El primer fin de semana sin la restricción obligatoria de pico y placa ambiental en la vía que comunica a Manizales con Murillo (Tolima), atravesando el Parque Nacional Natural Los Nevados y el acceso al volcán Nevado del Ruiz, dejó un panorama que preocupa a habitantes, ambientalistas y defensores del ecosistema.A través de redes sociales circularon videos y fotografías que muestran una alta afluencia de visitantes y extensas filas de vehículos que colapsaron la carretera. Según denunciaron los moradores de la zona, el incremento del tráfico no solo generó enormes trancones, sino que también provocó el atropellamiento y la muerte de, al menos, una decena de animales silvestres, entre ellos conejos, zorros y venados.Las denuncias también advierten sobre el comportamiento inadecuado de algunos turistas, quienes ingresaron a áreas de vegetación restringida, pisotearon frailejones jóvenes y arrojaron monedas y basura en lagunas y otras fuentes hídricas del páramo, ocasionando un impacto ambiental que expertos consideran de difícil recuperación.Olga Patricia Zubieta, habitante del municipio de Líbano (Tolima), relató a Blu Radio que durante su desplazamiento hacia Manizales observó numerosos vehículos estacionados a un costado de la vía, mientras sus ocupantes caminaban entre la vegetación del páramo. Según indicó, muchas personas dejaron residuos sólidos y ocasionaron daños a las plantas nativas, fundamentales para la regulación hídrica y la producción de oxígeno.Frente a esta situación, habitantes de la región y organizaciones ambientalistas, entre ellas la Fundación Cerro Bravo, rechazaron lo ocurrido y solicitaron a las autoridades adoptar medidas urgentes para controlar el ingreso de visitantes y proteger este ecosistema estratégico.El Parque Nacional Natural Los Nevados alberga uno de los complejos de páramo más importantes de Colombia y constituye una fuente fundamental para el abastecimiento de agua de millones de personas, por lo que los denunciantes insisten en que la conservación del área debe prevalecer sobre el turismo sin control.El pico y placa ambiental dejó de regir a partir del 1 de julio, ya que el Tribunal de Ibagué decidió suspender la medida como respuesta a una acción de tutela contra el decreto que ordenó restringir el paso de vehículos los fines de semana por ese corredor vial entre Caldas y Tolima.
Seis rescatistas vinculados a Caldas ya viajaron a Venezuela como parte de la delegación colombiana que apoyará las labores de búsqueda, rescate y atención de la emergencia que enfrenta ese país.Tras el proceso de selección realizado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), los seis profesionales quedaron integrados al equipo de 62 integrantes que representa a Colombia en la misión humanitaria.Tres de los rescatistas hacen parte del componente médico, mientras que los otros tres cumplen funciones en operaciones de búsqueda y rescate, además de planificación y coordinación bajo el sistema USAR (Búsqueda y Rescate Urbano).La delegación caldense está conformada por cuatro integrantes activos de la Cruz Roja Colombiana, un miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chinchiná y un profesional de la Jefatura de Gestión del Riesgo de Caldas, quien también integra el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Manizales.Con esta misión, Caldas aporta personal especializado a las labores humanitarias que adelanta Colombia para apoyar la atención de la emergencia en territorio venezolano.Desde la Gobernación de Caldas expresaron su reconocimiento a los rescatistas y reiteraron un mensaje de solidaridad con el pueblo venezolano.
La Gobernación de Caldas informó que el Pico y Placa Ambiental sobre la vía que comunica a Manizales con Murillo, pasando por inmediaciones del volcán Nevado del Ruiz, continuará aplicándose hasta el próximo 30 de junio de 2026.Recordemos que recientemente un fallo judicial ordenó suspender esta medida y dispuso que las gobernaciones de Caldas y Tolima, además del Gobierno Nacional, implementen diferentes acciones que permitan la conservación de esa zona de geoparque.La administración departamental explicó que, desde la expedición de esa determinación, las gobernaciones de Caldas y Tolima, el Gobierno Nacional y las entidades competentes mantienen un proceso de articulación interinstitucional para evaluar y definir las medidas que permitan continuar con la protección del Parque Nacional Natural Los Nevados y su zona amortiguadora.Según la Gobernación, este trabajo ha estado acompañado por acciones permanentes de conservación, educación y sensibilización ambiental, las cuales buscan fortalecer la protección de este ecosistema estratégico.La Secretaría de Medio Ambiente indicó que, una vez las autoridades definan las medidas que regirán después del 30 de junio, la información será divulgada oportunamente a través de los canales oficiales de la Gobernación de Caldas.Finalmente, la administración departamental invitó a la ciudadanía a mantener prácticas responsables y a contribuir con la conservación del Parque Nacional Natural Los Nevados y su zona amortiguadora, considerados uno de los principales patrimonios naturales del país.
