Adiós a Salvo Basile, el actor que convirtió a Colombia en su gran escenario
Falleció a los 85 años el reconocido actor y productor italiano Salvo Basile, figura clave del cine y la televisión en Colombia y alma solidaria de Cartagena.
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El mundo del cine y la televisión en Colombia amaneció de luto este lunes con la noticia del fallecimiento del actor y productor italiano Salvo Basile, quien murió a las 4:00 de la mañana en una clínica de Bogotá, a los 85 años. Su deceso fue confirmado por su amigo y colega, el periodista Poncho Rentería, durante una entrevista en Mañanas Blu con Néstor Morales.
Con voz quebrada por la tristeza, Rentería resumió el sentir de quienes lo conocieron: “Ni tan buenos días, porque es aburrido registrar la muerte de un amigazo como Salvatore”. Su fallecimiento marca el final de una vida profundamente ligada a Colombia, país que Basile adoptó como propio desde hace más de medio siglo.
Según contó Rentería, Basile venía enfrentando un cáncer de estómago que deterioró su salud en las últimas semanas. “Le dolía mucho. Pasó malos días. Por eso hay que decir, como dijo mi mujer que es médica, descansó de sus dolores porque eran incorregibles”, relató el periodista.
A pesar del sufrimiento, Basile mantuvo hasta el final su compromiso con las causas sociales, especialmente a través de la Fundación Corazón Contento, creada para apoyar a niños de escasos recursos en Cartagena. “Su última novia era esa fundación. Me pedía: ‘Ponchito, levánteme 100 kilos de arroz que no tengo para la semana’. Era una preocupación permanente de ver que su fundación estaba fracasando”, recordó Rentería, evidenciando la sensibilidad social que caracterizó al italiano más colombiano de todos.
Llegado al país en los años setenta, Salvo Basile construyó una carrera que trascendió la actuación. Se convirtió en un puente vital entre el cine internacional y los paisajes colombianos, siendo pieza clave en la producción de La Misión (1986), dirigida por Roland Joffé y protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons.
Rentería rememoró esos años con admiración: “Salvo era muy pilo en eso. Era muy buen relacionista con los grandes del cine, y eso lo puso al servicio de Cartagena. Le sirvió mucho a la ciudad”. En una época marcada por el narcotráfico y la violencia, Basile logró que las cámaras del mundo miraran hacia Colombia no por sus conflictos, sino por su talento y su belleza natural.
Además de su papel como productor, Basile se ganó el cariño de los colombianos por sus apariciones en televisión. Interpretó al recordado herrero en la telenovela Calamar, y participó en varias producciones durante los años ochenta, donde su porte y simpatía lo convirtieron en un rostro familiar para el público. “Era grandote, guapo, inmenso. En las novelas tuvo mucho acercamiento con el público colombiano”, rememoró Rentería.
También incursionó en el periodismo, escribiendo columnas en El Tiempo, donde combinaba su conocimiento cinematográfico con su mirada crítica de la sociedad.
Aunque nació en Italia, Salvo Basile fue colombiano de corazón. En 2018, celebró sus 50 años en el país con una cena navideña para 103 niños en Cartagena, reafirmando su amor por la ciudad que adoptó como su hogar. Años después, tras largos trámites burocráticos, obtuvo finalmente la nacionalidad colombiana. “Fue burocracia —recordó Rentería—. Me acuerdo que estuve con Roberto Pombo en esa ceremonia. Se la dieron, pero tardó mucho. Él era más colombiano que los colombianos”.
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Hasta sus últimos días, Basile mantuvo una vida sencilla, disfrutando de las pequeñas cosas. “Los últimos 20 años lo veía siempre en una hamaca, mirando hacia el mar o viendo boxeo en televisión. Le encantaban las peleas viejas de Muhammad Ali”, relató su amigo con afecto.
En Cartagena, su presencia era inconfundible. Con humor y generosidad, convertía cada saludo en una oportunidad de ayudar: “Salía y la gente le pedía fotos, y él decía ‘yo cobro por la foto porque eso es para la fundación’”, recordó Rentería entre sonrisas.
Tras su partida, su fundación quedará en manos de sus herederos en el mismo barrio donde nació su obra social, ese rincón humilde de Cartagena que hoy llora su ausencia. Pero más allá de su legado artístico, Salvo Basile deja una enseñanza de vida: la de un extranjero que se enamoró profundamente de Colombia y decidió convertirla en su gran escenario.
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