Colombia diversa y vital es el eslogan con el que la Feria del Libro de Madrid presentó al país como invitado de honor. Sin embargo, el grupo de autores que representan al país en la Feria deja varias preguntas sobre el criterio de selección y de nuevo, como en otros eventos literarios, vacíos en la paridad de representación.El primero en señalar la ausencia de nombres relevantes en las listas de invitados fue Winston Manrrique, periodista literario y director de W Magazine, medio en hacer público el tema. Manrrique señala la ausencia de escritores que engrandecieron el panorama literario en el país a finales del Siglo XX, además deja claro que, curiosamente, no fueron tenidos en cuenta aquellos que se han pronunciado críticamente sobre las formas de operar del gobierno actual.Frente a la publicación antes mencionada, Luis Guillermo Plata, embajador de Colombia en España, señaló en entrevista para Libertad Digital que el evento se ciñe a la literatura y no a las ideas políticas de los autores. “Uno no quisiera que una feria literaria se convirtiera en una feria política. Ni para un lado ni para el otro. Se ha tratado de tener cosas neutras donde prime el lado literario de la obra”, aseguró Plata luego de que se le preguntara cómo habían sido elegidos los escritores invitados.Autores como Piedad Bonnett, William Ospina, Laura Restrepo, Fernando Vallejo, Héctor Abad Faciolince, Pablo Montoya, Carolina Sanín, Santiago Gamboa y Pilar Quintana no fueron tenidos en cuenta para hacer parte de la Feria. Otros pocos autores se excusaron por no poder asistir a raíz de compromisos laborales, como es el caso de Tomás González, Juan Gabriel Vásquez y Evelio Rosero.Sin embargo, la forma de elegir a los escritores revela una visión por lo menos miope del panorama actual de la literatura en Colombia, un escenario especialmente liderado por mujeres que han ganado reconocimientos importantes en el campo editorial como es el caso de Pilar Quintana, Andrea Mejía, Diana Ospina y Margarita García Robayo, solo por nombrar algunas.El hecho de que varios de los autores que no han sido tenidos en cuenta para la celebración de esta Feria hayan opinado alguna vez sobre el Gobierno Nacional no es un dato menor. Este es un punto que también resalta Winston Manrrique en su artículo, pues se espera que, en un escenario político democrático, las ideas o reflexiones que plantean los artistas como ciudadanos no sean penalizadas y mucho menos, se conviertan en represalias en contra de su obra. Si bien, esa es apenas una hipótesis, la respuesta del embajador Plata amplía el espectro de la duda.Sobre la economía naranja y la neutralidad de las obrasLa idea de la neutralidad es peligrosa cuando se impone sobre ella un silencio que prohíbe y castiga la uniformidad. Mucho más, cuando parece tomar forma como política de gobierno. Además, parece irónico que este tipo de situaciones tengan lugar a la luz de la Economía Naranja, también llamada economía creativa, un modelo económico basado en la generación de riqueza a través de la conectividad, la herencia cultural y el talento.El presidente Iván Duque, junto al exministro de Cultura Felipe Buitrago, publicaron el libro La economía naranja: una oportunidad infinita, allí hablan de la importancia de “fortalecer las instituciones que están encargadas de estas industrias culturales, ya que estas durante muchos años han estado ausentes“ en los debates estratégicos sobre desarrollo económico y social”. Ahora, al contrastar el discurso oficial con los hechos, el abismo sigue siendo profundo a raíz del eco en el sector cultural que trajo la pandemia. Los escritores no están obligados a representar nada, su función es básicamente contar algo, pero tampoco puede reglamentarse la escritura para hacer parte de una delegación. Los procesos de reflexión de los autores implican una lectura contextual que puede o no enmarcarse en la realidad social y su decisión no tendría por qué calificarse desde una oficina estatal. Darío Jaramillo, Melba Escobar, Jorge Franco, Margarita García Robayo, Dasso Saldívar, Juan Esteban Constaín, Rómulo Bustos, Adelaida Fernández Ochoa, Andrea Cote, Ángela Becerra, Beatriz Helena Robledo, Juan Luis Mejía, son algunos de los represéntales del país en la Feria. Sin embargo, la lista está incompleta.
