El pastor Andrés Corson destacó la importancia del don de hablar en lenguas, un regalo de Dios que, según él, ha sido incomprendido y menospreciado por muchos creyentes. “El que habla en lenguas se edifica a sí mismo” (1 Corintios 14:4), recordó, subrayando que esta práctica fortalece el espíritu y permite que sea él, y no la carne o las emociones, quien gobierne la vida del cristiano.
Corson explicó que orar en lenguas no solo edifica el espíritu, sino también la fe, pues permite orar conforme a la voluntad de Dios aun cuando no sabemos cómo hacerlo. “El Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad… con gemidos que no pueden expresarse con palabras” (Romanos 8:26). Así, el creyente puede enfrentar pruebas, tentaciones y desafíos con la seguridad de que Dios intercede a su favor.
Finalmente, resaltó que este don abre la puerta a otros dones del Espíritu y se convierte en un arma poderosa en la guerra espiritual. “Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión” (Efesios 6:18).