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Exconstituyente Carlos Rodado sobre carta a Petro: “Hay un afán de reformitis innecesario”

En dos cartas, un conjunto de personalidades expresaron su oposición a la propuesta de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para modificar la Constitución de 1991.

Carlos Rodado
Carlos Rodado
Foto: Contraloría y AFP

En entrevista con Néstor Morales en Mañanas Blu, el exconstituyente Carlos Rodado Noriega expresó su firme oposición a la propuesta de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, idea promovida por el presidente Gustavo Petro y ahora impulsada por su ministro del Interior, Juan Fernando Cristo

Rodado Noriega es uno de losfirmantes de una carta, enviada al presidente, que consideran esta propuesta no solo inconstitucional, sino también inconveniente en el contexto actual del país.

Carlos Rodado inició su intervención explicando que la convocatoria a unaAsamblea Constituyente debe surgir de un consenso ciudadano amplio, algo que, según él, es imposible en la actual situación de polarización y fragmentación en Colombia.

"Ninguna constitución en la historia política de Colombia ha tenido un consenso más amplio que el logrado por la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. En este momento, el país está polarizado, está fragmentado, de tal manera que llegar a ese consenso hoy sería muy difícil", afirmó Rodado.

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El exministro también destacó que la Constitución de 1991 ya contempla tres mecanismos para ser reformada, sin necesidad de recurrir a una nueva Asamblea Constituyente.

La Constitución del 91 tiene mecanismos para ser reformada; tres mecanismos para ser reformada, y ahí están contemplados. No se pueden salir de los mecanismos establecidos por la propia Constitución para ser reformada
subrayó Rodado Noriega

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 En este sentido, criticó la idea del exministro Álvaro Leiva sobre la posibilidad de convocar una Asamblea Constituyentemediante un decreto, calificándola de "exabrupto jurídico". Según Rodado, este decreto sería declarado inexequible por la Corte Constitucional, dada la flexibilidad que ya ofrece la Constitución actual para ser modificada mediante actos legislativos, como lo demuestra la aprobación de varios actos durante el gobierno de Petro.

Reformitis

Carlos Rodado reconoció que algunas reformas son necesarias, particularmente aquellas que fortalezcan la autonomía política y las finanzas de los entes territoriales, afectados por las contrarreformas de 2001 y 2007.

"Los municipios y departamentos tienen unas responsabilidades constitucionales enormes. Por eso la única reforma que yo vería conveniente hacerla es la que tiene que ver con las finanzas territoriales", indicó. No obstante, recalcó que ya se está tramitando un proyecto de acto legislativo en el Senado que aborda esta necesidad.

Rodado criticó la tendencia a buscar soluciones a través de reformas constitucionales en lugar de mejorar la gestión pública.

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"Aquí ha habido un afán de reformitis, una especie de fetichismo reformístico creyendo que reformando la constitución se resuelven los problemas del país", dijo. Según él, lo que realmente necesita Colombia es "buena gestión, buena administración, buena gerencia".

En la entrevista, Rodado también se refirió a la frase incluida en la carta de rechazo: "El pueblo es soberano y por eso ningún servidor público puede pretender convertirse en el depositario de la soberanía". Afirmó que esta declaración es una crítica directa a la manera en que el presidente Petro está apelando al pueblo para sustentar su propuesta de Asamblea Constituyente, calificándola de "forma amañada y descontextualizada". "Prácticamente implica un robo, un asalto a la soberanía del pueblo", sentenció.

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El contexto histórico de la Constitución de 1991

Para concluir, Rodado recordó el contexto histórico y político en el que se desarrolló la Asamblea Constituyente de 1991, marcado por la violencia y el terrorismo, principalmente impulsados por el narcotráfico.

"El país era un país que estaba a punto de ser un estado fallido. Realmente Colombia afrontaba unas dificultades muy serias", rememoró. En este ambiente, los constituyentes enfrentaron amenazas y desafíos significativos, incluyendo el asesinato de figuras clave y la presión de grupos criminales.

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