Cali, a finales de los años 70. Cualquier día. El mismo que para Claudia fue el fin del mundo. Hay una familia que parece sostenerse y permanecer unida por gracia de la gravedad, y el colchón verde que forman las plantas de la sala. Algunos días hay silencio, curvas y niebla; otros, menos fatales, la mamá, el papá y la hija van en un mismo carro y comen helado.Pero los días pasan y entonces, alguno cae.“Entonces el abismo, como no lograba hacer que me lanzara ni podía devorarme, se me metía por los ojos, una cosa deliciosa y horrible, una bolita saltarina en la barriga y la náusea asquerosa y pestilente, hasta quedar bien sepultado dentro de mí”. A menudo pienso en la infancia como la época de mayor dicha en la vida. Pero con el paso del tiempo, ha sido inevitable no verla como la raíz de mi historia, la caja negra de todos los pensamientos que rondan mi cabeza hasta chocar y convertirse en acción o verdad. Parece una obviedad decir que la edad determina la dimensión que tenemos sobre las cosas, pero cuando esa premisa se convierte en una certeza, la vida se sacude. Un día, mirando por la ventana, descubrí que era adulta y que de eso no había vuelta, y no significa que sea trágico o que le tema a las arrugas, es solo que se quiebra algo de manera definitiva. La inocencia, dirán algunos.En el último rincón de la risa genuina quedan muchos de esos días, de cuando nos acompañaban a dormir porque nos asustaba la oscuridad y nos esforzábamos por parecer lo suficientemente altos para timbrar en la casa o encender la luz. Un tiempo en el que solo importaba la risa. Entonces la infancia parece un bucle, un eterno retorno que nos permite explicarnos, ampliar el mapa de nuestra mente y el árbol de nuestra familia: mamá, papá, ausencia, abuela, abuelo, silencio, tía, tío, miedo, prima, primo, abandono. Aún siendo adulta, esa mano gigante que parece ser mi familia me alcanza para darme vuelta, golpea en la puerta de cualquier casa que he construido y me recuerda que es la herida definitiva y que se descose cada vez que pronuncio o escribo mi apellido.Soy como Claudia hija que es también Claudia madre y que en cierta medida, es una parte de la madre de su madre: cada una huyendo de la otra aunque la ame con fuerza porque la brutalidad del amor es así, implica la suavidad de una caricia y la ferocidad de una mirada. Sin embargo, todas se contienen, nos contenemos. Hay en mí una parte de todas las mujeres de mi familia, como si habitaran mi cuerpo desde diferentes formas y las encuentro en los gestos que alguna vez rechacé.En medio de la selva, la finca nublada y los guayacanes florecidos, Claudia aprendió a observar con la suficiente cautela para entender lo que pasa, para leer a su madre aún dormida y esperar en silencio a un padre que parece mucho. Remando las grietas de su corazón construye imágenes de la familia que quisiera tener y fija un espejo en su mente en el que es casi tan bella como su madre. Esa tensión solo conoce una tregua: el último momento del día en el que Claudia cierra los ojos y entonces, se apaga el mundo, el calor y Cali. Mientras duerme, Claudia hija es Claudia madre de Paulina, su muñeca, y a su lado observa el vacío de la montaña sin vértigo.Gran parte de mi vida del presente ha requerido rescatar —pero sobretodo honrar— la niña que fui y en esa búsqueda me he encontrado de frente con recuerdos bloqueados, con los afectos que ahora parecen imposibles para mi corazón. Nunca me gustó el miedo, ni el vértigo. Me parecía que el cielo era, después del mar, un lugar imposible, superior y me gustaba estirar los brazos y pensar que lo alcanzaba, que era suave y tibio y cercano desde la barda de ladrillos calientes de la terraza, y yo sentía que podía quedarme ahí. Entonces aparecía la voz de mi papá desde la cocina y me preguntaba: “¿tú me quieres?” y yo respondía: “hasta el cielo de la calle”.Por alguna razón, la flecha de la culpa ha estado afilada siempre solo hacia un lado, ha atravesado particularmente un cuerpo y ha minado nuestro lazo con la madre. Por si fuera poco, sobre sus hombros ha pesado siempre la responsabilidad, el amor y el cuidado como si de verdad fuera un instinto, como si se tratara de un botón que enciende y apaga la maternidad. Dar por sentado el amor es renunciar a la búsqueda y al encuentro de resignificar nuestros vínculos, implica ver a la madre solo con un ojo, como recordándole que ya no es una mujer, que ahora es solo la-mamá-de. Luego de ese juicio está el perdón.Como hijas somos implacables y aún sin ser madres, esperamos que al momento de serlo —si es que pasa— haya benevolencia hacia nosotras. No hay un hogar más seguro que la madre y nada más liberador que aprender a conocerlas fuera de ese rol. En un mundo que parece en contra de las mujeres, solo nos tenemos a nosotras mismas, solo nos queda agarrarnos de la mano con fuerza y sostenernos en el borde del abismo y en la caída.