El gobernador de Santander defendió la posibilidad de desarrollar fracking en el Magdalena Medio y aseguró que la exploración y explotación de hidrocarburos debe analizarse con criterios técnicos y científicos, al considerar que la reducción de esta actividad ha tenido un impacto directo en los ingresos por regalías del departamento.
Según el mandatario, Santander habría perdido cerca del 37% de sus regalías, situación que, a su juicio, limita la capacidad de las administraciones para financiar obras y programas sociales.
“Si nosotros recibíamos 500.000 millones de pesos de regalías, pues vamos a dejar de recibir 180 mil aproximadamente de regalías”, señaló el gobernador, quien relacionó esta disminución con menores posibilidades de ejecutar obras como placas huella, mejorar instituciones educativas y respaldar proyectos productivos de campesinos.
El mandatario cuestionó las decisiones que, según él, se han tomado desde posiciones “ideológicas” y sin suficiente sustento técnico, y planteó que el país debería evaluar nuevamente el aprovechamiento de los yacimientos no convencionales.
“Yo creo que hay que hacerlo responsablemente, hay que revisarlo técnicamente, hay que poner los científicos a que nos digan dónde se puede hacer”, manifestó.
El debate tiene especial relevancia en el Magdalena Medio santandereano, particularmente en Puerto Wilches, donde fueron planteados los proyectos piloto de investigación integral Kalé y Platero para estudiar los yacimientos no convencionales y el uso del fracturamiento hidráulico.
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La Corte Constitucional ha intervenido en este proceso. En su jurisprudencia sobre los proyectos de Puerto Wilches se establecieron vulneraciones relacionadas con la participación ambiental y la consulta previa de comunidades, y se ordenaron garantías para que las decisiones sobre estos proyectos cuenten con una participación efectiva de las comunidades.
El fracking consiste en perforar formaciones rocosas de baja permeabilidad y realizar una estimulación hidráulica para facilitar la extracción de hidrocarburos. La regulación colombiana reconoce los yacimientos no convencionales, entre ellos los de petróleo y gas de lutitas, y establece disposiciones técnicas para actividades como la estimulación hidráulica y el manejo de fluidos de retorno.
Entre los argumentos de quienes respaldan el fracking están el potencial para aumentar la disponibilidad de petróleo y gas, fortalecer la seguridad energética y generar ingresos fiscales y regalías. La propia Agencia Nacional de Hidrocarburos ha desarrollado estudios y espacios técnicos sobre prospectividad, recursos hídricos, sismicidad y consideraciones ambientales asociadas a los yacimientos no convencionales.
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Sin embargo, la técnica también genera fuertes cuestionamientos ambientales. El Ministerio de Minas y Energía anunció en julio de 2026 que el gobierno de Gustavo Petro presentaría un proyecto de ley para prohibir el fracking, argumentando que existe evidencia científica sobre posibles riesgos para el agua, los ecosistemas, las comunidades y la salud pública.
En ese contexto, el gobernador de Santander planteó que el debate no debería cerrarse desde posiciones ideológicas, sino a partir de estudios científicos que determinen en qué zonas podría desarrollarse la actividad bajo condiciones de control y seguimiento.