Los exmilitares colombianos se convierten en mercenarios en otros países debido a la debilidad del programa nacional de veteranos, la falta de oportunidades económicas y el nulo acceso a salud mental. Así lo advirtió Juanita Gobertus, directora para las Américas de Human Rights Watch (HRW), tras revelar que exmiembros del Ejército terminaron entrenando a menores de edad y combatiendo en la sangrienta guerra de Sudán.Gobertus explicó en Mañanas Blu 10:30 que Colombia es un "pool de gente apetecido" por su alta experiencia y entrenamiento en 60 años de conflicto armado. Sin embargo, los soldados y suboficiales se retiran a edades muy tempranas y quedan desamparados por el Estado."El programa de veteranos colombianos es supremamente débil", afirmó Gobertus, señalando que estas personas "no tienen acceso a la reconstrucción de un proyecto de vida en términos de inserción económica". Sin opciones legales en el país y con salarios ofrecidos en el exterior de entre 3.000 y 4.000 dólares (de 3 a 15 millones de pesos), los uniformados terminan en el "rebusque" de guerras extranjeras.La investigación de HRW detectó que las empresas colombianas reclutan al personal para conectarlo con firmas en Abu Dabi. Los exmilitares entran a Emiratos Árabes sin sellar pasaportes, entrenan en bases militares como Ghiyathi y Al Wathba, y luego son desplegados en Sudán como pilotos de drones o combatientes.El informe corroboró la presencia de estos mercenarios en la toma de Al-Fasher en octubre de 2025, junto a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar responsable de hambruna, abusos y violaciones sexuales masivas.HRW y alertas previas confirmaron además que los colombianos entrenaron a menores de edad reclutados por las FAR, un hecho constitutivo de crimen de guerra. Ante la gravedad de la situación, la organización solicitó que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas investigue el rol de Emiratos Árabes y remita la información a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.Escuche la entrevista completa aquí:
El informe “Llegaron al infierno”, presentado por Human Rights Watch (HRW), revela un estremecedor panorama sobre las torturas y abusos sufridos por más de 200 migrantes venezolanos detenidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel construida por el presidente Nayib Bukele en El Salvador. Las víctimas, deportadas desde Estados Unidos, fueron sometidas a golpizas diarias, desaparición forzada y tratos crueles durante los casi cuatro meses que permanecieron recluidas.En entrevista con Recap Blu, Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, describió el horror que enfrentaron los detenidos. “Los golpeaban por hablar duro, por reírse, por pedir atención médica o por bañarse fuera del horario permitido. Incluso los castigaban por protestar o por contarle a la Cruz Roja lo que estaban viviendo”, señaló. Según la organización, las agresiones incluían patadas, puños y golpes con palos, dejando secuelas físicas severas como rupturas de ligamentos, vómitos de sangre y fracturas.“Los guardias les decían que nunca saldrían vivos de allí, que sus familias los habían olvidado y que solo saldrían en bolsas negras”, relató Goebertus. Los migrantes fueron además objeto de castigos colectivos tras las visitas de delegaciones internacionales y luego de protestas pacíficas en las que escribieron con su propia sangre que “no eran terroristas ni criminales”.Aunque HRW no registró muertes de venezolanos dentro del CECOT, Goebertus precisó que más de 400 personas han muerto en cárceles salvadoreñas durante los tres años del régimen de excepción. “La desaparición forzada se configura porque estas personas fueron sacadas de toda protección legal. Sus familias dejaron de saber dónde estaban, sus nombres desaparecieron de las bases de datos del ICE en Estados Unidos y los gobiernos de ambos países nunca respondieron sobre su paradero”, explicó.El informe responsabiliza tanto al Gobierno de Bukele como a la administración Trump, que habría deportado a los venezolanos a El Salvador bajo el argumento de que eran “terroristas”. Sin embargo, HRW verificó los antecedentes de los 252 migrantes en Estados Unidos, Venezuela y otros países de tránsito, concluyendo que solo el 3 % había sido condenado por delitos violentos. Tras un acuerdo entre Estados Unidos, El Salvador y el régimen venezolano, los detenidos fueron liberados y enviados a Venezuela. Pero su pesadilla no terminó allí. “Muchos están siendo vigilados y hostigados por el SEBIN. Han recibido interrogatorios, amenazas y viven con miedo constante. Cuatro de ellos reportaron pensamientos suicidas y uno intentó quitarse la vida”, denunció Goebertus.La directora para las Américas de HRW confluyó diciendo que este calvario no se puede convertir en paisaje y mucho menos que quede en el olvido.
