El Instituto Nacional de Medicina confirmó que el proceso de identificación de los restos óseos, que podrían corresponder al sacerdote Camilo Torres Restrepo, ha enfrentado limitaciones relevantes debido al estado y las condiciones de las muestras analizadas.
En un comunicado oficial, la entidad explicó que desde 2016 adelanta estudios genéticos y antropológicos en el marco de los protocolos vigentes de identificación humana, trabajo que se fortaleció a partir de 2023 con las muestras entregadas por la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD).
Según Medicina Legal, aunque se cuenta con una muestra biológica que ofrece información orientadora, esta no permite por sí sola establecer una identificación científica definitiva. Por esta razón, se adelantan estudios complementarios con el fin de confirmar o descartar los resultados preliminares, bajo estrictos criterios de validación técnica.
La entidad reiteró que la identificación humana es un proceso científico integral y multidisciplinario, que exige la convergencia de evidencia genética, antropológica y contextual. “En consecuencia, se ha definido un programa metodológico de confirmación que permitirá realizar las confrontaciones y verificaciones necesarias conforme a los estándares técnicos aplicables”, se lee en el comunicado.
Este pronunciamiento se conoce luego de que la Universidad Nacional de Colombia anunciara esta semana que adelanta adecuaciones en un osario de la capilla Cristo Maestro, en el campus de Bogotá, para alojar los restos óseos que podrían corresponder al sacerdote. Frente a esto, la Unidad de Búsqueda insistió en que, por ahora, no existen resultados definitivos.
Camilo Torres Restrepo murió el 15 de febrero de 1966, meses después de haberse incorporado al Ejército de Liberación Nacional (ELN), en zona rural de San Vicente de Chucurí, Santander. Durante décadas se sostuvo que su cuerpo había quedado en poder de los militares, hasta que a finales de enero pasado se informó oficialmente el hallazgo.