“Nos están matando”: la muerte de Kevin Acosta reabre el debate sobre la salud en Colombia
“Nos están matando”. La frase, repetida por pacientes y expertos, resume el dolor que dejó la muerte de Kevin Acosta y el estado crítico del sistema de salud.
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La muerte de Kevin Acosta, un niño con hemofilia, sacudió al país esta semana y volvió a poner al sistema de salud en el centro de una discusión que dejó de ser técnica para convertirse en un drama profundamente humano. Lo que empezó como un caso médico terminó atravesado por el debate político, las responsabilidades institucionales y, sobre todo, el dolor de una familia que asegura que su hijo murió por no recibir a tiempo el medicamento que necesitaba.
El tema fue abordado este domingo 22 de febrero de 2026 en Sala de Prensa, de Blu Radio, con dos voces clave: un experto en salud pública y el representante de los pacientes de alto costo. Ambos coincidieron en algo esencial: detrás de cifras, reformas y discursos, hay personas que están pagando el precio más alto.
Para Ramón Abel Castaño, el caso de Kevin debe analizarse con respeto, pero también con una mirada estructural. “Esto hay que usarlo como un evento adverso para aprender como sistema y evitar que vuelva a pasar”, señaló, evitando entrar en detalles judiciales del caso puntual.
Castaño fue claro en su diagnóstico: “El gobierno llegó con la intención de hacer una reforma estructural y para eso creó una crisis explícita cerrando la llave de la plata”. Según explicó, el desfinanciamiento deliberado de la UPC desde 2023 desencadenó una cadena de efectos: deudas crecientes, aumento de tutelas, colapso de contratos y dificultades para garantizar tratamientos continuos.
Sobre la polémica declaración oficial que atribuyó la muerte del niño a un accidente, fue contundente: “Es muy reprochable que se asuma una actitud política frente a un tema humano y médico”. Para el experto, el famoso “chuchuchú” terminó afectando a toda la cadena del sistema, pero “al final, a los que más golpea es a los pacientes”.
Desde la voz de quienes viven el sistema todos los días, Néstor Álvarez, presidente de la Asociación de Pacientes de Alto Costo, el mensaje fue aún más crudo. “La mayor violación sistemática de derechos humanos hoy en Colombia es el derecho a la salud”, afirmó. “Nos están matando”, dijo, al referirse a los retrasos en tratamientos, la falta de medicamentos y una crisis que, según él, se siente primero en los cuerpos de los más vulnerables.
Álvarez explicó que en el país hay al menos 600.000 personas en tratamiento por enfermedades de alto costo y que muchas dependen de EPS intervenidas, donde “hay cero timón y una destrucción administrativa”. Sobre Kevin, reconoció que la hemofilia era una patología que había mejorado mucho en atención, por lo que el caso resultó aún más alarmante.
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“Ese niño no debía estar sin profilaxis ni pidiendo ayuda. Algo estaba funcionando muy mal”, dijo, al referirse a la ruptura de programas especializados tras cambios administrativos en la EPS. También cuestionó que se responsabilizara a la madre: “Las mamás de estos niños son las primeras que salvan vidas, no las culpables”. Ambos entrevistados coincidieron en que el caso de Kevin no puede quedar en el olvido.