La directora para las Américas de Human Rights Watch, Juanita Goebertus, calificó como “ejecuciones extrajudiciales” los bombardeos realizados por Estados Unidos contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.En entrevista en Mañanas Blu, con Néstor Morales, la representante de HRW afirmó que el país norteamericano ha realizado nueve ataques que han dejado 39 muertos, operaciones que, según dijo, violan el derecho internacional y los derechos humanos.“Independientemente de si allí había o no narcotraficantes, constituyen ejecuciones extrajudiciales. Estados Unidos no está en conflicto armado con Venezuela, ni con Colombia, ni con grupos criminales. Lo que hay aquí es criminalidad organizada que debe enfrentarse con todo el peso de la ley”, sostuvo.Goebertus recalcó que este tipo de acciones no se enmarcan en ningún conflicto armado reconocido, y por tanto no hay justificación legal para el uso de la fuerza letal como primera opción. “Lo que corresponde son operaciones de interdicción marítima, capturas y procesos judiciales, pero asesinarlos sin posibilidad de juicio es una ejecución extrajudicial”, dijo.¿Es ilegal bombardear en aguas internacionales?Frente al argumento del gobierno estadounidense de que los ataques se realizaron en aguas internacionales, la directora de HRW aclaró que eso no cambia su naturaleza ni los exime de responsabilidad.“Siguen siendo ejecuciones extrajudiciales. Lo que determina que sean aguas internacionales o no es quién estaría habilitado para investigar, pero eso no exime al gobierno de garantizar que no lanza operaciones militares ofensivas en un contexto de criminalidad organizada”, señaló.La abogada colombiana advirtió que la situación es aún más grave porque Estados Unidos no reconoce la competencia de la Corte Penal Internacional ni de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que dificulta que haya rendición de cuentas.“El excepcionalismo norteamericano pone sus acciones en un lugar de muchísima impunidad”, afirmó, aunque explicó que HRW está documentando los casos para determinar las nacionalidades de las víctimas y permitir que otros países puedan reclamar jurisdicción.Goebertus también se refirió al argumento del expresidente Donald Trump, quien presentó los ataques como parte de una guerra contra el narcotráfico. Según explicó, esa interpretación no tiene sustento jurídico.“El Derecho Internacional Humanitario ha señalado que la existencia de un conflicto armado no depende de una declaración política, sino de características objetivas sobre el nivel de organización y hostilidad. Este no es un conflicto armado, es criminalidad organizada”, dijo.Además, recordó que Trump no pidió autorización al Congreso para declarar una guerra o iniciar operaciones de ese tipo.“Este es doblemente ilegal: no cumple con los estándares internacionales ni con los domésticos dentro de Estados Unidos”, puntualizó.Sobre la versión del gobierno estadounidense que vincula al Cartel de los Soles y al Tren de Aragua con el tráfico de drogas hacia EE. UU., Goebertus aseguró que se trata de una narrativa sin evidencia.“Dicen que son los principales productores de fentanilo, cosa que no tiene ninguna base de realidad. Lo que han hecho es mezclar información sin sustento, uniendo fenómenos criminales distintos en Venezuela, Colombia y otros países”, indicó.Aunque reconoció que en Venezuela existen graves violaciones de derechos humanos y corrupción bajo el régimen de Nicolás Maduro, aclaró que eso no constituye un conflicto armado.Escuche la entrevista completa en el audio adjunto:
La primera sentencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) contra los exjefes de las Farc por los secuestros cometidos entre 1993 y 2016 sigue generando debate. Human Rights Watch (HRW) advirtió que, si las sanciones no cumplen con los estándares internacionales de restricción efectiva de la libertad, el caso podría terminar bajo análisis de tribunales internacionales.Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, reconoció el valor histórico de que el antiguo secretariado de las Farc haya sido declarado responsable por crímenes de guerra y de lesa humanidad. “Es realmente un hito muy importante, no solo por la atribución de esa responsabilidad internacional, sino porque el último secretariado en su conjunto reconoce su responsabilidad y de plano deja de justificar que estos fueran lo que en su momento llamaban retenciones con fines económicos”, señaló en entrevista con Mañanas Blu.Sin embargo, HRW cuestiona que las sanciones no aseguren una verdadera restricción de la libertad. “Lo que ayer se anuncia es un mecanismo de vigilancia electrónica (…) pero no queda claro que sea propiamente un brazalete, ni que exista un perímetro delimitado territorialmente como exige el acuerdo de paz”, explicó Goebertus.¿Qué exige el acuerdo de paz sobre estas sanciones?La representante de HRW recordó que el Acuerdo de Paz de 2016 estableció que los máximos responsables deberían cumplir entre cinco y ocho años de restricción efectiva de la libertad en espacios territoriales delimitados, además de realizar obras restaurativas. “El problema es que el discurso público se ha centrado en que las sanciones son netamente restaurativas, olvidando que el acuerdo incluye también un componente retributivo”, advirtió.Goebertus insistió en que sin un perímetro de reclusión claro y un monitoreo estricto, Colombia corre el riesgo de incumplir sus compromisos internacionales.¿Qué escenarios internacionales podrían abrirse?Según HRW, si la JEP no corrige el alcance de las sanciones en las apelaciones, dos rutas internacionales podrían activarse. La primera, que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional reabra el examen preliminar sobre Colombia, cerrado en 2021 bajo la condición de que hubiera sanciones proporcionales y efectivas. La segunda, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos evalúe la compatibilidad de las sanciones con la Convención Americana.“Existen escenarios internacionales. La proporcionalidad es lo que se va a estudiar en la siguiente instancia (…) porque graves violaciones a derechos humanos deben ser sancionadas en proporcionalidad al daño cometido”, concluyó Goebertus.La sentencia de la JEP, que impuso ocho años de “restricción de derechos” a siete excomandantes de las Farc, sigue en firme, pero podrá ser apelada en los próximos días por las víctimas y sus representantes.