“Yo sé que no he sido la mejor mamá… Cuando la tristeza se me mete en el cuerpo yo trato de hacer que se vaya, te lo juro”.Una vez atravesado ese puente, hay otro hueco inmenso que se abre ante nosotros. Descubrimos que la mayoría de los abismos no son un lugar, sino que nos habitan, son los ojos convertidos en pozo, es la rinitis que deja a oscuras a Claudia y el resbalón de Gloria Inés. Puede ser la imposibilidad de responder un mensaje, el silencio que llega de golpe y nos roba hasta el disfrute de la música. Es también el recuerdo que está llegando ahora a su cabeza.El abismo como el silencio es una figura extendida. Incluso, en ocasiones, es otro familiar. Es, como su definición lo indica, una “parte profunda del pensamiento o del alma que resulta insondable o incomprensible”, como una capa oscura y densa que se adhiere con fuerza unos días más que otros, y requiere toda una red de afectos para quebrarse. A los abismos le hacemos ofrendas porque la tristeza también es un ritual: hacemos promesas de ya no pensar tanto en eso y tomamos duchas largas para que el agua se lleve todo. Le entregamos algo que amamos, lo dejamos caer como Claudia a Paulina. Y basta. Y siguen faltando cosas también.Pilar Quintana escribió una novela en la que una hija descubre a su madre, descifra a su padre y en medio de esos dos lenguajes construye un mundo propio, aún en medio de los derrumbes que todo el tiempo los desbordan. Es honesta y sutil, y por eso es fácil encontrar en esos personajes la piel de la gente que conocemos. Todos asistimos a la degradación de la familia: a través de una separación, cuando una enfermedad llega y se lleva a quien amamos. O, cuando simplemente y sin poder pararlo, el deterioro del tiempo lo consume todo y no podemos hacer nada, solo ver cómo pasa. Lo que amamos, a quienes amamos, se cae ante nosotros porque la gravedad es definitiva y aunque creamos saber qué les pasa, hay una marea indetectable que solo ellos dimensionan en su pecho. Hay casos en los que la rinitis y la migraña de Claudia los apaga. Otras veces, de tanto amor y tanto daño, los lanzamos por el abismo para ya no saber más de ellos, sin saber que una parte nuestra está ahora en el fondo y que desde cualquier presente, regresaremos al umbral para preguntarnos si hicimos bien en huir.
La escritora Pilar Quintana, ganadora del Premio Alfaguara de Novela por su libro ‘Los abismos’, que narra la historia de una niña que intenta comprender las revelaciones de su madre y el silencio de su padre en una relación fracturada, habló sobre su obra.“Nuestra sociedad tiene unos valores machistas y sexistas. Con el despertar del feminismo descubrí que yo también soy feminista”, afirmó."Tenía una idea bastante ridícula de que las feministas eran señoras amargadas que odiaban los hombres, pero descubrí que siempre he sido feminista. Ya no me dio pena enunciarme como feminista", agregó. Quintana se refirió, además, a los temas tabú que motivan su producción literaria. Escuche a Pilar Quintana en entrevista con Mañanas BLU:
Una de las voces más importantes de la literatura colombiana contemporánea es Pilar Quintana. La escritora caleña ha construido un universo literario en el que habita la ferocidad del amor, de la violencia, en medio de lugares particulares como el Pacífico Colombiano. Luego de ser nominada a varios premios por su novela "La Perra" y de la reedición de "Caperucita se come al lobo", Quintana recibe un nuevo reconocimiento. La autora ha sido anunciada como la ganadora del Premio Alfaguara 2021, en su XXIV edición, por su novela "Los Abismos", una obra inédita que estará al alcance de los lectores desde el próximo 25 de marzo, según anunció la editorial. El jurado premió esta novela que describe "la oscuridad del mundo de los adultos, a través del punto de vista de una niña que desde la memoria de su vida familiar intenta comprender la conflictiva relación entre sus padres", dijo el presidente del jurado, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince.
La escritora colombiana Pilar Quintana ganó la edición 24 del Premio Alfaguara de Novela con la obra 'Los abismos', que muestra muestra los inquietantes rasgos de oscuridad del mundo de los adultos a través de la mirada de una niña. La novela llegará a las librerías el 25 de marzo, anunció la editorial. Quintana es la segunda mujer colombiana en obtener el galardón, que obtuvieron también Laura Restrepo (2004) con 'Delirio', Juan Gabriel Vásquez (2011) con 'El ruido de las cosas al caer' y Jorge Franco (2014) con 'El mundo de afuera'. La escritora caleña, nacida en 1972, obtuvo 175.000 dólares (145.000 euros) que otorga el concurso. La novela tiene como telón de fondo el estrecho universo femenino formado por mujeres acomodadas a su vida que no pueden romper con una educación de otro tiempo."Yo venía hace años intentando hacer una novela sobre una niña", dijo Quintana al conocer el galardón."Se reflexiona sobre un miedo a la muerte