La cara oculta de la nueva pirámide alimentaria estadounidense: ¿realmente es saludable?
Antelm Pujol, médico endocrinólogo y nutricionista, analiza los aciertos, contradicciones y efectos en la salud de la nueva pirámide alimentaria de Estados Unidos.
Para entender mejor sus implicaciones, el endocrinólogo y nutricionista Antelm Pujol, con formación de posgrado en endocrinología clínica en Harvard, explicó en entrevista en Mañanas Blub 10:30 los aspectos positivos y las inconsistencias del nuevo modelo alimentario, que busca orientar los hábitos de millones de ciudadanos.
Según Pujol, el cambio no es menor. “El cambio implica cambiar los hábitos de la población, porque al final si nosotros tenemos un modelo a seguir, la gente va a seguir esas recomendaciones que da el Gobierno y las instituciones oficiales”, afirmó, subrayando la responsabilidad que tienen estas guías en la salud pública. Por eso, insistió en que deben estar alineadas con la evidencia científica.
Frutas y verduras.
Foto: Freepik
Uno de los puntos que el especialista destacó como más relevantes es el énfasis en consumir “comida real”. Por primera vez, las guías oficiales desaconsejan de forma explícita los ultraprocesados. “Son las primeras guías de la historia que desaconsejan el consumo de estos alimentos, que sabemos están vinculados a riesgo cardiovascular, cáncer y obesidad”, señaló Pujol, quien considera este avance como un paso fundamental para combatir enfermedades crónicas.
Sin embargo, el médico también advirtió inconsistencias entre la imagen de la pirámide y el contenido de las recomendaciones escritas. Mientras el gráfico ubica carnes rojas, huevos y productos altos en grasa en lugares destacados, el texto sugiere limitar la grasa saturada a menos del 10 % de la ingesta diaria. “Lo que dice dentro del texto no se corresponde con la imagen de la pirámide, y eso genera confusión”, explicó.
Sobre las grasas, Pujol fue claro: no todas son iguales. “La evidencia científica dice que las grasas de origen vegetal, como el aceite de oliva, el aguacate o el pescado, tienen efectos protectores a nivel cardiovascular”, indicó, diferenciándolas de las grasas saturadas provenientes de carnes procesadas.
En cuanto a los lácteos, un tema históricamente polémico, el endocrinólogo aseguró que la evidencia actual respalda su consumo. “Los lácteos sí tienen un efecto beneficioso para la salud y pueden reducir el riesgo cardiovascular, siempre que sean de calidad”, puntualizó, resaltando que no todos los productos lácteos ofrecen los mismos beneficios.
Leche
Foto: referencia, Lexica
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Respecto a los carbohidratos, Pujol explicó que la recomendación es priorizar los de buena calidad, provenientes de frutas, verduras y granos enteros. “Estos alimentos tienen un beneficio cardiovascular muy importante”, dijo, especialmente en contextos como el latinoamericano, donde el consumo de arroz, plátano y otros carbohidratos refinados es elevado.
Finalmente, el especialista defendió el consumo de frutas, incluso aquellas con mayor contenido de azúcar natural. “No es lo mismo la fructosa que viene en una fruta que la que se encuentra en un ultraprocesado, porque la fruta aporta una matriz nutricional que mejora su efecto en el organismo”, concluyó.
El mensaje central, coincidieron entrevistadores y experto, es claro: priorizar alimentos reales, frescos y mínimamente procesados, más allá de gráficos o modas dietéticas. La nueva pirámide, aunque perfectible, abre una conversación necesaria sobre cómo comer mejor para vivir más y mejor.