Las manifestaciones en Irán estallaron el pasado 28 de diciembre, cuando comerciantes de Teherán organizaron una protesta contra el aumento de los precios y el colapso del rial, lo que desencadenó una ola de acciones similares en otras ciudades.
Desde entonces, se han extendido a 25 de las 31 provincias de Irán, según un recuento basado en declaraciones oficiales y medios locales, y han dejado decenas de muertos, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad.
El pasado miércoles, 7 de enero, una de las manifestaciones al suroeste del país terminó en enfrentamientos armados con las fuerzas de seguridad, dejando dos muertos y 30 heridos, según la agencia de prensa Fars, en el undécimo día de una ola de protestas.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ordenó a las fuerzas de seguridad que no repriman las protestas y distinguió entre los manifestantes y quienes llamó "alborotadores".
Ante esto, el presidente estadounidense Donald trump anunció que Estados Unidos "golpeará muy duro" a Irán si "empieza a matar manifestantes".
"Les hice saber que, si empezaban a matar gente, lo cual tienden a hacer durante sus disturbios —tienen muchos disturbios—, si lo hacen, los golpearemos muy duro", dijo el presidente estadounidense durante una entrevista con el presentador de radio conservador Hugh Hewitt.
Irán se encuentra "actualmente sometido a un corte de internet a escala nacional", afirmó en X la ONG de vigilancia de la ciberseguridad Netblocks, basándose en "datos en tiempo real" y refiriendo "una serie de medidas de censura digital (...) contra las manifestaciones".
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El pasado 3 de enero, el mandatario estadounidense ya se había pronunciado con respecto a las manifestaciones en Irán, y anunció que "si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate". "Estamos preparados y listos para actuar", escribió Trump a través de su plataforma Truth Social.