El primer fin de semana sin la restricción obligatoria de pico y placa ambiental en la vía que comunica a Manizales con Murillo (Tolima), atravesando el Parque Nacional Natural Los Nevados y el acceso al volcán Nevado del Ruiz, dejó un panorama que preocupa a habitantes, ambientalistas y defensores del ecosistema.A través de redes sociales circularon videos y fotografías que muestran una alta afluencia de visitantes y extensas filas de vehículos que colapsaron la carretera. Según denunciaron los moradores de la zona, el incremento del tráfico no solo generó enormes trancones, sino que también provocó el atropellamiento y la muerte de, al menos, una decena de animales silvestres, entre ellos conejos, zorros y venados.Las denuncias también advierten sobre el comportamiento inadecuado de algunos turistas, quienes ingresaron a áreas de vegetación restringida, pisotearon frailejones jóvenes y arrojaron monedas y basura en lagunas y otras fuentes hídricas del páramo, ocasionando un impacto ambiental que expertos consideran de difícil recuperación.Olga Patricia Zubieta, habitante del municipio de Líbano (Tolima), relató a Blu Radio que durante su desplazamiento hacia Manizales observó numerosos vehículos estacionados a un costado de la vía, mientras sus ocupantes caminaban entre la vegetación del páramo. Según indicó, muchas personas dejaron residuos sólidos y ocasionaron daños a las plantas nativas, fundamentales para la regulación hídrica y la producción de oxígeno.Frente a esta situación, habitantes de la región y organizaciones ambientalistas, entre ellas la Fundación Cerro Bravo, rechazaron lo ocurrido y solicitaron a las autoridades adoptar medidas urgentes para controlar el ingreso de visitantes y proteger este ecosistema estratégico.El Parque Nacional Natural Los Nevados alberga uno de los complejos de páramo más importantes de Colombia y constituye una fuente fundamental para el abastecimiento de agua de millones de personas, por lo que los denunciantes insisten en que la conservación del área debe prevalecer sobre el turismo sin control.El pico y placa ambiental dejó de regir a partir del 1 de julio, ya que el Tribunal de Ibagué decidió suspender la medida como respuesta a una acción de tutela contra el decreto que ordenó restringir el paso de vehículos los fines de semana por ese corredor vial entre Caldas y Tolima.
Seis rescatistas vinculados a Caldas ya viajaron a Venezuela como parte de la delegación colombiana que apoyará las labores de búsqueda, rescate y atención de la emergencia que enfrenta ese país.Tras el proceso de selección realizado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), los seis profesionales quedaron integrados al equipo de 62 integrantes que representa a Colombia en la misión humanitaria.Tres de los rescatistas hacen parte del componente médico, mientras que los otros tres cumplen funciones en operaciones de búsqueda y rescate, además de planificación y coordinación bajo el sistema USAR (Búsqueda y Rescate Urbano).La delegación caldense está conformada por cuatro integrantes activos de la Cruz Roja Colombiana, un miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chinchiná y un profesional de la Jefatura de Gestión del Riesgo de Caldas, quien también integra el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Manizales.Con esta misión, Caldas aporta personal especializado a las labores humanitarias que adelanta Colombia para apoyar la atención de la emergencia en territorio venezolano.Desde la Gobernación de Caldas expresaron su reconocimiento a los rescatistas y reiteraron un mensaje de solidaridad con el pueblo venezolano.
La Gobernación de Caldas informó que el Pico y Placa Ambiental sobre la vía que comunica a Manizales con Murillo, pasando por inmediaciones del volcán Nevado del Ruiz, continuará aplicándose hasta el próximo 30 de junio de 2026.Recordemos que recientemente un fallo judicial ordenó suspender esta medida y dispuso que las gobernaciones de Caldas y Tolima, además del Gobierno Nacional, implementen diferentes acciones que permitan la conservación de esa zona de geoparque.La administración departamental explicó que, desde la expedición de esa determinación, las gobernaciones de Caldas y Tolima, el Gobierno Nacional y las entidades competentes mantienen un proceso de articulación interinstitucional para evaluar y definir las medidas que permitan continuar con la protección del Parque Nacional Natural Los Nevados y su zona amortiguadora.Según la Gobernación, este trabajo ha estado acompañado por acciones permanentes de conservación, educación y sensibilización ambiental, las cuales buscan fortalecer la protección de este ecosistema estratégico.La Secretaría de Medio Ambiente indicó que, una vez las autoridades definan las medidas que regirán después del 30 de junio, la información será divulgada oportunamente a través de los canales oficiales de la Gobernación de Caldas.Finalmente, la administración departamental invitó a la ciudadanía a mantener prácticas responsables y a contribuir con la conservación del Parque Nacional Natural Los Nevados y su zona amortiguadora, considerados uno de los principales patrimonios naturales del país.