y la orfandad. Creo que la emoción sobre la que trabajé es el miedo irracional que tenemos los niños a que se mueran nuestros padres", agregó. De los 2.428 manuscritos que se han presentado a esta edición de este premio, uno de los más importantes galardones literarios otorgados a una obra inédita escrita en español, 1.293 han sido remitidos desde España, 419 desde Argentina, 259 desde México, 187 desde Colombia, 74 desde Estados Unidos, 73 desde Chile, 88 desde Perú y 35 desde Uruguay.El jurado -compuesto también por las escritoras Ana Merino e Irene Vallejo; la directora internacional del Hay Festival, Cristina Fuentes La Roche; el periodista y escritor Xavi Ayén; el librero de Nollegiu (Barcelona), Xavier Vidal, y Pilar Reyes (con voz pero sin voto), directora editorial de Alfaguara- ha declarado ganadora la novela por mayoría.Quintana ha publicado cuatro novelas: "Cosquillas en la lengua" (2003), "Coleccionistas de polvos raros" (2007), "Conspiración iguana" (2009) y "La perra" (2017). Esta última, que se está traduciendo en 14 idiomas y de la que ya se han vendido los derechos audiovisuales, recibió el Premio de Narrativa Colombiana en 2018 y fue finalista de los National Book Award de EE.UU. en 2020 en la categoría de mejor traducción.Además, Pilar Quintana, que en 2007 fue seleccionada por el Hay Festival entre los 39 escritores menores de 39 años más destacados de Latinoamérica, es autora de la colección de cuentos "Caperucita se come al lobo". Escuche esta noticia en Mañanas BLU 10:30, cuando Colombia está al sire:
El huecoEstuvimos tres años en el hueco. Así lo llamábamos aunque en realidad no era un hueco. Era una estructura de paredes altísimas de concreto, sin techo. Mariángela estaba en una celda y yo, en otra. Las celdas eran contiguas.El único hueco era el que había en todo lo alto. Por ahí entraban el sol y la noche. Por ahí nos caían la lluvia y la comida. Nunca nos dieron un plato servido como a la gente. Nos tiraban el arroz lo mismo que la sopa. Había que hacer las necesidades en un rincón y había que esperar que la comida no cayera en ese rincón. Había que buscar los pedazos de comida esparcidos por toda la celda y, si era sopa, había que agacharse a lamer como los animales.Mientras estuvimos en el hueco, Mariángela se negó a aceptar la realidad. Según ella, el hueco sí tenía techo. El intenso calor que sentía durante el día y el frío de la noche se debían a un sistema de calefacción y aire acondicionado. La lluvia era un sistema de aspersores para cultivos que colgaba del techo y los truenos, efectos de sonido reproducidos por un equipo de sonido.Mariángela decía que Víctor había instalado todos esos sistemas con el propósito expreso de torturarnos suplementariamente. El encierro —y la pared que nos separaba, los daños físicos, las humillaciones— no eran suficientes para él. Mariángela decía que a Víctor le gustaba jugar a Dios.En cuanto a la comida, se imaginaba que la lanzaba un aparato parecido al que dispara pelotas de tenis. Mariángela se había procurado una explicación para todo.Para ella el hueco era hermético y estaba sumido en las tinieblas. Esa era la razón por la que no podía ver nada, no quería darse cuenta de que le habían arrancado los ojos. Yo no la desengañaba aunque a mí no me había ido mejor, a mí me habían arrancado los testículos.La mente de Víctor era ilimitadamente perversa, y había que reconocer que en la misma medida era una mente brillante. Nos había castigado a cada uno justo donde estaba la raíz de nuestro pecado, con un acierto y con una sevicia que solo pueden compararse con las atrocidades divinas de las que hace alarde la Biblia.En eso de que Víctor jugaba a Dios sí tenía razón MariángelaVíctor tenía una flotilla de aviones, una colección de coches antiguos y un equipo de carreras. Tenía tantas propiedades en tantas ciudades que ni él mismo sabía cuántas eran. Tenía una finca —la misma donde estaba el hueco— que era más grande que Suiza. En un arrebato de ostentación la había llamado País Víctor y, de hecho, ahí solo regían sus propias leyes.País Víctor tenía un ejército de quinientos hombres para custodiarla y no producía nada. Era una finca de recreo que nada más consumía. Tenía 77 nacimientos de agua, 77 caballos árabes y 77 habitaciones para invitados.A Víctor le gustaban esas coincidencias numéricas —siempre de tres en tres y siempre usando el número siete— y se jactaba de tener el poder de propiciarlas.Las pesebreras estaban alfombradas, las cerraduras de las puertas eran de oro, lo mismo que los grifos de los baños, y la pista de aterrizaje tenía capacidad para grandes aviones comerciales, aunque no llegaba ninguno.Víctor tenía fama de haber matado más de doscientas personas y hecho explotar siete bombas de alta potencia en siete centros comerciales de siete ciudades distintas. Así había doblegado al gobierno y conseguido sus favores.Yo solo era uno de sus pilotos y no tenía nada. La