El Valle del Cauca se prepara para recibir una alta afluencia de visitantes durante la Semana Santa con una oferta turística que combina tradición religiosa, naturaleza y experiencias culturales. Así lo explicó Miyerlandi Torres, secretaria de Turismo del departamento, quien destacó la diversidad de planes diseñados para atraer tanto a viajeros nacionales como internacionales.
“Muchos planes para hacer en esta Semana Santa aquí en el Valle del Cauca”, afirmó la funcionaria, al subrayar que la región no solo se posiciona por su turismo de fe, sino también por destinos naturales y experiencias recreativas. En ese sentido, señaló que lugares del Pacífico como Buenaventura, junto con zonas rurales y municipios del interior, forman parte de una estrategia integral para dinamizar el turismo.
Uno de los principales enfoques para esta temporada ha sido el fortalecimiento de la seguridad. Según Torres, se implementó un plan articulado con distintas autoridades para garantizar tranquilidad a los visitantes. “Hemos desarrollado y diseñado un plan de Semana Santa para garantizar seguridad y darle tranquilidad a los turistas”, explicó. Este despliegue incluye presencia de fuerzas armadas y controles en zonas marítimas y fluviales, especialmente en el litoral pacífico.
La expectativa de visitantes es significativa. Solo en la región del Pacífico se proyecta la llegada de cerca de 90.000 turistas, atraídos por playas como Bocana, Juanchaco y Piangüita, así como por destinos de naturaleza como San Cipriano. Allí, además, se desarrollarán eventos culturales durante jueves y viernes santo. “Esperamos más de dos mil personas que nos acompañen donde se vive toda la tradición del Pacífico y su gastronomía”, indicó.
El turismo de naturaleza también se extiende hacia otros puntos del departamento. Lugares como el Lago Calima, reconocido por sus actividades náuticas, y sectores rurales como La Buitrera, en Palmira, se consolidan como opciones para quienes buscan descanso y contacto con el entorno natural.
A esto se suma la estrategia de los llamados “pueblos mágicos”, una iniciativa que busca fortalecer la identidad turística de varios municipios. “Tenemos cuatro pueblos mágicos que nacen en 2023 a través de una ordenanza”, explicó Torres. Estos destinos, Sevilla, Roldanillo, Calima-El Darién y Ginebra, han sido transformados mediante procesos que involucran a la comunidad, mejoramiento de infraestructura y desarrollo de experiencias turísticas.
“Hay un producto que nace desde la comunidad y alrededor de este se desarrolla toda una cadena de valor”, señaló. En el caso de Sevilla, por ejemplo, los visitantes pueden encontrar desde experiencias de recolección de café hasta opciones de hospedaje tipo glamping, lo que ha impulsado la economía local.
Sin embargo, el epicentro del turismo religioso sigue siendo Buga, donde se ubica la Basílica del Señor de los Milagros. Este destino recibe más de 1,2 millones de visitantes al año y durante Semana Santa podría concentrar cerca de 170.000 personas. “Es uno de los municipios más visitados en esta temporada”, afirmó la secretaria.
Sobre su importancia, Torres recordó el origen de la devoción: “La historia del Señor de los Milagros nace cuando una indígena encuentra un Cristo pequeño en el río Guadalajara, que con el tiempo crece y se convierte en un símbolo de fe”. Esta tradición ha convertido a Buga en uno de los principales centros de peregrinación del país.
Con esta oferta diversa, el Valle del Cauca busca consolidarse como un destino integral durante la Semana Santa, combinando espiritualidad, cultura y naturaleza en una sola región.