Las fuertes lluvias registradas durante la tarde de este domingo 31 de mayo provocaron un deslizamiento de tierra en el sector de Gualí, ubicado aproximadamente a dos kilómetros del Nevado del Ruiz.El material desprendido cayó sobre la calzada y bloqueó por completo el paso vehicular en la vía que comunica a Manizales con Murillo, en el departamento del Tolima.Habitantes de la zona reportaron la emergencia y alertaron sobre la imposibilidad de transitar por el sector debido a la gran cantidad de lodo y rocas que quedaron sobre la carretera tras el deslizamiento.La situación genera afectaciones en la movilidad hacia la zona de influencia del Nevado del Ruiz, una ruta utilizada por habitantes, turistas y transportadores que se desplazan entre Caldas y Tolima.En el lugar esperan la llegada de maquinaria amarilla para adelantar las labores de remoción del material y restablecer la movilidad en este corredor vial.Por el momento, no se reportan personas lesionadas ni vehículos afectados por el deslizamiento. Las autoridades recomiendan a los viajeros mantenerse atentos a los reportes oficiales sobre el estado de la vía antes de emprender sus desplazamientos por este sector y tomar como ruta alterna el corredor vial Letras–Fresno–Murillo.
El Tribunal Superior de Ibagué tumbó el pico y placa en la vía Murillo–Manizales y ordenó que la medida deje de aplicarse desde el próximo 1 de julio de 2026.La decisión quedó consignada en una providencia emitida el 19 de mayo dentro del proceso de tutela relacionado con el manejo ambiental y vial del corredor que atraviesa el Parque Nacional Natural Los Nevados.Aunque la restricción continuará vigente hasta el 30 de junio, el Tribunal dejó claro que, desde julio, el Gobierno Nacional y la concesionaria encargada de la carretera asumirán completamente el manejo del tránsito y las medidas para controlar la movilidad en la zona.La Sala Laboral también ordenó a la Consejería Presidencial para las Regiones coordinar un plan de choque o de emergencia junto con entidades nacionales, ambientales y territoriales, documento que deberá presentarse antes de finalizar junio.En la misma decisión, el Tribunal negó modificar las actuales restricciones y aplazó, por ahora, la apertura de un incidente de desacato solicitado dentro del proceso.
La agonía de la niña Omaira Sánchez, de 13 años, enterrada hasta el cuello entre el lodo y los escombros, se convirtió hace 40 años en símbolo de la tragedia del pueblo colombiano de Armero en cuyas ruinas sobresale una escultura suya, rodeada de centenares de placas de agradecimiento, y transformada en objeto de culto popular.Como los más de 25.000 habitantes de Armero, una localidad agrícola del departamento colombiano del Tolima, en el centro del país, los Sánchez Garzón, familia de la pequeña Omaira, fueron sorprendidos la noche del 13 de noviembre de 1985 cuando una avalancha de piedras y lodo causada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz arrasó el pueblo en la mayor catástrofe natural de Colombia.Al día siguiente, el país y el mundo vieron atónitos como socorristas y sobrevivientes trabajando con las uñas, porque no había otros medios, trataban de rescatar a personas que habían quedado atrapadas, la mayoría de ellas irreconocibles por la hinchazón causada por el lodo tostado por el sol que hasta les desdibujaba la forma humana.Entre esas personas que quedaron vivas a pesar de haber sido sepultadas por la avalancha estaba Omaira, una niña de ojos negros y cabello corto ensortijado cuya vida se extinguió lentamente ante la mirada del mundo que fue testigo de su drama particular, uno entre los muchos de aquella catástrofe, retransmitido por las televisiones de la época, entre ellas Televisión Española."A la niña Omaira la convirtieron en el símbolo de la tragedia (...) pero situaciones como las de la niña Omaira tuvieron que haber sucedido miles", afirma a EFE José Nova, quien con su hermano Hernán Darío creó el Centro de Visitantes de Armero, una precaria oficina que ofrece visitas guiadas a quienes se detienen en la carretera que lleva a Ibagué, la capital regional, para visitar las ruinas del pueblo desaparecido.Carrera contra el tiempoEl cuerpo de Omaira quedó atrapado en un mar de agua y lodo entre los escombros de su casa en el barrio Santander. Logró sobrevivir tres días porque su cabeza sobresalía en aquella zona convertida en pantano, como lo muestra una escultura instalada en la tumba de la niña, rodeada de centenares de placas de granito con mensajes de agradecimiento "por los favores recibidos", puestos por personas, en su mayoría anónimas, que le atribuyen milagros.Lo que siguió tras el hallazgo de la niña -cuyos ojos vivaces