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Crisis en Samaniego, Nariño: campesinos e indígenas huyen de los combates entre ELN y disidencias

En esta región de Nariño, prevalece un ambiente de zozobra, ya que la cifra de desplazados y familias confinadas sigue creciendo, y no hay presencia del Estado colombiano, según cuentan los campesinos.

Crisis en Samaniego, Nariño: campesinos e indígenas huyen de los combates entre ELN y disidencias
Foto Blu Radio.

Los combates entre el ELN frente Comuneros del Sur y las disidencias de las Farc del Estado Mayor Central, comandadas por alias "Iván Mordisco", en la zona rural de Samaniego, han dejado como saldo a más de dos mil personas desplazadas, algunos excombatientes muertos y otros heridos en 45 días de cruentos combates en este municipio del suroccidente de Nariño, en la frontera entre Colombia y Ecuador.

María, una humilde campesina de la vereda Betania, a unas cuatro horas de Samaniego, no pudo contener las lágrimas al recordar el 3 de agosto cuando tuvo que dejar su casa y salir corriendo con sus dos hijas menores de edad para poner a salvo sus vidas.

En medio del llanto, esta mujer dijo a Blu Radio: "Es duro el momento que estamos viviendo porque no tenemos nada. Todo lo dejamos a la deriva y no sabemos qué pasó con nuestros animales ni mucho menos cómo están nuestros enseres y cultivos. Todo se quedó allá".

"No nos dejen solos", exclamó la angustiada madre de familia, quien señaló que desde que comenzó el cese al fuego entre el ELN y las fuerzas militares, no han vivido un minuto en paz y que los han abandonado a su suerte, como si no existieran.

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Aseguró que durante décadas ha existido la presencia de uno y otro grupo armado ilegal, pero jamás había tenido que abandonar su casa debido a la presión de grupos armados. Señaló que, a pesar de la tensa calma que se vivía en la zona montañosa de Samaniego, ellos ya estaban acostumbrados a la ley del monte porque el estado siempre los ha ignorado.

Insistió en que durante los últimos 10 años en la zona rural de Samaniego se había sentido una tranquilidad, a pesar de la marcada presencia político-militar del ELN. Sin embargo, con la llegada de otros grupos ilegales, comenzó una fuerte escalada de la violencia que ha dejado heridos, muertos y cientos de familias desplazadas de por lo menos 45 veredas de los municipios de Samaniego, La Llanada y Santacruz de Guachavez.

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En esta región de Nariño, prevalece un ambiente de zozobra, ya que la cifra de desplazados y familias confinadas sigue creciendo, y no hay presencia del Estado colombiano, según otro de los campesinos, quien advirtió que tienen mucho temor de regresar porque no saben cómo los van a tratar los grupos que se queden en la región.

El labriego, quien oculta su rostro y pide que no lo graben para televisión, dijo que en medio de este panorama de disputas entre actores armados, queda la población civil, que desde que inició el cese al fuego el pasado 3 de agosto en corregimientos y veredas de Samaniego, ha vivido una violencia como no se sentía en esta región del suroccidente de Nariño en más de diez años.

En las veredas La Conga, San Diego, Maizal, Salto Copal, Canalón el Nuevo y Las Brisas, los habitantes están confinados y tienen la posibilidad de salir como desplazados por donde puedan, porque las instituciones están diciendo que no hay confinamiento y que no pasa nada en el territorio. Esto es una revictimización para la población, que ya es en su mayoría víctima del conflicto, precisó el líder campesino.

Mientras tanto, altos oficiales del Ejército de la Tercera División manifestaron que se incrementará la presencia de las fuerzas militares en la zona rural de Samaniego con el envío de siete pelotones de soldados profesionales, cuya misión es garantizar el retorno de las comunidades y recuperar los territorios que hoy están en disputa de los grupos armados ilegales.

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El gobernador de Nariño, John Rojas, pidió a los grupos armados ilegales y al estado colombiano las garantías necesarias para que las comunidades puedan regresar a sus veredas y corregimientos sin temor, y que haya un plan integral que permita a las familias desplazadas recuperar la confianza en las instituciones.

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