Human Rights Watch (HRW) ha emitido una contundente advertencia sobre el futuro de la Defensoría del Pueblo en Colombia, señalando un recorte presupuestal en la propuesta del Gobierno ante el Congreso que, de concretarse, tendría graves implicaciones para la protección de los derechos humanos y la seguridad en el país. La organización internacional de defensa de los derechos humanos ha manifestado su profunda preocupación por esta medida en un contexto de recrudecimiento de la violencia interna y una reducción significativa de la ayuda internacional. Juanita Goebertus, directora de la división Américas de Human Rights Watch, en diálogo con Mañanas Blu, subraya la seriedad de la situación, destacando que “esta reducción pondría en grave riesgo la posibilidad del Estado colombiano de proteger a estas comunidades”. La alerta se produce en un momento crítico para Colombia, donde la violencia en Colombia ha escalado, afectando a las comunidades más vulnerables y poniendo a prueba la capacidad de respuesta del Estado.El alcance del recorteEl propuesto recorte presupuestal a la Defensoría del Pueblo no es una cifra menor, especialmente cuando se analiza su impacto real. Aunque inicialmente se habla de un recorte del 3% respecto al presupuesto de 2025, la realidad es más compleja y alarmante. Juanita Goebertus aclara que este porcentaje no considera la inflación. “En términos reales sería una [reducción] porque si uno toma en cuenta lo que el Banco de la República tiene pensará que será la inflación de este año, la reducción real sería entre 7 y 8%,” explicó la directora de HRW. Más aún, la cifra se agrava al considerar lo que la propia Defensoría había solicitado para hacer frente a sus desafíos crecientes. “Es un 9.7% menos de lo que había solicitado la defensoría. Primero, corrigiendo básico por inflación, pero segundo de cara, justamente como señalabas, a los retos adicionales en materia de seguridad y de crisis humanitaria sumados a contexto electoral,” detalló. El llamado de Human Rights Watch es claro: el recorte presupuestal a la Defensoría del Pueblo es una medida que podría tener consecuencias desastrosas para la estabilidad social, la protección de los derechos humanos y la legitimidad del Estado en Colombia, especialmente en un momento de creciente violencia y un ciclo electoral próximo. La directora Juanita Goebertus concluyó su intervención agradeciendo la oportunidad de alertar sobre “esta reducción del 3% comparado con el 2025, pero que realmente sería mucho más para la Defensoría del Pueblo con lo importante que es esta institución”, una institución que históricamente ha sido un pilar fundamental para la defensa de los derechos humanos en el país. La falta de ayuda internacional hace aún más indispensable fortalecer las instituciones locales como la Defensoría.Escuche aquí la entrevista:
La reciente convocatoria del presidente de Colombia, Gustavo Petro, a una consulta popular mediante decreto —denominada popularmente como decretazo— ha encendido las alarmas en la comunidad internacional. Human Rights Watch (HRW), a través de su directora para las Américas, Juanita Goebertus, manifestó su preocupación por lo que considera una vulneración al estado de derecho y a los compromisos internacionales asumidos por el país.HRW alerta sobre violación a la separación de poderesEn entrevista con Mañanas Blu, Goebertus expresó que el decreto presidencial contraviene disposiciones fundamentales de la Constitución de 1991, así como tratados internacionales en los que Colombia ha sido un actor protagónico. “El texto de la Constitución es supremamente claro: el presidente con la firma de todos los ministros puede convocar una consulta popular, pero debe tener el concepto previo favorable del Senado”, afirmó la directora de HRW. La ausencia de este requisito, añadió, constituye un “Atentado contra el estado de derecho y viola una obligación internacional de Colombia en materia de separación de poderes y de garantía de la independencia judicial”.La directora de HRW subrayó que su organización, con presencia y vigilancia en toda América Latina, actúa cada vez que detecta riesgos contra el equilibrio de los poderes públicos. En ese sentido, recordó casos recientes en los que HRW se pronunció frente a gobiernos como el de Jair Bolsonaro en Brasil, Andrés Manuel López Obrador en México, y Nayib Bukele en El Salvador.Petro responde: soberanía nacional en el centro del debateLa respuesta del presidente Petro no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el mandatario colombiano reclamó respeto a la soberanía del país: “Oigan, respeten la constitucionalidad o no. Es la decisión de una nación, un pueblo soberano, no de una organización extranjera”. Esta reacción contrasta, según señalaron analistas, con posturas anteriores del propio Petro cuando, desde la oposición, promovía la intervención y