se fueron tornando vidriosos con el paso de las horas, y los dedos de las manos y los labios, arrugados por estar mucho tiempo en el agua-, fue una carrera frenética para tratar de salvarla que involucró a socorristas y numerosos espontáneos.Los socorristas pedían a gritos una motobomba para tratar de evacuar el agua que rodeaba a la pequeña, pero en aquellos años y en esas condiciones todo era imposible.Vaciar parte del agua y del lodo en que estaba hundida la pequeña era fundamental para tratar de rescatarla porque su cuerpo estaba atorado por lo que, en medio de la desesperación, alguien sugirió la posibilidad de cortarle las piernas, a ciegas y sin los instrumentos apropiados, para sacarla."En ese sitio había muchos escombros y parece ser que algo muy pesado, digo parece ser, porque no se veía siquiera (...) qué era lo que la tenía atrapada a nivel de la cintura. Se habla de una placa de concreto, de una columna, de una viga y el tema más complejo es que no había ninguna manera de llevar algún tipo de herramienta, de máquina para poderla liberar de eso", agrega Nova.Entereza en la despedidaTodos los esfuerzos fueron en vano y Omaira murió en la tarde del 16 de noviembre de 1985, después de permanecer más de 60 horas en esas dramáticas condiciones, durante las cuales conversó por momentos con quienes trataban de ayudarla o de mojarle con agua los labios agrietados por la deshidratación."Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude... Mami, te quiere mucho mi papi, mi hermano y yo... Adiós, madre", fueron las conmovedoras palabras con las que se despidió y que el mundo siguió por la televisión.Por la entereza que demostró en esos momentos de angustia, a pesar de su corta edad, Omaira ganó fama de persona virtuosa y en el imaginario popular se convirtió en digna de veneración, como lo demuestran las numerosas placas que le agradecen su intercesión en los más diversos asuntos.Según testigos, el cuerpo de Omaira, con autorización de su madre, que sobrevivió a la tragedia, fue cubierto con escombros y cuando el lodo se solidificó, su tumba se convirtió en una especie de santuario y lugar de visitación de quienes van a las ruinas de Armero.En el lugar, además de la escultura, una cruz parcialmente tapada por las placas de granito, flores, fotografías y juguetes, y una lápida decorada con pinturas de ángeles recuerdan que Omaira nació el 28 de agosto de 1972 y murió el 16 de noviembre de 1985.
Cuarenta años después de la tragedia de Armero, el geólogo Víctor Hernán Cubillos regresó acompañando a Blu radio a los confines de los cañón de los ríos Lagunilla y Azufrado, el lugar donde comenzó uno de los desastres naturales más devastadores de la historia de Colombia.“Este cañón es la expresión máxima del poder de la naturaleza. Es la geología en acción en su máximo esplendor”, afirma con voz pausada, mientras observa el cauce que hace cuatro décadas se transformó en una avalancha de lodo, piedra y fuego.Cubillos, quien entonces era estudiante de geología, fue testigo directo de la magnitud del fenómeno que sepultó a Armero en cuestión de minutos.“Yo viví la tragedia como estudiante. Pude ver las consecuencias de este fenómeno que se origina aquí, y que llegó a Armero con un poder tal que fue capaz de borrar un municipio entero. Para mí, fue la reafirmación de la insignificancia del ser humano frente a la naturaleza”, recuerda.El geólogo habla con respeto, pero también con una mezcla de temor y admiración por las fuerzas naturales que estudia: “Siempre lo he dicho: somos una brizna comparados con el poder de un volcán o de la geología de nuestro planeta. Es algo aterrador, pero también admirable. Siento veneración por nuestra madre tierra, Gaia, y creo que debemos sentirnos orgullosos de nuestro patrimonio natural.”, apuntó.El milagro de sobrevivirHace cuarenta años, Cubillos y un grupo de 31 estudiantes viajaban en una excursión académica hacia Ibagué. Por una serie de coincidencias y cambios de ruta, terminaron pasando la noche en Armero el 13 de noviembre de 1985.“Fue un milagro, una concurrencia de casualidades negativas y positivas. De los 31 que estábamos en la excursión, sobrevivimos 20. Puedo contarlo hoy y lo relaté en mi libro No íbamos para Armero , publicado en 2015 con motivo de los 30 años de la tragedia.”, agregóDesde entonces, el geólogo Cubillos ha dedicado su vida a reconstruir la memoria de ese episodio y a trabajar en la prevención de desastres naturales en Colombia: “Esa experiencia me aferró más a mi profesión y me comprometió con la tarea de difundir la historia de Armero. Mi granito de arena ha sido insistir en que el país no vuelva a vivir una tragedia como la de 1985", concluyó.
