“¿Cuánto les cuesta una vida?”: drama de paciente con hemofilia tras la crisis de la Nueva EPS
El paciente también cuestionó la falta de respuestas claras por parte de la Nueva EPS, que se limita a promesas de solución que no se materializan.
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La intervención de la Nueva EPS por parte de la Superintendencia Nacional de Salud, lejos de aliviar la crisis, estaría profundizando los problemas de acceso a tratamientos vitales para miles de pacientes en Colombia. Así lo denunció Juan Manuel Montañez, paciente con hemofilia A severa, quien alertó sobre el riesgo inminente que enfrenta su vida debido a la falta de medicamentos indispensables para su condición.
En diálogo con Mañanas Blu, con Camila Zuluaga, Montañez explicó que padece una enfermedad crónica y de alto costo que lo obliga a depender completamente del suministro periódico del factor VIII, un medicamento que no se consigue en farmacias y que únicamente puede ser entregado a través del sistema de salud. La interrupción del tratamiento, incluso por pocos días, puede derivar en hemorragias internas espontáneas, daños articulares irreversibles e incluso la muerte.
Según relató, desde el pasado 31 de diciembre dejó de recibir el medicamento luego de que la Nueva EPS notificara, sin previo aviso, a la IPS que lo atendía sobre la suspensión del servicio. Desde entonces, acumula casi diez días sin tratamiento, tiempo en el que ya ha comenzado a presentar sangrados internos y dolor severo en las articulaciones, señales de alerta propias de la progresión de la enfermedad.
“El riesgo es total. Si me golpeo, me corto o presento una hemorragia interna, puedo morir. No es un dolor que se calme con un analgésico común, solo se controla con el factor VIII”, señaló Montañez, quien enfatizó que su caso no es aislado. De acuerdo con sus cifras, más de 4.200 pacientes con hemofilia en el país estarían enfrentando una situación similar tras la salida de dispensarios como Colsubsidio y la falta de pagos a prestadores.
El paciente también cuestionó la falta de respuestas claras por parte de la Nueva EPS, que se limita a promesas de solución que no se materializan. A pesar de haber presentado derechos de petición y quejas ante la Superintendencia de Salud, el medicamento seguía sin llegar al momento de la entrevista.
Montañez comparó la atención actual con la que recibía antes de la intervención de la EPS, asegurando que anteriormente el tratamiento se entregaba de manera preventiva y continua, incluso en el domicilio de los pacientes. Hoy, dice, la incertidumbre es constante y obliga a los afectados a recurrir a acciones legales para garantizar algo tan básico como seguir con vida.
Finalmente, hizo un llamado al Gobierno nacional y a las autoridades competentes para que prioricen el enfoque humanitario por encima de las disputas administrativas o financieras. “La discusión de fondo es cuánto vale una vida. No se trata de política, se trata de personas que pueden morir o quedar con secuelas permanentes por no recibir un medicamento a tiempo”, concluyó.
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