acompañamiento de organismos internacionales en los asuntos internos de Colombia.Para muchos observadores, la postura del presidente revela un cambio de perspectiva tras su llegada al poder. “Durante su historia política, Gustavo Petro ha sido un defensor de las ONGs, del trabajo de las organizaciones sociales, de los organismos multilaterales. Pero pareciera que una cosa es cuando es oposición y otra cosa cuando es el presidente”, comentó uno de los analistas en Blu Radio.Las obligaciones internacionales de Colombia en riesgoJuanita Goebertus detalló que Colombia, como firmante de múltiples tratados internacionales, tiene compromisos claros en materia de derechos humanos y democracia. “Colombia está sometido no sólo a las obligaciones básicas de derechos humanos, sino que ha participado ampliamente del desarrollo de derecho internacional, que está basado en un Estado de derecho, que cree en la separación de poderes, que tiene su centro en la garantía de la independencia judicial”, explicó.La experta advirtió que el decretazo podría abrir la puerta a demandas ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos si no se respetan las garantías del debido proceso y el equilibrio de poderes. Sin embargo, destacó que primero deberán agotarse los recursos judiciales internos: “Yo confío plenamente en esas instituciones. Desde Human Rights Watch estaremos rodeando a estas instituciones y garantizando que sus decisiones sean acatadas en general por todos, pero en primer lugar, por el Presidente de la República”.Corte Constitucional y Consejo de Estado: los próximos pasosMientras tanto, el decreto presidencial ya fue radicado en la Corte Constitucional, donde el presidente de esa corporación, Jorge Enrique Ibáñez, asumirá el estudio del caso. El Consejo de Estado también podría tener un papel crucial en la revisión de la legalidad del acto administrativo. Sobre este escenario, Goebertus enfatizó: “Las instituciones deben actuar con total independencia, de manera transparente, sin estar sujetas a ningún tipo de presión por parte del gobierno nacional”.El debate jurídico promete ser complejo, pues se entrelazan mecanismos de control previo y posterior, demandas y tutelas que buscan frenar un proceso visto por muchos como un intento de concentrar el poder en el Ejecutivo. “Estamos ante un momento similar al que vivió Colombia cuando el expresidente Uribe buscó reformar la constitución para una segunda reelección. Las instituciones supieron poner límites y hasta ahí. Acá hay unos límites del Estado de derecho y de la garantía de que no se concentren funciones en el Poder Ejecutivo”, concluyó la directora de HRW.
Human Rights Watch (HRW) confirmó la muerte de al menos 24 personas en el marco de las recientes protestas post-electorales en Venezuela. Juanita Goebertu, directora de la División de las Américas de HRW, informó a través de sus redes sociales que 23 de las víctimas serían manifestantes o transeúntes, mientras que una sería un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana. La organización está en proceso de verificar cada caso reportado.“Hasta el momento hemos recibido reportes creíbles de 24 muertes ocurridas en el contexto de las protestas post-electorales en Venezuela. Se trataría de 23 manifestantes o transeúntes y un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana. Estamos verificando cada caso reportado”, escribió en sus redes sociales Juanita Goebertu, directora de la División de las Américas de Human Right WatchLas manifestaciones estallaron después de que la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) divulgara "el 81%" de las actas electorales, que, según la oposición, indican una victoria contundente de Edmundo González Urrutia sobre Nicolás Maduro. La ausencia de la publicación oficial de las actas por parte del ente electoral ha intensificado las protestas en el país.Desde las elecciones, miles de chavistas marcharon por Caracas en defensa de la paz y en apoyo a la reelección de Maduro, cuyo triunfo en los comicios del domingo pasado ha sido ampliamente cuestionado. Los motoristas, que recorrieron kilómetros tocando bocinas, y las concentraciones en diversos puntos de la ciudad demostraron el respaldo a la administración actual y rechazaron las acusaciones de fraude electoral.Las manifestaciones del chavismo también se replicaron en varias regiones del país, bajo el llamado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Por otro lado, la oposición, liderada por María Corina Machado, convocó a miles de venezolanos para escuchar su discurso en el que reafirmó la candidatura de González Urrutia.Desde el lunes, las protestas se han vuelto más violentas, con más de 2.000 detenidos en todo el país. El gobierno acusa a la PUD de intentar desestabilizar el país, mientras la oposición insiste en que las cifras electorales divulgadas demuestran su victoria.