La noche del 13 de noviembre de 1985 quedará marcada en la historia de Colombia como una de las tragedias más devastadoras del siglo XX. Tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz, el municipio de Armero, en el departamento del Tolima, desapareció bajo toneladas de lodo y escombros.Al amanecer del día siguiente, entre los primeros en llegar al lugar estuvo Jorge Manrique, reportero de El Espectador, quien viajó desde Bogotá con destino a Manizales pocas horas después de conocerse la emergencia.Manrique emprendió el viaje alrededor de la medianoche, cuando aún no se conocía la magnitud real del desastre. Al amanecer, al llegar a Mariquita, el equipo periodístico encontró el primer signo de la catástrofe: el puente que comunicaba este municipio con Fresno había sido completamente destruido por la creciente del río Gualí. Desde ese momento comprendieron que algo mucho más grave había ocurrido.La comunicación con Armero estaba totalmente interrumpida. Las autoridades advirtieron a los periodistas que avanzar hacia la zona era bajo su propio riesgo. Aun así, el grupo decidió continuar. Hacia las seis y media de la mañana del 14 de noviembre, llegaron finalmente al lugar donde antes se levantaba la ciudad.Ante sus ojos se extendía un inmenso campo de lodo y desolación. Armero, con sus 29.000 habitantes, había desaparecido. Entre el barro se observaban cuerpos, sobrevivientes heridos y personas clamando ayuda. La tragedia se mezclaba con el silencio de lo que, horas antes, había sido una comunidad próspera.“Ante nosotros se extendía un inmenso playón de lodo y silencio. Una ciudad de 29.000 habitantes había desaparecido. Había cuerpos cubiertos de barro, personas heridas, sobrevivientes que pedían ayuda. La sangre y el lodo se confundían en la piel de quienes habían logrado escapar de la avalancha”, recordó Jorge Manrique Grisales en conversación con Blu Radio.Durante su recorrido, Manrique y su equipo decidieron regresar para intentar transmitir la información. Sin embargo, en el camino encontraron decenas de personas que intentaban evacuar. Los helicópteros no eran suficientes para atender la magnitud del desastre. En ese momento, el periodista dejó de lado su labor informativa para sumarse a las tareas de rescate. Según relataría después, ayudó a evacuar a un niño de brazos cuya madre estaba herida, trasladándolo hasta la carretera para ponerlo a salvo.“Allí se percibía la angustia general. Todo el país esperaba noticias de Armero. En medio del caos, dejé de ser reportero para convertirme, sin pensarlo, en rescatista: saqué a un niño de brazos cuya madre tenía una profunda herida en el tobillo. Lo llevé hasta la carretera”, recordó.Cuando logró reencontrarse con otros colegas de la prensa, Manrique estaba cubierto de barro y apenas podía ser reconocido. “Soy Jorge Manrique, de El Espectador”, les dijo, antes de narrar el difícil camino que lo había llevado hasta lo que horas antes era Armero, una ciudad que la naturaleza borró del mapa en cuestión de minutos.Cuarenta años después, el testimonio de Jorge Manrique continúa siendo una de las crónicas más vívidas y conmovedoras de aquella madrugada en la que el Nevado del Ruiz cambió la historia de Colombia para siempre.
