que un criminal externo fue el autor del disparo, las pruebas desvirtuaron esa versión. Los peritos establecieron que el recorrido de la bala coincidió exactamente con la posición de Unigarro en la parte trasera del auto y no con la trayectoria de alguien disparando desde la calle.La evidencia biológica también fue fundamental, ya que los rastros de sangre y otros tejidos se concentraron en la puerta y el vidrio del conductor. Este hallazgo confirmó que la bala se dio dentro del vehículo, lo que descartó la posibilidad de que un tirador externo fuera el responsable del crimen.Por esa razón, la Corte Suprema de Justicia resolvió casar la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá y, en su lugar, confirmó el fallo condenatorio de primera instancia que declaró a Guillermo Alberto Unigarro Miño como autor responsable del delito de homicidio y quién tendrá que cumplir con la pena de 226 meses de prisión.
Una de las imágenes que ha generado esperanza en medio del terremoto de 7.4 que afectó a una parte del país, se vivió en Cali. Allí, las labores de rescate terminaron con una imagen conmovedora: la recuperación de una mujer con su bebé en medio de los escombros.En video quedó grabado el momento en el que los rescatistas logran ubicarlos. Luego, con mucho cuidado, comenzaron a sacar al bebé de pocos meses de nacido. De inmediato, los que estaban presentes celebraron ese hecho que generó esperanza en medio del temblor más fuerte que ha vivido Colombia en la última década.El pequeño, cubierto de polvo, permaneció con vida en medio de estas primeras horas que son claves para rescatar la mayor cantidad de personas con vida bajo los escombros.Después llegó el turno de la madre, quien con su cuerpo cuidó y protegió del impacto a su hijo para que no le pasara nada. Sin duda una imagen que genera esperanza y fe en medio de los momentos de angustia por el terremoto que sacudió a Colombia.Aumentan los muertos y heridosAl menos 132 personas murieron y más de 570 resultaron heridas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes el país, según un balance parcial de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).Pereira, capital del departamento de Risaralda, que limita con San José del Palmar, epicentro del terremoto, que se produjo a las 7:34 hora local concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos, según la información.
Artistas colombianos como Shakira, Maluma, J Balvin y Juanes expresaron este lunes su solidaridad con las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió buena parte del país y llamaron a sus connacionales a mantenerse unidos y ayudar a los afectados."Colombia querida, mi corazón está con todos los que hoy sintieron este terremoto y con las familias que están pasando momentos de angustia", escribió Shakira en su cuenta de X, donde envió "fuerza y amor" a su país y pidió a sus seguidores estar pendientes de las indicaciones de las autoridades "para poder ayudar tan pronto como sea posible".Maluma, por su parte, expresó su "dolor" por lo ocurrido y envió "un abrazo al alma" de las familias de las víctimas, al tiempo que aseguró que está dispuesto a ayudar: "Ahora sí que necesitamos esa fuerza y esa unión".También de la música urbana, J Balvin envió "mucha fuerza" a los afectados por el terremoto y expresó su solidaridad con las familias y comunidades que atraviesan momentos de angustia. También Blessd, Ryan Castro, Kris R y más artistas se sumaron en voz del género urbano.Karol G y Feid pusieron sus redes a disposición para donaciones y ayudar a buscar personas desaparecidas."Ante el dolor todos tenemos la misma cara. Ahora más que nunca, permanezcamos unidos Colombia", escribió Juanes, quien además informó de que ya hizo una donación y animó a quienes puedan hacerlo a sumarse a la ayuda."Cada aporte cuenta", señaló también el artista caribeño Carlos Vives.Los mensajes de los artistas se sumaron a las muestras de solidaridad de líderes internacionales mientras los equipos de emergencia continúan las labores de rescate y atención en las zonas más afectadas por el terremoto, que deja más de un centenar de fallecidos y graves daños materiales en varios departamentos del país.El fútbol también se solidarizó con el pueblo colombiano. El Real Madrid, su presidente y su Junta Directiva expresaron este lunes sus condolencias a los familiares de los fallecidos y a todo el pueblo de Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el territorio y ha causado la muerte, hasta el momento, de más de 110 personas."Desde el Real Madrid queremos hacerles llegar nuestra solidaridad y deseamos la más pronta recuperación de los heridos, a quienes transmitimos todo nuestro cariño", señaló el club blanco en un comunicado oficial.El club español se sumó de esta forma a las muestras