única razón por la que Mariángela podía haberse fijado en mí era porque yo era guapo.Víctor era bajito y rechoncho. La barriga le sobresalía por encima de los pantalones y a sus 39 parecía de cincuenta. Tenía la cara deformada por viejas marcas de acné y de vez en cuando le aparecían pústulas frescas que reventaban causando estropicio de pus y sangre.Por eso hizo que a Mariángela le sacaran los ojos.Mariángela era una muchacha de barrio. Una de tantas que Víctor compraba con joyas, con ropa o directamente con plata, una de esas que sacaba a pasear el fin de semana. Mariángela no era nadie. Pero tenía un culo precioso.Por eso, a mí, Víctor me hizo cortar el suministro de testosterona.Yo llevé a Mariángela a País Víctor. Nunca había montado en avión y estuvo muy preguntona. Cuando llegamos a la casona y vio los balcones, la piscina y la magnificencia de todo, soltó el maletín, que no había dejado que nadie le cargara, y dijo guau.Víctor no estaba.Nos sirvieron la cena en el comedor para veintidós personas, a ella en un extremo y a mí en el otro, y nos dejaron solos. Solos con la guacamaya de Víctor, que tenía las alas cortadas, y se movía de silla en silla. Mariángela estaba encantada de jugar a la gran dama. Afectaba los modales, se refería a la guacamaya como a su alteza real y le hacía una reverencia cada vez que alzaba la copa para tomar. Nos estuvimos riendo todo el tiempo.En cuanto terminó el postre dejó caer la servilleta con descuido sobre la mesa. Había vuelto a ser ella misma y, del modo más natural, me preguntó si me parecía que ella era muy puta por acostarse con un tipo como Víctor. Le respondí que no era más puta que yo. Ahí fue cuando nos perdimos. Lo vi en sus ojos y ella lo vio en los míos. Dejamos de reírnos.Vinieron a decirnos que Víctor no llegaría hasta el día siguiente y nos llevaron al segundo piso. Nos asignaron habitaciones contiguas con balcones que apenas se separaban con una baranda decorativa de madera. Estoy seguro de que Víctor me puso a Mariángela tan cerca a propósito.Hasta ese momento solo me había dado trabajos anodinos como llevar a sus amantes ocasionales de un lugar a otro. Ahora, quizás, estaba pensando hacerme su piloto personal o darme una ruta, que era lo que yo ambicionaba. Víctor no confiaba en nadie y quería probarme.Yo habría jurado que en mí sí podía confiar. Fui el primer sorprendido una vez se vio lo contrario. Cuando salí al balcón a fumarme un cigarrillo, ella estaba ahí. De pie junto a la baranda que separaba los cuartos. Hablamos de las montañas que se veían al frente, por hablar de alguna cosa, por disimular el nerviosismo. En cuanto tiré elcigarrillo, nos miramos y nos besamos. Cualquiera de los empleados de Víctor podía habernos visto. Se lo dije a Mariángela y ella se entró a su habitación sin decirme nada. No tuve un instante de vacilación. Salté la baranda y entré detrás de ella.No nos dijimos nada. Todo lo hicimos con desesperación y abandono, y no creo que fuera solo por el peligro o porque fuera nuestra primera vez, sino porque en el fondo sabíamos que también era la última. Pero fuimos felices, nos mirábamos a los ojos, más bien nos comíamos con los ojos, y sonreíamos.Yo me vine largamente, ella no lo consiguió.Le dije que después de un polvo imperfecto siempre hacía falta una buena conversación de cama. Ella se rio y me contó de su hijo de cuatro años. Yo, de los miedos que había pasado en mi profesión. Mariángela se fue quedando dormida en mi pecho.Antes de irme, contemplé su hermoso culo desnudo. Aún hoy, el recuerdo de ese culo desnudo me hace posible concebir el deseo.Yo había dejado la luz de la mesa de noche encendida y ahora estaba apagada. Me moví con cautela. A pesar de la oscuridad lo vi. Estaba sentado en el sillón. Se veía tranquilo, y hasta me pareció ver que sonreía. Tal vez ya tenía concebido su plan. No hizo nada, no dijo nada. Se levantó y se fue.Cuando abrió la puerta, entró un chorro de luz y pude ver que había dos hombres en las esquinas del cuarto. Estaban armados y me apuntaban. Oí que otros hombres entraban en la habitación de Mariángela.Oí sus gritos aterrados, oí cómo la sacaban, oí cómo se resistía, oí que le suplicaba a Víctor que no la matara y al final, cuando su voz era un hilo en el extremo más alejado del pasillo, oí que gritaba mi nombre.Quise ir por ella, pero los hombres me agarraron. Me tuvieron dos días encerrado en la habitación. Sin comida y sin agua. Sin saber qué había pasado con Mariángela. Luego me llevaron al primer piso, al comedor donde había cenado con ella y la guacamaya.Había varios hombres y estaban Víctor y Mariángela. Nos miramos, estaba tan bonita como el primer día, le sonreí. Uno de los hombres me pegó en la cabeza con la cacha de su revólver. Mariángela soltó un grito.Me desvistieron, me agarraron entre cuatro y me inmovilizaron sobre la mesa para veintidós personas. Entonces vi al hombre que se acercaba con el bisturí. Mariángela