Las fuertes lluvias registradas durante la tarde de este domingo 31 de mayo provocaron un deslizamiento de tierra en el sector de Gualí, ubicado aproximadamente a dos kilómetros del Nevado del Ruiz.El material desprendido cayó sobre la calzada y bloqueó por completo el paso vehicular en la vía que comunica a Manizales con Murillo, en el departamento del Tolima.Habitantes de la zona reportaron la emergencia y alertaron sobre la imposibilidad de transitar por el sector debido a la gran cantidad de lodo y rocas que quedaron sobre la carretera tras el deslizamiento.La situación genera afectaciones en la movilidad hacia la zona de influencia del Nevado del Ruiz, una ruta utilizada por habitantes, turistas y transportadores que se desplazan entre Caldas y Tolima.En el lugar esperan la llegada de maquinaria amarilla para adelantar las labores de remoción del material y restablecer la movilidad en este corredor vial.Por el momento, no se reportan personas lesionadas ni vehículos afectados por el deslizamiento. Las autoridades recomiendan a los viajeros mantenerse atentos a los reportes oficiales sobre el estado de la vía antes de emprender sus desplazamientos por este sector y tomar como ruta alterna el corredor vial Letras–Fresno–Murillo.
El Tribunal Superior de Ibagué tumbó el pico y placa en la vía Murillo–Manizales y ordenó que la medida deje de aplicarse desde el próximo 1 de julio de 2026.La decisión quedó consignada en una providencia emitida el 19 de mayo dentro del proceso de tutela relacionado con el manejo ambiental y vial del corredor que atraviesa el Parque Nacional Natural Los Nevados.Aunque la restricción continuará vigente hasta el 30 de junio, el Tribunal dejó claro que, desde julio, el Gobierno Nacional y la concesionaria encargada de la carretera asumirán completamente el manejo del tránsito y las medidas para controlar la movilidad en la zona.La Sala Laboral también ordenó a la Consejería Presidencial para las Regiones coordinar un plan de choque o de emergencia junto con entidades nacionales, ambientales y territoriales, documento que deberá presentarse antes de finalizar junio.En la misma decisión, el Tribunal negó modificar las actuales restricciones y aplazó, por ahora, la apertura de un incidente de desacato solicitado dentro del proceso.
La agonía de la niña Omaira Sánchez, de 13 años, enterrada hasta el cuello entre el lodo y los escombros, se convirtió hace 40 años en símbolo de la tragedia del pueblo colombiano de Armero en cuyas ruinas sobresale una escultura suya, rodeada de centenares de placas de agradecimiento, y transformada en objeto de culto popular.Como los más de 25.000 habitantes de Armero, una localidad agrícola del departamento colombiano del Tolima, en el centro del país, los Sánchez Garzón, familia de la pequeña Omaira, fueron sorprendidos la noche del 13 de noviembre de 1985 cuando una avalancha de piedras y lodo causada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz arrasó el pueblo en la mayor catástrofe natural de Colombia.Al día siguiente, el país y el mundo vieron atónitos como socorristas y sobrevivientes trabajando con las uñas, porque no había otros medios, trataban de rescatar a personas que habían quedado atrapadas, la mayoría de ellas irreconocibles por la hinchazón causada por el lodo tostado por el sol que hasta les desdibujaba la forma humana.Entre esas personas que quedaron vivas a pesar de haber sido sepultadas por la avalancha estaba Omaira, una niña de ojos negros y cabello corto ensortijado cuya vida se extinguió lentamente ante la mirada del mundo que fue testigo de su drama particular, uno entre los muchos de aquella catástrofe, retransmitido por las televisiones de la época, entre ellas Televisión Española."A la niña Omaira la convirtieron en el símbolo de la tragedia (...) pero situaciones como las de la niña Omaira tuvieron que haber sucedido miles", afirma a EFE José Nova, quien con su hermano Hernán Darío creó el Centro de Visitantes de Armero, una precaria oficina que ofrece visitas guiadas a quienes se detienen en la carretera que lleva a Ibagué, la capital regional, para visitar las ruinas del pueblo desaparecido.Carrera contra el tiempoEl cuerpo de Omaira quedó atrapado en un mar de agua y lodo entre los escombros de su casa en el barrio Santander. Logró sobrevivir tres días porque su cabeza sobresalía en aquella zona convertida en pantano, como lo muestra una escultura instalada en la tumba de la niña, rodeada de centenares de placas de granito con mensajes de agradecimiento "por los favores recibidos", puestos por personas, en su mayoría anónimas, que le atribuyen milagros.Lo que siguió tras el hallazgo de la niña -cuyos ojos vivaces