de apoyo recibidas por Colombia tras el seísmo, con un mensaje de condolencias dirigido especialmente a los familiares de las personas fallecidas y a quienes resultaron heridos.El Atlético de Madrid ha expresado este lunes sus condolencias a los familiares de los fallecidos y envía su "fuerza y apoyo al pueblo colombiano" tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el territorio y ha causado la muerte, hasta el momento, de más de 110 personas."Toda la familia rojiblanca nos unimos al dolor por las víctimas del terremoto que se ha producido en Colombia. Expresamos nuestras más sentidas condolencias a los familiares de los fallecidos y enviamos nuestra fuerza y nuestro apoyo al pueblo colombiano", escribe el club en su cuenta de X.El Betis "muestra su pesar y envía sus condolencias a las víctimas, familiares y afectados por el terremoto en Colombia", un país del que son dos de los jugadores de su actual plantilla, el delantero Cucho Hernández y el centrocampista Nelson Deossa.El club sevillano, a través de redes sociales oficiales, ha expresado estas condolencias por un suceso que ha recibido con pesar, en particular estos dos futbolistas colombianos, ya que el terremoto ha tenido una magnitud 7,4 y ha causado la muerte, hasta el momento, de más de un centenar de personas.Al igual que clubes nacionales como Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali, entre otros, además de federaciones como la selección de Argentina que se sumó a la ola de apoyos por el territorio colombiano en esta difícil situación.
Ascienden las afectaciones por terremoto en Antioquia: Cerca de 700 viviendas, 122 instituciones educativas y 19 hospitales resultaron afectadas por el terremoto registrado en el país en la mañana de este lunes, 10 de agosto. Hasta el momento se ha reportado un hombre muerto y 12 personas heridasLas autoridades en Antioquia entregaron un nuevo reporte tras el terremoto de 7.4 con epicentro en Chocó y que dejó algunas afectaciones de consideración en el departamento donde los organismos de socorro se mantienen alertas.El último consolidado departamental deja cifras como 697 viviendas, 122 instituciones educativas y 19 centros hospitalarios afectados, principalmente por fisuras y agrietamientos.Por su parte, sobre vidas humanas el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia indicó que tienen datos de 12 lesionados leves y una persona fallecida en el municipio de Támesis.La directora del DAGRAN, Vanessa Paredes, se refirió a las afectaciones en la infraestructura que a esta hora son evaluadas para poder tomar las medidas correspondientes y evitar riesgos para menores de edad y adultos: "697 viviendas afectadas por el sismo, 122 instituciones educativas, y alrededor de 19 centros hospitalarios que presentan afectaciones. También hay afectaciones en iglesias y en otras sedes administrativas", señaló.Hay que mencionar que los más de 20 expertos enviados por la Alcaldía de Medellín se están dirigiendo a esta hora al departamento de Risaralda en donde las labores se centrarán en la ciudad de Pereira.Finalmente, hay que mencionar que en la capital de Antioquia hay dos puntos de recolección de alimentos y elementos de aseo que serán enviados a las ciudades más afectadas por el fuerte terremoto que sacudió al país.
Desde Santander fue desplegado hacia Cali el USAR COL-28, un grupo especializado en búsqueda y rescate urbano, para apoyar las labores de atención de la emergencia provocada por el fuerte terremoto que sacudió este lunes 10 de agosto a varias zonas del occidente del país.La Defensa Civil Santander participa en el despliegue del equipo USAR COL-28, especializado en búsqueda y rescate urbano, que fue enviado hacia Cali para apoyar las labores de atención de la emergencia. El grupo cuenta con capacidades para intervenir en escenarios donde puedan existir personas atrapadas o afectaciones en estructuras tras el movimiento telúrico.Eduard Sánchez, director de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, explicó que el departamento activó sus capacidades de respuesta y mantiene comunicación permanente con las autoridades nacionales.“En coordinación con la Defensa Civil Santander, hoy sale un grupo USAR 28 especializado para la ciudad de Cali, con capacidades de respuesta para búsqueda y rescate”, señaló Sánchez.El funcionario agregó que desde Santander permanecerán atentos a la evolución de la emergencia y en comunicación permanente con la Sala de Crisis Nacional en Bogotá, con el propósito de coordinar las acciones que sean necesarias.El equipo enviado desde Santander se suma a los organismos de socorro que trabajan en las zonas afectadas por el movimiento telúrico, mientras avanzan las labores de evaluación de daños y atención a las personas que puedan resultar afectadas.