Yeison Jiménez, nacido en 1991, se consolidó como el máximo exponente contemporáneo de la música popular en Colombia antes de su trágica partida a los 34 años. Su carrera alcanzó hitos para el género, destacándose como el primer artista de su tipo en llenar el Estadio El Campín, donde congregó a más de 45,000 personas en una sola noche.
Al momento de su fallecimiento, el intérprete de Aventurero atravesaba el punto más alto de su trayectoria artística. Su vida se apagó el pasado sábado 10 de enero de 2026, tras un siniestro aéreo registrado en jurisdicción del municipio de Paipa, Boyacá.
Horas antes del accidente, Jiménez había estado en Málaga, Santander, y posteriormente realizó una parada en el municipio de Belén, donde compartió lo que sería su último almuerzo. Comerciantes de la zona aseguraron que fue visto con afán y que su comportamiento llamó la atención de quienes lo atendieron.
“Dijo que tenía afán”, relató Lady Ramos en el programa La Red de Caracol Televisión, una de las mujeres que lo atendió ese día.
Otro de los trabajadores del lugar recordó un momento que hoy resulta particularmente impactante: “Mientras le servían el almuerzo, cantaba una canción sobre la muerte. La canción decía: ‘cuando yo me muera, no quiero que lloren’. En ese momento se tocaba la cabeza y se golpeaba”, indicó en entrevista con el mismo programa.
La Red llegó al sitio del accidente varios días después del siniestro y reconstruyó cómo fueron los últimos momentos, además de mostrar el estado en el que quedó el lugar del impacto. Según se evidenció en algunos videos, en el punto exacto donde la avioneta realizó el primer contacto con el suelo aún permanecen restos de la aeronave, como fragmentos de pintura y vidrios.
En ese lugar, la aeronave habría rebotado antes de avanzar varios metros más, donde se produjo la primera explosión. En el accidente perdieron la vida Hernando Torres, Juan Manuel Rodríguez, Óscar Marín, Jefferson Osorio, Weisman Mora y el propio Yeison Jiménez. Actualmente, el sitio permanece convertido en un espacio de memoria, con velas, flores blancas y amarillas, y fotografías de las víctimas.
Uris Mier, testigo del accidente, relató que intentó acercarse para auxiliar a los ocupantes de la aeronave y entregó detalles de lo ocurrido: “Veo que la avioneta sube, llega al frente de donde yo vivo y se le apaga el motor. El piloto gira hacia la derecha, vuelve y prende, pero cuando llega más o menos a 50 metros de los árboles, se le vuelve a apagar”.
“El piloto buscó regresar a la pista de Paipa; cuando dio la vuelta, el avión se fue de pico, rebotó en el sembradío y se produjo la primera explosión”, agregó en declaraciones a La Red.