no paraba de llorar, Víctor le sujetaba la cara para asegurarse de que mirara. El hombre tomó mis testículos con la mano, como sopesándolos, los levantó y acercó el bisturí. Sentí el frío del acero y el calor de la sangre. Me desmayé.Cuando volví en mí, seguía sobre la mesa del comedor. Me habían puesto una manta encima y sentía frío. Mariángela estaba acostada a mi lado. Dormía. Por un momento pensé que seguíamos en la cama, que acabábamos de hacer el amor. La voz de Víctor me sacó del ensueño. Sentí su aliento en mi oreja. A ella le vamos a sacar los ojos, me dijo.El hombre del bisturí —debía ser un cirujano, Víctor siempre hacía las cosas bien— estaba al lado de Mariángela. Le pusieron un aparato que le abrió los párpados. Vi claramente sus ojos verdes, vi claramente cuando el bisturí entraba. Perdí la conciencia otra vez.A ratos la recuperaba y siempre percibía a Mariángela junto a mí. Pero todas las imágenes son borrosas y de pesadilla. Creo que vi las cuencas de sus ojos vacías. Sus ojos en las manos de Víctor. La guacamaya montada en el hombro de Víctor. Los párpados cosidos.Cuando me desperté del todo, ella no estaba a mi lado y estábamos en el hueco.Cortesía: Literatura Random House.
La articulación entre la Fuerza Pública, la Fiscalía General de la Nación, Migración Colombia y la sede permanente de Interpol, permitió la captura de tres ciudadanos extranjeros con notificación roja que eran requeridos por la justicia de Estados Unidos, Panamá y Países Bajos.El primer caso corresponde a Brian Gardea, un ciudadano mexicano de 31 años capturado en el aeropuerto José María Córdova. Es requerido por Estados Unidos por delitos de lavado de activos y por defraudar en más de un millón de dólares al sistema financiero público de ayudas durante la pandemia de COVID-19, utilizando empresas ficticias y documentación fraudulenta.Le puede interesar: Estadounidense fue inadmitido en Panamá: iba a volar hacia Medellín con fines de explotación sexualEl segundo caso es el de José Manuel Rodríguez, de 50 años y nacionalidad curazoleña, quien fue detenido con el apoyo de Migración Colombia y es solicitado por los Países Bajos por delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes.El tercer implicado es Ismael Abdiel, de 35 años y nacionalidad panameña, señalado por las autoridades de su país como uno de los principales cabecillas de una organización criminal dedicada al narcotráfico internacional."En el 2025, el incremento fue drástico, 35 capturas. Pero el incremento es aún mayor en el 2026, solamente en medio año, ya casi que estamos alcanzando lo del año pasado, 30 capturas en total, de criminales transnacionales que tenían circular roja y que ya fueron, entonces, puestos a disposición de la Fiscalía para que fueran enviados a los países que los requerían para que pagaran allá ante la justicia", declaró el secretario de seguridad, Manuel Villa.Con estos procedimientos, la ciudad alcanza 30 capturas de este tipo en lo que va del año y 76 en la actual administración, lo que representa un aumento del 480 % frente a periodos anteriores.
Lamentablemente el Mundial de la FIFA 2026 no fue el mejor de la carrera de James Rodríguez. Tema que no solo se vio reflejado en las estadísticas finales obtuvo, sino, además en el mal nivel que mostró y dejó un sinsabor en muchos hinchas que terminaron afectando su valoración en el mercado internacional.Pero esto, según portales expertos como TransferMarkt, también afecto el panorama económico en cuanto a su valor de fichaje y que, lamentablemente, cayó y quedó sobre un precio regular de un futbolista de la Liga BetPlay, estando en el puesto 99 de precios de jugadores colombianos. El cucuteño ahora, según el portal, quedó en un precio de 1.5 millones de euros en el mercado por debajo de futbolistas, por ejemplo como: Juan Rengifo, de Atlético Nacional (5 millones de euros). Yeison Guzmán, del América de Cali (2,5 millones); Cristian Arango, de Atlético Nacional (2,5 millones). Joel Canchimbo, de Junior (2 millones).Josen Escobar, de América (2 millones).Emerson Batalla, de Atlético Bucaramanga (2 millones).Alfredo Morelos, de Atlético Nacional (2 millones).Stiven Barreiro, de Millonarios (1,8 millones).Halam Loboa, de Independiente Medellín (1,8 millones).Jorman Campuzano, de Atlético Nacional (1,8 millones).Aunque el valor de mercado no determina por sí solo el nivel futbolístico de un jugador, sí es un indicador utilizado por clubes, agentes y analistas para medir el presente de los futbolistas. En el caso de James Rodríguez, la caída representa uno de los momentos de menor valoración económica de su carrera profesional, muy lejos de las cifras que alcanzó durante su paso por el Real Madrid y el Bayern Múnich.Ahora, el colombiano tendrá el reto de recuperar protagonismo cuando vuelva a conseguir club y volver a elevar su cotización con buenas actuaciones tras un Mundial sin buen ritmo de competencia.