El pasado 13 de noviembre de 1985 ocurrió una de las peores tragedias en la historia de Colombia y la más grande con respecto al número de víctimas. Se trata del desastre natural ocasionado por la erupción del volcán del Nevado del Ruiz, que desapareció casi en su totalidad al municipio de Armero, Tolima.La periodista Ana Cristina Navarro, quien era corresponsal de Colombia para el medio Radio Televisión Española (RTVE), documentó los impactantes momentos después de la tragedia, que acabó con la vida de, aproximadamente, 24.000 personas, es decir, casi el 100 % de la población total.Una tragedia anunciadaNavarro relató los días de terror que transcurrieron posterior a la tragedia, desde el momento en que los llamaron del canal a reportarles sobre lo sucedido, anunciando que lo que sucedió en Armero fue una "tragedia anunciada".La periodista aseveró que, junto con su camarógrafo, se dispusieron a Manizales para conversar con vulcanólogos expertos seis meses antes de la tragedia, donde fueron notificados de que el volcán haría erupción."Sí, aquí están diciendo que esto se va a venir, pero no sabemos cuándo", fue lo que le dijo el guarda del parque del volcán.Sin embargo, al ser consultada sobre la anticipación con la que se conocía la posible tragedia (que terminó ocurriendo), Navarro aseguró que no era facil tener conocimiento de cuándo sucedería, lo que dificultaba las labores de evacuación: "Desplazar una población de 25.000 personas y tener certeza de si eso iba a suceder en un mes, o en tres días, o en ocho, no era tan fácil"No hubo atención oportuna a las alertasPara 1985, época donde ocurrió la tragedia, el ministro de Minas y Energía era Iván Duque Escobar, quien "no atendió oportunamente las alarmas que se enviaban desde los medios de comunicación", lo que trajo como consecuencia la imposible evacuación de los armeritas.Horas antes de la erupción del volcán, se registró una extraña tormenta de ceniza en el municipio de Armero; sin embargo, las únicas advertencias que fueron emitidas por parte de las autoridades fue que las personas utilizaran tapabocas para evitar inhalar la ceniza.Sobre las 9:00 p. m., el volcán erupcionó, ocasionando que el calor del magma, las explosiones y los flujos piroclásticos (nubes de gas y ceniza a más de 300 °C) derritieran una gran parte del glaciar que cubría la cumbre del nevado.Sobre las 11:30 p. m., una corriente o flujo de lodo, agua, rocas, ceniza y otros materiales volcánicos llegó a Armero, sepultándolo bajo entre 2 y 5 metros de lodo, arena y escombros. Lo que siguió después fue de terror.Armero: un cruce entre la vida y la muerteNavarro narró cómo las consecuencias de la tragedia de Armero impactaron a toda la nación, pero, especialmente, produjeron heridas irreparables para los niños armeritas.La periodista tuvo que buscar, junto con su equipo, cuál era el paradero de los pocos niños que habían sobrevivido al lahar, encontrándose con un escenario devastador, que tenía lugar en los albergues y, específicamente, en las sedes del Bienestar Familiar donde llegaban los menores.Navarro denuncia que no hubo protocolos para atender la emergencia de los infantes, pues "Bienestar Familiar no esperaba nada, a los tres días empezó a entregar a esos niños"; es decir, los niños fueron dados en adopción.Entonces, cuando sus familiares iban a buscarlos, se encontraban con que estaban bajo custodia de otras familias, incluso, de países ajenos, lo que la periodista calificó como un acto "irresponsable" por parte del Bienestar Familiar.Las impactantes imágenes de Omaira SánchezNavarro tuvo que presenciar cómo, mientras la vida de miles de personas se apagaba, una madre daba a luz a su hijo en medio de los escombros y la tragedia.En medio de las desgarradoras escenas, su equipo tuvo cercanía con el símbolo humano y emocional de la tragedia de Armero, Omaira Sánchez, incluso la entrevistaron, allí, en medio de los escombros y el agua que la sepultaron.Incluso, documentaron lo que la niña les decía: "Pónganme la cámara que yo le quiero mandar un mensaje a mi mamá. Mamita, si me estás escuchando, yo quiero que sepas que voy a salir de aquí triunfante", aseguró la periodosta.Para Navarro, las escenas que tuvieron que presenciar, y que quedaron marcadas en la historia de Colombia como el desastre natural más devastador del país, fueron contemplar "la vida y la muerte todo el tiempo"."Para mí eso fue lo más impactante, porque estábamos como en una película. Fue muy angustioso, muy raro. Fue una sensación que yo nunca volví a repetir", finalizó.Escuche la entrevista completa aquí:
