En la tarde de este miércoles, 13 de agosto, fue sepultado Miguel Uribe Turbay en el Cementerio Central de Bogotá ante la mirada de familiares, amigos, allegados y, por su puesto, el pequeño Alejandro, el niño de 4 años que despidió a su padre en medio de su inocencia.
Sobre las 2:47 de la tarde, el menor estaba en los brazos de su madre, María Claudia Tarazona, quien no pudo contener las lágrimas al ver cómo empezaba el proceso de sepultura del féretro que tiene al cuerpo de quien ella llamó "el amor de su vida".
En ese momento, Alejandro recibió un pequeño ramo con flores blancas y, sin soltar la mano de su madre, se acercó al ataúd para ponerlas sobre el féretro en medio de la ligera llovizna que empezaba a caer en el centro de la capital del país.
Esta sentida imagen estuvo precedida por las lágrimas de las tres hijas de María Claudia y del padre del senador, Miguel Uribe Londoño, quien volvió a repetir la historia de la violencia, como lo recordó en su discurso en la Catedral Primada al rememorar lo sucedido hace 34 años con su entonces esposa Diana Turbay.
Vale recordar que el niño había tenido una acción similar al interior de la Catedral Primada, cuando se realizaba la Eucaristía de las exequias del senador y precandidato presidencial del Centro Democrático.
En esa oportunidad, Alejandro invitó a otros niños para que lo acompañaran y así poner sobre el féretro, que tenía la bandera de Colombia, rosas blancas. De hecho, este gesto lo repitió en varias ocasiones durante la ceremonia religiosa.
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A lo largo de las exequias del joven político de 39 años, se vio la ingenuidad de Alejandro, quien a su corta edad le arrebataron a su padre, así como ha sucedido con cientos de niños en el país por la violencia que ha marcado a Colombia a lo largo de su historia.