En medio de un proceso de transformación institucional y tecnológica, la Universidad Militar Nueva Granada acelera su salida de Bogotá para consolidar una estrategia de regionalización que combina infraestructura en comodato, educación virtual y alianzas internacionales. Así lo explicó su rector, el MG(R) Javier Alberto Ayala Amaya P.h D., en entrevista con Blue Radio, donde detalló los alcances del plan rectoral 2024-2028.
“Hemos logrado que la Universidad Militar Nueva Granada salga de su contexto exclusivo de Bogotá y busque una proyección social en beneficio de nuestros compatriotas”, afirmó el rector. La apuesta, subrayó, no es solo geográfica sino académica: ampliar cobertura sin replicar modelos costosos de expansión física.
Uno de los primeros pasos se dio en Becerril, en la Costa Atlántica, donde la institución recibió en comodato una infraestructura que funcionará como centro de experiencia del conocimiento. “Ya tenemos aproximadamente más de 343 estudiantes matriculados en Becerril”, indicó Ayala, destacando que el municipio será prioritario, aunque el alcance está pensado para toda la región Caribe.
La estrategia se replicó en la Orinoquía. En Villavicencio fue puesto en marcha el Centro de Experiencia y Orientación con soporte digital para estudiantes de la Facultad de Estudios a Distancia (FAEDIS), que ofrece programas como Relaciones Internacionales, Contaduría Pública e ingenierías, incluida Civil. Allí, explicó, se articula la política de matrícula gratuita con educación virtual e híbrida.
El rector enfatizó que la expansión no implica grandes inversiones en nuevas sedes. “Antes de llegar con edificios de 45 mil o 70 mil millones, cuyo retorno podría durar muchísimos años, queremos enfocarnos en propuestas de infraestructura que nos cedan las gobernaciones y alcaldías”, sostuvo. Este modelo de alianzas territoriales busca optimizar recursos públicos en un contexto fiscal exigente para las universidades estatales.
Otro de los anuncios relevantes es la futura apertura en Villa de Leyva del Centro Internacional de Derecho Operacional, con énfasis en derecho internacional humanitario y derechos humanos. “Desde donde vamos a ofertar a ciudadanos de Europa, Asia, África y Estados Unidos programas del más alto nivel”, señaló. La elección de Boyacá responde tanto a razones académicas como a una estrategia de internacionalización que conecta turismo, territorio y educación.
La Universidad, aseguró el rector, cuenta con más de 100 convenios internacionales activos con instituciones como la Universidad de Salamanca, la Universidad Alfonso X el Sabio, la Universidad de San Antonio en Texas y el Tecnológico de Monterrey. “No son convenios que quedan en el escrito, se están convirtiendo en realidad”, afirmó, al destacar que la movilidad internacional creció de manera exponencial en los últimos años.
Más allá de la expansión territorial, la transformación digital ocupa el centro del discurso institucional. “El mundo cambió, cada 24 horas nos sorprende”, reflexionó Ayala. La incorporación de inteligencia artificial, ciberseguridad y ciberdefensa forma parte de la nueva oferta académica, coherente con la naturaleza de una universidad vinculada históricamente a la Fuerza Pública.
“Si no nos adaptamos a la inteligencia artificial y a las tecnologías disruptivas, podríamos estar perdiendo un mercado con apetito intelectual de ser profesional”, advirtió. En esa línea, anunció desarrollos en ciberespacio y programas relacionados con el ámbito aeroespacial, en articulación con la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
La apuesta tecnológica también permea áreas tradicionales. La Facultad de Medicina fortalece sus procesos con simulación clínica avanzada en alianza con el Hospital Militar Central, mientras Derecho, Economía y Biología incrementan semilleros de investigación con enfoque en sostenibilidad y derechos humanos.
Para el rector, el objetivo final es claro: “Queremos que esos líderes y lideresas permanezcan en su región generando impacto y desarrollo social, sin dejar su familia ni su comunidad”. En un país marcado por profundas brechas territoriales, la regionalización universitaria aparece como una herramienta de equidad.
La salida de Bogotá, entonces, no es solo un movimiento logístico. Es una declaración de intenciones: llevar educación pública de alta complejidad académica a territorios históricamente periféricos, apoyada en tecnología, cooperación internacional y un modelo financiero más austero. El desafío, como reconoce la propia administración, será sostener la calidad y la pertinencia en medio de un entorno educativo que cambia a la misma velocidad que la revolución digital que busca aprovechar.