El fenómeno de El Niño mantiene en alerta a las autoridades de Barrancabermeja por el descenso sostenido en los niveles del río Magdalena, una situación que también está afectando varios de sus afluentes y las actividades de las comunidades ribereñas.
De acuerdo con la Dirección de Gestión del Riesgo y Desastres de Barrancabermeja, la disminución comenzó a evidenciarse desde mediados de julio y, durante el periodo más crítico, el río llegó a registrar profundidades de hasta 70 centímetros.
Actualmente, el nivel del Magdalena en el distrito fluctúa entre 1,40 y 1,45 metros, según las mediciones realizadas por las autoridades. Ante esta situación, se hizo un llamado a las comunidades ribereñas para evitar pernoctar sobre los bancos de arena que aparecen debido a la disminución del caudal.
La temporada seca también ha generado dificultades en el caño Cardales, especialmente para el acceso de los pescadores, mientras que los ríos Opón, Sogamoso y Carare, afluentes del Magdalena, presentan igualmente bajos niveles de agua.
“Desde el Consejo Distrital para la Gestión del Riesgo permanecemos en constante monitoreo; se realizan tres mediciones diarias y se trabaja de manera articulada junto al Ideam y Cormagdalena”, explicó Didier González, director de Gestión del Riesgo y Desastres.
La administración distrital señaló que Cormagdalena, como entidad competente, adelanta los análisis técnicos relacionados con las condiciones del río y las acciones necesarias para garantizar la navegabilidad.
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Las autoridades recomendaron a la población hacer un uso eficiente del agua, cerrar las llaves cuando no estén en uso, tomar duchas cortas y reutilizar el recurso para labores de limpieza.
También pidieron ahorrar energía, apagar las luces y desconectar los equipos que no estén siendo utilizados. Además, insistieron en evitar quemas de basura, material vegetal y fogatas, así como arrojar colillas de cigarrillo en zonas secas, debido al riesgo de incendios durante la temporada de altas temperaturas y baja humedad.