La organización Human Rights Watch (HRW) pidió los gobiernos a no reconocer los resultados de las elecciones venezolana anunciados por el Consejo Nacional Electoral del país caribeño que dio como ganador a Nicolás Maduro "hasta que no se hagan públicas todas las actas electorales y se comuniquen a la oposición".La directora para las Américas de HRW, Juanita Goebertus, considera que la proclamación del Consejo Nacional Electoral sobre la victoria de Maduro en la madrugada del lunes con el 80 % de votos escrutados "es un movimiento descarado que atenta contra los derechos políticos de todos los venezolanos".Goebertus recuerda que es la propia ley venezolana la que establece que las victorias electorales deben proclamarse solo tras hacerse públicas las actas electorales y que sean comunicadas a la oposición.En diálogo con Mañanas Blu, aseguró que el modus operandi, es casi similar al que tiene Bukele en su país, y que ha sido duramente criticada por los gobiernos de izquierda de Latinoamérica. "Las imágenes que está presentando el mismo Nicolás Maduro francamente, aplican casi que una estética tipo Bukele a la represión de una dictadura como la de Venezuela. En este momento hay muchísimo miedo. Reportes de organizaciones de sociedad civil, defensores de derechos humanos, periodistas con profundo miedo por el nivel de represión que está desplegando", dijo. En ese sentido, reveló que la cantidad de fallecidos en medio de la represión cifra en 20 personas, "podemos decir que tenemos datos creíbles de 20 casos de personas fallecidas. El dato de heridos sigue sosteniéndose hasta el momento en 93 y desaparecidos en 17 casos". Reiteró que los datos van variando y se vuelve más difícil de hacer seguimiento con las detenciones que con el tiempo se vuelven inciertos.Finalmente, lamentó que en la OEA no se probara la resolución para exigir las actas al régimen venezolano. "Lo primero, señalar que fue una gran tristeza que no se aprobara la resolución en la OEA era una resolución que recogía los pronunciamientos que habían hecho los distintos gobiernos sobre la importancia de dar transparencia a las actas de cada uno de los puestos electorales, de generar un mecanismo de auditoría, sabiduría imparcial de los resultados", finalizó. Escuche aquí la entrevista:
Más de 30 exjefes de Estado y de Gobierno de España y América Latina reprobaron la "inconstitucional inhabilitación" de la candidata de la principal coalición opositora de Venezuela a las presidenciales de 2024, María Corina Machado, y afirmaron que esta "sigue siendo la legítima representante de la oposición".Juanita Goebertus, directora de Human Rights Watch para las Américas, habló en Mañanas Blu, con Néstor Morales, sobre el proceso electoral en Venezuela, luego de que el presidente Nicolás Maduro afirmara que van a ganar "por las buenas o por las malas".y agregó: “Más de 7.7 millones de venezolanos han tenido que migrar y Colombia es el país que más ha visto los efectos sociales y económicos de esa migración”.¿Por qué a HRW le preocupa el silencio de Colombia frente a lo que sucede en Venezuela?El presidente Gustavo Petro se ha mantenido al margen de lo que sucede en el vecino país. Goebertus mencionó que el mandatario nacional tienen un acceso privilegiado ante estas elecciones libres y justas y no ha hecho pronunciamiento alguno. Además, señaló las condiciones del Acuerdo de Barbados con el que establece que las partes puedan elegir libremente el candidato de su elección.“El presidente Petro hace parte de un grupo de líderes de América latina más cercanos a una visión de izquierda que han buscado canales diplomáticos en Venezuela, pero esos canales deben ser usados para devolver la democracia a Venezuela, por eso insistimos que el presidente Petro use ese canal de acceso para lograr la habilitación de María Corona Machado”, señaló.Finalmente, Goebertus indicó cuáles serían las consecuencias del silencio del mandatario nacional ante la situación política que vive el vecino país.“Lo primero es señalar que habría una profunda incoherencia del presidente Petro por lo que hizo, en su momento, con el expresidente Pedro Castillo, de Perú, que salió muy vehemente a rechazar la destitución del Congreso peruano y cuando en Colombia se pronuncia por las decisiones de la Procuraduría cuando inhabilita funcionarios de elección popular. Quedaría muy afectada la coherencia del presidente en la defensa del derecho al voto y la participación política” enfatizó.Escuche la entrevista completa acá:
Juanita Goebertus, directora de la división de Las Américas de Human Right Watch (HRW), habló en Mañanas Blu cuando Colombia está al aire, acerca de los retos en materia de derechos humanos que plantea la visita del presidente Gustavo Petro con Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela.“[Petro] tiene que exigirle al régimen de Maduro algo a cambio de simplemente ir a sentarse con él, detrás de eso no puede estar tomarse una foto y reactivarse unas relaciones que le interesan a Colombia. Si la reunión de hoy no resulta en algunos compromisos concretos de parte del régimen de Maduro, esas expresiones de empatía se habrían quedado en palabras”, declaró Goebertus.Según la directora de HRW para Las Américas, las peores violaciones de derechos humanos en Venezuela se dieron durante la serie de protestas que se sucedieron hace ocho años y que desembocaron en una cruda represión. “Los momentos de más graves violaciones a derechos humanos en Venezuela han ocurrido entre 2014 y 2017”, señaló.“En la frontera colombo-venezolana desde hace varios años hay un descontrol absoluto. Hay una disputa territorial constante entre el ELN, disidencias de Farc y distintos grupos de crimen organizado”, observó, además, Goebertus.