se fueron tornando vidriosos con el paso de las horas, y los dedos de las manos y los labios, arrugados por estar mucho tiempo en el agua-, fue una carrera frenética para tratar de salvarla que involucró a socorristas y numerosos espontáneos.Los socorristas pedían a gritos una motobomba para tratar de evacuar el agua que rodeaba a la pequeña, pero en aquellos años y en esas condiciones todo era imposible.Vaciar parte del agua y del lodo en que estaba hundida la pequeña era fundamental para tratar de rescatarla porque su cuerpo estaba atorado por lo que, en medio de la desesperación, alguien sugirió la posibilidad de cortarle las piernas, a ciegas y sin los instrumentos apropiados, para sacarla."En ese sitio había muchos escombros y parece ser que algo muy pesado, digo parece ser, porque no se veía siquiera (...) qué era lo que la tenía atrapada a nivel de la cintura. Se habla de una placa de concreto, de una columna, de una viga y el tema más complejo es que no había ninguna manera de llevar algún tipo de herramienta, de máquina para poderla liberar de eso", agrega Nova.Entereza en la despedidaTodos los esfuerzos fueron en vano y Omaira murió en la tarde del 16 de noviembre de 1985, después de permanecer más de 60 horas en esas dramáticas condiciones, durante las cuales conversó por momentos con quienes trataban de ayudarla o de mojarle con agua los labios agrietados por la deshidratación."Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude... Mami, te quiere mucho mi papi, mi hermano y yo... Adiós, madre", fueron las conmovedoras palabras con las que se despidió y que el mundo siguió por la televisión.Por la entereza que demostró en esos momentos de angustia, a pesar de su corta edad, Omaira ganó fama de persona virtuosa y en el imaginario popular se convirtió en digna de veneración, como lo demuestran las numerosas placas que le agradecen su intercesión en los más diversos asuntos.Según testigos, el cuerpo de Omaira, con autorización de su madre, que sobrevivió a la tragedia, fue cubierto con escombros y cuando el lodo se solidificó, su tumba se convirtió en una especie de santuario y lugar de visitación de quienes van a las ruinas de Armero.En el lugar, además de la escultura, una cruz parcialmente tapada por las placas de granito, flores, fotografías y juguetes, y una lápida decorada con pinturas de ángeles recuerdan que Omaira nació el 28 de agosto de 1972 y murió el 16 de noviembre de 1985.
Cuarenta años después de la tragedia de Armero, el geólogo Víctor Hernán Cubillos regresó acompañando a Blu radio a los confines de los cañón de los ríos Lagunilla y Azufrado, el lugar donde comenzó uno de los desastres naturales más devastadores de la historia de Colombia.“Este cañón es la expresión máxima del poder de la naturaleza. Es la geología en acción en su máximo esplendor”, afirma con voz pausada, mientras observa el cauce que hace cuatro décadas se transformó en una avalancha de lodo, piedra y fuego.Cubillos, quien entonces era estudiante de geología, fue testigo directo de la magnitud del fenómeno que sepultó a Armero en cuestión de minutos.“Yo viví la tragedia como estudiante. Pude ver las consecuencias de este fenómeno que se origina aquí, y que llegó a Armero con un poder tal que fue capaz de borrar un municipio entero. Para mí, fue la reafirmación de la insignificancia del ser humano frente a la naturaleza”, recuerda.El geólogo habla con respeto, pero también con una mezcla de temor y admiración por las fuerzas naturales que estudia: “Siempre lo he dicho: somos una brizna comparados con el poder de un volcán o de la geología de nuestro planeta. Es algo aterrador, pero también admirable. Siento veneración por nuestra madre tierra, Gaia, y creo que debemos sentirnos orgullosos de nuestro patrimonio natural.”, apuntó.El milagro de sobrevivirHace cuarenta años, Cubillos y un grupo de 31 estudiantes viajaban en una excursión académica hacia Ibagué. Por una serie de coincidencias y cambios de ruta, terminaron pasando la noche en Armero el 13 de noviembre de 1985.“Fue un milagro, una concurrencia de casualidades negativas y positivas. De los 31 que estábamos en la excursión, sobrevivimos 20. Puedo contarlo hoy y lo relaté en mi libro No íbamos para Armero , publicado en 2015 con motivo de los 30 años de la tragedia.”, agregóDesde entonces, el geólogo Cubillos ha dedicado su vida a reconstruir la memoria de ese episodio y a trabajar en la prevención de desastres naturales en Colombia: “Esa experiencia me aferró más a mi profesión y me comprometió con la tarea de difundir la historia de Armero. Mi granito de arena ha sido insistir en que el país no vuelva a vivir una tragedia como la de 1985", concluyó.
La noche del 13 de noviembre de 1985 quedará marcada en la historia de Colombia como una de las tragedias más devastadoras del siglo XX. Tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz, el municipio de Armero, en el departamento del Tolima, desapareció bajo toneladas de lodo y escombros.Al amanecer del día siguiente, entre los primeros en llegar al lugar estuvo Jorge Manrique, reportero de El Espectador, quien viajó desde Bogotá con destino a Manizales pocas horas después de conocerse la emergencia.Manrique emprendió el viaje alrededor de la medianoche, cuando aún no se conocía la magnitud real del desastre. Al amanecer, al llegar a Mariquita, el equipo periodístico encontró el primer signo de la catástrofe: el puente que comunicaba este municipio con Fresno había sido completamente destruido por la creciente del río Gualí. Desde ese momento comprendieron que algo mucho más grave había ocurrido.La comunicación con Armero estaba totalmente interrumpida. Las autoridades advirtieron a los periodistas que avanzar hacia la zona era bajo su propio riesgo. Aun así, el grupo decidió continuar. Hacia las seis y media de la mañana del 14 de noviembre, llegaron finalmente al lugar donde antes se levantaba la ciudad.Ante sus ojos se extendía un inmenso campo de lodo y desolación. Armero, con sus 29.000 habitantes, había desaparecido. Entre el barro se observaban cuerpos, sobrevivientes heridos y personas clamando ayuda. La tragedia se mezclaba con el silencio de lo que, horas antes, había sido una comunidad próspera.“Ante nosotros se extendía un inmenso playón de lodo y silencio. Una ciudad de 29.000 habitantes había desaparecido. Había cuerpos cubiertos de barro, personas heridas, sobrevivientes que pedían ayuda. La sangre y el lodo se confundían en la piel de quienes habían logrado escapar de la avalancha”, recordó Jorge Manrique Grisales en conversación con Blu Radio.Durante su recorrido, Manrique y su equipo decidieron regresar para intentar transmitir la información. Sin embargo, en el camino encontraron decenas de personas que intentaban evacuar. Los helicópteros no eran suficientes para atender la magnitud del desastre. En ese momento, el periodista dejó de lado su labor informativa para sumarse a las tareas de rescate. Según relataría después, ayudó a evacuar a un niño de brazos cuya madre estaba herida, trasladándolo hasta la carretera para ponerlo a salvo.“Allí se percibía la angustia general. Todo el país esperaba noticias de Armero. En medio del caos, dejé de ser reportero para convertirme, sin pensarlo, en rescatista: saqué a un niño de brazos cuya madre tenía una profunda herida en el tobillo. Lo llevé hasta la carretera”, recordó.Cuando logró reencontrarse con otros colegas de la prensa, Manrique estaba cubierto de barro y apenas podía ser reconocido. “Soy Jorge Manrique, de El Espectador”, les dijo, antes de narrar el difícil camino que lo había llevado hasta lo que horas antes era Armero, una ciudad que la naturaleza borró del mapa en cuestión de minutos.Cuarenta años después, el testimonio de Jorge Manrique continúa siendo una de las crónicas más vívidas y conmovedoras de aquella madrugada en la que el Nevado del Ruiz cambió la historia de Colombia para siempre.
