Beatriz Elena Patiño Hernández, una profesora de la institución educativa Santa Juana de Lestonnac, en el barrio Doce de Octubre de Medellín, lleva más de un año enfrentando un linfoma T periférico y las dificultades para acceder al tratamiento que necesita.
Es una de las cientos de maestras que padecen cáncer y que, según han denunciado los sindicatos del magisterio, sufren por la falta o interrupción de contratos para recibir atención médica a través del Fomag.
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En una cronología que hoy en día la desgasta, contó a BLU Radio que su diagnóstico llegó el 25 de agosto de 2025, después de que inicialmente sus síntomas fueran asociados con una posible alergia, la menopausia o una enfermedad reumatológica. Desde entonces ha recibido quimioterapia, pero la enfermedad entró nuevamente en recaída.
En enero de 2026 comenzó a sentir fatiga crónica y fuertes dolores, especialmente en la pierna izquierda. Una consulta en el Hospital Alma Máter terminó en hospitalización, luego de que los médicos identificaran inflamación y otros síntomas. Allí confirmaron el avance del linfoma e iniciaron un nuevo ciclo de quimioterapia.
El 14 de mayo terminó ese ciclo, pero continuaron los dolores de cabeza por las dificultades para recibir atención. El 21 de julio volvió a ser hospitalizada en Alma Máter, donde los especialistas confirmaron una recaída y le practicaron un vaciamiento ganglionar. En agosto, el proceso para estudiar un trasplante de médula ósea quedó detenido.
El 14 de septiembre fue hospitalizada nuevamente, pero, debido a la terminación del contrato entre el Fomag y el Hospital Alma Máter, ordenaron remitirla a la Clínica Las Américas, pero el 18 de septiembre llegó en ambulancia a urgencias y decidió regresar a casa ese mismo día, después de varias horas de espera.
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"Ya no tengo el tiempo de vida para seguir esperando. En la última conversación con el hematólogo, me dice, de tres personas que tienen tu linfoma, dos fallecen. Eso hizo que, pues, obviamente, mi nivel de estrés aumentara, y a mayor nivel de estrés, mayor intensidad del dolor", aseguró Patiño.
Desde el 22 de septiembre, Beatriz interpuso una tutela que salió a su favor y posteriormente promovió un incidente de desacato. Sin embargo, el 21 de octubre le cancelaron la cita de hematología por nuevos problemas contractuales, lo que se sumó a que pese a pasar cinco horas en la sede del Fomag de la 33 no obtuvo respuesta sobre su caso.
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"Es muy grave, es una crisis del sistema de salud que está siendo aplaudida por los grandes capitales de este país, el capitalismo en torno a la atención médica, es la que está primando, y no la vida de los pacientes", manifestó la mujer.
Ahora espera que la Clínica Victoriana la contacte para retomar el tratamiento, luego de que fuera contactada por el Ministerio de Salud en las últimas horas. Necesita quimioterapia de rescate y avanzar hacia un trasplante alogénico de médula ósea, mientras continúa incapacitada luchando por recibir una atención oportuna.