Habla mamá del niño de 4 años que murió porque médico se distrajo en plena cirugía: "Me escuchó"
Tras la condena al anestesiólogo, la madre del menor se pronunció y aseguró que el fallo judicial permitió esclarecer lo ocurrido en el quirófano.
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El día que llevó a su hijo al quirófano, Ariana Toledo pensó que regresaría a casa con él horas después. Valentín Mercado Toledo, de cuatro años, ingresó para una cirugía programada que no representaba mayor riesgo. Sin embargo, la intervención terminó en una tragedia que hoy tiene a un médico condenado y a una familia que aún intenta sobreponerse al dolor.
El caso ocurrió en julio de 2024 en el Sanatorio Juan XXIII, ubicado en General Roca, en la provincia de Río Negro. Allí, la justicia argentina determinó que el anestesiólogo Mauricio Javier Atencio Krause incurrió en negligencia durante el procedimiento, lo que derivó en la muerte del menor.
La sentencia fue dictada por el juez Emilio Stadler, quien lo halló culpable de homicidio culposo. El fallo impone tres años de prisión de ejecución condicional, además de una inhabilitación para ejercer la medicina durante siete años y seis meses. El profesional también deberá cumplir una serie de reglas de conducta establecidas por el tribunal.
Valentín había sido diagnosticado con una hernia diafragmática y su intervención estaba catalogada como de baja complejidad.
No obstante, durante la cirugía sufrió una encefalopatía hipóxico-isquémica, es decir, una lesión cerebral causada por la falta de oxígeno. Días después, los médicos confirmaron muerte cerebral.
En el juicio se reveló que el monitoreo del niño no fue constante. Según la acusación, hubo varios minutos sin registros adecuados de presión arterial ni de oxigenación, una omisión que resultó determinante.
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Además, se expuso que el anestesiólogo habría utilizado su teléfono celular durante la operación e incluso se habría ausentado brevemente del quirófano, situaciones que para la fiscalía representaron un incumplimiento grave de los protocolos médicos.
Tras conocerse la condena, Ariana habló públicamente. “Hoy siento que la justicia escuchó a mi bebé y me escuchó a mí”, dijo conmovida. Explicó que el proceso judicial permitió esclarecer lo ocurrido, pues durante meses recibió versiones distintas y diagnósticos poco claros. “Después del juicio pude saber qué pasó realmente”, afirmó.
La madre también señaló que nunca recibió disculpas ni del médico ni del centro asistencial. Recordó, además, un momento especialmente duro en la recta final del proceso, cuando el profesional se le acercó para hacerle un comentario sobre la última vez que vio a su hijo despierto.
Aunque el fallo penal ya fue emitido, la familia continúa con una demanda civil contra el sanatorio y otros profesionales involucrados. Para Ariana, más allá de la pena impuesta, lo fundamental era que se conociera la verdad. El caso, entretanto, vuelve a poner en discusión la importancia de la vigilancia estricta y el cumplimiento de protocolos en cualquier procedimiento quirúrgico, por sencillo que parezca.