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Evangelio de hoy: 17 de diciembre de 2023

Conozca el evangelio y la palabra de Dios de este domingo, 17 de diciembre

285093_BLU Radio, referencia religión / foto: AFP
Blu Radio - AFP
BLU Radio, referencia religión / foto: AFP

En la página del Vaticanose publica diariamente el evangelio. Este es el del día del domingo, 17 de diciembre del 2023.

Primera lectura


Lectura del libro de Isaías, 61, 1-2. 10-11.

El espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido
y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres,
a curar a los de corazón quebrantado,
a proclamar el perdón a los cautivos,
la libertad a los prisioneros,
y a pregonar el año de gracia del Señor.

Me alegro en el Señor con toda el alma
y me lleno de júbilo en mi Dios,
porque me revistió con vestiduras de salvación
y me cubrió con un manto de justicia,
como el novio que se pone la corona,
como la novia que se adorna con sus joyas.

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Así como la tierra echa sus brotes
y el jardín hace germinar lo sembrado en él,
así el Señor hará brotar la justicia
y la alabanza ante todas las naciones.

Segunda lectura


Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, 1 Ts 5, 16-24.

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Hermanos: Vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias en toda ocasión, pues esto es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús. No impidan la acción del Espíritu Santo, ni desprecien el don de profecía; pero sométanlo todo a prueba y quédense con lo bueno. Absténganse de toda clase de mal. Que el Dios de la paz los santifique a ustedes en todo y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la llegada de nuestro Señor Jesucristo. El que los ha llamado es fiel y cumplirá su promesa.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según San Juan, Jn 1, 6-8. 19-28.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?” Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo no soy el Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?” Él les respondió: “No lo soy”. “¿Eres el profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron: “Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?” Juan les contestó: “Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías”.

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Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: “Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?” Juan les respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias”.

Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

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Reflexión del Santo Evangelio:
Este pasaje del Evangelio según San Juan nos presenta a Juan el Bautista como un hombre enviado por Dios, un testigo de la luz. A través de su testimonio, Juan no busca destacar su propia importancia, sino dirigir la atención hacia la verdadera luz que es Jesucristo.

La reflexión que podemos extraer de este evangelio es la humildad y la misión clara de Juan el Bautista. A pesar de las preguntas persistentes de los enviados, Juan no se atribuye a sí mismo títulos grandiosos como el Mesías, Elías o el profeta. En cambio, se identifica como la voz que grita en el desierto, preparando el camino para el Señor, citando las palabras del profeta Isaías.

La humildad de Juan el Bautista es notable cuando declara que no es digno ni siquiera de desatar las correas de las sandalias del que viene después de él. Esta actitud humilde y centrada en la misión resalta la importancia de reconocer y cumplir el propósito divino en nuestras vidas, sin caer en la vanidad o la búsqueda de reconocimiento personal.

La llamada a enderezar el camino del Señor, proclamada por Juan, nos invita a reflexionar sobre nuestra propia disposición interior. ¿Estamos dispuestos a preparar el camino para Cristo en nuestras vidas, enderezando cualquier desviación o obstáculo que pueda existir? La figura de Juan el Bautista nos anima a ser testigos humildes y fieles, conscientes de que nuestra tarea es apuntar hacia la luz que es Jesucristo, sin buscar glorificación personal.

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En nuestra vida cotidiana, este evangelio nos desafía a despojarnos de la autosuficiencia y a reconocer que somos instrumentos para anunciar la presencia de Cristo en el mundo. Así como Juan el Bautista cumplió su misión con humildad, también nosotros estamos llamados a cumplir nuestras responsabilidades con una actitud de servicio y apertura a la voluntad divina.

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