Una celebración por el inicio de una nueva etapa terminó con enfrentamientos entre familiares, vajilla rota y la intervención de la Guardia Civil. Una discusión entre los recién casados habría desencadenado una serie de altercados durante el banquete, en medio de versiones sobre una supuesta infidelidad y una posible ruptura.Los hechos ocurrieron durante una boda celebrada en Gomesende, en Ourense, España. La celebración terminó con varios invitados enfrentados y con la presencia de las autoridades, después de que la situación escalara hasta el punto de que parte de la vajilla y la cristalería del lugar resultaran dañadas.En las horas posteriores al matrimonio comenzaron a circular diferentes versiones sobre lo ocurrido. Una de ellas apuntaba a una supuesta infidelidad de la novia con un trabajador encargado de la organización del evento, mientras que también se habló de una posible separación de la pareja tras la celebración.Sin embargo, los propios recién casados salieron posteriormente a desmentir parte de esas informaciones. En declaraciones recogidas por La Región, el novio aseguró que continúa junto a su esposa y negó que ella le haya sido infiel.De acuerdo con la reconstrucción difundida por Efe y La Región, el conflicto habría comenzado durante la celebración por una discusión relacionada con 40.000 euros.Según esas versiones, la novia habría reclamado al novio dicha cantidad, que estaría relacionada con el dinero recibido como regalos de los invitados y con un supuesto acuerdo previo entre ambos. Él, de acuerdo con esa reconstrucción, se habría negado a entregarle el dinero.La discusión habría involucrado posteriormente a familiares de los dos recién casados. El enfrentamiento fue aumentando de intensidad hasta trasladarse al espacio donde se desarrollaba el banquete, donde se registraron gritos, agresiones y tirones de pelo, según las informaciones publicadas.La situación llegó a tal punto que los responsables del establecimiento solicitaron la presencia de la Guardia Civil. Durante el altercado también resultaron rotos elementos de la vajilla y la cristalería.El novio niega la supuesta infidelidadUno de los detalles que más repercusión generó después de la boda fue una versión según la cual la novia habría acudido a los baños junto a un joven que trabajaba en la organización del evento y habría mantenido allí un encuentro íntimo.La información fue difundida posteriormente por distintos medios y programas de televisión como una posible explicación del conflicto y de la supuesta separación de los recién casados.No obstante, esa versión es rechazada por la pareja. El novio defendió públicamente a su esposa y aseguró que nunca existió una infidelidad."Mi mujer y yo no nos separamos en ningún momento", afirmó en el mensaje recogido por La Región, donde también negó que existiera un acuerdo entre ambos por 40.000 euros relacionado con la boda.El recién casado sí reconoció que durante la celebración hubo enfrentamientos, aunque presentó una explicación diferente sobre el origen de las peleas.Según el relato del novio, uno de los primeros altercados ocurrió después de que su hermana, quien estaría enferma, le tapara la boca a su esposa mientras esta hablaba. El hermano de la novia habría reaccionado ante ese gesto y la situación terminó desencadenando una pelea.Posteriormente habría ocurrido otro enfrentamiento, que el propio recién casado calificó como "más gorda". En este caso, dos invitadas se habrían agarrado del pelo en las inmediaciones del recinto.El novio también rechazó las versiones que hablaban de una ruptura inmediata después de la boda. En su mensaje, sostuvo que él y su esposa permanecen juntos y cuestionó a quienes, según afirma, intentaron perjudicarlos."Nunca dejaré que se manche el nombre de nuestras familias", aseguró.La pareja sostiene actualmente que continúa unida y que ambos se encuentran viviendo en A Coruña, donde están trabajando. De esta manera, los recién casados dieron su propia versión de una celebración que terminó rodeada de versiones contradictorias sobre una supuesta infidelidad, una pelea familiar y una eventual ruptura que ellos niegan.
