La reflexión dominical del pastor Andrés Corson centra su mensaje en la diferencia entre corregir con amor y juzgar con arrogancia, recordando que la enseñanza bíblica tiene como propósito transformar el corazón, no condenar a las personas. Basado en 2 Timoteo 3:16, explica que la función de la palabra es guiarnos hacia la verdad: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida”.
El pastor también advierte sobre el peligro de aferrarse a tradiciones humanas que pueden alejar a las personas del verdadero propósito de Dios. Recordando las enseñanzas de Jesús a los fariseos, afirma que muchas veces se priorizan normas externas mientras se descuida lo más importante: el corazón. En palabras de Jesús: “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí”.
Finalmente, Corson resalta la importancia de vivir con transparencia y humildad, evitando el “espíritu de los fariseos”, caracterizado por la hipocresía y la crítica. Jesús advirtió sobre este peligro al decir: “Cuídense de la levadura de los fariseos”. El pastor concluye que la libertad espiritual comienza cuando las personas reconocen sus errores y los llevan a la luz, pues “no hay nada encubierto que no llegue a revelarse”.
Escuche la reflexión completa aquí: