Ni jabón de loza ni detergente: cómo lavar y desinfectar las frutas de forma correcta
Conozca la forma correcta de desinfectar las frutas y verduras y reducir el riesgo de enfermedades alimentarias en casa.
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Aunque muchas personas asocian las enfermedades transmitidas por alimentos con carnes o productos de origen animal, lo cierto es que frutas y verduras también pueden convertirse en un riesgo para la salud si no se manipulan de forma adecuada.
De acuerdo con datos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), cada año cerca de 48 millones de personas se enferman por consumir alimentos contaminados, y una parte importante de estos casos está relacionada con productos frescos.
Expertos advierten que la contaminación puede ocurrir en distintas etapas: desde el cultivo, cuando los alimentos entran en contacto con la tierra, el agua o fertilizantes, hasta después de la cosecha, durante el transporte, almacenamiento o preparación en casa. Incluso una fruta que luce limpia puede tener microorganismos invisibles en su superficie.
Por eso, surge una pregunta frecuente en los hogares: ¿se deben lavar las frutas con jabón o detergente? La respuesta es clara: no. Las autoridades sanitarias recomiendan usar únicamente agua potable, ya que los productos químicos pueden dejar residuos dañinos en los alimentos.
La FDA establece una serie de pasos sencillos que ayudan a reducir significativamente el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos:
El lavado correcto no sirve de mucho si los alimentos no se conservan adecuadamente. Los expertos recomiendan guardar las frutas y verduras en el refrigerador a temperaturas iguales o inferiores a los 4 grados centígrados, especialmente aquellas que ya han sido cortadas o vienen listas para consumir.
Además, al momento de comprar, es clave elegir productos que no estén dañados y asegurarse de que los alimentos precortados estén refrigerados o sobre hielo en el punto de venta.
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Aunque parezca un detalle menor, lavar correctamente las frutas y verduras puede marcar la diferencia entre una comida segura y una intoxicación alimentaria. Evitar el uso de jabón, detergente o químicos fuertes y optar por agua potable y una limpieza adecuada es la forma más efectiva y segura de proteger a toda la familia.