La noche del pasado 23 de enero, la percepción de inseguridad en Bogotá dejó de ser una cifra en las encuestas para convertirse en un crudo testimonio de impotencia. Martinik, una ciudadana cuya identidad se ha viralizado en las últimas horas, utilizó sus redes sociales para denunciar un violento robo a mano armada en el norte de la ciudad, lanzando un mensaje directo y cargado de indignación al alcalde mayor, Carlos Fernando Galán.
El incidente ocurrió mientras la mujer cruzaba el puente peatonal de la calle 134, un punto neurálgico de movilidad en la localidad de Usaquén. Según el relato de la víctima, ella y su esposo fueron interceptados por tres sujetos que se movilizaban en bicicletas. Lejos de ser un hurto menor, los delincuentes intimidaron a la pareja con cuchillos, creando un ambiente de terror en una zona que, supuestamente, debería contar con patrullaje constante.
Un ataque coordinado y sin respuesta policial
El testimonio de Martinik no solo detalla su propia experiencia, sino que evidencia un patrón de delincuencia organizada que opera en los puentes de la capital. Durante el asalto, una joven que transitaba metros atrás también fue víctima del grupo criminal. Los delincuentes la empujaron violentamente para despojarla de su bicicleta antes de emprender la huida.
Minutos después del suceso, aún con la respiración entrecortada y lágrimas en los ojos, Martinik grabó un video de poco más de tres minutos que ha encendido las alarmas en plataformas como X (antes Twitter) y TikTok bajo el hashtag #Inseguridad.
"Es una mezcla de llanto, rabia e impotencia", se escucha en el registro audiovisual, donde la mujer reclama la ausencia de la Policía Metropolitana de Bogotá en sectores críticos durante horas de la noche.
Salir en Bogotá es una mierda… Jueputa alcalde de mierda, que no ha servido pa’ un culo, porque no ha podido con las basuras, mucho menos con las ratas
expresó en medio de su queja la mujer.
El factor político: La presión sobre Carlos Fernando Galán
Este caso se suma a una serie de eventos que han puesto bajo la lupa la estrategia de seguridad del alcalde Galán. Aunque la administración actual ha reforzado operativos en diversas zonas, la ciudadanía percibe que los esfuerzos son insuficientes frente a la rapidez con la que mutan las modalidades de robo.
Expertos en seguridad ciudadana señalan que los puentes peatonales de las calles 134, 153 y 170 se han convertido en "puntos calientes" para el hurto a personas y bicicletas. La falta de iluminación adecuada y la baja frecuencia de rondas policiales facilitan el accionar de grupos que utilizan la bicicleta no solo como medio de transporte, sino como herramienta de escape rápido.