La salud de Gregorio Delgado Alvarado, estudiante de Química de la UIS y destacado deportista de taekwondo, mantiene en alerta a su entorno académico y deportivo, luego de resultar gravemente afectado en su sistema respiratorio tras la explosión de una bomba de cloro en un baño del campus.
Gregorio Delgado Alvarado, estudiante de cuarto semestre de Química en la UIS, no solo es reconocido por su desempeño académico, sino también por su trayectoria deportiva en el taekwondo, disciplina que practica desde hace más de 11 años.
Hoy, su carrera y su salud enfrentan una pausa obligada tras un grave incidente ocurrido en los baños del primer piso del edificio Camilo Torres, donde fue lanzado un artefacto con sustancias químicas, bomba de cloro, que comprometió su sistema respiratorio.
El joven deportista, integrante de la escuela de taekwondo del Club Deportivo Olimpo, ha sido una de las principales cartas de la institución en competencias nacionales. De hecho, venía de ser subcampeón nacional en la categoría de menos de 54 kilogramos en los pasados Juegos Universitarios Ascun, realizados en Bucaramanga, y se encontraba en plena preparación para la edición de este año, programada para mayo en Villavicencio.
Su entrenador, Kevin Alexander Duarte Carrillo, confirmó en entrevista con Blu Radio que la situación es delicada y ha generado gran preocupación.
“Es un deportista integral, con una trayectoria de más de una década en el taekwondo. Estaba en un punto clave de su preparación, incluso la semana pasada realizábamos chequeos previos a la competencia”, señaló.
El impacto en su salud ha sido significativo. Delgado Alvarado estuvo internado en la Clínica Foscal. De acuerdo con el entrenador, en las últimas horas fue dado de alta.
“Hay una preocupación grande porque la complicación es cardiopulmonar. Estuvo en UCI y, aunque estamos a la espera de su evolución, presenta fatiga incluso al hablar”, explicó su entrenador.
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Esta situación ha obligado a suspender de inmediato su preparación deportiva, lo que representa un golpe importante en su planificación de cara a los Juegos Universitarios. Sin embargo, desde su equipo recalcan que la prioridad es su recuperación.
“Nos basamos en la evidencia científica. Si hay restricciones, hay que acatarlas. Primero está la salud física”, agregó Duarte.
Más allá de lo físico, el impacto emocional también preocupa a su entorno. “Son situaciones inesperadas que afectan mucho. No solo somos entrenadores, también hacemos acompañamiento psicológico. Nadie espera pasar de un momento a otro a una condición como esta”, indicó.
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El profesor Neftalí Ariza, representante de los docentes ante el Consejo Superior de la Universidad Industrial de Santander, señaló que se trata de un hecho “excepcional” dentro de la institución y confirmó que el caso está siendo investigado tanto por las autoridades como por instancias internas de la universidad.
“Es la primera vez que ocurre algo parecido en muchos años. Aquí hay un hecho que raya con lo criminal y debe ser la justicia la que determine responsabilidades”, afirmó.
Desde la Escuela de Ingeniería Química también se pronunciaron, rechazando lo ocurrido y advirtiendo sobre el riesgo que representan artefactos conocidos como “bombas de cloro”, los cuales, según indicaron, habrían sido utilizados en este caso y pueden generar gases peligrosos para la salud.