Este nuevo dispositivo pretende fusionar los celulares y computadores, ¿para qué sirve?
NexDock, un dispositivo que propone una solución tan simple como disruptiva: un portátil que, en realidad, no lo es.
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El sueño de usar el teléfono móvil como sustituto del ordenador personal lleva años rondando la industria tecnológica. Cada nueva generación de smartphones es más potente y capaz, pero el gran obstáculo siempre ha sido el mismo: la falta de un entorno cómodo para trabajar durante horas. En ese contexto aparece NexDock, un dispositivo que propone una solución tan simple como disruptiva: un portátil que, en realidad, no lo es.
A primera vista, el NexDock engaña. Su diseño recuerda al de cualquier ordenador portátil convencional: pantalla, teclado, trackpad y un cuerpo delgado pensado para transportarse fácilmente. Sin embargo, al encenderlo no ocurre nada. No hay sistema operativo, ni procesador, ni memoria interna. El NexDock es, literalmente, una carcasa inteligente cuyo funcionamiento depende por completo del móvil que se conecte a él.
La idea es clara: el teléfono se convierte en el cerebro del equipo. Basta con conectarlo mediante un cable USB para que la pantalla cobre vida y el sistema se adapte automáticamente a un entorno de escritorio. El usuario puede trabajar con teclado y ratón como si estuviera frente a un portátil tradicional, pero ejecutando las aplicaciones y el sistema del propio smartphone. De este modo, se elimina la necesidad de comprar un ordenador adicional, con el ahorro económico que ello supone.
En el apartado técnico, NexDock no se queda corto. Incorpora una pantalla de 14 pulgadas con resolución 1920 x 1200 píxeles, un formato pensado para la productividad. A esto se suman dos altavoces estéreo, un teclado completo con retroiluminación y una batería interna de 5.000 mAh. Esta batería no solo alimenta el conjunto, sino que también sirve para recargar el móvil mientras se utiliza, logrando una autonomía que, según el fabricante, supera las siete horas de uso continuo.
Uno de los puntos más interesantes es su versatilidad. Aunque está pensado principalmente para móviles con modo escritorio, el NexDock también puede funcionar como monitor portátil para otros dispositivos. Consolas como Steam Deck, placas como Raspberry Pi o incluso ordenadores tradicionales pueden aprovechar su pantalla, convirtiéndolo en una herramienta flexible para distintos escenarios.
En cuanto al precio, el NexDock se sitúa en 229 dólares, una cifra inferior a la de la mayoría de portátiles básicos. No obstante, en mercados como el español hay que sumar gastos de envío, lo que eleva el coste final por encima de los 290 dólares, alrededor de 245 euros. Aun así, sigue siendo una opción atractiva para quienes buscan una experiencia similar a la de un ordenador sin realizar una gran inversión.
La compatibilidad es otro aspecto clave. Funciona con móviles que disponen de modo escritorio, como los Samsung compatibles con DeX, los Google Pixel, los Huawei con Easy Projection o los Motorola con Ready For. Además, se espera que Android extienda esta función de forma general en futuras versiones del sistema. En el caso de iPhone, no existe compatibilidad oficial, aunque es posible utilizarlo mediante aplicaciones como infiniteX2P, que adaptan la interfaz de iOS a pantallas grandes.
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En definitiva, NexDock no pretende reemplazar a los portátiles tradicionales, sino ofrecer una alternativa distinta: un puente entre el móvil y el ordenador que aprovecha al máximo la potencia que ya llevamos en el bolsillo.