Un soldado del Ejército Nacional resultó herido por impacto de bala y otros seis militares sufrieron lesiones por esquirlas durante combates con presuntos integrantes de la estructura Carlos Patiño, de las disidencias de las Farc, en la vereda Juntas, corregimiento de Huisitó, zona rural de El Tambo, Cauca.El uniformado herido fue evacuado para recibir atención médica, mientras que los demás soldados lesionados presentan heridas ocasionadas por esquirlas. Luis Fernando Veragara, personero de El Tambo, señaló que la comunidad se encuentra atemorizada por estos hechos. "La comunidad está muy preocupada y, a través de redes sociales, ha hecho varios pronunciamientos solicitando que se les mantenga al margen de cualquier confrontación. Siempre debe prevalecer el principio de distinción y la protección de la población civil. Además, estamos convocando un Comité Territorial de Justicia Transicional con las diferentes autoridades y entidades, entre ellas el Ejército Nacional", aseguró Luis Fernando Vergara, personero de El Tambo.Le puede interesar: Ejército reporta tres delincuentes muertos en combates en la vía PanamericanaDe acuerdo con el reporte preliminar de las autoridades, en medio de la operación militar dos presuntos integrantes del grupo armado murieron. El funcionario agregó que la operación militar se desarrolló durante la mañana, cuando los estudiantes se encontraban en clases, lo que generó momentos de tensión entre los habitantes del sector."Se adelantó una operación militar en una zona donde tiene presencia una estructura armada. El procedimiento se realizó durante la mañana, cuando los estudiantes se encontraban en el colegio, lo que generó momentos de tensión en la comunidad mientras se registraban intercambios de disparos", explicó el personero.Entre tanto, el ministro de Defensa, Pedro Sanchez, denunció públicamente al hombre que aparece disparando en un video grabado en el sector de Huisitó, zona rural de El Tambo, Cauca, y aseguró que las autoridades ya trabajan para identificarlo y llevarlo ante la justicia.“Las personas que se ven en el video no representan ninguna causa legítima. Son criminales al servicio del narcotráfico que asesinan colombianos, instrumentalizan a las comunidades y violan el Derecho Internacional Humanitario”, escribió el ministro en su cuenta de X.Finamente, el Ejército aseguró que, durante los enfrentamientos, los integrantes de la estructura armada estarían disparando desde viviendas del sector e instrumentalizando a la población civil para obstaculizar el avance de las tropas, situación que, según la institución, dificulta el desarrollo de las operaciones militares en la zona.
La expedición del Decreto 0765 del 15 de julio de 2026 desató un nuevo enfrentamiento entre el Gobierno nacional y la exsenadora Paloma Valencia, quien aseguró que la norma pone en riesgo la propiedad privada en Colombia. En respuesta, el Ministerio de Agricultura y la Agencia Nacional de Tierras (ANT) defendieron el decreto y afirmaron que este reglamenta disposiciones legales existentes sin modificar los derechos de terceros ni las competencias de jueces y registradores.Valencia sostuvo que el decreto excede las facultades otorgadas por la ley al permitir que la ANT cancele gravámenes, tome "posesión inmediata" de predios en el ámbito registral sin entrega física y produzca efectos registrales mediante una promesa de compraventa. A su juicio, estas medidas modifican el Estatuto Registral por decreto y desconocen el papel de jueces y registradores.La excongresista también cuestionó el trámite de expedición de la norma. Señaló que el proyecto estuvo disponible para comentarios en el Sistema Único de Consulta Pública (SUCOP) entre el 2 y el 8 de julio y que fue firmado el 15 de julio por ministros encargados. Según afirmó, el decreto es "ilegal e inconstitucional" y podría ser anulado por el Consejo de Estado, aunque advirtió que, mientras eso ocurre, podría generar afectaciones a la propiedad y transferencias de tierras difíciles de revertir.Asimismo, Valencia aseguró que, si la norma llega a ser anulada, el Gobierno responsabilizará a la justicia por eventuales efectos sobre los campesinos. En ese sentido, sostuvo que una reforma agraria debe desarrollarse dentro del Estado de derecho y no mediante un decreto que, en su opinión, genera incertidumbre.También advirtió sobre posibles impactos para pequeños y medianos productores. Según explicó, la creación de un código registral relacionado con utilidad pública para reforma agraria podría dificultar el acceso al crédito, al afectar el valor comercial de los predios. Además, afirmó que el saneamiento administrativo previsto en el decreto permitiría eliminar gravámenes y otros registros, obligando a los propietarios o reclamantes a acudir a largos procesos judiciales para reclamar indemnizaciones.La respuesta del GobiernoFrente a estos señalamientos, el Ministerio de