La reflexión dominical del pastor César Castellanos, basada en Lucas 10 y la parábola del buen samaritano, nos invita a reconocer que las heridas más profundas no son físicas sino del alma, y que muchas veces provienen de quienes más cerca están de nosotros. Frente a estas heridas, el pastor afirma que solo hay un remedio eficaz: “El perdón es medicina” y, sobre todo, la obra restauradora de la cruz.
Castellanos enfatiza que el verdadero cumplimiento de la ley se resume en dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y a tu prójimo como a ti mismo”, recordó, señalando que el amor a Dios debe ser una entrega total que se refleje primero en quienes tenemos más cerca. “Si uno no puede amar a la persona que ve, ¿cómo va a amar a un Dios que no ve?”, expresó, subrayando que las relaciones humanas son el campo de entrenamiento para una vida espiritual genuina.
Finalmente, el mensaje llamó a sanar matrimonios, familias y corazones heridos a través del perdón y la restauración del amor. “Cuando hieres a tu cónyuge, te estás hiriendo a ti mismo”, afirmó, invitando a abandonar la venganza y abrazar la reconciliación.
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