Esteban Ramírez Parra, de 38 años de edad, encontró la muerte luego de salir de un local de perros calientes, a donde fue con su hermana y su padre en el sector de la 70 en Medellín.
La víctima se movilizaba en la noche junto a su hermana en un vehículo en la calle 30 con carrera 70, en la comuna 16 de la ciudad, cuando, al detenerse en un semáforo, pasó una situación inusual: dos personas que se movilizaban en motocicleta los culparon de haberlos chocado. Según el relato de Evelyn Villegas, quien estaba al volante, cuando bajó la ventana para indicarle que no los había ni tocado, allí ocurrió el hurto.
"Detengo el carro, parquean la moto delante de mi carro y él se viene por mi ventanilla a decirme cómo, ¿no? Casi no, pues. Yo le dije, la verdad ni te toqué. Cuando yo bajo el vidrio, me baja mi cadena, la revienta y me coge el celular y le dice a mi hermano qué le pase la cadena. Cuando mi hermano le dice, ¿cuál cadena? Él alza los brazos como sin entender a qué se refería y le disparan", narró.
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Villegas lamentó la reacción de los delincuentes, pues, según su testimonio, Esteban en ningún momento se resistió al hurto. Los ladrones huyeron con la cadena y los dos teléfonos celulares dejándolo mal herido, ante lo cual esta conduce rápidamente hasta la Clínica de Occidente para que le brindaran atención médica.
"Cuando giro a la derecha, le doy con la llanta de atrás, creo, al separador del metro plus, y eso me hace perder el control, la llanta se estalla, y ahí es cuando me bajo va a pedir ayuda. Un señor en un carro nos ayuda, unas motos nos direccionan, ellos paran la vía, nos abren el campo y y llegamos a la Clínica de occidente", indicó.
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Pese a los esfuerzos del personal de salud, su estado era crítico, debido a la gravedad de la herida, por lo que, tras ser sometido a una intervención quirúrgica durante la mañana del sábado, pasadas las 6:00 de la tarde falleció.
De Esteban se conoce que era jefe de ventas de Coca-Cola, residía en Armenia, Quindío, y estaba de visita a sus familiares en la capital antioqueña. Por lo pronto, la Policía Metropolitana está tras la pista de los responsables a través de seguimiento y registros de cámaras de seguridad del sector.