Los cambios físicos que podrían sufrir los astronautas de Artemis II en su regreso a la Tierra
Tras 10 días en el espacio, los astronautas de Artemis II enfrentarán varios cambios físicos al volver a la Tierra, principalmente por el impacto que tiene la gravedad sobre el cuerpo luego de permanecer en microgravedad durante toda la misión.
El regreso de los astronautas de Artemis II a la Tierra no solo supone la finalización de la primera misión tripulada en más de medio siglo alrededor de la Luna, sino que también marcará el inicio de una fase clave para la salud de la tripulación: la recuperación física tras varios días en micro gravedad.
En estos 10 días de viaje a bordo de la cápsula Orion, los cuatro tripulantes han permanecido expuestos a un entorno donde el cuerpo deja de trabajar contra la gravedad. Sin embargo, esta condición puede producir cambios rápidos en músculos, huesos, circulación y orientación espacial, incluso en misiones relativamente cortas como esta.
De acuerdo con información de la NASA, uno de los primeros cambios esperados al regresar a la Tierra sería la dificultad para mantenerse de pie o caminar con estabilidad. El motivo está en que el sistema vestibular, encargado del equilibrio, deberá acostumbrarse nuevamente al peso normal del cuerpo sobre la Tierra. Sin embargo, esto puede se puede traducir en mareo, náuseas, desorientación y la sensación de debilidad en las primeras horas después del amerizaje.
Además, se suma la pérdida temporal de fuerza muscular. Durante el viaje en el espacio, piernas, espalda y articulaciones reducen su esfuerzo diario porque no tienen la necesidad de sostener el peso corporal, esto provocaría una disminución en la masa muscular.
Misión Artemis II
Foto: AFP
Otro cambio importante empieza a ocurrir en la circulación sanguínea. Mientras los cuatro tripulantes estén bajo la micro gravedad, la sangre se distribuye de una manera distinta en el cuerpo, concentrándose más en la parte superior. Al momento de volver a la Tierra, este ajuste puede provocar descensos de presión arterial, mareo al ponerse de pie e incluso episodios de desmayo, esto se conoce como una intolerancia ortostática. Por esta razón, antes del descenso, la NASA realizó pruebas con prendas de comprensión que están diseñadas para ayudar a mantener la presión y lograr facilitar la transición.
La densidad ósea también se ve afectada, aunque en una misión de 10 días el cambio no se ve tan pronunciado como en estadías prolongadas en la Estación Espacial Internacional. Aun así, los especialistas monitorearán posibles variaciones en articulaciones y respuesta motora una vez la tripulación sea trasladada al buque de recuperación en el Pacífico.
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Después de tocar tierra, los astronautas serán sometidos inmediatamente a exámenes médicos y pruebas físicas que evalúen su equilibrio, fuerza, presión arterial y capacidad de reacción. Estos datos son críticos para futuras misiones de larga duración, particularmente Artemis II, que apunta a llevar humanos de vuelta a la superficie lunar.