Agricultura y la Agencia Nacional de Tierras rechazaron las afirmaciones de la congresista y sostuvieron que el Decreto 0765 desarrolla normas que han estado vigentes durante décadas.Las entidades recordaron que el artículo 31 de la Ley 160 de 1994 declaró de interés social y utilidad pública la adquisición de predios para fines de reforma agraria y que el numeral 1 del artículo 61 de la Ley 2294 de 2023 reiteró esa facultad para la negociación directa de tierras. En ese sentido, aseguraron que el decreto no crea nuevos efectos jurídicos, sino que reglamenta su aplicación.Respecto al saneamiento automático, señalaron que esta figura ya existe en el ordenamiento jurídico y ha sido aplicada durante más de una década en sectores como la infraestructura de transporte y el Sistema de Parques Nacionales Naturales, con respaldo de la Corte Constitucional.Sobre la protección de los derechos de terceros, indicaron que el decreto mantiene vigentes las acciones judiciales e indemnizatorias previstas en la ley y que estas pueden dirigirse incluso contra la Agencia Nacional de Tierras cuando corresponda.Las entidades también precisaron que la norma excluye expresamente del saneamiento las medidas relacionadas con procesos de Justicia y Paz, solicitudes de restitución de tierras, medidas de protección patrimonial para población desplazada, así como afectaciones ambientales y restricciones sobre bienes de interés cultural.En relación con las críticas sobre una supuesta sustitución de funciones judiciales y registrales, el Gobierno afirmó que el decreto no desplaza a los jueces ni elimina la función calificadora de los registradores, ya que el saneamiento opera por mandato legal y las Oficinas de Registro de Instrumentos Públicos continúan ejerciendo sus competencias.Además, explican que el código registral especial de utilidad pública tiene un carácter exclusivamente informativo y no limita el derecho de dominio ni constituye una figura creada por el Decreto 0765.El Ministerio de Agricultura y la ANT defendieron el procedimiento de expedición de la norma. Indicaron que el plazo reducido para recibir observaciones públicas fue permitido por el Decreto 385 de 2026, que autoriza publicar proyectos regulatorios por menos de 15 días cuando exista una justificación técnica.En sus conclusiones, las entidades sostuvieron que el Decreto 0765 de 2026 no introduce mecanismos extraordinarios ni modifica el alcance de los derechos de terceros, sino que desarrolla la potestad reglamentaria del Gobierno sobre normas vigentes, incorpora garantías para la protección de derechos y respeta las competencias de las autoridades judiciales y registrales.
Iniciar una conversación diplomática con la India para levantar las sanciones impuestas a Colombia en las exportaciones del coque, es el llamado que están haciendo desde el puerto de Barranquilla al gobierno nacional entrante, debido a que aranceles del 40% hacia esta materia prima, fundamental para fabricar acero, estarían impidiendo la salida de 400.000 toneladas al año de ese producto.Informó el director de Asoportuaria, Lucas Ariza, que el castigo golpea principalmente a la capital del Atlántico, ya que impide ganancias superiores a los 100 millones de dólares para dicha terminal portuaria. Dice Ariza que la operación en la ciudad representa alrededor del 12% de las exportaciones totales de coque que se hacen en el país.“Desde Barranquilla sale el 97% de ese coque. Se produce en Cundinamarca, Boyacá o Norte de Santander, llega a las terminales de la ciudad, se almacena en los patios y luego llega el barco y se lo lleva a distintos mercados. Uno de esos, el de la India. Barranquilla presta la plataforma logística, los servicios portuarios; miles de camiones que vienen a la capital del Atlántico para traer ese producto y luego se devuelven con otros tipos de carga”, declaró a Blu Radio.Le puede interesar: EE.UU. impone aranceles del 12.5 % a Colombia por no regular planes contra el trabajo forzosoAl parecer la problemática radica en que Colombia fue investigada el año anterior por, supuestamente, vender coque a precios bajos para poder competir. Sin embargo, explica Ariza que el Gobierno del presidente Gustavo Petro no hizo ningún esfuerzo para defenderse o entregar las pruebas de que eso no estaba sucediendo.“Cuando presentan esa demanda, el Gobierno colombiano no se defendió. No presentó los argumentos necesarios, razón por la cual se nos interpuso el arancel. Ahora lo que pedimos al nuevo gobierno, esto debe estar encabezado pues por el Ministerio de Industria y Comercio y seguramente el Ministerio de Minas también, que adelanten las gestiones diplomáticas con la India para poder aminorar el impacto que esto representa”, sumó.El director de Asoportuaria sostiene que otra de las soluciones sería que los exportadores comiencen a buscar nuevos mercados, aunque añade que son opciones que no se resuelven en el corto plazo.