El 13 de noviembre de 1985, a las 11 de la noche, Colombia vivió una de las tragedias más devastadoras de su historia: la erupción del Nevado del Ruiz arrasó con el municipio de Armero (Tolima), dejando más de 25.000 muertos y un país sumido en el dolor.A cuarenta años del desastre, Blu Radio reconstruye la historia de William Rojas Izquierdo, uno de los sobrevivientes que, con 19 años, enfrentó cara a cara la avalancha de lodo y piedra que sepultó a su pueblo. Hoy, su testimonio es símbolo de memoria y fe.“Esa noche el cielo estaba pesado, el aire distinto, como si algo invisible nos advirtiera lo que estaba por venir. Nadie imaginaba que el volcán, callado durante tanto tiempo, estaba a punto de despertar”, recuerda Rojas.Dice que eran adventistas y que aquella fe fue lo único que lo sostuvo durante las horas que permaneció sepultado. “Pasé tres horas atrapado entre escombros. Solo escuchaba los gritos, los rezos, los lamentos… y después, el silencio. Para no enloquecer, empecé a cantar los himnos que mi mamá me había enseñado. Le pedí a Dios que me diera fuerza, que no me dejara morir solo. Le prometí que, si me salvaba, volvería a su iglesia”, continúa.El sobreviviente cuenta que la avalancha lo golpeó de frente. Cuando el lodo cubrió su cuerpo, creyó que el final había llegado. Pero un pequeño milagro —una burbuja de aire entre el barro— le dio esperanza.“Sentí que había aire y supe que seguía vivo. Pensé en mi mamá. Sentí que se estaba ahogando debajo de mí. Esa imagen no me ha dejado nunca”, confiesa con voz quebrada.William fue rescatado por un vecino que logró sacarlo entre los escombros. Días después, se unió a las labores de búsqueda de cuerpos en la finca Peñalosa, uno de los puntos donde se concentraron las tareas de rescate.El joven vivía con su familia, pero en el momento de la tragedia estaba con su madre, Lilian Luisa Izquierdo de Rojas, conocida en Armero como Doña Blanca. Ella apareció un mes después, en diciembre de 1985. Su nombre estaba escrito en una lista pegada en la puerta del hospital de Puerto Bogotá: “Lilian Luisa Izquierdo de Rojas. Supe que era ella. Todos la conocían como Doña Blanca, pero solo nosotros sabíamos su nombre verdadero. Creo que alcanzó a llegar con vida, pero no pude despedirme. Al menos supe que descansó”.Han pasado cuatro décadas desde aquella noche. William Rojas asegura que aún vive con los recuerdos, pero también con el propósito que, dice, Dios le encomendó: mantener viva la memoria de Armero. “A veces me preguntan cómo hice para seguir viviendo. No tengo una respuesta exacta. Solo sé que Dios me dejó para contar lo que pasó. Armero no se olvida. Uno puede rehacer la vida, pero hay noches en que todo vuelve: los gritos, el barro, las voces que se fueron”, dice.Hoy, William camina entre las ruinas convertidas en campos de memoria. Donde antes hubo calles, iglesias y colegios, ahora crecen árboles y flores. Cada paso es un reencuentro con su historia y con la de los miles de armeritas que no sobrevivieron.“Dios me dejó para eso: para que la gente no olvide. Armero sigue hablando a través de nosotros, los que aún respiramos con el recuerdo en el pecho. Porque la memoria también es una forma de vida”, concluye.Años después, Colombia vuelve a mirar hacia Armero. Entre el dolor y la esperanza, la historia de William Rojas Izquierdo nos recuerda que la tragedia no se borra, pero la memoria puede transformar el olvido en vida.
Un joven de 20 años fue asesinado a tiros este viernes en Floridablanca, Santander, después de salir de su vivienda para encontrarse con un hombre que, según el relato entregado a las autoridades, llevaba desde el día anterior insistiendo en que se reunieran para hablar. Tras el ataque, la Policía logró aprehender a un adolescente de 16 años, señalado preliminarmente de estar involucrado en el crimen.La víctima fue identificada como Yeison Damián Pérez Gómez, quien recibió múltiples impactos de arma de fuego en diferentes partes del cuerpo, el homicidio ocurrió hacia las 11:30 de la mañana en la carrera 45 con calle 146C, en vía pública.De acuerdo con la información recopilada por las autoridades, Pérez Gómez habría recibido varias llamadas y mensajes de un hombre conocido con el alias de ‘Japonés’, quien le pedía que saliera de su vivienda para encontrarse. Finalmente, el joven salió y aproximadamente 15 minutos después su compañera sentimental recibió una llamada en la que le informaron que había sido atacado.La reacción de los uniformados de la zona permitió ubicar y aprehender a un adolescente de 16 años, quien sería conocido con el mismo alias de ‘Japonés’ y quedó a disposición de las autoridades competentes para el proceso correspondiente.En la vía, investigadores de la Sijín encontraron 11 vainillas calibre 9 milímetros y dos proyectiles, además de un teléfono celular. La inspección técnica al cadáver y la recolección de elementos materiales probatorios quedaron a cargo de Policía.Las autoridades manejan de manera preliminar las hipótesis de sicariato y ajuste de cuentas, aunque el móvil y las circunstancias que rodearon el homicidio hacen parte de la investigación.La Policía también adelanta la revisión de cámaras de seguridad y entrevistas para establecer qué ocurrió antes y durante el ataque y determinar la responsabilidad del adolescente aprehendido.
