La Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) explicó las razones por las cuales no registró facturación durante enero, en medio de la vigencia del decreto de emergencia económica que modificó la carga tributaria sobre los licores nacionales.
Según la entidad, la ausencia de ventas a distribuidores estuvo relacionada con la compra anticipada de inventarios realizada en diciembre y con la incertidumbre jurídica generada por la revisión del decreto por parte de la Corte Constitucional.
Cambios tributarios que afectaron la operación de la FLA
El gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia, Esteban Ramos, indicó en Mañanas Blu 10:30 que el escenario comenzó a configurarse desde el 1 de diciembre, cuando entraron en vigencia modificaciones tributarias que elevaron el IVA de los licores nacionales del 5 % al 19 %.
A este incremento se sumó el aumento del impuesto al consumo, que, según explicó, se elevó en cerca del 110 % al combinar los componentes ad valorem y específico. En términos prácticos, el impuesto por una botella de aguardiente antioqueño de 750 mililitros pasó de aproximadamente 17.000 a 34.000 pesos.
Por qué la FLA no facturó ninguna botella en enero
Ramos señaló que la FLA tenía prevista la venta de cerca de 3,7 millones de botellas durante enero, pero no se facturó ninguna. La razón principal, explicó, fue que los distribuidores a nivel nacional adquirieron inventario el 31 de diciembre, antes de que se concretaran plenamente los efectos del decreto.
Según el gerente, los distribuidores evitaron realizar nuevas compras ante el aumento de precios proyectado y la posibilidad de que el decreto fuera suspendido, como finalmente ocurrió tras las decisiones preliminares de la Corte Constitucional.
Impacto en el recaudo de IVA y del impuesto al consumo
De acuerdo con la información entregada por la FLA, la falta de facturación en enero tuvo un impacto directo en el recaudo tributario. Ramos indicó que la empresa dejó de transferir cerca de 1.000 millones de pesos por concepto de IVA al Gobierno nacional.
En cuanto al impuesto al consumo, el departamento de Antioquia dejó de recibir más de 7.000 millones de pesos, mientras que el resto de los departamentos del país dejaron de percibir más de 22.000 millones de pesos por este concepto. En total, el impacto superó los 30.000 millones de pesos en un solo mes.
El gerente explicó que el impacto fue especialmente sensible para las finanzas territoriales, dado que el impuesto al consumo de licores es una fuente clave de ingresos para los departamentos. Señaló que la FLA no fue la única industria licorera que dejó de facturar en enero y que otras empresas del sector enfrentaron situaciones similares.
Variaciones en los precios al consumidor
Ramos también se refirió a los cambios observados en los precios al consumidor. Indicó que, a comienzos de enero, las grandes superficies comenzaron a vender con incrementos de entre el 10 % y el 15 %, lo que llevó el precio promedio de una botella de aguardiente de 750 mililitros a ubicarse entre 52.000 y 54.000 pesos.
Tras la suspensión del decreto por parte de la Corte Constitucional, los precios registraron una reducción similar, ubicándose nuevamente en un rango aproximado de entre 47.000 y 49.000 pesos, según explicó el gerente.
Escuche la entrevista completa en el audio adjunto: