La vía que comunica a San Vicente de Chucurí con Bucaramanga enfrenta una grave situación por el progresivo hundimiento de la banca en varios tramos, producto de una falla geológica que sigue activa en la zona.
Según reportes, en algunos sectores la carretera ha cedido cerca de un metro, mientras que en otros el hundimiento alcanza los 50 centímetros, acompañado de grietas profundas que ponen en riesgo la movilidad. La comunidad, por su parte, ha intentado mitigar la emergencia rellenando los puntos críticos para permitir el paso, pero el terreno continúa cediendo.
Esta carretera fue construida en 2012 por la empresa Isagen, pese a las advertencias realizadas por la Sociedad Santandereana de Ingenieros, que en su momento señaló la inestabilidad del terreno y la presencia de fallas geológicas que impedían pavimentar ese trazado.
El gobernador de Santander, Juvenal Díaz, aseguró que la problemática es de tal magnitud que una solución definitiva podría comprometer la totalidad del presupuesto del departamento.
Por ello, solicitó a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) una reunión con todos los actores involucrados, incluyendo Isagen, para establecer responsabilidades.
“En su momento se advirtió que esta vía no se podía pavimentar por las fallas geológicas, hoy presenta hundimientos graves y solucionarlos implicaría destinar todos los recursos del departamento”, afirmó el mandatario.
La Gobernación también pidió a la ANLA que, en el proceso de seguimiento y renovación de la licencia ambiental, obligue a Isagen a responder por los daños, teniendo en cuenta su operación en la represa de Hidrosogamoso, ubicada en esta zona.
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La situación afecta directamente a por lo menos cinco municipios: Lebrija, San Vicente de Chucurí, Betulia y Girón, además de comprometer la conexión vial estratégica hacia Bucaramanga.
Las autoridades continúan monitoreando el comportamiento del terreno y no descartan nuevas restricciones en la movilidad mientras se evalúan soluciones estructurales.