Morgan McSweeney, principal asesor del primer ministro británico, Keir Starmer, dimitió este domingo por su papel en el nombramiento como embajador en Estados Unidos de Peter Mandelson, destituido el pasado septiembre por sus vínculos con el financiero estadounidense y pederasta convicto Jeffrey Epstein.
"La decisión de nombrar a Peter Mandelson (en febrero de 2025) fue equivocada. Ha dañado a nuestro partido, a nuestro país y la confianza en la política misma", dijo McSweeney, hasta ahora jefe de personal en Dowing Street.
"Cuando me consultaron, aconsejé al primer ministro que realizara ese nombramiento y asumo plena responsabilidad por ello", explicó en un comunicado McSweeney, considerado artífice de la victoria electoral de Starmer en las elecciones generales de julio de 2024.
El militante laborista, cuya dimisión reclamaron en los últimos días incluso algunos de sus correligionarios, dijo que continúa apoyando al primer ministro, que "trabaja cada día para reconstruir la confianza, restaurar los estándares públicos y servir al Reino Unido".
McSweeney también reconoció en su nota que hay que mejorar el proceso de selección de cargos públicos e instó a recordar sobre todo a las víctimas de Epstein, muerto en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico de menores.
En los últimos días, numerosos diputados laboristas pidieron el cese del influyente activista, a quien responsabilizan de cometer un error catastrófico al abogar por el nombramiento del exministro Peter Mandelson como embajador en Washington cuando ya se conocía la existencia de su relación con el pederasta estadounidense.
La Policía investiga actualmente al también excomisario europeo de Comercio para determinar si delinquió al filtrar a Epstein en 2009 información confidencial del Ejecutivo del entonces primer ministro laborista Gordon Brown.
El independentista Partido Nacional Escocés (SNP) y el Partido Verde, así como políticos de todas las formaciones, han pedido además la dimisión de Starmer, quien el viernes aseguró que se mantendrá en el puesto para cumplir su mandato.
Según un sondeo de la firma demoscópica Opinium difundido este domingo, un 55 % de los británicos cree que el primer ministro debería dimitir, si bien varios ministros salieron hoy en su defensa y presumiblemente Downing Street espera que la marcha de McSweeny le proteja por ahora en el cargo.