Persiste la emergencia en el municipio de San Andrés, Santander, por un incendio forestal que ha destruido más de 10 hectáreas de bosque nativo ubicado en cercanías de una zona de páramo. Las llamas, que avanzan impulsadas por los fuertes vientos del sector, han puesto en jaque a las autoridades locales, que piden con urgencia apoyo en unidades bomberiles para controlar la situación antes de que el fuego se extienda a nuevas áreas.
El alcalde de San Andrés, Fredy Antonio Ramírez Ortiz, hizo un llamado de urgencia a todas las entidades para que se sumen a las labores de control. El mandatario señaló que ya cuentan con el apoyo de cuerpos de bomberos, habitantes de veredas aledañas y la Defensa Civil, pero que la magnitud del incendio supera la capacidad actual de respuesta. "Hemos tenido apoyo de cuerpos de bomberos, de habitantes de veredas aledañas y de la Defensa Civil, y no sabemos ya de qué manera poderlo controlar. Le pido a todas las entidades que nos ayuden a controlarlo. Los vientos en el sector son lo que genera que se propague y nos preocupa esta situación", manifestó el alcalde.
La emergencia, según el reporte oficial de la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, se originó por una quema realizada de manera irresponsable que terminó saliéndose de control. Este hecho ha generado el rechazo de la comunidad y de las autoridades, que insisten en la necesidad de denunciar a los responsables de este tipo de prácticas en plena temporada de sequía.
"Si alguien conoce quién es la causa de este incendio, le pedimos denunciarlo. En este tiempo de sequía no podemos permitir situaciones como estas, que afectan totalmente nuestra región y dañan muchas hectáreas de bosque nativo y perjudican nuestra fauna y flora de la región. Tenemos sequía, padecemos esta situación y no sabemos qué más hacer", agregó el alcalde Ramírez Ortiz.
El incendio en San Andrés hace parte de una ola de emergencias que golpea al departamento. Según el balance de la Oficina de Gestión del Riesgo, Santander atiende simultáneamente incendios en Coromoro, El Playón y Tona, mientras que 30 municipios del departamento permanecen en alerta roja por el riesgo de nuevos focos.
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Las autoridades reiteran el llamado a la comunidad para evitar quemas y reportar cualquier conato de incendio de manera inmediata, pues la protección del bosque nativo, la fauna y las fuentes hídricas es una responsabilidad de todos en esta difícil temporada.