El Consejo de Estado decretó, en primera instancia, la pérdida de investidura del expresidente del senado Iván Leónidas Name Vásquez, al considerar probado que incurrió en tráfico de influencias por su actuación relacionada con recursos de la UNGRD y el trámite de las reformas del Gobierno Nacional en el Senado.La investigación se concentró en la entrega de dinero que recibió Iván Name de funcionarios de esa entidad, específicamente Olmedo López y Sneyder Pinilla. Según lo establecido por la corporación, esos recursos estuvieron vinculados a un acuerdo para favorecer desde el Senado el avance de proyectos promovidos por el Gobierno Nacional.“El señor Sneyder Pinilla, quien se desempeñó como subdirector de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres, declaró ante la Fiscalía General de la Nación y ante la Corte Suprema de Justicia, que el señor Olmedo López, director de la mencionada Unidad para esa época, le ordenó conseguir 4 mil millones de pesos para entregar 3 mil millones al entonces presidente del Senado de la República, Iván Leonidas Name, ‘para aceitar las reformas del gobierno en el Congreso’”, se lee en el fallo.Entre las iniciativas que se buscaba impulsar estaba la reforma pensional, de forma deliberada. El entonces senador, que ocupó la Presidencia del Senado durante la legislatura 2023-2024, habría utilizado su posición dentro de la corporación para facilitar el trámite de estas reformas.Es que incluso, el Consejo de Estado concluyó que Iván Name dejó de presidir 14 de las 16 sesiones plenarias en las que se debatió la reforma pensional en 2024 y permitió que la senadora María José Pizarro asumiera la conducción de esos debates, sin que existiera una ausencia o una imposibilidad material que lo justificara.“Cedió dicha posición, sin sustento legal o fáctico alguno, a la senadora María José Pizarro, no obedeció a una situación accidental o circunstancial, sino a un patrón de conducta reiterado, que no encuentra justificación constitucional y legal, pues, no se explica por qué, al no mediar ausencias, vacancias o la imposibilidad -material- demostrada para ejercer la presidencia, el accionado prescindiera de la labor que le fue encomendada”, señala el Consejo de Estado.En el expediente también fueron vinculados los entonces altos funcionarios Carlos Ramón González y Sandra Ortiz, dentro de los hechos relacionados con la entrega de los recursos y las gestiones para respaldar las iniciativas del Gobierno.“También en septiembre de 2023, se reunieron en una sala del Palacio de Nariño, antes de ingresar al consejo de ministros, Sandra Ortiz, Carlos Ramón González y él, y que el señor González detalló la forma en que se haría la entrega de los 3 mil millones al señor Name, para lo cual, Sandra Ortiz, propuso realizar un desayuno con el señor Name en la habitación 2312 del hotel Tequendama Suites, donde ella pernoctaba”, se indica en el fallo.El Consejo de Estado estableció además que el dinero tenía origen en recursos públicos que estaban destinados a atender necesidades del departamento de La Guajira. Para la corporación, el acuerdo terminó comprometiendo el ejercicio del mandato y el principio de representación democrática.La decisión señala que la actuación de Iván Name se apartó de los principios de integridad, rectitud, pulcritud y decoro que deben caracterizar el ejercicio de su función como senador y que los legisladores deben actuar en función del interés general.Por estos hechos, el alto tribunal concluyó que el tráfico de influencias quedó debidamente comprobado y aplicó la máxima sanción en materia de investidura.Se trata de una decisión de primera instancia, por lo que todavía están previstas las etapas judiciales correspondientes. Sin embargo, la consecuencia establecida por el Consejo de Estado es clara: si la decisión queda en firme, Iván Name quedará definitivamente impedido para regresar al Congreso de la República.
La incertidumbre sobre el paradero de siete personas de las que no se conoce su paradero en el marco del conflicto armado en Colombia, podría terminar para sus familias en el departamento del Atlántico, luego de que la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, iniciara la exhumación de varios cuerpos en el cementerio del Municipio de Luruaco.Los trabajos para la recuperación de siete cuerpos iniciaron desde ayer jueves y se extenderán hasta la próxima semana. De acuerdo con Daniela Zuluaga, antropóloga de la Unidad en la seccional de Sucre, que apoya las labores en Atlántico, los trabajos se ordenaron luego de la recolección de información en la que ayudó el propio sepulturero del cementerio.Zuluaga recuerda que el municipio de Luruaco está ubicado en un corredor que fue utilizado por grupos al margen de la ley para el desarrollo de actividades ilícitas, entre ellas, la desaparición de personas, por lo que no descartan que varias personas cuyo paradero es desconocido, puedan estar enterradas en el campo santo.“Las investigaciones nos han dado elementos que posiblemente personas que sacaban de Barranquilla, de Cartagena o de municipios fronterizos o cercanos pudieran haber sido trasladados por este corredor, luego asesinados y después dejados en zonas rurales. También tenemos casos que obedecen a muertes en combate”.De acuerdo con la antropóloga, la Unidad de Búsqueda cuenta con un banco genético en la que reposan la información de las familias que están buscando a sus seres queridos desde el año 2016 hacia atrás. Estas información es cruzada con el ADN recopilado de los huesos de los cuerpos exhumados a fin de lograr establecer la plena identidad de las víctimas, para que sus familias puedan por fin descansar.
