En un barco que pasa de tres a cinco meses sin ver tierra, el agua potable no es un lujo: es supervivencia. Y en el Buque Escuela ARC Gloria esa responsabilidad recae en un sistema tan silencioso como vital.
“El buque escuela cuenta con la capacidad de generar 6.000 galones de agua potable al día”, explica el teniente de corbeta Andrés Felipe Oñate Díaz, jefe de la División de Propulsión. Sin ese proceso, la tripulación simplemente no podría completar las largas piernas de navegación.
A bordo funcionan dos desalinizadoras LT-3000, llamadas así porque cada una puede “convertir agua salada en agua potable 3.000 galones al día”. Es un proceso que ocurre muy lejos de las cubiertas soleadas, entre tuberías, filtros de micras mínimas y presiones capaces de dividir el mar en dos.
Ósmosis inversa: cuando el agua de mar se vuelve potable
El procedimiento es tan delicado como crítico.
“La desalinizadora funciona más o menos con un proceso de ósmosis inversa”, detalla Oñate. El agua de mar entra a un circuito cerrado donde es forzada a pasar por filtros diminutos “de una tolerancia de cinco micras” y luego impulsada a alta presión. Ahí ocurre la magia técnica, el soluto y el solvente se separan.
De un lado queda la salmuera, que es devuelta al océano; del otro, el agua recién purificada, que es analizada para medir sus partículas por millón. “Ese es el parámetro para determinar si es apta o no para el consumo”, dijo el teniente Oñate, quien agregó que solo cuando cumple las normas, pasa a los grandes tanques y se distribuye por todo el buque, desde la cocina y las duchas hasta los sistemas de emergencia.
La ingeniería que nunca duerme: el corazón del Buque Escuela ARC Gloria
La división a cargo del teniente Oñate no solo garantiza el agua potable: es el corazón mecánico del ARC Gloria.
“Mi división se encarga de mantener en óptimo estado los motores generadores y el motor propulsor”, una tarea continua, milimétrica y sin margen para fallas.
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Por eso la consola de ingeniería está activa las 24 horas del día y siempre hay personal verificando los parámetros para, en caso de que se llegue a presentar una avería, poder solventarla lo más rápido posible. La guardia incluye suboficiales electricistas, motoristas y un apoyo técnico directo al oficial de guardia.
“Es prácticamente imposible que el buque escuela se quede varado en medio del mar”, asegura Oñate y si alguna emergencia extrema ocurriera, protocolos internacionales garantizan apoyo inmediato de otras marinas.
Sistemas ocultos que hacen posible la vida a bordo
Más allá de la propulsión y el agua potable, la ingeniería del Gloria sostiene aspectos fundamentales del día a día. Uno de ellos, el sistema sanitario.
“En los buques no se puede confiar en la gravedad para el uso de los inodoros”, explica. Por eso funciona con bombas de vacío que succionan y trasladan los desechos hacia una planta de tratamiento de aguas residuales, también a bordo, donde se procesan antes de ser devueltos al mar.
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Todo el agua potable, la electricidad, los motores, la refrigeración y los sistemas sanitarios, depende de que esta división funcione sin pausa en un entorno donde cualquier error puede convertirse en un riesgo mayor.