El Juzgado 804 Transitorio de Familia de Bogotá concedió una acción de tutela y ordenó al presidente Abelardo De La Espriella abstenerse, en ejercicio de sus funciones, de participar en actos religiosos que impliquen adhesión o identificación del Estado con una confesión determinada.La decisión fue adoptada al resolver una tutela presentada por el ciudadano Julio Jair Mizger Díaz, quien alegó la vulneración de sus derechos a la libertad de conciencia, la libertad de cultos y el principio de laicidad del Estado.El caso se originó por los hechos ocurridos el 29 de agosto en la Plaza de Bolívar, durante la denominada “Gran velatón por las víctimas del terremoto”, convocada por el Gobierno Nacional para recaudar ayudas tras el sismo del 10 de agosto. Según el accionante, durante el evento se realizaron actos propios de la religión católica que excluyeron a otras confesiones y a personas no creyentes.En la tutela se afirmó que el presidente participó en la “coronación de una estatua de la Virgen de Fátima” y que, además, habría entregado la Nación a Cristo. El ciudadano sostuvo que el evento fue convocado y difundido a través de canales oficiales del Estado, lo que le otorgó un carácter institucional.El juez estudió ambos aspectos por separado. Tras revisar el material audiovisual, concluyó que la participación del mandatario en la imposición de una corona a la imagen religiosa excedió los límites de neutralidad que exige la Constitución a las autoridades públicas.En el fallo se señala que “el principio de neutralidad religiosa exige que las autoridades públicas se abstengan de identificarse o realizar actos oficiales de adhesión, incluso simbólicos, a una determinada religión o confesión”. El juez agregó que, aunque el evento tenía una finalidad pública relacionada con la solidaridad hacia las víctimas del terremoto, “la actuación específica del señor Presidente desbordó dicha finalidad”.La decisión también precisa que el mandatario no actuó en una esfera estrictamente personal, sino en su calidad de jefe de Estado y durante un evento oficial. Por ello, el juzgado consideró que la participación presidencial proyectó una adhesión simbólica del Estado a una confesión religiosa determinada.En contraste, el despacho concluyó que no se acreditó que el presidente hubiera pronunciado la frase sobre la entrega de la Nación a Cristo. Al revisar el video, determinó que esa expresión fue realizada por otra persona y no podía ser atribuida al mandatario.El juez negó otras solicitudes del accionante, entre ellas una reparación simbólica mediante una declaración pública y el envío de copias a la Procuraduría para una eventual investigación disciplinaria.La providencia es de primera instancia y puede ser impugnada.
Un joven sobrevivió a una fuerte descarga eléctrica cuando, presuntamente, intentaba hurtar cables en el sector del retorno de Viveros, en la vía hacia el retén, en Barrancabermeja. El hombre quedó atrapado entre una maraña de cables, con quemaduras visibles en diferentes partes del cuerpo y una posible fractura en una de sus piernas.De acuerdo con versiones conocidas en el lugar, dos personas habrían subido a un poste para intentar apoderarse de varios cables. Sin embargo, tras producirse la primera descarga eléctrica, una de ellas habría logrado escapar, mientras que su compañero quedó atrapado entre los conductores.El joven permaneció durante varios minutos en el lugar, expuesto a las consecuencias de la descarga y con lesiones de consideración. La gravedad de las posibles afectaciones internas deberá ser determinada por los profesionales de la salud.Unidades del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Barrancabermeja acudieron al sitio y, mediante el uso de una escalera, lograron llegar hasta el hombre, liberarlo de los cables y descenderlo en una camilla.Posteriormente, fue trasladado al Hospital Regional del Magdalena Medio, donde quedó bajo atención médica para establecer la gravedad de las quemaduras y determinar si presenta lesiones internas como consecuencia de la descarga eléctrica.Por ahora, se presume que el incidente involucró una línea de media tensión. Sin embargo, las autoridades y la Electrificadora de Santander responsable del servicio deberán establecer la magnitud exacta de la energía involucrada y las circunstancias en las que se produjo el accidente.El caso vuelve a poner en evidencia los riesgos de manipular redes eléctricas sin las condiciones de seguridad necesarias, especialmente cuando se trata de infraestructura de media tensión en Santander.
Más de 100 kilos de material explosivo fueron encontrados en las últimas horas en zona rural de Charta, Santander, en medio de las operaciones que adelantan las autoridades contra estructuras armadas ilegales en el departamento.El hallazgo fue informado por el secretario del Interior de Santander, Óscar Hernández, quien explicó que tropas de la Quinta Brigada del Ejército localizaron el material y adelantan el procedimiento de incautación, además de las investigaciones para establecer su procedencia y posible uso.De acuerdo con las primeras informaciones entregadas por las autoridades, los explosivos pertenecerían, al parecer, a una estructura del ELN que tiene presencia en la región.“Ante la ofensiva contra las estructuras criminales ubicaron unos explosivos que están en proceso de incautación en este momento y haciendo ese respectivo proceso de investigación”, explicó Hernández.El funcionario señaló que en el procedimiento participan diferentes componentes de las autoridades y que se realizará el respectivo acompañamiento institucional mientras avanzan las investigaciones.Este nuevo operativo ocurre pocas semanas después de otro importante hallazgo registrado en Charta. El pasado 3 de septiembre, tropas de la Quinta Brigada, en coordinación con la Policía y con apoyo del FBI, localizaron un depósito ilegal en la vereda Ovejera, donde fueron encontrados 250 kilos de explosivo R1.Según las autoridades, ese material pertenecía al Frente de Guerra Nororiental del ELN y estaba oculto cerca de una institución educativa. Por el riesgo que representaba para la comunidad, los explosivos fueron destruidos de manera controlada.En ese momento, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz, señaló que con la operación se evitó que el material pudiera ser utilizado contra la población civil, la Fuerza Pública o infraestructura estratégica. También indicó que los explosivos podrían haber sido destinados a actividades relacionadas con minería ilegal.Con el nuevo hallazgo, las autoridades mantienen las operaciones en esta zona del departamento.
