En Colombia 10 millones de toneladas de comida terminan en la basura, revela estudio
En Colombia, el 34% de los alimentos producidos se pierde antes de llegar al consumidor, lo que representa casi 10 millones de toneladas al año.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
En un país donde una de cada cuatro personas enfrenta dificultades para acceder a alimentos suficientes, casi 10 millones de toneladas de comida terminan desperdiciadas cada año. La cifra equivale al 34% de la producción nacional, un contraste que evidencia una de las mayores paradojas económicas y sociales de Colombia.
El problema no se limita al impacto social. Cada alimento que se pierde representa también miles de millones de litros de agua utilizados en cultivos, energía invertida en transporte y almacenamiento, y recursos productivos que nunca cumplen su propósito. A ello se suman las emisiones contaminantes derivadas de la descomposición de residuos orgánicos, que agravan la crisis climática y elevan la huella ambiental del sistema alimentario.
Sin embargo, el desperdicio está dejando de verse únicamente como una falla estructural para convertirse en un campo de innovación. Nuevos modelos tecnológicos están replanteando la manera en que supermercados, restaurantes y panaderías gestionan sus excedentes. A través de plataformas digitales, estos comercios pueden recuperar entre el 10% y el 20% de ingresos que antes consideraban pérdidas inevitables, monetizando hasta el 80% de inventarios que no se vendieron en su punto comercial óptimo, pero que siguen siendo aptos para el consumo.
Este cambio también transforma la percepción del consumidor. Durante años, el mercado reforzó la idea de que solo lo recién producido o exhibido en estanterías completamente llenas era deseable. Hoy comienza a consolidarse una cultura distinta: la que reconoce valor económico, ambiental y social en productos que, aunque no se vendieron en el momento ideal, mantienen intactas sus condiciones de calidad.
En este contexto emerge Cheaf, una plataforma que en cinco años de operación en Latinoamérica ha logrado rescatar más de 10.400 toneladas de alimentos. Según datos de la compañía, esta gestión ha evitado la emisión de 23 millones de kilogramos de dióxido de carbono y ha permitido ahorrar más de 10.440 millones de litros de agua. Además del impacto ambiental, el modelo ofrece a los hogares descuentos de hasta el 65% en productos de calidad, una alternativa relevante en medio de la presión inflacionaria sobre la canasta básica.
En Colombia, la aplicación ya ha facilitado el rescate de 1.758 kilogramos de alimentos, una cifra inicial que, según la empresa, confirma tanto la demanda de los consumidores como el potencial de crecimiento del modelo en el país. El aumento del salario mínimo y el encarecimiento de los costos de producción han elevado los precios al consumidor, lo que convierte el rescate de alimentos en una herramienta adicional para aliviar el gasto de los hogares.
De cara a 2026, la compañía proyecta superar el millón de kilos rescatados en territorio colombiano y consolidar una red de 500 comercios aliados, con presencia progresiva en más ciudades. La meta no es únicamente reducir el desperdicio, sino integrar eficiencia operativa y sostenibilidad en la cadena alimentaria.
Publicidad
“El rescate de alimentos ya no es solo una acción social: es una estrategia que genera rentabilidad, eficiencia operativa e impacto ambiental medible. Reducir el desperdicio hoy es una ventaja competitiva para la industria de alimentos”, afirma Kim Durand, CEO de la plataforma.
La magnitud del desafío sigue siendo enorme. Pero en un escenario donde coexisten inseguridad alimentaria y pérdidas masivas de comida, las soluciones tecnológicas comienzan a perfilarse como un puente entre la eficiencia económica y la responsabilidad ambiental.