El pasado 13 de noviembre de 1985 ocurrió una de las peores tragedias en la historia de Colombia y la más grande con respecto al número de víctimas. Se trata del desastre natural ocasionado por la erupción del volcán del Nevado del Ruiz, que desapareció casi en su totalidad al municipio de Armero, Tolima.La periodista Ana Cristina Navarro, quien era corresponsal de Colombia para el medio Radio Televisión Española (RTVE), documentó los impactantes momentos después de la tragedia, que acabó con la vida de, aproximadamente, 24.000 personas, es decir, casi el 100 % de la población total.Una tragedia anunciadaNavarro relató los días de terror que transcurrieron posterior a la tragedia, desde el momento en que los llamaron del canal a reportarles sobre lo sucedido, anunciando que lo que sucedió en Armero fue una "tragedia anunciada".La periodista aseveró que, junto con su camarógrafo, se dispusieron a Manizales para conversar con vulcanólogos expertos seis meses antes de la tragedia, donde fueron notificados de que el volcán haría erupción."Sí, aquí están diciendo que esto se va a venir, pero no sabemos cuándo", fue lo que le dijo el guarda del parque del volcán.Sin embargo, al ser consultada sobre la anticipación con la que se conocía la posible tragedia (que terminó ocurriendo), Navarro aseguró que no era facil tener conocimiento de cuándo sucedería, lo que dificultaba las labores de evacuación: "Desplazar una población de 25.000 personas y tener certeza de si eso iba a suceder en un mes, o en tres días, o en ocho, no era tan fácil"No hubo atención oportuna a las alertasPara 1985, época donde ocurrió la tragedia, el ministro de Minas y Energía era Iván Duque Escobar, quien "no atendió oportunamente las alarmas que se enviaban desde los medios de comunicación", lo que trajo como consecuencia la imposible evacuación de los armeritas.Horas antes de la erupción del volcán, se registró una extraña tormenta de ceniza en el municipio de Armero; sin embargo, las únicas advertencias que fueron emitidas por parte de las autoridades fue que las personas utilizaran tapabocas para evitar inhalar la ceniza.Sobre las 9:00 p. m., el volcán erupcionó, ocasionando que el calor del magma, las explosiones y los flujos piroclásticos (nubes de gas y ceniza a más de 300 °C) derritieran una gran parte del glaciar que cubría la cumbre del nevado.Sobre las 11:30 p. m., una corriente o flujo de lodo, agua, rocas, ceniza y otros materiales volcánicos llegó a Armero, sepultándolo bajo entre 2 y 5 metros de lodo, arena y escombros. Lo que siguió después fue de terror.Armero: un cruce entre la vida y la muerteNavarro narró cómo las consecuencias de la tragedia de Armero impactaron a toda la nación, pero, especialmente, produjeron heridas irreparables para los niños armeritas.La periodista tuvo que buscar, junto con su equipo, cuál era el paradero de los pocos niños que habían sobrevivido al lahar, encontrándose con un escenario devastador, que tenía lugar en los albergues y, específicamente, en las sedes del Bienestar Familiar donde llegaban los menores.Navarro denuncia que no hubo protocolos para atender la emergencia de los infantes, pues "Bienestar Familiar no esperaba nada, a los tres días empezó a entregar a esos niños"; es decir, los niños fueron dados en adopción.Entonces, cuando sus familiares iban a buscarlos, se encontraban con que estaban bajo custodia de otras familias, incluso, de países ajenos, lo que la periodista calificó como un acto "irresponsable" por parte del Bienestar Familiar.Las impactantes imágenes de Omaira SánchezNavarro tuvo que presenciar cómo, mientras la vida de miles de personas se apagaba, una madre daba a luz a su hijo en medio de los escombros y la tragedia.En medio de las desgarradoras escenas, su equipo tuvo cercanía con el símbolo humano y emocional de la tragedia de Armero, Omaira Sánchez, incluso la entrevistaron, allí, en medio de los escombros y el agua que la sepultaron.Incluso, documentaron lo que la niña les decía: "Pónganme la cámara que yo le quiero mandar un mensaje a mi mamá. Mamita, si me estás escuchando, yo quiero que sepas que voy a salir de aquí triunfante", aseguró la periodosta.Para Navarro, las escenas que tuvieron que presenciar, y que quedaron marcadas en la historia de Colombia como el desastre natural más devastador del país, fueron contemplar "la vida y la muerte todo el tiempo"."Para mí eso fue lo más impactante, porque estábamos como en una película. Fue muy angustioso, muy raro. Fue una sensación que yo nunca volví a repetir", finalizó.Escuche la entrevista completa aquí:
El 13 de noviembre de 1985, a las 11 de la noche, Colombia vivió una de las tragedias más devastadoras de su historia: la erupción del Nevado del Ruiz arrasó con el municipio de Armero (Tolima), dejando más de 25.000 muertos y un país sumido en el dolor.A cuarenta años del desastre, Blu Radio reconstruye la historia de William Rojas Izquierdo, uno de los sobrevivientes que, con 19 años, enfrentó cara a cara la avalancha de lodo y piedra que sepultó a su pueblo. Hoy, su testimonio es símbolo de memoria y fe.“Esa noche el cielo estaba pesado, el aire distinto, como si algo invisible nos advirtiera lo que estaba por venir. Nadie imaginaba que el volcán, callado durante tanto tiempo, estaba a punto de despertar”, recuerda Rojas.Dice que eran adventistas y que aquella fe fue lo único que lo sostuvo durante las horas que permaneció sepultado. “Pasé tres horas atrapado entre escombros. Solo escuchaba los gritos, los rezos, los lamentos… y después, el silencio. Para no enloquecer, empecé a cantar los himnos que mi mamá me había enseñado. Le pedí a Dios que me diera fuerza, que no me dejara morir solo. Le prometí que, si me salvaba, volvería a su iglesia”, continúa.El sobreviviente cuenta que la avalancha lo golpeó de frente. Cuando el lodo cubrió su cuerpo, creyó que el final había llegado. Pero un pequeño milagro —una burbuja de aire entre el barro— le dio esperanza.“Sentí que había aire y supe que seguía vivo. Pensé en mi mamá. Sentí que se estaba ahogando debajo de mí. Esa imagen no me ha dejado nunca”, confiesa con voz quebrada.William fue rescatado por un vecino que logró sacarlo entre los escombros. Días después, se unió a las labores de búsqueda de cuerpos en la finca Peñalosa, uno de los puntos donde se concentraron las tareas de rescate.El joven vivía con su familia, pero en el momento de la tragedia estaba con su madre, Lilian Luisa Izquierdo de Rojas, conocida en Armero como Doña Blanca. Ella apareció un mes después, en diciembre de 1985. Su nombre estaba escrito en una lista pegada en la puerta del hospital de Puerto Bogotá: “Lilian Luisa Izquierdo de Rojas. Supe que era ella. Todos la conocían como Doña Blanca, pero solo nosotros sabíamos su nombre verdadero. Creo que alcanzó a llegar con vida, pero no pude despedirme. Al menos supe que descansó”.Han pasado cuatro décadas desde aquella noche. William Rojas asegura que aún vive con los recuerdos, pero también con el propósito que, dice, Dios le encomendó: mantener viva la memoria de Armero. “A veces me preguntan cómo hice para seguir viviendo. No tengo una respuesta exacta. Solo sé que Dios me dejó para contar lo que pasó. Armero no se olvida. Uno puede rehacer la vida, pero hay noches en que todo vuelve: los gritos, el barro, las voces que se fueron”, dice.Hoy, William camina entre las ruinas convertidas en campos de memoria. Donde antes hubo calles, iglesias y colegios, ahora crecen árboles y flores. Cada paso es un reencuentro con su historia y con la de los miles de armeritas que no sobrevivieron.“Dios me dejó para eso: para que la gente no olvide. Armero sigue hablando a través de nosotros, los que aún respiramos con el recuerdo en el pecho. Porque la memoria también es una forma de vida”, concluye.Años después, Colombia vuelve a mirar hacia Armero. Entre el dolor y la esperanza, la historia de William Rojas Izquierdo nos recuerda que la tragedia no se borra, pero la memoria puede transformar el olvido en vida.
La Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura, la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la República y la Registraduría Nacional del Estado Civil convocaron a sus funcionarios a participar voluntariamente en una iniciativa de solidaridad con las familias afectadas por el sismo registrado el lunes 10 de agosto.La convocatoria también cuenta con el respaldo de la Fundación Pro-Obras Sociales de la Justicia y busca recaudar recursos para apoyar a las personas afectadas por la emergencia registrada en diferentes municipios del país.En un comunicado conjunto, las entidades señalaron que actualmente el país enfrenta “una grave emergencia” y que existe una “necesidad urgente de llevar ayudas a las víctimas en diferentes municipios del país”. Por esta razón, hicieron un llamado a los servidores y servidoras que tengan la posibilidad y deseen participar para que donen voluntariamente un día de salario. La iniciativa busca que los recursos recaudados sean destinados a las regiones que resultaron más afectadas por el sismo.“Ante esta situación, convocamos a nuestros servidores y servidoras que puedan y deseen hacerlo a sumarse voluntariamente a esta iniciativa mediante la donación de un día de salario, como una expresión concreta de solidaridad con quienes hoy lo necesitan”, indicaron las entidades.El comunicado destaca además el impacto que puede tener este aporte para las familias damnificadas. “Un día de salario puede significar mucho para quien lo necesita: puede convertirse en un día de alivio, o en un primer paso para comenzar de nuevo”, señalaron.La donación será voluntaria y los funcionarios interesados podrán autorizar el descuento correspondiente de su salario. Para hacerlo, deberán solicitar ante la entidad a la que pertenecen el formato de autorización de descuento, con el propósito de que el aporte sea efectuado sobre el pago correspondiente al mes de agosto.De acuerdo con la convocatoria, el dinero recaudado será posteriormente trasladado a las zonas afectadas. Las entidades informaron que los recursos serán entregados durante los primeros días de septiembre a las regiones que presentan mayores afectaciones.