El sueño por más de 40 años de tener una terminal aérea digna para uno de los destinos turísticos más importantes de Colombia, sobre el litoral pacífico, empezó a hacerse realidad con la entrada en funcionamiento de la terminal de pasajeros del aeropuerto José Celestino Mutis, en el municipio de Bahía Solano, Chocó.Se trata de una ambiciosa apuesta por reinvertir recursos del departamento en un territorio con una riqueza natural inigualable, provenientes del Sistema General de Regalías, y en esta fase inicial por más de 31 millones de pesos.La gobernadora Nubia Carolina Córdoba destacó la infraestructura como una posibilidad de impulsar desde el turismo la economía del departamento fuertemente golpeada por el terremoto del pasado 10 de agosto."Esto es una de nuestras apuestas más grandes para la reactivación económica con posterioridad al sismo de 7.4. Por eso nos esforzamos tanto en que este aeropuerto pudiera ponerse en funcionamiento, aún cuando no ha terminado ni la temporada de ballenas", declaró la mandataria.Para los solaneños y visitantes atrás quedaron las épocas en las que en casetas improvisadas operaban las aerolíneas comerciales, recibían equipajes y se realizaban trámites administrativos.Ahora una moderna infraestructura equipada con salas de espera, locales comerciales, áreas especiales para carga y baños, se convierten en orgullo de la región y la puerta de entrada para una de las zonas con mayor afluencia de visitantes, especialmente durante la famosa temporada de ballenas."El aeropuerto era un techito de zinc con palos y las maletas y la oficina de las aerolíneas queda en unas casitas al frente. El llamado de los viajeros se hacía gritando y con una lista en la mano. No podía se que un sitio tan importante para el turismo y para la biodiversidad, no solo de Colombia, sino del mundo recibiera de esa manera a turistas", añadió Andrés Felipe Durán, guía de la zona.Por su parte Leonel Valencia, alcalde de Bahía Solano destacó la nueva terminal aérea como la posibilidad de potenciar la industria pesquera, clave para el desarrollo del territorio."Nosotros, el primer eslabón de la economía que mueve al municipio que es el turismo, y esta obra va a implantar favorablemente para que más turistas puedan visitarnos. Y en el tema local, nosotros también vivimos de la pesca, de la pesca artesanal a través de medidas como la cepa, y hace que los productores, que los pescadores artesanales puedan colocar sus productos en menos de 24 horas desde que los sacan del mar y llevarlos a los restaurantes de todo el país", explicó.La entrega de la terminal hace parte de la primera fase del proyecto que además contempla su cerramiento perimetral de seguridad, la torre de control, la base de bomberos y la construcción y ampliación de la pista en la que avanza el Ejército Nacional.Se espera que estos espacios continúen entregándose en los próximos meses comprometiendo 12 mil millones de pesos adicionales. Por ahora hasta la zona tienen cobertura comercial las aerolíneas Satena, Clic y Moonflights.
José Camilo Manzur Jattin presentó su renuncia a la presidencia de la Asociación Colombiana de Distribuidores y Comercializadores de Energía Eléctrica ( Asocodis) cargo que ocupó durante los últimos 20 años.De acuerdo con el gremio, durante su gestión acompañó a las empresas afiliadas en un periodo de transformaciones para el sector eléctrico y promovió propuestas técnicas relacionadas con la prestación de un servicio público de calidad, sostenible, suficiente, confiable y con amplia cobertura.Las 21 empresas afiliadas a Asocodis expresaron su agradecimiento a Manzur por su liderazgo y compromiso con el fortalecimiento del sector de distribución y comercialización de energía eléctrica.Tras su salida, la Junta Directiva de Asocodis iniciará los procesos institucionales correspondientes para garantizar la continuidad de la gestión gremial.Manzur deja la presidencia para asumir nuevos retos profesionales dentro del sector energético. Según el comunicado, hará parte de la nueva Junta Directiva de Ecopetrol, en momentos en los que el sector enfrenta desafíos como la llegada del fenómeno de El Niño y los retos asociados a la transición energética del país.