Juez prohíbe vender nuevo Renault Clio y Megane en uno de sus países más importantes
En 2018 Broadcom mantuvo un litigio similar con Volkswagen, que terminó en un acuerdo cercano a los 1.000 millones de dólares.
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Renault enfrenta un revés judicial en Alemania, uno de sus mercados más relevantes en Europa, luego de que un tribunal ordenara prohibir la venta de los modelos Renault Clio y Megane E-Tech en ese país.
Según recogió BFMTV, principal canal de noticias de televisión en Francia, la decisión fue adoptada tras una demanda interpuesta por la empresa tecnológica estadounidense Broadcom, que acusa a la automotriz francesa de utilizar componentes protegidos por patentes sin la licencia correspondiente.
La medida fue emitida por un Tribunal de Múnich, que dictó medidas cautelares mientras se resuelve el fondo del litigio.
Además de la suspensión de ventas, el fallo contempla la destrucción de los componentes electrónicos objeto de la demanda, lo que podría afectar directamente la cadena de suministro y la disponibilidad de ambos modelos en los concesionarios alemanes.
Alemania es un mercado clave para Renault, especialmente para el Clio, uno de los vehículos compactos más reconocidos de la marca en ese país, y para el Megane E-Tech, su apuesta eléctrica que tuvo una buena recepción inicial entre los consumidores alemanes.
La prohibición de venta supone un riesgo inmediato para las cifras comerciales de la marca en el continente, especialmente en un contexto de fuerte competencia en el segmento de vehículos eléctricos y de entrada.
Según la demanda presentada por Broadcom, ambos modelos incorporan semiconductores esenciales para el funcionamiento de sistemas clave.
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En el caso del Clio, el litigio estaría relacionado con componentes utilizados en el sistema de navegación, mientras que en el Megane E-Tech afectaría a la unidad de control telemático.
Los chips señalados estarían vinculados a una línea de código asociada al estándar de comunicaciones Ethernet, tecnología ampliamente utilizada en la industria automotriz moderna.
Renault indicó que se encuentra investigando el origen exacto de los componentes cuestionados, que podrían provenir de dos proveedores distintos.
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Aunque el fallo judicial ya fue emitido, su ejecución no es automática. Para que la prohibición entre en vigor, Broadcom deberá aportar una garantía económica de varios millones de euros, cuyo monto exacto no ha sido revelado, como suele ocurrir en este tipo de procesos.
Si la empresa estadounidense decide ejecutar la sentencia, Renault Alemania estaría obligada a retirar los vehículos de los concesionarios, suspender toda publicidad y asumir las consecuencias económicas derivadas de la interrupción de ventas.
Renault ya anunció que apelará la decisión judicial, aunque esta acción no excluye la posibilidad de tener que alcanzar un acuerdo económico con Broadcom.
En disputas de patentes tecnológicas, es habitual que las partes opten por acuerdos extrajudiciales que incluyen pagos retroactivos por licencias, lo que permitiría a la automotriz reanudar la comercialización de los modelos afectados.
Como alternativas, Renault podría cambiar de proveedor de los componentes, utilizar chips que no estén sujetos a la patente en disputa o incluso presentar acciones legales para impugnar la validez técnica de las patentes, algo que la compañía ya habría intentado en procedimientos paralelos.
Broadcom no es ajena a este tipo de conflictos. En 2018 mantuvo un litigio similar con Volkswagen, que terminó en un acuerdo cercano a los 1.000 millones de dólares para evitar el bloqueo de ventas de varios modelos en Europa.