En una camilla, con el rostro desencajado, Maricarmen se despide de su hogar. Esta madrileña de 87 años desahuciada el miércoles se ha convertido en símbolo de la crisis del encarecimiento de la vivienda en España.Después de varios años de lucha judicial, esta jubilada perdió la batalla frente a la agencia inmobiliaria que compró el piso que ella ocupaba desde hacía 70 años en el acomodado barrio del Retiro y le subió el alquiler un 275%, hasta los 2.650 euros mensuales.Maricarmen, que se desplaza en silla de ruedas por problemas de movilidad, se vio obligada a abandonar su vivienda, lo que provocó una ola de indignación a nivel nacional."¡Maricarmen, no estás sola!", coreaban decenas de manifestantes congregados frente a su domicilio mientras la octogenaria era llevada a una ambulancia.Explosión de los preciosSu caso ilustra la crisis de la vivienda en España, donde los precios se han disparado y la oferta se ha reducido, en parte por los alquileres turísticos de corta duración, como Airbnb, y los fondos "buitre".En diez años, el precio medio del metro cuadrado en alquiler en el país casi se ha duplicado, alcanzando los 15,1 euros/m² en agosto, según el portal inmobiliario Idealista. Para la compra el precio ronda los 2.355 euros, es decir un 50% más en una década, según cifras oficiales.Madrid encabezó en 2025 y 2026 la clasificación mundial de la red Barnes sobre las ciudades más cotizadas para el sector inmobiliario de lujo. El número de viviendas sociales es tan reducido que algunas se adjudican por sorteo."En Madrid y Barcelona ya casi no quedan pisos por menos de 700 €/mes. El mercado de alquiler empieza en cerca de 1.000 €/mes, lo que precisa de unos ingresos de al menos 2.000 €/mes netos y un importante ahorro para afrontar varios meses de fianza", denuncia la organización de consumidores OCU en un estudio publicado este miércoles."Es muy indignante, ¿no?" Los españoles, sobre todo los jóvenes, están sobrepasados y acusan al gobierno del presidente socialista Pedro Sánchez y a las autoridades de la Comunidad de Madrid, gobernada por la derecha (Partido Popular, PP).En España, un país muy descentralizado, las autoridades regionales tienen competencia en materia de política de vivienda a nivel local, lo que alimenta las críticas a la oposición conservadora."Creo que es muy indignante, ¿no?", afirmó Pedro Sánchez en rueda de prensa en Nueva York antes de su discurso en la Asamblea General de la ONU."Ver a responsables políticos que (...) con dinero público se permiten el lujo de comprarse áticos con 200 metros de terraza y sin embargo no son capaces de mover un dedo por personas que necesitan de la ayuda de lo público", añadió, apuntando a la presidenta conservadora de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.La izquierda acusa a Ayuso desde hace meses de haber comprado, con fondos públicos, un lujoso ático en el centro de la capital para su uso personal. Ella lo niega.El miércoles por la noche miles de personas se manifestaron simbólicamente bajo las ventanas de la vivienda de Maricarmen, pero también en Barcelona y Oviedo.El jueves, Díaz Ayuso contraatacó recalcando que el desahucio fue "por orden judicial" y acusó al gobierno central de no haber cambiado la ley en los ocho años que lleva en el poder.Gobierno y oposición en ascuas"En un contexto de inflación, de pérdida de poder adquisitivo (...) esta situación no ayuda a ninguno de los partidos", estima Guillermo Fernández Vázquez, profesor en la universidad Carlos III de Madrid."Al PP le viene muy mal (...) que se siga hablando del ático de Ayuso y, además, que se siga hablando con indignación" y al gobierno también "va a pasarle factura" porque "revelan una impotencia enorme", añade.A pocos meses de las elecciones legislativas, Pedro Sánchez prometió presentar de urgencia un nuevo texto en el Parlamento.Pero sin mayoría y debilitado por múltiples casos judiciales, el jefe del gobierno sigue bajo la presión de la oposición y de sus aliados, como el partido de izquierda radical Sumar, que llama a congelar los alquileres.