La atención de la emergencia provocada por el terremoto en Colombia enfrenta un desafío adicional: la transición entre el Gobierno saliente y la nueva administración. En medio de la respuesta a las zonas afectadas, Ruth Quevedo Fique, quien hasta este martes ocupaba el cargo de viceministra de Agua y Saneamiento Básico, confirmó su salida y pidió evitar que el cambio administrativo genere una ruptura en la atención de los servicios públicos.Quevedo explicó que presentó su renuncia el siete de agosto, junto con la viceministra de Vivienda y el secretario general de la cartera. Sin embargo, aseguró que continuó trabajando durante el fin de semana para hacer seguimiento a la prestación del servicio de acueducto en los municipios afectados por el sismo.¿Qué pasa con el servicio de agua tras el terremoto?La exfuncionaria señaló que el equipo de sostenibilidad del Viceministerio de Agua, integrado por seis técnicos especializados en gestión del riesgo, continúa recopilando información sobre las condiciones de los sistemas de acueducto.Según relató, durante el domingo fueron enviados dos reportes al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, uno en la mañana y otro en la tarde. Sin embargo, advirtió que la información todavía es incompleta porque las empresas de servicios públicos están concentradas inicialmente en atender a las personas afectadas.Uno de los reportes recibidos corresponde al departamento de Caldas. Allí, el acueducto de San Pedro, en Anserma, registra problemas en la planta de tratamiento y ausencia de energía eléctrica.“Tenemos que salvaguardar la continuidad en la prestación del servicio de acueducto”, sostuvo Quevedo.La exviceministra también planteó la necesidad de enviar equipos técnicos a las zonas afectadas para conocer directamente las condiciones de los sistemas y determinar dónde se requieren mecanismos alternativos, como carrotanques.¿Quién está al frente del Viceministerio de Agua?Quevedo confirmó que este lunes fue notificada de su declaratoria de insubsistencia, mientras que Mónica Paola Saldarriaga Escobar fue designada para asumir el Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico.La exfuncionaria aseguró que no tuvo una comunicación directa con el ministro de Vivienda entrante para entregarle los detalles de la situación y que tampoco ha realizado un empalme formal con su sucesora. Sí sostuvo una conversación de unos minutos con la secretaria general entrante.Ante este escenario, Quevedo insistió en que debe mantenerse la continuidad institucional durante la emergencia.“Debo dar un mensaje de tranquilidad a los colombianos”, afirmó, al señalar que el equipo técnico continúa trabajando en los reportes.También manifestó su disposición para hablar con Saldarriaga y entregarle la información necesaria. “Yo espero que la doctora Saldarriaga dé inmediatamente instrucción de que se desplace el equipo para que levante la información en terreno”, señaló.La exviceministra cerró su intervención con un llamado a mantener la coordinación durante la emergencia: “En este momento hay que estar juntos, hay que ser solidarios y hay que trabajar en favor del bien común”.
