En buena parte del Atlántico hasta los jagüeyes más profundos quedaron sin agua, los pozos artesanales están secos y, en su lugar, hoy solo hay terrenos agrietados como consecuencia del fenómeno de El Niño que, sin llegar a su punto máximo, ya tiene en crisis al campesinado del departamento.
Tal es la afectación, que los campesinos indican que han dejado de sembrar más de 3 mil hectáreas y los pocos productos que lograron cultivar se han secado con el extremo calor y la disminución de las lluvias, en comparación con las precipitaciones que solían darse para esta época.
"Todo está asolado, así han quedado las tierras y los cultivos que hemos sembrado. Tengo perdida casi hectárea y media de maíz, que quedó totalmente totalmente seca. La yuca ahí está muriéndose a raíz de esto, del fenómeno de El Superniño, y cada día que pasa es peor y peor, y no vemos ninguna ayuda por ningún lado", contó Donaldo Acuña, líder campesino…
Los campesinos están al borde de la desesperación, elevando plegarias al cielo para que la situación mejore, pues los animales también se están muriendo, especialmente las aves de corral y las reses que no encuentran agua ni pasto para alimentarse.
"Eso da tristeza, no hay agua y el ganado está bebiendo barro, se está muriendo. Lo que hay es pobreza, una tristeza grande en el campesinado. Estoy orando a mi Dios para que se apiade de esos animales, porque por todas partes es lo mismo", manifestó la campesina Luisa Ospino.
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Las mayores afectaciones se están produciendo en los municipios de Sabanalarga, Tubará, Piojó y Luruaco. Desde allí la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, capítulo Atlántico, clama ayuda a los gobiernos departamental y nacional, pues advierten que la situación ya está poniendo en riesgo la alimentación de las comunidades por las dificultades para sembrar y mantener los cultivos.