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Preocupación entre autoridades y padres de familia en Bucaramanga tras la detección de un brote de varicela en un colegio público de la ciudad, que obligó a suspender de manera inmediata las clases presenciales.
La decisión se tomó luego del aumento de casos en niños entre los 5 y 12 años, lo que llevó a las autoridades sanitarias a ordenar el aislamiento preventivo de toda la comunidad educativa. Como medida de contención, estudiantes, docentes y personal administrativo fueron enviados a sus viviendas mientras se cumple el periodo de cuarentena, previsto hasta la primera semana de abril.
Desde la Secretaría de Salud se explicó que esta acción busca cortar la cadena de transmisión del virus, teniendo en cuenta la alta facilidad de contagio de la varicela, especialmente en entornos escolares.
Otro factor que incrementa la preocupación es la ubicación del plantel, ya que se encuentra en una zona donde operan otras instituciones educativas e incluso una universidad, lo que podría favorecer la propagación del virus si no se adoptan medidas oportunas.
Las autoridades activaron protocolos epidemiológicos que incluyen el seguimiento a los casos detectados, vigilancia en instituciones cercanas y campañas de prevención dirigidas a padres de familia y cuidadores.
Asimismo, reiteraron el llamado a no enviar a los menores a clases si presentan síntomas como fiebre, malestar general o erupciones en la piel, y acudir de inmediato a los servicios de salud.
Entre tanto, se mantiene el monitoreo permanente del brote para evaluar su evolución y determinar cuándo se podrá reanudar la normalidad académica en el plantel.