Depresión y ansiedad en adolescentes se disparan hasta 35 % en ocho años: expertos
La neuróloga Dra. Mejive Majjul, vocera de Heel Colombia, advierte un aumento sostenido en los diagnósticos de trastornos mentales en jóvenes entre 10 y 21 años.
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La salud mental de los adolescentes atraviesa un momento crítico. Así lo advirtió la Dra. Mejive Majjul, neuróloga y vocera de Heel Colombia, durante una entrevista en la que presentó cifras preocupantes sobre el deterioro emocional en esta población.
De acuerdo con datos internacionales citados por la especialista, entre 2016 y 2023 —periodo que incluye los años de pandemia— los diagnósticos de alteraciones en salud mental en jóvenes entre 10 y 21 años aumentaron en un 35 %.
“Estamos ante una generación mucho más frágil y vulnerable”, señaló la neuróloga, al explicar que la depresión y la ansiedad son hoy los trastornos más frecuentes.
Reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que los trastornos emocionales en adolescentes han crecido entre un 4 % y 5 % en los últimos años a nivel global. Asimismo, las alteraciones del comportamiento en menores entre 2 y 17 años presentan prevalencias cercanas al 45 %, según cifras internacionales.
La ansiedad, explicó Majjul, es uno de los diagnósticos que más se ha incrementado. Muchos casos, advirtió, se confunden con conductas propias de la edad, lo que retrasa la intervención oportuna. “No todo es rebeldía. Hay señales claras que debemos aprender a identificar”, enfatizó.
La especialista aseguró que el fenómeno es multifactorial. El entorno familiar, el ambiente escolar y la presión sociocultural influyen directamente en el bienestar emocional de los jóvenes. Sin embargo, destacó el impacto del aislamiento social y el uso intensivo de redes digitales.
Según explicó, los adolescentes pasan cada vez más tiempo encerrados en sus habitaciones, interactuando virtualmente y reduciendo el contacto físico con sus pares. Este aislamiento, sumado a la exposición constante a contenidos digitales y a la presión social, ha profundizado los cuadros de ansiedad y depresión.
Entre las señales de alerta mencionó: cambios bruscos de ánimo, irritabilidad constante, bajo rendimiento académico, abandono de actividades que antes disfrutaban, aislamiento prolongado y alteraciones en el sueño.
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Majjul subrayó que el cerebro adolescente aún está en proceso de maduración, especialmente la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos y la toma de decisiones. Esto los hace más susceptibles a conductas de riesgo, presión social y consumo de sustancias.
La neuróloga insistió en la importancia del acompañamiento familiar, la observación constante y la creación de espacios de diálogo. “Escucharlos puede marcar la diferencia”, concluyó.
Las cifras muestran una tendencia creciente que, según la experta, debe encender las alarmas en Colombia y posicionar la salud mental juvenil como una prioridad en la agenda pública.