En medio del temor que generó el terremoto con epicentro en Chocó, donde, incluso, en las últimas horas hubo otra réplica, héroes sin capa destacan por su labor, generando esperanza en Antioquia en medio del panorama desolador en otras zonas del país.Ese es el caso de Germán Somoyar, un pediatra de la Clínica Panamericana de Apartadó que se hizo viral en las redes sociales por salir con varios bebés en brazos para ponerlos a salvo en medio de la emergencia que dejó en el departamento una pérdida humana en Támesis y 121 heridos.Las imágenes que lo muestran a las afueras del centro asistencial provocaron decenas de comentarios positivos de los internautas, quienes le aplaudieron al galeno su dedicación. "Empezó a sentirse el temblor, empezamos a evacuar la clínica. Hubo unas mamás de de algunos pacientes. Las encontré en las habitaciones paralizadas del miedo. En ese momento, la iniciativa fue prevalentarlas a que salieran. Les indiqué la ruta de evacuación de la clínica", narró el doctor en medio de una conversación con el gobernador Andrés Julián Rendón."Luego fui a la unidad donde tenemos a los recién nacidos, y, pues, ahí claramente había una necesidad mayor. Entre todo el equipo pudimos cargar a los bebés a brazos y sacarlos a través de la zona evacuación desde el 6º piso de la clínica", detalló el profesional, quien quedó captado en las cámaras cargando a los bebés Mateo y Salomón.Uno de quienes aplaudió este gesto fue justamente el mandatario, quien lo calificó como ejemplo de sacrificio y humanismo y aseguró que sus acciones “nos llenan de esperanza"."Yo quería, en nombre de los antioqueños, agradecerte y reconocerte lo que hiciste el día de hoy. Dios te bendiga", aseguró Rendón.Pese a los videos que muestran a los neonatos a salvo y en brazos, no todo ha sido color de rosa en Antioquia en términos de balance del terremoto que sacudió al país. Hasta ahora son cerca de 850 viviendas, 200 instituciones educativas y 20 hospitales los afectados. Solo en Medellín cerca de 1.000 niños se vieron afectados por daños en colegios.
Luego del consejo extraordinario de gestión del riesgo y el consejo de gobierno, la administración departamental anunció el desplazamiento de equipos técnicos interdisciplinarios del DAGRAN hacia varios municipios de las subregiones del Suroeste y el Oriente antioqueño para verificar las afectaciones dejadas por el reciente sismo.Las autoridades indicaron que los recorridos de inspección priorizan localidades como Hispania, Jardín y Sonsón, mientras que otros equipos se dirigen de manera simultánea a municipios con altos reportes de daños, tales como Andes, Ciudad Bolívar y Fredonia.De acuerdo con el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia, las principales afectaciones reportadas hasta el momento corresponden a daños en edificaciones, entre los que se destacan asentamientos del terreno, fisuras y agrietamientos en viviendas."Dado que los equipos técnicos de las alcaldías y el equipo técnico del DAGRAN están concluyendo sus evaluaciones, estamos llevando a cabo la identificación de las respectivas afectaciones, que en su mayoría incluyen asentamientos, fisuras y ciertos agrietamientos. Sin embargo, estamos asegurándonos de que no existan daños estructurales más severos en esta infraestructura.", afirmó Vanessa Paredes, directora del Dagran.En Antioquia hasta ahora son cerca de 850 viviendas, 200 instituciones educativas y 20 hospitales los afectados. Solo en Medellín cerca de 1.000 niños se vieron afectados por daños en colegios.Las entidades precisaron que estas visitas de campo tienen como propósito respaldar a las administraciones municipales en la consolidación de los censos y realizar verificaciones técnicas para descartar afectaciones estructurales graves en las construcciones evaluadas.
Autoridades de movilidad de Medellín inmovilizaron un bus de servicio público que se pasó un semáforo en rojo y, sumado a ello, presentaba graves fallas mecánicas. Al conductor se le impuso la respectiva orden de comparendo y el vehículo fue trasladado a los patios.Agentes de tránsito de Medellín inmovilizaron el bus de servicio público colectivo que, días atrás, había sido captado en video pasándose un semáforo en rojo en pleno Centro de la ciudad, poniendo en riesgo la vida de pasajeros y peatones.El operativo de control se llevó a cabo en la calle 33, cerca de la glorieta de Bulerías, donde los uniformados detuvieron el vehículo. Durante la inspección, las autoridades descubrieron que el vehículo circulaba con múltiples deficiencias técnico-mecánicas: una llanta presentaba fisuras con las lonas expuestas, los vidrios tenían niveles de oscurecimiento superiores a los permitidos por la norma y la placa trasera se encontraba notablemente deteriorada."Este mismo bus había sido grabado días atrás, cruzando un semáforo en rojo, en pleno centro de Medellín, poniendo en riesgo la vida de sus ocupantes y de peatones que transitaba por el lugar. Hacemos un fuerte llamado a todas las empresas de transporte público colectivo, a propietarios y conductores para que mantengan los vehículos en perfectas condiciones tecnicomecánicas", manifestó el secretario de movilidad de Medellín, Pablo Ruiz.Tras el procedimiento, al conductor se le impuso la respectiva orden de comparendo y el vehículo fue trasladado a los patios para someterlo a un peritaje técnico detallado que permita establecer su estado de seguridad vial.