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¿Por qué los barrios más humildes de Cali sufrieron menos afectaciones tras el reciente sismo?

Según el estudio, más del 80 % de las afectaciones se concentraron en un sector específico del sur de la capital del Valle del Cauca.

Vista de los restos del edificio Vanessa en Cali.
Vista de los restos del edificio Vanessa en Cali.
AFP

Nueve días después del sismo que sacudió a la ciudad de Cali, un equipo de profesores e investigadores de la Universidad Javeriana presentó un rastreo detallado sobre las causas y consecuencias del evento telúrico. El informe reveló que más del 80 % de los reportes por daños se focalizaron al occidente de la Carrera 50, en un sector denominado por los expertos como el "abanico de Cañaveralejo".

Esta zona, ubicada en el sur de la capital vallecaucana y cercana al río Cañaveralejo y la Plaza de Toros, presentó una concentración particular de daños en edificaciones de baja altura (de cuatro a cinco pisos), a diferencia de estructuras más altas que no registraron los mismos niveles de falla.

Factores técnicos y características de los suelos en el abanico de Cañaveralejo

Decenas de rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros tras el terremoto en Cali
Decenas de rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros tras el terremoto en Cali
AFP

El informe elaborado por la universidad se centró en el estudio de suelos y en los mapas de microzonificación sísmica existentes para la ciudad. Harold Medina, arquitecto y docente de la Universidad Javeriana de Cali, explicó la dinámica que afectó a las estructuras de menor altura durante el movimiento telúrico:

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"La cosa es que, digamos, para ponerlo en palabras muy, muy sencillas, es que el suelo vibró o osciló en el mismo, en la misma, en el mismo nivel de resonancia de estas estructuras de 4 o 5 pisos que fueron las que las que más se afectaron", dijo.

Medina puntualizó que las características específicas del evento ocasionaron una fuerza de vibración que coincidió con la frecuencia natural de esas estructuras en particular:

"Parece que la frecuencia con que vino el sismo vibró en la misma sintonía de estos edificios pequeños que vibraron, digamos, más rápidamente. Y eso, por las características específicas de este, de este sismo, pues afectó a esas edificaciones, ¿sí? Porque entraron como en una especie de armonía y generó un efecto de colapso pues que ya un ingeniero patólogo o un ingeniero estructural puede definir si fue un efecto de resonancia o fue pues por las características del suelo o por las condiciones propias de la estructura en cuestión", manifestó.

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A los factores geológicos y físicos se suma la antigüedad de los inmuebles colapsados o averiados en el sector. Gran parte de la urbanización de estos barrios se realizó con anterioridad a la implementación del primer código de construcción resistente a sismos en el país.

"Lo que sí vale la pena profundizar es que la mayoría de estas estructuras, la urbanización de estos barrios que fueron los más afectados, fue previo a la adopción de la norma sismorresistente del 84, que fue como una respuesta a partir de lo sucedido en el terremoto de Popayán del 83”, indicó.

Geológicamente, el área denominada abanico de Cañaveralejo abarca terrenos que constituyeron cauces y zonas de inundación de los ríos Cañaveralejo y Meléndez, este último objeto de canalizaciones parciales desde mediados de la década de 1960. Estas condiciones de origen aluvial modifican la respuesta del terreno ante ondas sísmicas, según lo indicado en los estudios de microzonificación sísmica desarrollados en 2005.

Comportamiento de los barrios populares y el concepto de manzana homogénea

Durante la evaluación de los estragos provocados por el temblor, los investigadores observaron que barrios de menores ingresos o de origen informal, como el sector de Siloé, no presentaron colapsos generalizados ni el nivel de daño registrado en desarrollos residenciales de estratos socioeconómicos más altos dentro de la zona de impacto.

Consultado sobre esta diferencia en los daños, el profesor Harold Medina planteó una hipótesis vinculada a la morfología urbana y a la continuidad física de los predios:

"Y es que seguramente, y es una hipótesis mía que no está en el estudio ni aparece escrita, pero yo lo asocio con la forma de las manzanas y cómo la construcción, a pesar de la precariedad o la buena calidad en cada caso de cada vivienda, funcionó en conjunto como una manzana homogénea. Sí, vemos de pronto cuando esa altura entre edificios en los barrios populares los vemos que es muy homogénea, de 2 a 3 pisos, pues seguramente cuando llegó el sismo y cuando pues respondió la edificación, pues tuvo un comportamiento mucho más homogéneo que una torre, digamos, exenta, suelta en el terreno", indicó.

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El docente relató observaciones directas realizadas durante los trabajos de campo e inspección posterior al evento en otros puntos de la capital vallecaucana.

"Estuve visitando el mismo martes, estuve visitando unas unos proyectos de interés social que se vieron muy afectados, muy afectados estructuralmente. Y al frente, como usted lo dice, había unas manzanas de construcciones autoconstruidas por la gente y estaban intactas”, añadió.

Planificación urbana y uso de la información catastral

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El estudio elaborado por los investigadores Medina y Carlos Duarte subrayó la necesidad de integrar los mapas de riesgo existentes con las bases de datos catastrales para la toma de decisiones administrativas y la gestión del riesgo de desastres.

El informe recuerda que, aunque Cali adoptó estudios de microzonificación sísmica en 2005 y los incorporó a los instrumentos de ordenamiento territorial en 2014, se requiere profundizar en el análisis prospectivo sobre infraestructuras clave, como las centradas en la prestación de servicios de salud en la zona de influencia.

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