¿Qué pasará con la guerra en Irán? El país enfrenta a una amenaza existencial, dice analista
Los bombardeos han impactado a Bahrein, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Algunos de estos países mantenían relaciones diplomáticas estables con Irán, aunque alojan bases militares estadounidenses.
Una columna de humo emerge del centro de Teherán tras un ataque israelí este sábado. Irán este sábado anunció el cierre de su espacio aéreo después de que se escucharan varias explosiones en diversos puntos de Teherán y de que Israel informara de que ha lanzado un ataque preventivo contra el país persa
La guerra en Irán ha entrado en una fase crítica tras una ofensiva que ha ampliado el conflicto a por lo menos diez países de Medio Oriente. Mientras el gobierno iraní intenta recomponer su gabinete tras la muerte del líder supremo Ali Jamenei, el profesor Javier Gil, investigador y autor del libro La sombra del ayatolá, advirtió que la República Islámica enfrenta “una amenaza existencial” y que su prioridad es la supervivencia del régimen.
En entrevista con Néstor Morales en Mañanas Blu, el experto señaló que la actual escalada responde a una estrategia calculada de Teherán frente a lo que considera un intento de cambio de régimen promovido por Estados Unidos e Israel.
Alí Jamenei, líder supremo iraní.
Foto: EFE
Irán y la amenaza existencial: la clave del conflicto
“Irán se enfrenta a una amenaza existencial. Parece que tanto Israel como Estados Unidos están trabajando para posibilitar un cambio de régimen en el país”, afirmó Gil. Según el analista, la respuesta iraní no es improvisada, sino coherente con la percepción de peligro que tienen las autoridades.
La mayor preocupación de los líderes de la República Islámica es la supervivencia del régimen
subrayó.
En las últimas horas, los bombardeos han impactado a Bahrein, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Algunos de estos países mantenían relaciones diplomáticas estables con Irán, aunque alojan bases militares estadounidenses.
De acuerdo con Gil, la decisión de atacar a monarquías árabes del Golfo Pérsico responde a una lógica estratégica: “Quieren desatar el pánico en la región, en los mercados internacionales, y que esto obligue a Washington a poner fin a la ofensiva militar”. Añadió que, en lugar de concentrarse exclusivamente en Israel, “la mayoría de los misiles y drones iraníes van dirigidos contra países que eran neutrales”.
Irán alista su ofensiva tras ataques de Estados Unidos e Israel.
Foto: Redes sociales
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Impacto energético y tensión en el Golfo
La paralización de infraestructuras clave ha incrementado la tensión global. La planta de refinación de Ras Tanura, en Arabia Saudita, fue afectada, mientras que en Qatar dos instalaciones de gas natural licuado resultaron atacadas con drones, suspendiendo temporalmente su producción.
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha obligado a Arabia Saudita a considerar exportaciones alternativas a través del Mar Rojo. Este escenario ha encendido las alarmas en los mercados energéticos internacionales, dado que la región concentra un porcentaje significativo del suministro mundial de petróleo y gas.
El origen de la República Islámica y su transformación
Para comprender la actual guerra en Irán, el profesor Gil contextualizó el origen del régimen. La República Islámica se instauró en 1979, tras la caída del Shah Mohammad Reza Pahlaví.
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Irán pasó de ser uno de los mayores aliados de Estados Unidos en la región a convertirse en su principal enemigo
explicó.
Khomeini, líder de la revolución, prometió que “el islam es la solución” a los problemas del país. Sin embargo, según Gil, el resultado fue un sistema más represivo que la monarquía anterior. “Irán es el segundo país del mundo con mayor número de ejecuciones al año después de China”, señaló, enfatizando que la represión política ha sido una constante.
El analista también destacó que, aunque bajo el Shah existían corrupción y violaciones a los derechos humanos, “palidecen en comparación con lo que vino después con la República Islámica”.
Protestas por lo sucedido en Irán
Foto: AFP
¿Existe una oposición capaz de reemplazar al régimen?
Uno de los interrogantes centrales ante la actual crisis es si existe una alternativa política viable en caso de un colapso del régimen. “No hay una oposición organizada dentro de Irán”, sostuvo Gil. “Si en algo han sido eficientes las autoridades es en asegurarse de que la oposición esté en el exilio o en los cementerios”.
Si bien existe un amplio descontento social, las protestas han sido reprimidas sistemáticamente. Las elecciones, explicó, están controladas por el propio sistema: “La trampa es que el régimen elige quiénes se pueden presentar”.
El experto aseguró que “hay una mayoría social que rechaza la República Islámica”, pero esa inconformidad no se traduce en una estructura política capaz de asumir el poder.
Irán, América Latina y la geopolítica del aislamiento
En cuanto a los vínculos con América Latina, particularmente con Venezuela, Nicaragua y Cuba, Gil afirmó que la relación responde al pragmatismo político.
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“No les une una agenda común, les une un enemigo común: Estados Unidos”, indicó. Irán, aislado por sanciones internacionales, busca aliados que le permitan sortear restricciones económicas y ampliar su influencia geopolítica.
La estrategia, según el académico, ha sido consistente desde los años ochenta: tejer alianzas con actores estatales y no estatales donde existan oportunidades.
Un conflicto que redefine el equilibrio regional
La guerra en Medio Oriente atraviesa un momento decisivo. Israel ha debilitado a aliados clave de Irán como Hezbollah y las milicias en Siria e Irak, lo que deja a Teherán más expuesto que en años anteriores.
Ahora están atacando lo que en Israel llaman la cabeza de la serpiente
explicó Gil, en referencia directa a Irán.
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El desenlace dependerá de múltiples factores: la presión internacional, el comportamiento de los mercados energéticos, la capacidad de resistencia interna del régimen y la reacción de Washington. Por ahora, el mensaje desde Teherán es claro: el gobierno sigue en pie y está dispuesto a escalar el conflicto para garantizar su permanencia.